sábado, 10 de diciembre de 2016

¿QUÉ SABÍA EL APÓSTOL PABLO DE DEPORTES?


Observando los Juegos Olímpico, recordé que el apóstol Pablo tiene varias referencias al deporte en sus cartas y me pregunté ¿Era el apóstol Pablo un aficionado a los deportes? ¿Tenía algún ídolo deportivo o un equipo favorito? ¿Le iba a algún equipo? No lo sabemos, sólo que hace referencia a las justas deportivas en sus cartas. Por ello,  quizá debemos preguntarnos ¿Qué sabía en apóstol Pablo de deportes? Y si sabía algo ¿para qué le servía en su ministerio? ¿Por qué uso la terminología deportiva para ilustrar el modo de obrar en el camino del Señor?

Como el señor Jesús, que usaba cosas cotidianas para ilustrar las grandes verdades espirituales, Pablo usó así mismo los deportes y las actividades militares. El deporte, seguramente, envolvía y generaba pasiones y nadie estaba exento. Había un conocimiento común y un lenguaje común que el apóstol aprovechó para hacer más claras y vívidas sus enseñanzas.

Pero para contextualizar mejor sus referencias deportivas,  tendríamos que ver qué y cómo eran los deportes en los tiempo de Pablo.

En la región donde Pablo vivía las competencias deportivas tuvieron una gran importancia. Fueron creadas y popularizadas mucho tiempo atrás por los griegos y quedaron como legado, al parecer, hasta hoy.

Las competencias deportivas eran, para el siglo I, verdaderas fiestas populares, y se practicaban  en todas las ciudades del imperio romano.

En Grecia el deporte es considerado como algo vital, un deber del ciudadano, esencial en la formación del hombre, una actividad agonística en si misma para la propia superación de creación humana, en Roma el deporte se aleja de este sentido humanista acercándose a otro diametralmente opuesto. En Roma el deporte será un elemento entendido sobre todo como una diversión social, concibiéndolo como espectáculo público por y para el Estado[1].

Pero la influencia mayor venía de Grecia para quienes el deporte no respondía exactamente al concepto actual, era mucho más valioso para ellos y recogía un amplio espectro de valores:

1.     El culto al cuerpo.
2.     La preparación psicológica para la competición. Eran pueblos guerreros y las competencias desarrollaban habilidades útiles para una guerra que era cuerpo a cuerpo.
3.     También se utilizaban para rendir respeto y culto a los dioses. Al parecer, esto imprimía mayor ánimo al atleta pues aportaba lo que todo griego deseaba: un hombre perfecto: καλòς καὶ ἀγαθóς (kalòs kaì agathós) es decir, "bello y bueno". Esta misma premisa fue adoptada por los romanos en su mens sana in corpore sano pero en realidad el origen reside en el ideal griego de perfección.

Para los griegos esta realidad era reflejo de otra, la celestial. De modo que si eran bellos y buenos aquí, significaba que en el plano celestial estaban en buena posición, es decir, recibían algo así como un halo de santidad. Es decir, estaban más cerca de Dios que Él era el absoluto Bello y bueno.

Los juegos más importantes eran los Olímpicos, aunque no eran los únicos juegos panhelénicos que se celebraban, pero sí el más importante de los cuatro que se celebraban, pues estaba dedicado a Zeus Olímpico.

Es decir, las Olimpiadas no eran una celebración sólo deportiva sino sagrada. Y el que llegaba a la meta se acercaba a lo divino.

Las otras tres Polis (ciudades) eran:

- Delfos: que celebraba los Juegos Píticos, en honor de Apolo, que mató a la serpiente Pitón.
- Corinto: los juegos Ístmicos (fundados por Sísifo; o por Teseo en honor de su padre Posidón), y
- Nemea con sus Juegos Nemeos, fundados por Heracles para conmemorar su victoria sobre el león (aunque la tradición más antigua dice que eran en honor del príncipe Arquemoro).

Tipos de competencias
Su  programa estaba constituido por pruebas actualmente conocidas: carreras, salto, lanzamientos de disco y jabalina, lucha, boxeo (pugilismo), pancracio[2] y carreras de carros y de caballos.

Otros de los juegos que agregaron los romanos fueron las luchas de los gladiadores, sangrientas luchas cuyo vencedor recibía beneficios económicos, a pesar de que este fuese esclavo. De hecho, sus amos se enriquecían y llevaban a los gladiadores a diversas plazas, tal como ahora existe el mercado de los jugadores de futbol[3].

La motivación de los atletas

Si un vencedor en cualquiera de estas ciudades era importante, el VENCEDOR ABSOLUTO de las cuatro sedes era convertido en héroe nacional , recibiendo el nombre de περιοδονικής (periodonikés), esto es "ganador del circuito".

Premios

Los ganadores recibían:
·      La ovación y el aplauso de los espectadores presentes en los estadios;
·      Los atletas eran condecorados con coronas de laurel y
·      Ganaban el derecho a tener una estatua en vida.
·      En algunos casos, los atletas vencedores recibían una renta vitalicia por parte de los estados griegos, debido a la simpatía que les proporcionaba a las divinidades.
Origen de los Olímpicos

Según una leyenda citada por Píndaro, fue Heracles quien llamó "Juegos Olímpicos" a una serie de eventos deportivos en honor a su padre Zeus.

·      Los primeros juegos Olímpicos de los que se tienen constancia escrita transcurren durante el año 776 a.C. fecha que se empleará para datar acontecimientos (al igual que los romanos tomaban la de la fundación de Roma o la del consulado anual).
·      Las pruebas olímpicas celebradas cada cuatro años son en un principio de carácter regional y únicamente se deja participar a ciudadanos griegos libres varones; pues estaban vetadas a las mujeres casadas.
·      Los atletas son los que deben correr con el gasto de la estancia y el viaje o en su defecto la población a la que representan.
·      Posteriormente los juegos fueron más flexibles y dejaron participar a los habitantes de las colonias griegas del Mediterráneo como es el caso de Sicilia haciendo con ello que la difusión de estos juegos fuera mayor y por lo tanto su popularidad.
·      Su importancia en el mundo griego era tan grande que durante la celebración de los juegos (un mes después del solsticio de verano) se paralizaba cualquier enfrentamiento bélico.

La última olimpiada
La última olimpiada de la antigüedad,  fue la del año 394, ya en la era Cristiana. Fueron prohibidos por el emperador romano Teodosio I por considerarlos un espectáculo pagano y ordenó eliminar dicha celebración. Este mismo emperador fue quien el 27 febrero del año 380 convirtió al cristianismo en la religión exclusiva del Imperio Romano, por un decreto imperial.


Pablo y los deportes
Como podemos ver, los deportes eran tan populares como hoy en día. Y seguramente trastornaba, la vida cotidiana. Pablo, desde su natal Tarso, deber haber visto este fenómeno con detenimiento y aprendió mucho del tema, conocimiento que después le fue útil para explicar, a través de sus cartas, aspectos esenciales de la vida cristiana. Y como él, principalmente, trabajaba con los gentiles, y muchos de ellos habían al menos visto alguna competencia; y algunos otros, seguramente, eran atletas. Además, el ejercicio físico era bien visto, como hoy.

Sabía que el entrenamiento debe ser disciplinado rechazando cualquier actividad que dañe el desempeño

Rechaza las leyendas profanas y otros mitos semejantes. Más bien, ejercítate en la piedad, pues aunque el ejercicio físico trae algún provecho, la piedad es útil para todo, ya que incluye una promesa no sólo para la vida presente sino también para la venidera.
1a Timoteo 4.7-8 NVI 

Versión Reina Valera 60
7 Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad;
8 porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera.

El ejercicio del cristiano debe ser en el duro gimnasio de la piedad. En un diccionario dice acerca de esta palabra:
1.     eusebeia(εὐσέβεια, G2150) , de eu, bien, y sebomai, ser devoto, denota aquella piedad que, caracterizada por una actitud en pos de Dios, hace aquello que le es agradable a Él.
2.     Este y el verbo y adverbio correspondientes (véase más abajo) son frecuentes en las Epístolas Pastorales, pero no aparecen en las Epístolas anteriores de Pablo. El apóstol Pedro utiliza el nombre cuatro veces en su 2ª Epístola (2 P 1.3, 6,7; 3.11). Los otros pasajes en que aparece son Hch 3.12; 1 Ti 2.2; 3.16; 4.7,8; 6.3,5,6,11; 2 Ti 3.5; Tit 1.1. En 1 Ti 6.3: «la doctrina que es conforme a la piedad» significa aquella que es coherente con la piedad, en contraste a las falsas enseñanzas; en Tit 1.1: «la verdad que es según la piedad» es aquella que produce piedad; en 1 Ti 3.16: «el misterio de la piedad» es la piedad en su incorporación en, y comunicada mediante, las verdades de la fe con respecto a Cristo; en 2 P 3.11 se encuentra en plural, significando acciones piadosas.[4]

Sabía que muchos atletas, particularmente los gladiadores, no eran dueños de sus cuerpos. Y debían ser responsable de ello.
¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños; fueron comprados por un precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios.
1a Corintio 6.19-20 NVI

Versión Reina Valera 60
19 ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?
20 Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.

Hoy se proclama mucho la decisión de hacer con el cuerpo lo que uno decida. Pero no es así, y mucho menos los cristianos. Este cuerpo es un vehículo que Dios nos proporcionó, pero suyo es. Por ello Pablo usaba dos adjetivos para sí mismo “Siervo de Jesucristo” o “Esclavo de Jesucristo”. Pues nos compró con su sangre y debemos honrarlo cuidando nuestro cuerpo.

Sabía cuál debía ser la actitud del deportista
Filipenses 3.12-14
No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

Un corredor que voltea a ver a su compañero pierde el paso, se desconcentra. Y un descuido mínimo puede ser fatal. Por ello, sin dejar de focalizar la meta correr dando todo.

Sabía que los deportistas  tenía un enorme público que asistía que los iba a ver.
Hebreos 12.1 RV95
Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, ...

Quizá pocos nos damos cuenta que somos espectáculo para el mundo. Tan pronto saben que somos cristianos nos observan detenidamente. Más de uno se ha convertido por ello. En estas circunstancias, como los deportistas buscan ropa ligera, tenis ligeros, el cristianos también debe quitarse los zapatos que estorban el caminar de nuestros pies, y la ropa (las costumbres) para correr sin atender a las solicitudes del mundo.

Sabía de las técnicas de la lucha
1a Timoteo 6.11-12 RV95
Pero tú, hombre de Dios, huye de estas cosas y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.

El entrenamiento de los deportistas no consiste en practicar sino en “echar mano” de las técnicas, entre mejor sepa los trucos del oficio, mejor será. Estas son sus armas secretas. El cristiano igual, tiene ciertas herramientas fundamentales a las cuales puede echar mano: la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. Y la más importante: La vida eterna.

Sabía que había reglas estrictas imperantes en las justas
2a Timoteo 2.5 RV95
Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente.

Nosotros, los cristianos, debemos luchar legítimamente, sin trampas, porque Dios no puede ser burlado. En aquel tiempo, dice el Señor muchos me dirán Señor, Señor, no hicimos… Y yo les contestaré: no os conozco, hacedores de maldad.

En 1 Corintios 9: 24-27 es el pasaje más elocuente del conocimiento del apóstol de las técnicas deportivas, las cuales le pueden ser de gran utilidad al cristiano, pues indica varios aspectos del deporte que bien debemos apropiarnos.

Sabía del esfuerzo y la actitud ganadora de los competidores y que se coronaba sólo uno.
¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis?
1ª. de Corintios 9:24
Han dicho, todos los que van a las Olimpiadas no van a perder. Una actitud similar debemos tener. No corremos la carrera cristiana haciendo lo mínimo y que el Señor tenga misericordia de nuestras faltas, sino por el contrario, correr como quien quiere la medalla de oro. Es lógico pensar que los grandes héroes de la fe relatados en la Biblia y en la historia de la iglesia, tendrá premios gloriosos y lugares privilegiados.

Sabía de la ruda disciplina de los atletas para ganar y cuál era su motivación
Los atletas se privan de todo; y eso ¡por una corona corruptible!; nosotros, en cambio, por una incorruptible.

25 Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. RV

Los premios, terrenales o celestiales, no se ganan durmiendo. Disciplina, trabajo duro y constantes son importantes. Estamos en una guerra permanente contra el pecado y contra las huestes celestiales (Efesios 6:12 dice: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”). Estas referencias al deporte y su disciplina enseñan al cristiano como debe disciplinarse y entrenar, leyendo todos los días su Biblia, reflexionando, orando por sí mismo y por otros, procurando obedecer.

Sabía de las técnicas de los luchadores y del boxeo y su durísima disciplina.
Así pues, yo corro, no como a la ventura; y ejerzo el pugilato, no como dando golpes en el vacío, sino que golpeo mi cuerpo y lo esclavizo; no sea que, habiendo proclamado a los demás, resulte yo mismo descalificado".

26 Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire,
27 sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado. RV

Hoy dicen los comentaristas deportivos a un boxeador que a la mitad de la pelea se le ve cansado “le faltó gimnasio”. Igual el cristiano y todos, no sólo los que presiden, deben entrenar duro y no “como dando golpes al vacío”, sino acertando y derribando al pecado.

Sabía que un atleta necesitaba la orientación de los expertos
Gálatas 2:2
2 Pero subí según una revelación, y para no correr o haber corrido en vano, expuse en privado a los que tenían cierta reputación el evangelio que predico entre los gentiles.

Un buen deportista busca un entrenado experto que lo vaya guiando, que observe (lo él mismo no puede) sus movimientos y en dónde debe corregir.

Sabía que los tropiezos de un atleta puede tener obstáculos (como las vallas) que hay que saber sortear.
Gálatas 5:7
Vosotros corríais bien; ¿quién os estorbó para no obedecer a la verdad?

Como corredores debemos despejar la pista. Obstáculos, en nuestra carrera, hay muchos. Los enemigos viven dentro. Porque lo que quiero hacer no hay y encuentro que hay una ley que gobierna mis miembros, escribe Pablo en Romanos 7.

Sabía la frustración de un entrenador cuando su entrenado falla
Filipenses 2:15-16
"…para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo;
16 asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado”.

Sabía que para ser ganador un atleta debía someterse a una dura y constante disciplina si se quería ser ganador
Filipenses 3:12
 No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.

La actitud de un deportista no es confiarse a cierta altura de la competencia cuando ve a sus competidores lejanos, no bajar la guardia, dicen en el box, sino continuar con el mismo pulso. No, no vamos a perder la salvación por la cual fuimos sellados, pero no habremos corrido una carrera digna. Dios nos dotó a cada quien de un potencial y de ciertos dones, que debemos entregar multiplicados al Señor.

Sabía la importancia de la conciencia de estar siempre en competencia y no confiarse y estar siempre concentrado.
Filipenses 3:13
Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante…

Y si no quedó claro el versículo anterior, reitera con otras palabras la misma idea: “No pretendo haberlo alcanzado…” ¿Hay cosas de nuestro pasado que nos frenan? ¿Pecados inconfesables ocultos? ¿Familiares terribles? Pablo cargaba con un pasado ciertamente nada glorioso, como el perseguir a la iglesia y consentir el asesinato del Esteban…

Sabía que el atleta nunca pierde la conciencia de la meta
Filipenses 3:14
“…prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”.

Y como buen atleta, que corre aunque sea la maratón, con la meta, es decir, con el lugar en dónde debe llegar. Y no importa si quedé atrás, prosiguen a la meta aun con miembros dañados. ¿No debiesen ser así los hijos de Dios? Aunque caigamos una y otra vez, levantémonos y prosigamos a la Meta, al SUPREMO LLAMAMIENTO DE DIOS.

Sabía de la importancia emocional (la actitud) en toda la competencia
Filipenses 3:15
Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios.

Sabía que no pueden haber descanso en el camino, pero si por alguna causa detiene su carrera, no debe retroceder sino desde ese punto proseguir.
Filipenses 3:16-17
Por lo demás, desde el punto a donde hayamos llegado, sigamos adelante.
Hermanos, sed imitadores míos, y fijaos en los que viven según el modelo que tenéis en nosotros.

16 Pero en aquello a que hemos llegado, sigamos una misma regla, sintamos una misma cosa.
17 Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros.

Y si en el camino nos fatigamos y tenemos que hacer un alto, NO retrocedamos. “Desde el punto a donde hayamos llegado, sigamos adelante”, dice una versión. Ellos se pusieron así mismos como ejemplo.

Sabía que todo deportista sabe cuando ha hecho un buen papel.
2 Timoteo 4:7
He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.

Cuando la competencia termina, quien ha hecho una buena carrera lo sabe. Se ve su rostro de satisfacción. Luego, feliz, saluda a los espectadores. Es la misma sensación que vemos en Pablo. Aunque no brinca de gozo y saluda al público que aún lo ve a través de sus cartas y a las huestes celestiales, hay esa serenidad del deber cumplido.

Sabía que un buen esfuerzo, sin escatimar nada, tiene siempre una buena recompensa
2 Timoteo 4:8
Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.

Esta es pues la satisfacción de un corredor de fondo que no escatimó recursos, que expuso su vida, alguien que dijo “No estimo para mi preciosa mi vida”.

Corramos pues de esta manera, con paciencia, la mejor carrera del mundo en la mejor competencia del mundo, la carrera al cielo.


[1]  Hernández Vázquez, Manuel, el juego deportivo en las culturas urbanas plenas: roma, Museo del Juego, 2009.

[2] El término pancracio (griego antiguo πανκράτιον/pankrátion, todos poderes o todas habilidades) se utiliza hoy en día como sinónimo de lucha libre profesional. En la Antigua Grecia, sin embargo, era una competición deportiva de los Juegos Olímpicos Antiguos, una combinación de boxeo griego antiguo, lucha y sumisiones, un antecesor de las artes marciales mixtas modernas.
[3] http://www.monografias.com/trabajos40/deporte-grecia-antigua/deporte-grecia-antigua.shtml#ixzz4HH9i20JJ
[4] http://www.soloporgracia.com.mx/piedad.html

lunes, 28 de noviembre de 2016

LA PARABOLA DE LOS TERRENOS


Se ha preguntado ¿de qué depende el éxito del evangelio en la vida humana? No es un problema de difusión del evangelio, aunque ciertamente a la iglesia de hoy le falta ser mucho más militante, mucho más evangelística. Aún con ello, hoy más que nunca la difusión de la Biblia es mucho mayor que en otros tiempos. Dios, cuando la iglesia calla, las piedras se vuelven testigos elocuentes. Es decir, Dios usa otros medios con los cuales su palabra se sige difundiendo, incluso habla, como dice Pablo en Romanos, “ a través de las cosas hechas”.

Con el advenimiento de las tecnologías de la información la difusión del evangelio se ha expandido de manera inusitada. Basta tener un teléfono con conexión a internet para tener al alcance no una  Biblia sino decenas de versiones, cientos de comentarios y análisis bíblicos, además de cantos, himnos alabanzas, análisis históricos o estudios comparados. Y en papel, se liberan cada año cientos de toneladas de literatura cristiana que marcha por el mundo. Algunas librerías cristianas de la ciudad de México se han convertido en verdaderos negocios, las cuales son visitadas por una gran cantidad de gente que va a buscar algún alivio, alguna información que apuntale su fe. Y también habría que considerar que poco a poco han ido apareciendo programas radiales y de televisión en ciudades grandes como la ciudad de México o Guadalajara. Esto debería traducirse en una mayor presencia del Señor en actos de bondad, misericordia, cordura, sensatez, solidaridad, urbanidad, responsabilidad con los demás en la sociedad.

Pero, en contraparte, vemos un panorama desolador: en las grandes urbes, particularmente de los países tercermundistas, ha crecido enormemente la pobreza, la miseria, la mendicidad y la violencia. Y en todo el mundo hay abultados indicadores de inseguridad, maldad, de explotación humana y de la naturaleza, de pérdida de valores, pérdida de respeto a los mayores o a los débiles, errancia espiritual, incremento de la idolatría y de sectas incluso satánicas, movimientos místicos orientales disfrazados, algunos, de centros de salud y nutrición. Además, países completos se declaran abiertamente ateos y han convertido los edificios religiosos en  bibliotecas públicas. Y las clases más ilustradas muestran un desprecio abierto y generalizado a todo lo que hable de Dios. Hoy, en ciertos círculos sociales o intelectuales, ser cristiano es tan mal visto como hace años lo era no formar parte de una iglesia, como relata Herman Melville  en Moby Dick, cuyo capitán no admitía marinos no cristianos en su buque.

Y este olvido de Dios, este extrañamiento a todo lo cristiano, ha derivado en que ya no haya diques al mal. El hombre se siente en libertad de las peores depravaciones morales. Diariamente los periódicos y los noticieros televisivos dan cuenta de atrocidades humanas que horrorizan al más fuerte.

Sin embargo, nada de ello disminuye el hambre de Dios. Dos recientes fallecimientos, uno de un cantante popular como Leonard Cohen y de un intelectual como Luis González de Alba tienen en común que ambos fueron errantes espirituales y mueren lanzando un grito de ayuda a Dios. Y muchos los vemos buscando donde encontrar una palabra de aliento. Desafortunadamente, muchas de estas personas caen en las manos de los negociantes de la fe.

Una parábola como la de El sembrador nos da una respuesta a este tipo de respuestas humanas al evangelio.

Mateo 13: 1-23
1. Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar.
2 Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa.
3 Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar.
4 Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron.
5 Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra;
6 pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó.
7 Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron.
8 Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno.
9 El que tiene oídos para oír, oiga.
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10 Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas?
11 El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.
12 Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.
13 Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.

14
De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo:
    De oído oiréis, y no entenderéis;
    Y viendo veréis, y no percibiréis.

15
Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado,
Y con los oídos oyen pesadamente,
Y han cerrado sus ojos;
Para que no vean con los ojos,
Y oigan con los oídos,
Y con el corazón entiendan,
Y se conviertan,
Y yo los sane. m

16 Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.

17 Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.
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18 Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador:
19 Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.
20 Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo;
21 pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza.
22 El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.
23 Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.

Juan A. Mackay ha renombrado a esta parábola como La parábola de los suelos. En efecto, la respuesta a esta indolencia generalizada está en los suelos, es decir, en el tipo de personas. Siguiendo esta ilustración del Señor, podríamos decir que es posible clasificar a la humanidad en CUATRO CLASES.

PRIMERO. Aquellos que han cerrado a piedra y lodo sus oídos para que la mínima luz del evangelio penetre. Su fe está depositada en sí mismos, en la ciencia, en otras religiones, en lo que creen las mayorías… La semilla del evangelio, por más que les llegue, no penetra. Estas personas son completamente refractarios, tiene alma de acero. Esta es la situación de mucha gente que ha tenido acceso a la alta educación, a la ciencia, a la filosofía: creen saberlo todo y en ese saber Dios es un extraño y su palabra “locura”, como diría Pablo.

LOS SEGUNDOS. Los que son entusiastas y aceptan aparentemente el evangelio con gozo, pero como dice la parábola no tienen raíces profundas porque debajo de la superficie hay un suelo rocoso, duro, impenetrable. En los primeros, la coraza está a flor de piel. En los segundos, está debajo, no se nota. Les gusta la parte agradable del evangelio, las reuniones, la música, la camaradería, de la iglesia, pero cuando son confrontados por la realidad, la dura realidad, de inmediato se desaniman. No consideran que el cristiano nada a contracorriente. Entonces se preguntan: ¿Cómo es esto? ¿Qué Dios no nos invitó a un Jardín del Edén? ¿Qué Dios no resuelve todos nuestros problemas? ¿Qué no nos concede TODOS los deseos de nuestro corazón? ¿No nos dará riqueza y bienestar? ¿Qué no ha prometido abundancia? ¿Entonces de qué sirve mi diezmo o mi ofrenda?

El apóstol Santiago escribió: “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas”… El cristiano tarde o temprano se hallará ante las pruebas, y más, ante diversas pruebas, internas y externas.

LOS TERCEROS, nos dice la parábola, son los que en su vida está llena de espinos, de mala hierba, es decir, en que vive en medio de compromisos sociales, de negocios, de actividades que los jalan y seducen y ahogan la germinación de la semilla del evangelio. Estas personas le agrada el evangelio, pero como su mente y su corazón está atrapado en las ambiciones humanas de poder, dinero, placer, no pueden dedicarle tiempo, alma y espíritu a Dios. Son esclavos de su época. Son aquellos que cuando son llamados al banquete del Señor, presentan excusas. Van de vez en cuando a la iglesia, pero su cabeza está en sus compromisos. Y están más atentos a las vibraciones de su celular.

Y por ÚLTIMO, están los que ya están listos para recibir la palabra, la semilla, y la planta brota de inmediato. Un caso ejemplifico es el Etíope al que le predicó Felipe. De inmediato quiso ser bautizado. El evangelio ya había brotado en su corazón.

Preguntas pertinentes

Ahora la pregunta es ¿quién no hizo así? ¿Hay manera de cambiar? ¿Cómo nos volvemos tierra buena? ¿Quiénes hemos creído, somos plenamente tierra buena o somos una mezcla de dureza (tierra junto al camino), de terreno pedregoso, con una cierta dosis de espinos?

RESPUESTAS

¿Quien nos determinó así?

La respuesta es aparentemente sencilla. Una parte es herencia del contexto en el que crecimos, pero no es plenamente responsable el todo. La maldad es hereditaria. Quien nace en un hogar cuyos padres le enseñan malos ejemplos, aprenderán estas conductas dañinas. Si además el medio ambiente, los compañeros de la escuela, o los amigos de la colonia, son gente corrompida, inevitablemente contaminarán al recién llegado.  Una lectura superficial de la historia de los reyes de Judá e Israel nos indican cómo los padres contaminaron a sus hijos. Dice por ejemplo, “hizo lo malo ante los ojos de Jehová como su padre o de las naciones vecinas”

2ª de Reyes 21:1-3
Manasés tenía doce años cuando comenzó a reinar, y reinó cincuenta y cinco años en Jerusalén. El nombre de su madre era Hepsiba. E hizo lo malo ante los ojos del SEÑOR, conforme a las abominaciones de las naciones que el SEÑOR había desposeído delante de los hijos de Israel. Porque reedificó los lugares altos que su padre Ezequías había destruido; levantó también altares a Baal e hizo una Asera, como había hecho Acab, rey de Israel, y adoró a todo el ejército de los cielos y los sirvió.…

Pero otra parte es personal, es decir, es una decisión propia. Y esta la más importante, la determinante. De otra manera no entenderíamos como muchos delincuentes han encontrado al Señor y se han convertido fuera o dentro de la cárcel. Un ejemplo, John Newton, autor del canto Divina Gracia, que era un tratante de esclavos. En su biografía leemos:

“Educado sin ninguna convicción religiosa, a lo largo de su juventud vivió varias coincidencias y giros inesperados, muchos de ellos provocados por su recalcitrante insubordinación. Fue forzado a unirse a la Royal Navy y como marinero, participó en el mercado de esclavos. Durante una noche, una tormenta golpeó tan fuertemente su embarcación que, aterrorizado, imploró la ayuda de Dios, un momento que marca el comienzo de su conversión espiritual. Su carrera como tratante de esclavos duró algunos años más, hasta que abandonó la marina para estudiar teología.

¿Hay manera de cambiar?

La respuesta es simple: Sí. Sin embargo, la ruta no siempre es la misma para todos. Algunos bastará que la verdad le sea expuesta para que de inmediato caigan de rodillas. Por ejemplo, el carcelero de Filipo.

Otros, deberán pasar por un proceso largo y a veces penoso, incluso de sufrimiento físico. Otros, entablarán un durísimo debate intelectual y espiritual.

Dos ejemplos de estos últimos son C.S. Lewis, el autor de Las Crónicas de Narnia, quien, como ateo recalcitrante, tuvo que pasar por un largo proceso que inició con la lectura del libro Everlasting Man de Chesterton y luego a través de la influencia directa o literaria de Platón, Dante, MacDonald, Herbert, Barfield, Tolkien, Dyson… Dice Lewis:

"Debes imaginarme solo, en aquella habitación del Magdalen, noche tras noche, sintiendo, cada vez que mi mente se apartaba del trabajo, el acercamiento continuo, inexorable, de Aquél con quien, tan encarecidamente, no deseaba encontrarme. Al final, Aquél a quien temía profundamente cayó sobre mí. Hacia la festividad de la Trinidad de 1929 cedí, admití que Dios era Dios y, de rodillas, oré. Quizá fuera aquella noche el converso más desalentado y remiso de toda Inglaterra.
        "Hasta entonces yo había supuesto que el centro de la realidad sería algo así como un lugar. En vez de eso, me encontré con que era una Persona".

El otro fue Frank Morrison, un abogado británico que empezó a refutar las evidencias a favor de la Resurrección de JESUCRISTO y quien terminó cambiando el rumbo de su libro para escribir una confirmación de la resurrección y este cambio se debió a un encuentro personal con Cristo.

Pero hay otros que deben pasar por una experiencia terrible para que la dura roca que lo recubre se rompa para abrirse como tierra abonada a la semilla del evangelio. Un caso en la Biblia es el Hijo Pródigo. Este joven, cuando anhelaba la comida de los cerdos, se dijo.


LUCAS 15: 17-20
17. Y volviendo en sí, dijo: !!Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!
18 Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.
19 Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.
20 Y levantándose, vino a su padre.

El mismo autor de Amazing Grace, John Newton.

Durante una noche, una tormenta golpeó tan fuertemente su embarcación que, aterrorizado, imploró la ayuda de Dios, un momento que marca el comienzo de su conversión espiritual.


¿Quiénes hemos creído, somos plenamente tierra buena o somos una mezcla de dureza?

El apóstol Pablo en su cartas tipifica a los cristianos de dos maneras:

Bebés espirituales o carnales.
1ª Cortintios 3:1-2
Así que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. 2Os di a beber leche, no alimento sólido, porque todavía no podíais recibirlo . En verdad, ni aun ahora podéis,…

Las cartas a las 7 iglesias que nos da el más amplio panorama de la gama de cristianos que pueblan la iglesia.

Efeso: El conformista
2 Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos;
3 y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado.
4 Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor.

Esmirna:  El humilde
9 Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás.

Pérgamo: El tolerante doctrinal
13 Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre, y no has negado mi fe, ni aun en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás.
14 Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación.
15 Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco.

Tiatira: El tolerante moral
19 Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras.
20 Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos.
21 Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación.

Sardis: El muerto
Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto.

Filadelfia: El bienaventurado y fiel
8 Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre.

Laodicea: El soberbio envilecido
15 Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. !!Ojalá fueses frío o caliente!
16 Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.
17 Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.

¿Cómo ser buena tierra?

Muchas veces el Señor actúa y nos pone a prueba para quitar de nosotros las piedra que hay debajo de nuestra fachada de buenos cristianos y nos libra de las malas hierbas, nuestros distractores.

Hebreos  12: 5-6
5 y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo:
    Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor,
    Ni desmayes cuando eres reprendido por él;
6 Porque el Señor al que ama, disciplina,
Y azota a todo el que recibe por hijo.

Otra veces, al darnos cuenta a través de la lectura de la Biblia nos humillamos bajo la poderosa mano de Dios, o ponemos nuestros ojos en Jesús, o bien solicitamos a Dios lo que el Salmista pidió:

Salmos 51: 9-10
…9. Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis iniquidades. 10Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. 11No me eches de tu presencia, y no quites de mí tu santo Espíritu.…

Pero sobre todo, hay que tomar una decisión si nos hemos dado cuenta que nuestra vida es tan ajena a la voluntad del Padre:

Efesios 4:17-19
“Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el ENTENDIMIENTO ENTENEBRECIDO, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, POR LA DUREZA DE SU CORAZÓN; los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.”

Si queremos que los frutos del señor, paz gozo, benignidad, bondad, mansedumbre, dominio propio, fe, brillen en nuestra vida, hay que empezar a limpiarnos de esas piedras escondidas que no permiten que las raíces vayan a fondo, de los espinos y malas hierbas de la vida. Pongamos las cosas en su justo relieve y dimensión y empecemos a liberarnos de los lazos de las ambiciones humanas, y definitivamente, dejar de prestar nuestros oídos a doctrinas ajenas que endurecen el corazón y siembran duda y dejémonos encantar por las dulces palabras del evangelio leyendo diariamente y escudriñando cada palabra como un minero escudriña la tierra para extraer su tesoros.

AMEN

lunes, 1 de agosto de 2016

LA PACIENCIA


Paciencia s. f.
1   Capacidad de sufrir y tolerar las adversidades con valor y sin quejarse.
2   Capacidad de esperar con tranquilidad una cosa que tarda. impaciencia.
3   Capacidad para realizar una actividad o un trabajo difícil, pesado o minucioso con perseverancia: es un hombre muy mañoso y con mucha paciencia, por eso se le dan bien los trabajos manuales.

LA PACIENCIA es la actitud que lleva al ser humano a poder soportar contratiempos y dificultades para conseguir algún bien. De acuerdo con la tradición filosófica, "es la constancia valerosa que se opone al mal, y a pesar de lo que sufra el hombre no se deja dominar por él”
Dicha palabra proviene del latín pati, que significa sufrir. El participio patiens se introdujo al castellano como paciente (en los hospitales) que significa "el que sufre".
Aristóteles en sus Éticas alude a esta virtud como el equilibrio entre emociones extremas o punto medio: metriopatía. Con ella se consigue sobreponerse a las emociones fuertes generadas por las desgracias o aflicciones. Para ello es necesario un entrenamiento práctico ante el asedio de los dolores y tristezas de la vida, una poliorcética, que fue desarrollada por filosofías posteriores, en particular el Estoicismo, cuyo principal pensador es Epicteto, un pensador romano.
La paciencia es un rasgo de personalidad madura. Es la virtud de quienes saben sufrir y tolerar las contrariedades y adversidades con fortaleza y sin lamentarse. Esto hace que las personas que tienen paciencia sepan esperar con calma a que las cosas sucedan, ya que piensan que a las cosas que no dependan estrictamente de uno hay que darles tiempo.

LA PACIENCIA EN EL CRISTIANISMO

Según la Nueva Concordancia Strong Exhaustiva, paciencia viene de la palabra en griego makrodsumía. Makrós (que significa largo, lejos, apartado) y Dsumos (que significa pasión, ira, furor, ardor).

Podemos decir entonces que la paciencia es la cualidad de resistir con firmeza, con la confiada expectativa de un fin deseado, a pesar de las dificultades, del desánimo y de las circunstancias desalentadoras y, a menudo, del  sufrimiento. 

En el cristianismo, la paciencia es una de las virtudes valiosas de la vida. La verdadera paciencia (no tolerancia) es fruto del Espíritu Santo. En las épocas de persecución, los cristianos demostraron el altísimo nivel de paciencia que había en ellos.

Paciencia. QUE HACER. LECCIÓN

La paciencia es un rasgo de carácter que nos permite pasar por situaciones caóticas sin derrumbarnos, nos permite educar a nuestros hijos sin gritos y nos permite aceptar a los compañeros de trabajo sin deprimirnos, entre muchas otras cosas.

Es importante notar que paciencia no significa sólo esperar hasta que cambie la situación o hasta que alguien más haga lo que tiene que hacer. Es muy fácil, y parte de la naturaleza humana también, el culpar a alguien más de todo lo negativo que nos sucede. Paciencia es la cualidad de tolerar o soportar dolor o dificultades sin quejas expresas o pensadas.

La paciencia se hace evidente en tres circunstancias específicas:
·      el simple paso del tiempo,
·      la perseverancia y
·      la actividad correcta en el momento correcto.

Paciencia en momentos lentos
¿Le ha tocado desesperarse con la burocracia de ciertas instituciones? ¿Ha tenido la “oportunidad” de esperar largo tiempo en líneas para poder ser atendido? ¿Ha tenido que atacar el aburrimiento propio o de sus hijos en viajes largos? Son momentos todos en que la paciencia debe derrotar al desasosiego.

Debemos entender que la “burocracia” no es mala por sí misma, de hecho fue introducida en la ciencia administrativa como un elemento de organización y control. Sin ese molesto “papeleo”, pronto una organización no sabría dónde estuvieron sus ingresos, cómo reproducir un proceso particular en ausencia del actual dirigente, o cómo controlar los gastos. Entendamos entonces que la burocracia tiene una razón de ser y seamos amables cuando tratemos con ella.

Aparte de comprensión también podemos usar la creatividad y convertir los momentos de espera en momentos útiles. Lleve con usted un libro o alguno de sus pendientes (hoy en día puede acarrear hasta una computadora en un portafolio) la siguiente vez que tenga que enfrentarse a la burocracia, a la línea del banco, a la sala de espera del médico, a un viaje, etc. Invente juegos con sus hijos con palabras, números, etc.

La gente de campo sabe que el tiempo entre la siembra y la cosecha no es de haraganería, es un tiempo para fertilizar, desyerbar, arreglar maquinaria, etc. Hay que sacar ventaja de ese aparente “tiempo muerto”.

Paciencia como perseverancia.
Se cuenta que Robert Bruce derrotó a los ingleses para liberar a su patria, Escocia, de su yugo, pero sólo después de muchas y dolorosas derrotas. Siempre tuvo la paciencia de asimilar la derrota, levantar un nuevo ejército, luchar nuevamente, ser derrotado, asimilar la derrota, etc. Un ciclo que no se interrumpió sino hasta que logró la victoria final y pudo reinar en Escocia.

Esto lo podemos aplicar, tanto a este Rey, como a un equipo de fútbol que luego de derrota tras derrota, persevera hasta lograr el campeonato, al estudiante que finalmente logra titularse, o al empleado que finalmente es reconocido como “siervo fiel”.

Escribe Edward Allan que “un informe de noticias presentó la historia de una joven mujer recién casada que sufrió una lesión cerebral grave en un terrible accidente de automóvil. Después de varias semanas en coma, poco a poco recuperó la conciencia, pero pronto se hizo evidente que sus recuerdos recientes habían sido borrados. Ella reconoció a sus padres, pero cuando su marido entró en la habitación preguntó, "¿Quién es él?" Ella lo ignoró e incluso rechazó sus intentos de acercarse a ella. Finalmente llegó a aceptar el hecho de que se había casado con él, pero estaba claro que no tenía memoria de su historia común. El marido escogió el camino de la paciencia. Permaneció dedicado a ella, la cuidó en su convalecencia, y finalmente la llevó a su casa, que ella había decorado con su estilo único. La vida fue difícil para ellos, porque tuvieron que conocerse de nuevo. La terapia les ayudó a superar algunos períodos difíciles. Pero debido a que el marido se había comprometido con su esposa "en la enfermedad y en salud", se mantuvo paciente en la relación a pesar de las dificultades y penurias que tuvo que soportar”.

Paciencia como actividad correcta en el momento correcto
Cuando “tenemos el tiempo encima” tendemos a desesperarnos, nos irritamos, gritamos y generamos un caos peor sin lograr resultado alguno. Este también es un momento para la paciencia. Nuevamente no se trata de esperar una solución “caída del cielo”, si bien podemos orar y pedir ayuda divina, lo cierto es que también tenemos que enfrentar el problema. Gedeón, David, y otros personajes de la Biblia que recibieron ayuda de Dios, aún tuvieron que marchar a la batalla.

Los tripulantes del Apolo 13, cuando este sufrió una avería, hubieran podido darse de topes en las paredes, maldecir la misión, rasgar sus trajes y aún así seguir con el mismo problema. Ellos tuvieron paciencia para solicitar ayuda, para comentar las alternativas y trabajar en la solución de mejores probabilidades aún cuando el tiempo se iba de entre sus manos. Ellos hicieron lo correcto con paciencia.

FUENTE DE LA PACIENCIA.

Todos los seres humanos con disciplina pueden desarrollar la paciencia, pero la buena noticia para el cristiano es que para lograr este rasgo de manera sobrenatural, tenemos la ayuda del Espíritu Santo. Gálatas 5:22 dice que la paciencia es uno de los frutos del Espíritu Santo. No estamos solos, oremos a Dios por que su Espíritu more en nosotros y seremos recompensados con este fabuloso rasgo del carácter de Cristo: la Paciencia.

Makrodsumía se refiere a esperar el tiempo suficiente antes de expresar enojo o ira.  Solo Dios produce la verdadera paciencia y es a través de los frutos del Espíritu Santo.  Es una cualidad de Dios.  Abarca constancia, poder de permanencia, longanimidad, soporte, aguante, clemencia, temperamento largo.

o   Debemos ser como Dios, pacientes los unos con los otros para evitar riñas y contiendas.
o   El que tarda en airarse es grande de entendimiento; Mas el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad. Proverbios 14:29
o   El hombre iracundo promueve contiendas; Mas el que tarda en airarse apacigua la rencilla. Proverbios 15:18

La Biblia nos dice que debemos:
·      Regocijarnos cuando estemos en tribulación.
o   Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia;  y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza;  Romanos 5:3-4
o   Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. Santiago 1:2-4

·      Soportarnos los unos a los otros en amor.
o   Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, Efesios 4:1-2

·      Vestirnos con paciencia, como escogidos de Dios.
o   Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; Colosenses 3:12

·      Seguir la paciencia.
o   Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. 1 Timoteo 6:11

·      Tener paciencia para hacer la voluntad de Dios y obtener sus promesas.
o   porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Hebreos 10:36

·      Despojarnos del pecado y correr con paciencia y gozo la carrera que tenemos por delante.
o   Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos,  despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Hebreos 12:1-2

·      Para terminar hermanos
o   …añadid a vuestra fe, virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. 2 Pedro 1:5-7
o   Y oremos para que …el Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios, y a la paciencia de Cristo. 2 Tesalonisenses 3:3


CONCLUSION

La paciencia es un RASGO PODEROSO en el carácter del cristiano PARA TESTIFICAR QUE “CRISTO VIVE EN NOSTROS”

La paciencia e impaciencia son fácilmente perceptibles.
En la impaciencia, nos estrujamos las manos, sudamos, bailamos o nos movemos o movemos una pierna, hacemos gestos, tensamos los músculos, mascullamos palabras o decimos palabras ofensivas, y somos presas de sentimientos negativos Y nos lleva a hacer actos irracionales e impulsivos que pueden generar problemas o terminar en una desgracia. 

En la paciencia, estamos tranquilos, nuestro habla es afectuosa y positiva, tratamos de tranquilizar a los demás, damos palabras de aliento y trabajamos con ánimo y aliento, incluso cuando parece que todo está perdido. Tenemos sentimientos positivos.

Solo dos ejemplos:
·      Pablo y Silas cantando en la cárcel
·      Pablo en el barco rumbo a Roma

Esta semana choqué y destrocé mi auto. Y el Señor me está regalando un curso intensivo de paciencia. Soy un alumno difícil y él tiene que usar métodos radicales conmigo, pero en medio de ellos, veo su paciencia y su amor para conmigo.

Hermano, ¿eres paciente o impaciente? Si eres impaciente, este es el momento de someternos bajo la poderosa mano de Dios; créanme, no es necesario llegar a los cursos intensivos.

No enfrentamos el futuro sombríamente en espera del final, sino más bien miramos hacia el futuro, basados en las promesas de Jesús. Podemos soportar cualquier cosa, con paciencia, porque sabemos que todo lo que esperamos en Su nombre nos llevará a la gloria.

ESTUDIO SOBRE APOCALIPSIS 20: Los mil años

Jeremías Ramírez El tema principal de este capítulo 20 es ese periodo de tiempo denominado “Milenio” y que ha sido causa de enorme discusión...