Jeremías Ramírez
Introducción
El capítulo 10 del libro de Los Hechos es muy importante pues narra el momento en que Dios abre la puerta a los gentiles, una puerta que nunca más se cerrará, pese a cierta resistencia de los primeros judeocristianos quienes pensaban que la salvación era para el pueblo de Israel.
Cuando Pedro regresa a Jerusalén después de su encuentro con Cornelio, su familia y amigos, los “que eran los de la circuncisión discutían con él “¿Por qué has entrado en casa de hombre incircuncisos y has comido con ellos?” Pedro les relata por qué fue con ellos y qué sucedió en la casa de Cornelio y exclamaron: “¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!”.
Pedro fue el elegido para esta operación y el beneficiario y primer gentil de la iglesia de Cristo fue uno de los odiados invasores, un militar romano, un centurión llamado Cornelio, y de paso varios de sus soldados, sus amigos y sus familiares (no se sabe cuántos).
Presentación de Cornelio en el relato bíblico y su contexto geográfico, laboral y religioso
1. Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana,
2. piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre.
Cesarea
Era una ciudad romana fundada por el rey Herodes el Grande en el siglo I a.c. sobre un lugar llamado la Torre de Straton. Y le puso el nombre de su protector, el emperador César Augusto. La ciudad fue descrita en detalle por Flavio Josefo (Antigüedades XV, 331 y ss.; La guerra I, 408 y ss.). Era una ciudad amurallada, con el puerto más grande de la costa este del Mediterráneo. Su templo, dedicado a César Augusto, estaba sobre un basamento que daba hacia el puerto. Tenía, acorde a la tradición imperial, edificios públicos y sofisticadas instalaciones de esparcimiento.
En esta ciudad Herodes construyó un palacio que se encontraba sobre un promontorio rocoso sobre el mar en la parte sur de la ciudad. Su gran complejo arquitectónico medía 110 x 60 mts., con una piscina decorativa rodeada por pórticos.
En el año 6 d.c., se convirtió en sede de los procuradores romanos de la Provincia de Judea y allí se instalaron los cuarteles de la X Legión Romana . En los siglos II y III, la ciudad se expandió y se convirtió en una de las más importantes en el área oriental del Imperio Romano, definida como la "metrópolis de la provincia de Siria Palestina".
Cesárea desempeñó una importante función en la temprana historia cristiana. Allí tuvo lugar el bautismo de Cornelio (Hechos 10:1-5); de allí zarpó Pablo para sus travesías por el Mediterráneo oriental y años más tarde estuvo allí prisionero y enviado a Roma para ser juzgado (Hechos 23:23-24).
Características de Cornelio
a) Era un centurión. Incluir datos de los centuriones.
b) Pertenecía a la cohorte “Itálica”.
c) Era Piadoso y temeroso de Dios.
d) Hacía muchas limosnas a los judíos
e) Oraba a Dios siempre (es decir, ya había dejado atrás la idolatría) El adjetivo siempre es un indicador de su fidelidad.
Organización militar romana
• Legión: conformada por 6 mil soldados organizados en 10 cohortes
• Cohorte: conformada por 600 soldados en 6 centurias
• Centuria: 100 soldados.
Las centurias eran el espinazo del ejército romano, y su jefe, el centurión, debería tener ciertas cualidades. Un historiador dice: “Se prefiere que los centuriones no sean temerarios ni lanzados, sino buenos hombres de mando, de carácter estable y prudente, no propenso a iniciar la ofensiva ni la pelea temerariamente, sino capaces, cuando se ven asediados u oprimidos, de mantenerse firmes en su puesto hasta la muerte”.
Cornelio era un temeroso de Dios, es decir, un seguidor del judaísmo cuya piedad era sumamente notable. Cabe señalar que los gentiles seguidores del judaísmo se clasificaban en dos tipos: Prosélitos y Temerosos.
Los prosélitos eran gentiles que habían pasado por un largo proceso de conversión abrazando el judaísmo, habiéndose sometido a la circuncisión, se bautizaban y aceptaban todas las reglas rituales, guardaban las fiestas y adoraban al Elohim o Yahweh y por ello habían pasado a formar parte de la comunidad. Por lo tanto, tenían todos los derechos de los judíos de nacimiento y se sentaban detrás del primer grupo de judíos. Se les denominaba Ger Tzadik o “prosélitos de justicia”.
Los temeroso de Dios eran gentiles que se identificaban con la fe hebrea, y se sentía atraído por las enseñanzas de La Tora reconociendo a Elohim de Israel como único Dios. Y por ello, se habían apartado de los ídolos, pero aun no daban el paso final de conversión, o no querían convertirse o bien estaban en proceso y, por ende, no se sometían a la circuncisión ni aceptaban necesariamente las reglas de conducta judías en todos sus detalles (por ejemplo, la observancia del Sabbat, la comida, las purificaciones rituales). Se sentaban en los últimos asientos de la sinagoga y se congregaban cada sábado a escuchar y aprender la Tora de Moisés. A este grupo se le denominaba Ger Toshav o prosélitos de la puerta. y no eran considerados legalmente como judíos, pero ayudaban a la sinagoga y formaban como un reservorio de potenciales prosélitos. A este grupo pertenecía Cornelio, sus amigos y su familia.
3 Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio.
4 El, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios.
5 Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro.
6 Este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas.
Los hechos iniciales
a) Una visión de un ángel de Dios que entraba (se venía acercando a él). Pedro en el 11: 13 nos dice que el ángel “…se puso en pie…” es decir, se detuvo junto a él.
b) Le llama por su nombre: Cornelio
c) La causa de que Dios lo haya escuchado fue: “Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios
d) Hora: novena, es decir, las tres de la tarde.
e) Mensaje: “Envía … hombres a Jope, y haz venir a Simón …él te dirá lo que es necesario que hagas. El en el 11:14 Pedro agrega qué más le dijo el ángel: “…él te hablará palabras por las cuales serás salvo tú, y toda tu casa”.
Simón el curtidor.
Fuera de estas pocas palabras no sabemos más de este hombre, aunque podemos deducir que era un judeocristiano, que había instalado su casa junto al mar porque su oficio necesitaba agua, mucha agua y, por los fétidos aromas de su oficio, necesitaba estar fuera de la ciudad. Era hospitalario y tenía una buena amistad con Pedro, por eso lo hospeda.
Curtido de pieles en la antigüedad:
Los curtidores tomaban las pieles de animales y las remojaban en agua. Entonces las aporreaban y restregaban para eliminar los restos de carne y grasa. Luego remojaban las pieles en orina para ablandar el pelo o las dejaban secar durante varios meses, después de lo cual las bañaban en una solución salina. Después de que el pelo se hubiese ablandado, los curtidores lo raspaban con un cuchillo. Cuando el pelo era eliminado, los curtidores ablandaban la piel con una solución de estiércol. Las heces de los perros eran las preferidas para este fin, por lo que en las ciudades antiguas era frecuente ver a niños recogiéndolas. Y en las esquinas colocaban orinales para recoger la orina humana, sustancia importante en las curtiderías. También se les aplicaba aceite de cedro, alumbre o tanino y se estiraba la piel a medida que perdía humedad y absorbía el agente curtidor .
La reacción de Cornelio
7 Ido el ángel que hablaba con Cornelio, éste llamó a dos de sus criados, y a un devoto soldado de los que le asistían;
8 a los cuales envió a Jope, después de haberles contado todo.
Descripción de Jope y su ubicación
La ciudad de Jope (Jaffa o Jaffo) está ubicada aproximadamente a 50 km al sur de Cesarea. Su nombre aparece por primera vez en la lista de ciudades que Tutmosis III capturó (Siglo XV a.C.). Estrabón (Siglo I d.C.) es el primero que asocia a Jope con la leyenda de Andrómeda atada a una roca. Actualmente se le llama Jaffa o Jaffo, que viene de la palabra hebrea “Yaffé” que significa “Bello”. Junto a Jope actualmente se asienta Tel-Aviv, actualmente la segunda ciudad más importante después de Jerusalén.
Puerto:
En Jaffa estaba uno de los puertos más antiguos en el mundo que todavía funcionan. Aquí vino Jonás para huir de Dios hacia Tarsis (Jon 1:3). En la construcción del Templo de Salomón, se mandaron en balsas cedros de Fenicia hasta Jope y luego transportados a Jerusalén (2 Cr 2:16). Jaffa era el puerto principal de entrada durante el periodo turco y, por donde visitantes y peregrinos, entraban a Tierra Santa.
Motivo de la presencia de Pedro en Jope:
Pedro vino a Jope desde Lida para resucitar a Tabita (Dorcas) de la muerte (Hechos 9:36-42).
Distancia entre Jope y Cesarea:
Si consideramos que una persona camina a una velocidad de 5 km/h caminar de ir de Jope a Cesárea o viceversa se emplearían 10 horas para recorrer los 50 kilómetros que había entre ambas.
La preparación de Pedro
9 Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta.
10 Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis;
11 y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra;
12 en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo.
13 Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come.
14 Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás.
15 Volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común.
16 Esto se hizo tres veces; y aquel lienzo volvió a ser recogido en el cielo.
17 Y mientras Pedro estaba perplejo dentro de sí sobre lo que significaría la visión que había visto, he aquí los hombres que habían sido enviados por Cornelio, los cuales, preguntando por la casa de Simón, llegaron a la puerta.
18 Y llamando, preguntaron si moraba allí un Simón que tenía por sobrenombre Pedro.
a) Pedro sube a orar. La oración era muy importante para los judíos y debe ser igual para nosotros los cristianos.
b) Hora: Era casi la hora sexta, es decir, cerca de las 12 del día.
c) Los enviados de Cornelio venían en camino y estaban por llegar cuando Pedro tuvo la visión. Los enviados de Cornelio debieron de haber salido de Cesarea por la tarde del día anterior y pernoctaron por el camino y continuaron su viaje al día siguiente.
d) Cuando estaba orando tuvo hambre, y en estas condiciones tuvo una visión.
e) Visión: un lienzo desciende del cielo con animales puros e impuros
f) Una orden: Pedro, mata y come
g) Respuesta de Pedro: “No; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás”.
La voz corrige a Pedro: “Lo que Dios limpió, no lo llames tú común.
h) Los hechos se repiten tres veces y luego el lienzo desaparece
i) Pedro se queda perplejo tratando de entender en el significado de la visión.
j) Los enviados de Cornelio llegan en ese momento y preguntan por Pedro.
La orden divina a Pedro para que vaya con los enviados de Cornelio
19 Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí, tres hombres te buscan.
20 Levántate, pues, y desciende y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado.
Pedro no oyó a los hombres (gentiles) que preguntaban por él. Como no era común el contacto entre judíos y gentiles, y mucho menos la convivencia, las visitas y el compartir los alimentos, porque había el riesgo de contaminarse en términos ceremoniales, el Espíritu de Dios le ordena que vaya con ellos sin dudar.
Ante esta manera tan directa del Espíritu Pedro no se niega como lo acaba de hacer con la indicación de “mata y come”.
21 Entonces Pedro, descendiendo a donde estaban los hombres que fueron enviados por Cornelio, les dijo: He aquí, yo soy el que buscáis; ¿cuál es la causa por la que habéis venido?
22 Ellos dijeron: Cornelio el centurión, varón justo y temeroso de Dios, y que tiene buen testimonio en toda la nación de los judíos, ha recibido instrucciones de un santo ángel, de hacerte venir a su casa para oír tus palabras.
23 Entonces, haciéndoles entrar, los hospedó.
Tan pronto ha bajado ni siquiera espera a qué ellos digan el motivo de su visita, sino que de inmediato les dice: “yo soy el que buscaís; ¿cuál es la causa por la que habéis venido?”. Luego de escuchar el mensaje, Pedro hace algo insólito para un judío: los invita a pasar. Parece que Pedro ha entendido el mensaje simbólico del Señor con el lienzo lleno de animales y la sentencia: “Lo que Dios limpió, no lo llames tú común“. Pedro acaba de romper una de las reglas de convivencia entre judíos y gentiles, pero si Dios lo ha decretado ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios?”, como dirá más tarde respecto a la llegada del Espíritu Santo sobre Cornelio, familia y amigos.
Por otra parte, si en ese momento hubieran partido para Cesarea llegarían a las 11 o 12 de la noche. Si consideramos que no había luz eléctrica, las noches seguramente eran sumamente oscuras, salvo cuando había luna llena. Así que lo conveniente era partir al día siguiente, por eso los invita a pasar.
23 (continuación) …Y al día siguiente, levantándose, se fue con ellos; y le acompañaron algunos de los hermanos de Jope.
Al otro día salen para Cesarea. No sabemos a qué hora se fueron, pero no fue temprano porque no les dio tiempo de cubrir el recorrido en una jornada y tuvieron que pernoctar a mitad del camino, pues el versículo 24 repite la misma frase del versículo 23: “al otro día”.
Y el hecho de que no pudieron salir temprano se debió a que Pedro mandó llamar a seis hermanos de Jope para que lo acompañaran. En el 11:12 nos dice que “Fueron también conmigo estos seis hermanos”.
¿Por qué decidió invitar a esos hermanos? ¿Tenía miedo? ¿Fue el Espíritu quien le indicó? Seguramente intuyó que algo importante iba a acontecer y para darle validez y justificar ante los demás esta reunión con gentiles hace que lo acompañen seis hermanos como testigos. Y la decisión fue acertada pues cuando regresa a Jerusalén los hermanos judíos fieles a la circuncisión le reclaman: “Y cuando Pedro subió a Jerusalén, disputaban con él los que eran de la circuncisión, diciendo: ¿Por qué has entrado en casa de hombres incircuncisos, y has comido con ellos?” (Hechos 11:3). Regresemos al capítulo 10.
24 Al otro día entraron en Cesarea. Y Cornelio los estaba esperando, habiendo convocado a sus parientes y amigos más íntimos.
Al día siguiente…
a) Cornelio los estaba esperando
b) Había convocado a sus familiares
c) Y amigos más íntimos.
Cuando hemos encontrado algo muy bueno queremos compartirlo con quienes amamos más. Cuando tras encontrar al Señor empezamos a compartir nuestra vida nueva con nuestr0s familiares y amigos es equivalente a comenzar por Jerusalén antes de llegar a lo último de la tierra. Así que empecemos a compartir el evangelio con nuestros familiares y ya el Señor nos llevará a los demás.
25 Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró.
Cornelio no esperó a que Pedro entrara más allá de su patio, sino que salió a recibirle y como sabía que era mensajero de Dios, se postra, lo cual, como temeroso de Dios, sabía que no debía hacer. Pero esto mismo hizo el apóstol Juan ante el ángel que le traía en anuncio (Apocalipsis 19:10).
26 Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre.
27 Y hablando con él, entró, y halló a muchos que se habían reunido.
Qué sorpresa ha de haber recibido Pedro al ver todas esas personas (no sabemos cuantas eran) que lo estaban esperando para que les enseñara el camino de salvación.
Se rompen las murallas
28 Y les dijo: Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo;
29 por lo cual, al ser llamado, vine sin replicar. Así que pregunto: ¿Por qué causa me habéis hecho venir?
“Cuán abominable”. Qué manera de iniciar un discurso. “Juntarse o acercarse a un extranjero”. Aquí vemos como Pedro ya había entendido el simbolismo del lienzo con los animales y por eso “ha venido sin replicar”.
En este punto Pedro aún no entendía cuál era la razón por la que lo habían llamado, por eso les pregunta: “¿Por qué causa me habéis hecho venir?”.
La razón de su llamado
30 Entonces Cornelio dijo: Hace cuatro días que a esta hora yo estaba en ayunas; y a la hora novena, mientras oraba en mi casa, vi que se puso delante de mí un varón con vestido resplandeciente,
31 y dijo: Cornelio, tu oración ha sido oída, y tus limosnas han sido recordadas delante de Dios.
32 Envía, pues, a Jope, y haz venir a Simón el que tiene por sobrenombre Pedro, el cual mora en casa de Simón, un curtidor, junto al mar; y cuando llegue, él te hablará.
El tiempo: “Hace cuatro días”. Aquí se nos revela el tiempo que tomó ir por Pedro a Jope: dos días de ida y dos de venida. Sus enviados han de haber salido ese mismo día en la tarde y llegaron con Pedro al día siguiente. Pernoctan en casa de Simón el Curtidor y salen al día siguiente, es decir, al tercero y pernoctan nuevamente por el camino y hasta el cuarto día llegan a casa de Cornelio.
Reconociendo a un ángel: ¿Cómo fue que Cornelio entendió que era un ángel? Por sus vestidos resplandecientes, vestidos fuera de lo común, incluso hoy que alguien puede traer un vestido brilloso de seda o satín, pero no resplandeciente. Y de esa forma son las vestiduras del Señor en Apocalipsis y de los ángeles en diversas apariciones.
Causas de que fueron oídas sus oraciones: la entrega y sinceridad de sus oraciones y de sus limosnas, algo muy apreciado, como vemos, para nuestro Señor.
Mensaje medular: “Envía por Simón”, y seguramente aquí es donde le revela que Pedro “…le hablará palabras por las cuales serás salvo tú, y toda tu casa”.
33 Así que luego envié por ti; y tú has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios, para oír todo lo que Dios te ha mandado.
34 Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas,
35 sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia.
Estamos todos aquí en presencia de Dios.
¿En presencia de Dios? Nosotros sabemos que “donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”, como leemos en Mateo 18:20. Seguramente esto no lo había oído Cornelio, pero intuía que si Pedro era enviado por Dios, entonces Dios estaba con él, con Pedro, y por ende, ellos estaban en presencia del Señor de Señores, que no era Pedro, sino el mismo Cristo que en breve Pedro se los iba a revelar, aunque, como vemos en los siguientes versículos, ya habían recibido noticias de él, pero aun no sabían que Jesús era el camino, la verdad y la vida.
Aquí cabría preguntarnos si tenemos esa misma actitud cuando venimos a la iglesia. Aquí, hermanos, estamos ante la presencia de Dios. No es una simple reunión de personas que profesan una fe sino que es una reunión en la que Dios preside y nos enriquece. Si no tenemos esta actitud, creo que nos estamos perdiendo de algo muy importante. Cornelio le dice a Pedro: “Estamos aquí en la presencia de Dios, para oír todo lo que Dios te ha mandado”. Así, con esa actitud receptiva venga usted cada domingo a reunirse con sus hermanos.
El mensaje de salvación
36 Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos.
37 Vosotros sabéis lo que se divulgó por toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan:
38 cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.
El aspecto medular del mensaje del evangelio es Jesús de Nazaret, como seguramente era conocido, quien traía “buenas de gran gozo que serán para todo el pueblo”, esas buenas noticias que revelaban a “Emmanuel”, es decir, a Dios con los hombres. Y por ello es “SEÑOR DE TODOS”, pues ungido con el ESPÍRITU SANTO Y PODER anduvo haciendo bienes y sanando a los oprimidos por el diablo.
Sus hechos portentosos daban fe que Dios estaba con él, y que él era Dios, como les dijo a los judíos cuando lo cuestionaron: “¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente. Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí…” (Juan 10:24 y 25). Y cuando Juan, que estaba encarcelado, mando a sus discípulos a preguntar si Jesús era a quien debía de venir o debían esperar a otro “En esa misma hora sanó a muchos de enfermedades y plagas, y de espíritus malos, y a muchos ciegos les dio la vista. Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio…” (Lucas 7:21-22).
Y de todos estos hechos, Pedro agrega:
39 Y nosotros somos testigos de todas las cosas que Jesús hizo en la tierra de Judea y en Jerusalén; a quien mataron colgándole en un madero.
Aquí Cornelio tenía ante sí a un hombre que había visto de manera directa, como testigo presencial, los hechos portentosos del Señor. Cuántas cosas debió de comentarles Pedro y que en la síntesis del relato no tenemos. Pero si se nos narra como concluye su relato:
40 A éste levantó Dios al tercer día, e hizo que se manifestase;
41 no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había ordenado de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de los muertos.
42 Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos.
43 De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre.
Y fue Pedro, y quizás algunos de los hermanos que lo acompañaban, quien había visto con sus ojos y convivido con Jesús resucitado. No, no era una alucinación de unos hombres doloridos, sino que comieron y bebieron con él, privilegio que no fue para todos, aunque si para un gran número, como dice Pablo en 1 Corintios 15:6: “…Después apareció á más de quinientos hermanos juntos; de los cuales muchos viven aún, y otros son muertos”, aunque el mayor privilegio lo tuvieron sus 11 discípulos pues para entonces Judas ya no estaba con ellos.
Y sus últimas indicaciones que les dio a sus discípulos fueron “predicar al pueblo y testificar que EL ES EL DIOS HA PUESTO POR JUEZ DE VIVOS Y MUERTOS, como dan fe los profetas certificando que todo esto es verdad, de modo que creyendo en él recibirían el perdón de sus pecados en su nombre.
He aquí el mensaje esperado por Cornelio y los suyos: el mensaje de salvación. Y en ese momento acaece un hecho portentoso.
El Espíritu Santo en los gentiles
44 Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso.
45 Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo.
46 Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios.
La sorpresa de Pedro y sus acompañantes “fieles de a circuncisión”, es decir, judíos de pura cepa, devotos de las tradiciones judías, de que también sobre los gentiles se derramase el Espíritu Santo “¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!”, como dicen los judíos de Jerusalén, porque los oían hablar en lenguas.
Aquí cabe preguntar si la recepción del Espíritu Santo viene acompañado de la manifestación de hablar en lenguas. Y la respuesta es NO. En ese tiempo hubo tres manifestaciones iniciales del derramamiento del Espíritu Santo, pero no todos fueron acompañado de hablar en lenguas, o al menos no lo puntualiza el relato:
- Cuando el Espíritu se derramó en los discípulos en el aposento alto (Hechos 2;4), aunque difiere en cierto sentido de esta manifestación de Cornelio y sus amigos. Aquí fueron lenguas conocidas que comunicaban un mensaje. En Cornelio, leguas que “magnificaban a Dios”.
- Cuando el Espíritu se derramó en los samaritanos, recibían el Espíritu Santo cuando los apóstoles les imponían las manos, pero no nos dice qué señales daban. Dice en Hechos 8:17 únicamente que Pedro y Juan “…les impusieron las manos, y recibieron el Espíritu Santo”. Y nada más.
47 Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros?
48 Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días.
Y ante tal evidencia, Pedro manda a bautizarles de inmediato. Cabría preguntar si el Etíope recibió el Espíritu Santo. Aquí fue el indicador para que Pedro procediera a que fueran bautizado, ¿pero con el etíope? Seguramente también recibió el Espíritu Santo, pero no se vio ninguna señal. El relato no nos dice más que el diálogo entre Felipe y el dignatario: “Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó”. (Hechos 8:36-38).
Y fuera de estos casos no se menciona el hablar en lenguas como indicador de la recepción del Espíritu Santo. El mismo Pablo no se ve que hablara en lenguas cuando acepta al Señor, aunque en la Primera Carta a los Corintios 14:18 afirma que él habla más lenguas que ellos: “Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros; pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida”.
Y en Efesios 1:13-14 Pablo afirma que “…habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación y habiendo creído en Él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de Su gloria”.
“Habiendo creído, fuiste sellado”. Eso pasó con el etíope y con muchos de nosotros. Aunque cabe preguntar por qué hablan en lenguas Cornelio, amigos y familiares. La respuesta es simple: para que los “fieles en la circuncisión” tuvieran la certeza de que “…también sobre los gentiles se derramase el Espíritu Santo y que también Dios les había dado “el arrepentimiento para vida”.
Lo importante es creer en Cristo, pues esta fe tiene manifestaciones concretas y palpables más allá de hablar en lenguas como son los frutos del Espíritu: Paz, paciencia, bondad, benignidad… ¿Hay eso en nuestras vidas? Esa es la mejor manifestación de que hemos sido sellados con el Espíritu del Señor quien nos energiza para que esos frutos florezcan día a día a medida que crecemos espiritualmente.
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