La mercadotecnia es una disciplina que busca cómo conquistar
al mercado para que se “fidelice” a una marca o aun centro de venta y descubre cómo
lograr una mayor participación en el mercado a través de ciertas técnicas cuyo
principio básico es la satisfacción o complacencia al consumidor.
En un congreso que me tocó trabajar un investigador exponía
un caso de éxito en mercadología queme hizo reaccionar. Este no es un hecho
extraordinario en un congreso de mercadotecnia donde se revisan casos de éxito
para que los estudiantes conozcan las estrategias que funcionan.
Lo que hizo que “reaccionara” fue que el caso presentado era
una iglesia evangélica. Era la primera vez que oía que el caso de estudio fuese
una iglesia. Hablaba el investigador de las técnicas de coaptación de fieles de
esta iglesia, cómo ajustaba su producto y cómo era su sistemas de reinversión
en los que incluía compra de bienes raíces e inversión en instituciones
financieras.
Salí triste. Y me pregunté ¿Una iglesia es un negocio, una
empresa, una entidad económica? ¿El evangelio para expandirse hasta “lo último
de la tierra” debe apropiarse de técnicas de mercadeo? ¿Es el marketing una
técnica para llevar pecadores al cielo?
Hace muchos años me escandalizaba cuando un joven llegó a
nuestra iglesia en Cuajimalpa proponiéndonos una campaña de evangelización
utilizando recursos retóricos de la publicidad.
Y hace poco descubrí un libro que no he podido terminar de
leer el cual habla de la crisis del cristianismo. Y no he podido terminar
porque me enoja las estrategias que usan los mercadólogos de la iglesia.
Al parecer esta técnica en la iglesia ha permitido impactar
las estadísticas que muestran el avance del cristianismo de manera casi
exponencial. Y al mismo tiempo muestran, en nuestro país, un retroceso del
catolicismo.
¿Realmente hay un avance del cristianismo en este mundo? ¿Es
este cristianismo acorde a la palabra de Dios o sólo es un movimiento social no
espiritual?
¿Por qué cada vez vemos más corrupción, más violencia, más
inseguridad, más pobreza, más insensibilidad, más tráfico de personas u
órganos?
¿Por qué no se siente la presencia del la iglesia en el
mundo, en la sociedad?
¿Por qué 12 hombres sacudieron a un poderoso imperio como el
romano, y lograron que el evangelio trascendiera el tiempo hasta alcanzarnos a nosotros,
habitantes de América? ¿por qué ya no se le nota a los cristianos su filiación
a Cristo? ¿Por qué no hay nada que lo distinga cuando camina, trabaja? ¿Cuál es
su sello cristiano?
Antiguamente los cristianos se notaban y “lograban la buena
voluntad de Dios y el pueblo” y la fama de Jesús se Extendía, y lo mismo la de
los apóstoles cuando el Señor ascendió al cielo.
Hechos
2:43-47. La vida de los primeros cristianos
43 Y sobrevino temor a toda persona; y muchas
maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.
44 Todos los que habían creído estaban juntos, y
tenían en común todas las cosas;
45 y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo
repartían a todos según la necesidad de cada uno.
46 Y perseverando unánimes cada día en el templo, y
partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de
corazón,
47 alabando a Dios, y teniendo favor con todo el
pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.
La respuesta, ustedes lo saben, no está en un diario ni en
un betseller ni en las redes sociales y el internet. Está aquí, en la Biblia.
Quizá los cristianos de ahora ya no tenemos suficiente sal.
Ustedes saben, en lugares o en épocas donde no hay o había refrigeradores, la
carne se conservaba gracias a la sal. Pero si la sal no sala, dice el señor, no
sirve sino que es tirada.
Mateo 5:13 La
sal de la tierra
13 Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal
se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser
echada fuera y hollada por los hombres.
Quizá en vez de andar en el poder de Cristo, vamos como el
viejo don Quijote de la Mancha de regreso a su casa (en el segundo libro de
esta novela) con el escudo abollado y la espada chueca, derrotado, pues su
lucha contra la injusticia del mundo fue demasiado grande para su hambre de
justicia.
Tenemos que revisar de nuevo los contenidos que se están predicando. Habrá, como dice el profeta Jeremías (6:16): "Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas
antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso
para vuestra alma". Espero que nuestra respuesta no sea negativa, como la dieron los contemporáneos del profeta que contestaron: "No andaremos".
Dios tenga misericordia de nostros.
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