Bendigan a
quienes los persigan;
bendigan y no
maldigan.
Romanos 12: 14
Bendecir, dice un comentarista de la red radiofónica BBN, significa
hablar bien de alguien. Por el contrario, maldecir,
es hablar mal, decir de algo o alguien cosas desagradables, aunque sean
verdaderas.
Ahora
bien, ¿por qué maldecimos? Esta actitud surge de pensar mal de alguien. Es
decir, se forja antes en el pensamiento y, si no tenemos recato, lo
expresaremos en voz alta, bien como chisme, bien como ofensa.
Pero,
¿por qué pensamos mal? Generalmente viene de hacer un juicio negativo, bien
porque somos presuntuosos o vemos negativamente a quien es diferente a
nosotros, porque es de otra raza, otro país, otro status comercial o porque hay
algún distanciamiento o pleito previo o prejuicio, o simplemente porque nos
molesta y nos cae mal. Y esto nos lleva a juzgarlos (ver Romanos 2 para ampliar
el tema).
Vayamos
un paso más a fondo. ¿Por qué enjuiciamos? Porque la mayoría de los casos
porque pensamos que somos mejores que los otros o por envidia o por celos, y
estos sentimientos negativos nos llevan a elaborar pensamientos negativos.
La
raíz entonces es nuestra actitud pecadora. Un estudio sobre los fariseos en los
evangelios nos da un amplio muestrario de prejuicios y malos pensamiento. Un
ejemplo, está en Lucas 18:11: “El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo
de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres,
ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano…”
Para
evitar estas actitudes negativas, pecadoras y podamos bendecir, como decía
Pablo en Romanos, primero hay que reconocer que pensamos mal y hablamos mal de
los demás, que los juzgamos, que nos caen mal, que no los soportamos. Luego,
orar reconociendo ante Dios esta forma de ser y entregarle nuestro pecado.
Luego, hacer una lista de quienes no caen mal y hagamos una matriz de varias
columnas. La primera, con las cosas que creemos negativas; la segunda, con las
cosas que debemos reconocer que son positivas (es difícil, pero se puede.
Puedes orar antes de hacerla); Tercera y cuarta: tratar de explicar por qué,
porqué esa característica que no vemos bien, y hacer lo mismo con las cosas que
creemos son positivas. Y cuando tengamos este cuadro, tendremos una visión
mucho más completa. Cerrar este ejercicio orando por las necesidades de esa
persona no para que nos caiga bien, sino para que conozca a Jesús y sea salvo,
aun sea la persona más malvada que conocemos.
MATEO 5:44-45
Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos,
bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por
los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que
está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace
llover sobre justos e injustos.
Qué el Señor
les bendiga.
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