sábado, 19 de septiembre de 2020

100 MEDITACIONES DESDE LA CÁRCEL Richard Wurmbrand



 Jeremías Ramírez 


La Biblia es uno de los libros que más se ha impreso en el mundo. Una publicación en internet estima que, en sus diferentes ediciones e idiomas, se han impreso entre 2.500 y 6.000 millones de veces. Otra publicación afirma que de la Biblia se han impreso 3.900 millones.
El hecho de que haya sido impreso tantísimas veces no indica su índice de lectura. Hay personas que la guardan como un objeto sagrado; otros, leen fragmentos; otros, la leen de corrido, aunque comprendan poco, y un reducido número la estudian minuciosamente y se aprenden de memoria diversos pasajes, y un reducido número la estudian a fondo, incluso en sus idiomas originales. Estos tres últimos grupos generalmente son parte de los diversos grupos religiosos cristianos y especialistas bíblicos.
    Fuera del ámbito religioso, es un libro que se observa con sospecha a pesar de sus grandes apotegmas sean del conocimiento popular, los cuales se citan como dichos populares: “Dar al César lo que es del César” o “Es más fácil es que entre un camello por el ojo de una aguja que un rico en el reino de los cielos”, y sus grandes historias sean de conocimiento popular como Jonás y la ballena, Noé y el diluvio, Sansón contra los filisteos, Moisés cruzando el Mar Rojo” o la parábola del hijo pródigo.
    Y además  se le adjudica ser la inspiración de injusticias y matanzas, aunque las más grandes enseñanzas del amor y la bondad justamente están en sus páginas y han inspirado a grandes benefactores a crear grandes instituciones de beneficios social, como orfanatos, hospitales e incluso, universidades. 
Lo que es un hecho es que la Biblia es uno de los libros peor leído y mal entendido, ya sea por prejuicios, por lecturas superficiales o por barreras culturales e idiomáticas. Hay que considerar que contiene libros, como El Eclesiastés, que tiene más de 5 mil años de antigüedad, y que fueron escritos en condiciones culturales tan ajenas a nosotros. 
    Y escrita en varios idiomas: hebreo, arameo, griego koiné (popular antiguo), principalmente. Y que el hebreo es ya una lengua muerta la cual no utiliza vocales, y muchos de los términos tienen un campo semántico muy peculiar que cuando se logra desentrañar nos encontramos con una visión nueva, inusitada y sorprendente del contenido bíblico.
Recién acabo de releer el libro 100 meditaciones desde la cárcel, de Richard Wurmbrand, un evangelista rumano, hombre docto, de origen judío, que nació el 24 de marzo de 1909, en Bucarest, Rumania. Cuando los comunistas tomaron su tierra natal en 1945, Wurmbrand se hizo un líder de la iglesia en la clandestinidad. 
    Como judío, conocía a fondo la Torá y el idioma hebreo, de modo que su comprensión bíblica era mucho más profunda. Pero además poseía una enorme cultura. Él y su esposa eran intelectuales de alto nivel.
    En febrero de 1948, Richard, aunque se encontraba bajo la protección diplomática de Suecia, fue raptado de la vía pública por violar la prohibición de enseñar la Biblia y fue recluido en prisión. Durante los preparativos para el juicio estuvo casi 3 años bajo un nombre falso en una celda solitaria y sometido a torturas. Pasado este tiempo, fue condenado, y pasó 11 años más en prisión. En total estuvo 14 años.
Durante ese periodo pasó momentos de terrible sufrimiento, sin acceso a visitas personales, sin posibilidad de recibir cualquier material impreso, especialmente la Biblia. Sin embargo, como le sucedió a Víctor Frankl (otro judío) en los campos de concentración, le robaron la libertad física, pero no su libertad mental y mucho menos la espiritual.
Relata en su biografía que estuvo mucho tiempo recluido en soledad y en largos periodos en absoluta oscuridad. En esas circunstancias los seres humanos enloquecen. Pero Richard, como gran conocedor de las escrituras, iluminó esas horas de oscuridad meditando y repasando mentalmente muchos pasajes de la Biblia que se sabía de memoria, y estuvo analizando y desentrañando sus secretos. Y fue desarrollando diversos temas que cuando estuvo en libertad transcribió al papel. 
    Así nació el libro 100 meditaciones desde la cárcel que contiene textos breves en los que desarrolla de manera aguda, profunda y concisa, mostrando planos de comprensión inusitados y sorprendentes. Y en algunos de ellos desentraña el significado de muchas palabras de la Biblia que han tenido una traducción o interpretación limitada, pero gracias a sus conocimientos del idioma hebreo logra abrir huecos de luz sorprendentes. 
Por ejemplo, en la Meditación 42 nos dice: “Hay dos expresiones hebreas para ‘yo’: Ani y AnhoiAní acentúa el pronombre, y es usada cuando uno se jacta de que: ‘Yo lo hice’. Cuando se concentra la atención en la acción más que en la persona que la llevó a cabo; se usa la expresión Anohi, en el sentido de que: ‘yo lo hice’. Los Diez Mandamiento empiezan con las palabras Anhoi Adonai Eloheiha (Exodo 20:2), lo que demuestra que se ha de leer la frase ‘Yo soy Jehová tu Dios’. El énfasis no se hace en ‘yo’ sino en que el Señor es nuestro Dios, un Dios que ha liberado a la gente de la esclavitud y que desea liberarnos, también; un Señor con quien podemos contar”.
    Considerando lo anterior es obvio que muchas sutilezas del hebreo no logran remontarse al español o al inglés. Es decir, que hay planos de lectura que en nuestro idioma no podemos percibir. 
Cada meditación es un golpe sorpresivo para el lector, sobre todo para el que conoce bien la Biblia y que jamás sospechó que pudiera tener estas enseñanzas recónditas.
    Pero Wurmbrand sorprende además porque no sólo desentraña la etimología del idioma hebreo para descubrir tesoros de la escritura bíblica, sino que su erudición abarca conocimientos diversos, tanto literarios como científicos. Con mucha naturalidad cita a muchos escritores, como a Shakesperare, para ilustrar sus argumentos. 
    Por ejemplo, en la introducción que él hace a su libro nos dice: “Charles Dickens dijo una vez que su padre le había dado este consejo: 'Lee cada día una página de la Biblia para conocer a Dios y una página de Shakespeare para conocer a los hombres’". Con este ejemplo podemos entender que era un hombre con conocimientos universales.
    En este libro, además, se atreve a abordar temas realmente espinosos que no cualquier cristiano se atreve ni siquiera a pensar y que con frecuencia son usados por los ateos para fustigar a los creyentes: Meditación 2 ¿Por qué tanto sufrimiento?, Meditación 20: Exageraciones en la Biblia, Meditación 29: Acerca de la eternidad, Meditación 37: ¿En dónde está Dios y qué es Dios?, Meditación 56: ¿Por qué se muestra Dios duro contra algunos?, Meditación 66: ¿Por qué están sin respuesta tantas preguntas bíblicas?, Meditación 95: La santidad del sexo, entre otros.
    Y en cada uno de estas meditaciones cuya extensión oscila entre las 3 y 4 páginas da respuestas que pueden ser controversiales, pero que nos hace pensar con mayor profundidad sobre los temas abordados y da respuesta a preguntas que por años nos dan vueltas sin lograr encontrarle sentido.
    Bien harían los detractores de la Biblia detenerse a profundizar en el texto bíblico antes de expresar sus ligeras y sesgadas opiniones, porque es apabullante la cantidad de comentarios errados y mal entendidos sobre el Biblia en el internet, en libros de investigación, en libros teológicos, en libros de divulgación del conocimiento como en Historia de las ideas de Peter Watson, que revuelve todo y saca conclusiones forzadas.
    Este libro de Wurmbrand se asemeja a Reflexiones sobre los Salmos de C.S. Lewis, que también se atreve a tocar temas controversiales y ambos tienen la virtud de dar una respuesta coherente y profunda.
      Cuando leía estos libros pensé que el ser humano, en este tiempo y durante siglos, se ha sentido perdido y busca respuestas a tantas las incógnitas de la vida sin encontrarlas, de modo que acorralado acepta una variedad supuestas enseñanzas torcidas y sin sentido, sin sospechar que en la Biblia están las respuestas al enigma de la vida.
Richard Wumbrand fue liberado en 1964, y en ese mismo año, mediante un cuantioso pago donados por los cristianos de Noruega, Richard, su esposa y su hijo, pudieron salir de la Rumania. Una vez libre, dedicó su vida a divulgar los tesoros que encontró en esa infernal reclusión. Murió en el 2001 en Estados Unidos. 
    Su historia ha sido publicada en los libros Torturado por CristoLa Esposa del Pastor En el Subterráneo de Dios, que describen a detalle su vida bajo la persecución comunista.
    No es fácil conseguir 100 meditaciones desde la cárcel en papel, pero en Scribd está disponible en formato digital. 
    En el 2018 se hizo una película sobre su vida titulada Torturado por Cristo, en inglés que está disponible en Amazon en DVD y on line en Amazon Prime de Estados Unidos.



sábado, 29 de agosto de 2020

ESTAD FIRMES EN LA LIBERTAD Comentarios a la carta de Gálatas, cap. 5

Jeremías Ramírez Vasillas

Larga ha sido la enseñanza de Pablo sobre esta dicotomía que entabla una lucha en el alma humana: La esclavitud de la ley o la libertad del Espíritu. Con argumentos muy explícitos Pablo ha demostrado, a lo largo de cuatro capítulos, el error de caer en los rituales, en las ceremonias, en la obediencia mecánica de la Ley, incluso de la Ley judaica (y aún más por la forma en que había sido torcida), la que Cristo dijo que no había venido a abolir sino a cumplir. Y con su vida y su sacrificio abría a todos los que le seguían la capacidad de cumplirla, pero sin someterse a tortuosos rituales, sino como fruto de seguirlo y obedecerlo.
            Ahora, en este capítulo 5, explica en qué consiste esta libertad, y que mejor manera de hacerlo que mostrando cuáles son las consecuencias de cualquiera de estas dos maneras de vivir la vida.
Estas consecuencias las denomina con dos palabras clave: obras y frutos. No es gratuito que así lo haya hecho. Bien pudo decir obras a ambos o frutos. Pero en realidad podemos decir que vivir siguiendo los dictados de la “carne”, es decir, de nuestras pasiones, nos empujan a hacer ciertas cosas. Y frutos, porque estas virtudes se manifiestan sin “impulsos, sin esfuerzos” como el florecimiento de cualidades que nos hacer tener una vida plena, satisfactoria, de bendición personal y de bendición a quienes nos rodean. Es como un halo del bien que irradia de quien decide vivir por el Espíritu de Dios.
Así inicia este capítulo cinco:
           
1. Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

Este primer versículo es en realidad el corolario de su argumentación dictada en el capítulo precedente. Podríamos decir, “por lo tanto”, la formula conclusiva de una argumentación lógica.
            Esta conclusión es un llamado a usar nuestra decisión a elegir y permanecer FIRMES en la LIBERTAD con que Cristo nos hizo libres con su sangre en la cruz. La libertad que Cristo nos da es de tal magnitud que depende de nosotros estar en ella o no. Y si vamos a estar necesitamos no movernos de ahí (permanecer firmes), con determinación, si es que queremos disfrutar de esa maravillosa libertad.
            La vida de los seres humanos nunca es neutral: o se está con Cristo o se está en esclavitud, aun quienes creen que pueden dominar sus propias pasiones o quienes se dicen vivir cristianamente, son esclavos. Cuando conocemos la profundidad de la vida de quienes tienen fama de buenas personas o de buenos cristianos encontramos sorpresas desagradables.
            Por ello, se nos llama a estar firmes porque caer en esclavitud es fácil: “…ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; (Juan 7:13-14). Y hay muchos que nos tratan de seducir con promesas muy atractivas en las que aún quienes decidimos seguir a Cristo caemos muchas veces a lo largo de la vida. El resultado final es amargo, pues ahí conocemos las cadenas de la esclavitud y las consecuencias dolorosas que debemos padecer. Por ejemplo, la “deliciosa” infidelidad nos puede llevar a sufrir la pérdida de una familia; un jugoso negocio turbio que promete el paraíso puede llevarnos a padecer deudas terribles o incluso la cárcel. Ejemplos hay miles.
           
2. He aquí, yo Pablo os digo que si os circuncidáis, de nada os aprovechará Cristo.
3. Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la ley.
4. De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.
5. Pues nosotros por el Espíritu aguardamos por fe la esperanza de la justicia;
6. porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor.

En el caso de los gálatas era aceptar los rituales judíos vacuos, pensando que quizá de esa manera podrían ser más aceptos a Dios sin darse cuenta del peligro, como ya se vio en el capítulo 3:10: “Maldito sea el que no permanezca en todas las cosas escritas en el libro de la Ley…”. Por eso Pablo les dice: si te circuncidas estás obligado a guardar toda la ley ¿Podrás con esa carga”, además corres el riesgo de caer de la Gracia, es decir, de todas las cosas buenas que han sido prometidas para los hijos de Dios, de todos sus beneficios? Y concluye categórico: En Cristo la circuncisión no vale nada, solo la fe.
            Por ello, subraya que “nosotros” por el Espíritu aguardamos por fe la esperanza de la justicia, es decir, de ser justificados, limpios, aceptos en el Señor, dignos.

7. Vosotros corríais bien; ¿quién os estorbó para no obedecer a la verdad?
8. Esta persuasión no procede de aquel que os llama.
9. Un poco de levadura leuda toda la masa.
10. Yo confío respecto de vosotros en el Señor, que no pensaréis de otro modo; mas el que os perturba llevará la sentencia, quienquiera que sea.

Y de nuevo expresa su decepción: ¿Quién os estorbó? Ya sabemos que fueron los judaizantes, los pseudo hermanos. Más bien pregunta ¿qué fue lo que pasó? ¿por qué si todo iba tan bien? Consideren que esta persuasión —afirma— no viene de Dios, es decir, de aquel que os llama”, y no caigan en nada, ni en lo que parezca inofensivo pues “un poco de levadura leuda, corrompe, contamina, toda la masa”.
            Aun así, guarda la esperanza de que no todo esté perdido, que muchos sigan fieles al Señor, y que las consecuencias que recibirá el engañador finalmente se harán evidentes: “el que os perturba llevará la sentencia”.

11. Y yo, hermanos, si aún predico la circuncisión, ¿por qué padezco persecución todavía? En tal caso se ha quitado el tropiezo de la cruz.
12. !!Ojalá se mutilasen los que os perturban!

Quizá podemos interpretar el versículo 11 en estos términos: si ellos creen que sus enseñanzas son como las mías, ¿por qué me persiguen? Y si es así, si ellos y yo predicamos lo mismo, la cruz, el sacrificio del Señor, el motivo por el cuál murió ya ha desaparecido. Pero no, aquí sigue, y Pablo es un testimonio vivo de la redención de Cristo en la cruz del calvario. Por ello, concluye: “Ojalá se mutilasen los que os perturban”. Dice William Barclay que Galacia estaba cerca de Frigia y el gran culto de esa parte del mundo era el de la diosa Cibeles[1]. Los sacerdotes y los adoradores realmente devotos de Cibeles tenían la costumbre de mutilarse mediante la castración”. Tal vez Pablo se refería a que quienes los estaban desviando se practicasen este tipo de mutilaciones extremas si es que eran tan rigurosos.

13. Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.
14. Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
15. Pero si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros.

Ahora bien, de pronto Palo advierte un peligro en tergiversar sus palabras sobre la libertad de Cristo y se interpreten de modo tal que se justifique el libertinaje: “solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne”, es decir, para dar rienda suelta a sus pasiones, y una de esas pasiones es afectar a los demás para conseguir los fines personales, pero si ya se dejaron llevar por sus pasiones y se están mordiendo unos a otros, no lleguen al extremos de “consumirse”, de destruirse, unos a otros.
            Y enseguida detalla esta esclavitud de la carne que se manifiesta en ciertas obras dañinas para la propia persona y para los demás de modo que conlleva el riesgo de comerse unos a otros cuando la carne se deja sin control. Y no es ni la enseñanza de la ética o de la moral o de las buenas costumbres o de los valores, porque esta enseñanza lo único que hace es indicar, como la ley, qué es lo bueno y qué es lo malo, —en caso de que sea una ética emanada de las enseñanzas de Dios—, pero nada puede hacer para contener las pasiones. La enseñanza ética y la promesa del castigo o la concientización puede mitigar, pero no erradicar.

Las obras de la carne y
16. Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.
17 Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.
18 Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley.
19 Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,
20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,
21 envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

Por eso Pablo subraya que andemos en el Espíritu y no satisfaciendo los deseos de la carne pues ambos se contraponen. Si no es A, es B o viceversa. O somos gobernados por el Espíritu o nuestro amo son nuestras pasiones.
            Pablo entonces hace una lista preliminar de estas obras:

Adulterio: (Dice el Nuevo Testamento Interlineal que esta palabra fue añadida en manuscritos tardíos), quizá con el objetivo de puntualizar la “inmoralidad sexual” dentro del matrimonio.
Fornicación (inmoralidad sexual dice el Nuevo Testamento Interlineal): La inmoralidad sexual es el desorden de los apetitos sexuales que no sólo destruye familias y propaga enfermedades, sino sus frutos más amargos son la prostitución, la trata de persona, la explotación y esclavismo sexual, que ha generado jugosos negocios, pero espantosas desgracias. Este es uno de los flagelos más terribles y dolorosos que afecta no sólo a las mujeres sino también a niños o incluso a los animales.
Inmundicia: (akhatarsía: impureza moral e indica algo podrido, infectado, echado a perder, contaminado). Cuando una persona está en esta condición incluso es repulsiva.
Lascivia o desenfreno o libertinaje: (asélgueia: disposición para cualquier placer), es decir, se trata de un vicioso sexual o de otro tipo, que no se detiene ante nada con tal de satisfacer sus deseos. Puede incluso robar o asesinar.
Idolatría: (eidölatreia, culto a los ídolos), darle una importancia vital a algo o a alguien fuera de Dios. Hay quien ha hecho de sí mismo un ídolo, o a la ciencia y confía ciegamente en ella, al dinero o al poder.
Hechicerías: (pharmakeia, de pharmakon, una droga, la administración de drogas, pero los hechiceros monopolizaron esta palabra por un tiempo en sus artes mágicas, empleándola en relación con la idolatría). En muchas religiones ancestrales que todavía se llevan a cabo se valen de drogas, como el peyote o los hongos alucinógenos en sus rituales.
Enemistades: (exthrai, animosidades personales), es decir, personas conflictivas que fácilmente crean enemistades.
Pleitos: (eris, rivalidad, discordia), que se expresa violentamente en ciertos momentos o bien se queda en resguardo potencial esperando el momento para atacar.
Celos: (zëlos o zëloi). Dice William Barclay que “en un principio tenía un sentido positivo; significaba, emulación, es decir, el deseo de alcanzar la nobleza que se admira. Pero se fue degenerando hasta expresar el deseo de tener lo que el otro tiene”. Y este no es notorio, pero se apodera de nuestras mentes y de nuestras emociones.
Iras: (thumoi, emociones agitadas, y luego estallidos). Dice Barclay que “describe, no una ira a largo plazo, sino una rabieta que se inflama y se consume pronto. Y cuando ha pasado nos sentimos avergonzados de ese arranque que pudo generar (y generalmente genera) algún destrozo, algún problema a veces irremediable, como un asesinato.
Contiendas o ambiciones personales: (eritheiai, de erithos, jornalero, trabajador de la lana, espíritu de partido), es decir, describe a alguien que hace algo sólo para provecho propio. El cristiano debe obrar siempre en todo lo que haga en beneficio de otros, aunque devengue un salario.
Disensiones: (dichostasiai, partimientos en dos, dicha y stasis), o divisiones, es decir, crear grupos antagónicos. Este fenómeno se presenta en cualquier agrupación humana como en un salón de clases y tienen tal rivalidad que no se hablan y cuando hay oportunidad se atacan. Incluso está presente en una iglesia o en el fenómeno denominacional de modo que se vuelven rivales de otras agrupaciones cristianas.
Herejías o sectarismos: (haireseis, que denota elecciones, de haireomai, preferencias). Digamos que es la siguiente etapa de las disensiones. La separación es tal que se rompe cualquier posible contacto con los demás grupos y se cree ser los únicos que detentan la verdad.
Envidias: (phthonoi, sentimientos de mal ánimo contra alguien), es el deseo insano de tener lo que otra persona tiene, sean bienes materiales o reconocimientos sociales o políticos o cualidades personales (el pelo, la estatura, la belleza). Los estoicos lo definían como “el disgusto que provoca el bien ajeno”. Y quién no lo ha sentido alguna vez en la vida o quizá es ya un modo de vida. Los cristianos no estamos ajenos a ello, pero podemos usarlo como indicador para detectar nuestro crecimiento en el Señor. Cuando lo hemos detectado, habrá que pedir perdón a Dios y pedirle que los limpie, que nos libere de esta obra de la carne.
Homicidios: Dice el Nuevo Testamento Interlineal que esta palabra fue añadida en manuscritos tardíos, sin embargo, puede ser la culminación de cualquiera de las obras mencionadas. Un envidioso extremo puede matar a su objeto de envidia.
Borracheras: (methai, antiguo término plural, excesos en la bebida). Y podríamos agregar, excesos habituales, de modo que se sea esclavo del alcohol, como lo atestiguan los Alcohólicos Anónimos y entra bien en esta obra los adictos a las drogas.
Orgías: (kömoi, vieja palabra también para denotar a grupos reunidos para entregarse a la bebida, como las que se celebraban en honor de Baco y que derivaban en un desorden y degeneración terrible). Digamos que es la methai grupal. Por cierto, quien es esclavo del alcohol no se conforma con beber sólo sino que busca hacerlo en grupo y convencer a otros de que sean esclavos del alcohol prometiendo una falsa alegría.

            Dice A.T. Robertson en su Comentario al Texto griego del Nuevo Testamento que esta lista “No pretende ser exhaustiva, pero es representativa”. Las obras del pecado se multiplican, se extienden, se ramifican afectando a la humanidad y a la naturaleza (medio ambiente), razón por cual dice Pablo en Romanos 8:22: “Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora…”.
Y la sentencia es que: “…los que practican tales cosas no heredarán el Reino de Dios”. En el Reino de Dios no hay cabida para estas cosas. Y podemos concluir que todas estas obras son las que han provocado tanto sufrimiento en la gente desde tiempos inmemoriales hasta la fecha. Esta es la peor pandemia que padece la humanidad.
Ahora veamos la otra cara de la moneda:

Fruto del Espíritu
22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,
23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
24 Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.
25 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.
26 No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.

Pero si el Espíritu de Dios nos ha dado vida, la consecuencia natural es que nuestro andar, nuestro comportamiento, es por el Espíritu, y este andar se hace manifiesto por las siguientes características, que Pablo configura en un hermoso árbol frutal que exhibe aquí con nueve deliciosos frutos:

Amor (agapë). Palabra tardía, casi sólo bíblica. Y significa, afirma Barclay, “una benevolencia sin límites, que no importa lo que una persona nos pueda hacer por medio de insultos, ofensas, o humillaciones nunca procuraremos sino lo mejor para ella; es un sentimiento tanto de la mente como del corazón; es el esfuerzo deliberado de no buscar nada más que lo mejor hasta para los que procuran hacernos todo el daño que pueden.  Su expresión máxima es amar a los que no nos aman, tal como el Señor nos enseñó estando en la cruz del Calvario: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”.
Gozo (chara o jara). Palabra vieja usada en 1 Tesalonicenses 1:6. Esta palabra describe el gozo que procede de una experiencia espiritual. No es la alegría que nos producen las cosas materiales, menos aún el triunfar sobre otros en una competencia. Es el gozo cuyo fundamento está en Dios, afirma Barclay.
Paz (eirënë). Véase 1 Tesalonicenses 1:1. Indica no sólo la ausencia de problemas y de la guerra, sino todo lo que contribuye al mayor bienestar humano; quiere decir, la tranquilidad del corazón que deriva de la fe en que todo está en las manos de Dios.
Paciencia (makrothumia). Véase 2 Corintios 6:6. En sentido general —afirma Barclay— esta palabra no se usa en relación con la paciencia que hay que tener con las cosas o con los acontecimientos, sino con las personas. Juan Crisóstomo[2] decía que es la gracia de la persona que pudiendo vengarse, no se vengaba, sino que era lenta para la ira. Es la actitud de Dios para con los seres humanos que soporta todas nuestras maldades y nunca nos abandona.
Benignidad o amabilidad (chrëstotës). Véase 2 Corintios 6:6. Esta palabra encierra la idea de una bondad que es amable, gentil, suave, cariñosa, afectuosa.
Bondad (agathösunë). Véase 2 Tesalonicenses 1:11. Es similar a chrëstotës, pero es una bondad que además corrige. Un ejemplo. Richard Chenevix Trench[3], el lexicográfico dice que Jesús mostró agathösunë (benignidad) cuando limpió el templo y echó a los que lo habían convertido en un negocio; y chrëstotës (bondad) con la mujer pecadora que iban a apedrear. Agathösunë o benignidad es el amor de Dios que nos corrige, como afirma Hebreos 12:6-7.
Fe o Fidelidad (pistis). La misma palabra que «fe». En el griego secular tiene el sentido de “ser digno de confianza”. Es la característica de una persona que es de fiar.
Mansedumbre (egkrateia). Antigua palabra derivada de egkratës, y significa “uno que mantiene el control o que mantiene adentro”. Se dice de quien ha dominado sus deseos y la búsqueda del placer. Es lo contrario del desenfreno.
Templanza o dominio propio (Praytes). I Prays (desde Homero), significa afable, manso, suave. Los sustantivos praytés (desde Tucídides) y praypathía derivado de npa6ná9eix [praypátheia]) designa la afabilidad suave o apacible. En el Nuevo Testamento, dice Barclay, significa “sumiso a la voluntad de Dios de modo que acepta la enseñanza y la disciplina” y refleja —afirma Barclay— el dominio propio que sólo Cristo puede dar.

Para tener estos frutos en nuestras vidas no tenemos que esforzarnos; de ahí que la palabra “fruto” es calve para entender. Un árbol vivo bien alimentado con agua y un suelo fértil sin esforzarse (si es que pudiera) dará fruto y fruto abundante. Así el ser humano, vivificado y alimentado de manera continua por el Espíritu de Dios, a su tiempo va a manifestar su fruto, es decir, que en su vida “brotará sin esfuerzo propio” el amor, el gozo, la paz, la paciencia…, porque es Dios quien hace la obra. El requisito para ello, como dice al inicio de este capítulo, es “permanecer firmes” en el Señor. Para entender que es permanecer firmes leamos la vida de Daniel que no le importó ser echado al foso de los leones o un horno ardiente, permaneció firme confiado en que su vida estaba en Jehová.
            Qué hermoso sería el mundo si todos fuéramos vivificados y alimentado por el Espíritu de Dios. Imagínense un mundo sin pleitos, sin odio, sin guerras, en el que todos se preocuparan por el bienestar de los demás. Entonces no habría pobres, ni hambrientos, ni niños de la calle, ni indigentes, ni asesinos, ni droga, ni explotación sexual o laboral, sin excesos, sin negocios turbios, con respeto al medio ambiente… Esto suena como al paraíso. Y en efecto, donde los frutos del Espíritu se manifiestan en plenitud es el paraíso. En el cielo es donde se expresarán completamente.
Por ello, podemos afirmar, que el cielo o el Reino de Dios, no es como se mofan los incrédulos, un lugar endulcorado donde uno no hace nada y se dedica a toca una arpita. No, nada de eso, es un lugar donde estos frutos del espíritu están vivos y vigentes en todos y todo el tiempo, de modo que reina la armonía entre todos.
            Pero el mundo actual, acá en la Tierra, no es así, sino un lugar terrible donde las obras de la carne son las que vemos en los diarios, en las películas, en las calles, en las vecindades, en los hogares destruidos, en los cinturones de miseria, en los ríos contaminados, en la trata de personas, en la explotación de los pobres… En suma, es todo eso que hace la vida miserable para muchos, aun incluso para los privilegiados que no se salvan de los embates del pecado.
            Mi deseo es que todos lleguemos al conocimiento de Dios para ser guiados por su Espíritu y disfrutemos un breve adelanto de ese paraíso dentro de nuestras casas, en nuestras iglesias y donde nos movemos, aunque el entorno sea adverso y que todos vean como Dios nos permite vivir en su reino en medio de la turbulencia y quieran también ser parte de este reino.
Por eso, quienes profesamos seguir a Cristo es momento de atender estos llamados que a través de Pablo nos hace el Señor para vivir y andar por el Espíritu.



[1] Esta Diosa Madre fue honrada en todo el mundo antiguo. El culto fue objeto de un fiel seguimiento hasta el final del período republicano de Roma. Los ciudadanos romanos no tenían derecho a participar en el sacerdocio y sus rituales, pero sí en el festival de la diosa, el Megalesia. La diosa estaba representada por una escultura en el templo y sus servicios los proporcionaban sacerdotes castrados orientales y/o eslavos, a los que denominaban galli. La autocastración a la que se sometían estos sacerdotes extranjeros en el día de la sangre homenajeaba a Atis, amado de Cibeles, que tras engañarla con la ninfa Sagaritis, fue enloquecido por la diosa celosa, se castró y se suicidó. En las celebraciones, los sacerdotes sacaban a la diosa en procesión. Se sacrificaban toros (taurobolio) y bebían su sangre.
[2] Patriarca de Constantinopla (Antioquía, Siria, 347- Comana Pontica, 407), excelso predicador que por sus discursos públicos y por su denuncia de los abusos de las autoridades imperiales y de la vida licenciosa del clero recibió el sobrenombre de "Crisóstomo" que significa ‘boca de oro’ (chrysós, ‘oro’, stomos, ‘boca’).
[3] Richard Chenevix Trench (Dublín, 9 de septiembre de 1807-Londres, 28 de marzo de 1886), arzobispo anglicano, poeta, lexicógrafo e hispanista irlandés.

jueves, 23 de julio de 2020

ESTUDIO CARTA A LAS GÁLATAS CAP. 1

Jeremías Ramírez Vasillas

No es posible saber el tiempo y el lugar de redacción de esta poderosa polémica contra los judaizantes que estaban intentando apartar a las iglesias de Galacia del evangelio de la gracia.
La fecha no está tan clara como en las Epístolas a Tesalónica y a Corinto. Sin embargo, es claro que la Epístola fue escrita después de la Conferencia en Jerusalén acerca de la controversia judaizante a la que se refiere Pablo en Gálatas 2:1–10 y después de la posterior visita de Pedro a Antioquía (Gá. 2:11–14).
Es posible que Gálatas sea la más antigua de las Epístolas de Pablo. Fue escrita, entonces, tras aquella Conferencia o concilio en Jerusalén que tuvo lugar después del 49 d.C. Parece claro también que fue escrita después de las Epístolas a los Tesalonicenses (50–51 d.C.) que fueron enviadas desde Corinto.
¿Se refería Pablo por Galacia a la provincia romana, como generalmente hace, o emplea la designación etnográfica del término, refiriéndose a los verdaderos celtas de la Galacia septentrional? Lucas emplea términos geográficos en ambos sentidos. Y es posible que se refiriera a la totalidad de Galacia, o bien al sur o al norte. Si Pablo se refiere sólo a las iglesias del sur de Galacia (Pisidia, Licaonia, Frigia), entonces la Epístola, incluso si se habían hecho dos visitas, pudo haber sido escrita algún tiempo después de la segunda gira de Hechos 16:1ss.
Es posible que cuando Pablo llegó a Corinto a fines del otoño o a principios del invierno del 55 o 56 d.C. (Hch. 20:1ss.), recibió informes alarmantes acerca de los daños provocados por los judaizantes en Galacia. Había vencido en su lucha contra ellos en Corinto (1 y 2 Co.), y ahora debe hacer lo mismo con las iglesias de Galacia. Esta epístola es una antorcha ardiente en la controversia con los judaizantes, una antorcha que arde de indignación al confrontar a los hombres que están minando su obra en Galacia.
            El inicio de la carta vemos tres aspectos importantes de su lucha:
a)    Indignación por el extravío de los gálatas. Oh, Gálatas insensatos.
b)    La confirmación que su autoridad que vine directamente de Dios, no de hombre alguno.
c)     Que todo mensaje que no esté de acorde al que inicialmente se les instruyó es falso y tales maestros sean anatema, aun si este mensaje fuese hecho por un ángel del Señor.

1  Pablo, apóstol (no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos),
2 y todos los hermanos que están conmigo, a las iglesias de Galacia:
3 Gracia y paz sean a vosotros, de Dios el Padre y de nuestro Señor Jesucristo,
4 el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre,
5 a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Inicia esta carta de manera abrupta porque seguramente porque era descalificado su apostolado argumentando que nadie lo había nombrado y que no había sido discípulo del Señor ni comisionado por los apóstoles. Por eso categóricamente afirma: Es cierto, pero él afirma: “mi apostolado viene directamente del Señor”.
            Como veremos a lo largo de esta carta, los enemigos de Pablo y del evangelio, descalificando su obra y corrompiendo el evangelio, no descansan. Acabamos de estudiar su lucha tremenda con Corinto, y ahora se enfrenta al problema de las iglesias de Galacia hacia la cual lanza un grito de indignación: GÁLATAS INSENSATOS.
            Cuánto paralelismo hay con las iglesias actuales. El Señor seguramente expresa esta misma indignación: INSENSATOS. Si estamos en esta situación (sin saberlo), el estudio de esta carta nos indicará con claridad dónde nos hemos desviado y cómo corregir el rumbo.

No hay otro evangelio

6 Estoy maravillado (sorprendido) de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente.
7 No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo.
8 Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.
9 Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.
10 Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.

Era sorprendente que tan pronto Pablo los deja para continuar con su obra misionera se han dejado seducir por otro mensaje claramente contrario. Por ellos subraya que NO HAY OTRO EVANGELIO. El evangelio, el mensaje del Señor, es uno. La enorme diversidad de posturas religiosas cristianas actuales no son más que perversiones del evangelio. La única manera de no extraviarnos es el apego estricto a las escrituras. La pregunta que debemos hacernos es “¿Qué dice la Biblia?, y no parte de la Biblia, sino toda la Biblia. De ahí que es urgente que cada creyente conozca bien, a fondo, la palabra de verdad. El error de los saduceos, les dijo el Señor, es que “erráis porque desconocéis las escrituras” (Mateo 22:29). Y el usar parcialmente las escrituras es un error y una estratagema engañosa el Satanás. Vean como al Señor Satanás le dice “Escrito está”, y el Señor responde, “También escrito está”.
            Quien ose predicar otro evangelio, así sea un ángel del cielo, sea “anatema”, dice tajante Pablo. Esta es una palabra muy fuerte de difícil traducción, y que algunos traducen como “maldito”, y una versión moderna dice “que se vaya al infierno”. Pero sin llegar a tal altisonancia podemos decir ese mensaje debe ser tachado como maligno, como corrompido, y debe ser inaceptable.
            En el versículo 10, dice Pablo que su propósito en todo lo que hace es “servir a Dios”, a eso consagró su vida y sufrió de tal manera por este servicio. Ya el Señor se lo había dicho a Ananías en Damasco cuando lo envía a Pablo: “…porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre” (Hechos 9:16).

El ministerio de Pablo
11 Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre;
12 pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.
13 Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguía sobremanera a la iglesia de Dios, y la asolaba;
14 y en el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres.
15 Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia,
16 revelar a su Hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles, no consulté en seguida con carne y sangre,
17 ni subí a Jerusalén a los que eran apóstoles antes que yo; sino que fui a Arabia, y volví de nuevo a Damasco.
18 Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para ver a Pedro, y permanecí con él quince días;
19 pero no vi a ningún otro de los apóstoles, sino a Jacobo el hermano del Señor.
20 En esto que os escribo, he aquí delante de Dios que no miento.
21 Después fui a las regiones de Siria y de Cilicia,
22 y no era conocido de vista a las iglesias de Judea, que eran en Cristo;
23 solamente oían decir: Aquel que en otro tiempo nos perseguía, ahora predica la fe que en otro tiempo asolaba.
24 Y glorificaban a Dios en mí.
CAPITULO 2
Después, pasados catorce años, subí (segunda vez) otra vez a Jerusalén con Bernabé, llevando también conmigo a Tito.
2 Pero subí según una revelación, y para no correr o haber corrido en vano, expuse en privado a los que tenían cierta reputación el evangelio que predico entre los gentiles.
3 Mas ni aun Tito, que estaba conmigo, con todo y ser griego, fue obligado a circuncidarse;
4 y esto a pesar de los falsos hermanos introducidos a escondidas, que entraban para espiar nuestra libertad que tenemos en Cristo Jesús, para reducirnos a esclavitud,
5 a los cuales ni por un momento accedimos a someternos, para que la verdad del evangelio permaneciese con vosotros.
6 Pero de los que tenían reputación de ser algo (lo que hayan sido en otro tiempo nada me importa; Dios no hace acepción de personas, a mí, pues, los de reputación nada nuevo me comunicaron.
7 Antes por el contrario, como vieron que me había sido encomendado el evangelio de la incircuncisión, como a Pedro el de la circuncisión
8 (pues el que actuó en Pedro para el apostolado de la circuncisión, actuó también en mí para con los gentiles),
9 y reconociendo la gracia que me había sido dada, Jacobo, Cefas y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo, para que nosotros fuésemos a los gentiles, y ellos a la circuncisión.
10 Solamente nos pidieron que nos acordásemos de los pobres; lo cual también procuré con diligencia hacer.

Pero ¿cuál es la base de la enseñanza de Pablo? Que es un mensaje que viene directamente de Dios, “no según hombre”, lo cual repite en el v 11 lo que dijo al inicio.
En el mundo, desde la antigüedad, ha habido muchos maestros, pensadores, filósofos y más aún hoy en día que dictan sus teorías como si fueran la verdad absoluta, la cual responde a las necesidades humanas más profundas. Sin embargo, una cosa es clara: bajo estas enseñanzas (aunque tengan el barniz de cristiano o divino) el hombre vive en confusión. Un virus ha puesto de cabeza al mundo, y desconcertado no sabe qué hacer, y todas sus teorías y filosofías han resultado inútiles para darle certeza y luz. Aún en las iglesias hay confusión por dejarse llevar por extrañas ideas y enseñanzas.
            Por ello es necesario que toda la enseñanza espiritual tenga como base fiel la completa revelación de Dios.
            En el versículo 13 hay un giro. Y nos revela su trayectoria desde aquel dramático encuentro en Damasco. Hagamos un resumen puntual.
1.     Su conducta antes de su conversión:
a.     Era mucho más celoso de las tradiciones que los demás judíos
b.     Por ello perseguía y asolaba la iglesia de Dios
2.     De pronto, Dios lo llamo por su gracia en el camino de Damasco, y atendiendo a ese llamado cambio radicalmente su manera de ser. Su cambio de actitud es de 180 grados. Saludo se ha convertido de un perseguidor en un fiel sirviente de Cristo, en su esclavo. Y esto lo lleva a una penosa carrera en el que es perseguido, maltratado, encarcelado, aborrecido.
A menos que alguien experimente algo realmente extraordinario puede cambiar tan radicalmente como Pablo. En muchas personas que han tenido ese encuentro con Dios, hay este cambio de vida. De hecho, esto significa “arrepentirse”: girar en sentido contrario. Si alguien dice que se ha arrepentido y se ha convertido en un hijo de Dios, esta conducta, este cambio, debe ser visiblemente observable. No juzguemos, Dios juzga, pero los hechos hablan. Quizá por ello el apóstol Santiago decía que si alguien dice que tiene fe que lo demuestre con sus hechos. ¿Cuáles hechos? Este cambio radical de vida.
    Ah, qué tan profundo nos conoce Dios que nos aparta desde de vientre de nuestra madre, como dice el versículo 15. Al profeta Jeremías el Señor le dijo: “Antes que yo te formara en el seno materno, te conocí, y antes que nacieras, te consagré, te puse por profeta a las naciones” (Jeremías 1:5).
3.     Pablo no consultó a nadie, ni subió a Jerusalén a buscar la aprobación de los apóstoles (durante tres años estuvo en Arabia y luego de nuevo en Damasco) y hasta entonces fue a Jerusalén y sólo vio a Pedro (con quien estuvo 15 días) y a Santiago, el hermano del Señor).
4.     Se vuelve a ir a Siria y Cilicia por 11 años aproximadamente. Tarso era la capital de la provincia romana de Cicilia. Quizá ahí estuvo gran parte de ese tiempo.
a.     Cabe preguntar qué hizo Pablo este larguísimo tiempo. Es posible pensar que Dios le estuvo preparando para la misión más peligrosa del mundo. Cuando sale de este lugar inicia la aventura más riesgosa que hombre alguno haya enfrentado. En la segunda carta a los corintios hay un breve resumen de todos los peligros y sufrimientos que enfrentó por amor a su Salvador.
5.     Después de este largo tiempo sube por segunda vez a Jerusalén, no por voluntad propia ni por el llamado de los apóstoles sino por una revelación del mismo Señor. Esta era la manera de obra de Pablo. No seguía dictados de nadie más que directamente de Dios, como lo vemos tanto en Hechos como en las cartas que escribió
Y nos fue a Jerusalén para que le confirmaran su misión sino para que reconocieran cuál era su misión dada directamente por Dios. Y eso sucedió: Pero de los que tenían reputación de ser algo (lo que hayan sido en otro tiempo nada me importa; Dios no hace acepción de personas, a mí, pues, los de reputación nada nuevo me comunicaron. Antes, por el contrario, como vieron que me había sido encomendado el evangelio de la incircuncisión, como a Pedro el de la circuncisión·. Y agrega: “reconociendo la gracia que me había sido dada, Jacobo, Cefas y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo, para que nosotros fuésemos a los gentiles…”.

Podríamos extendernos en este punto, pero quisiera que nos quedáramos sólo con las palabras de Pablo.
            Resumiendo:
a)    Fue el mismo Señor quien le dio el mensaje a transmitir
b)    Su encuentro con los apóstoles. En la primera vez no nos dice cuál fue la razón de que haya ido con Pedro.
c)     Luego, pasó largo tiempo, primero en Arabia (se cree que estuvo en Petra) y luego en Damasco.
d)    Después de su primer encuentro con Pedro y Santiago, se fue a Siria y luego a Cilicia por casi 11 años.
e)    Después de ese lapso sube de nuevo a Jerusalén y a pesar de que es presionado por los judaizantes, no vendió su libertad y fue reconocida ahí su misión de ser el apóstol de los gentiles.

Esta es la base de que Pablo, al inicio de esta carta afirmara su autoridad como mensajero de Dios, como apóstol, como enviado proviene directamente de Dios. Esa es la base para todo lo que hizo.

sábado, 27 de junio de 2020

2 CORINTIOS 9 La manera cristiana de dar a los demás

Jeremías Ramírez V

En este capítulo termina el tema de la ofrenda para la iglesia de Jerusalén, que lo venía mencionando el apóstol desde la primera carta.
            Pero, además, Pablo aprovecha esta circunstancia para enseñar a la iglesia la manera cristiana de compartir nuestras riquezas con quienes lo necesiten, y queda esta enseñanza como guía para nuestra conducta.

1 Cuanto a la ministración para los santos, es por demás que yo os escriba;
2 pues conozco vuestra buena voluntad, de la cual yo me glorío entre los de Macedonia, que Acaya está preparada desde el año pasado; y vuestro celo ha estimulado a la mayoría.

Dice la Biblia textual “En cuanto al servicio de los santos…”.
En estos dos primeros versículos RECONOCE su generosidad. Y les informa que ha hablado al respecto con los hermanos de Macedonia. Pablo y quienes vivieron con los corintios tienen la experiencia de esa generosidad. Y que están preparados para dar una buena ofrenda. Y eso ha motivado a los macedonios, que en el capítulo anterior vemos que no eran ricos, pero aun así, el buen ejemplo de los corintios los motivó a ir más lejos.
No hay mejor forma de educar que el ejemplo. Vemos en el mundo que el mal ejemplo tuerce la vida de las personas y los noticieros hacen énfasis en ese mal ejemplo. Pero el buen ejemplo es mucho mejor, tal vez no para vender noticias, pero sí para motivar a los demás a hacer cosas buenas.
Y este buen ejemplo es muy importante en la iglesia. El Señor dijo en el sermón del monte: “Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas acciones y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:16).
Y así debe brillar nuestra luz también dentro de la iglesia para motivar a los demás a ser mejores delante de Dios. Pablo decía: “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.” (Corintios 11:1). Entonces a los corintios les dice: “Y vuestro celo ha estimulado a la mayoría”.  

3 Pero he enviado a los hermanos, para que nuestro gloriarnos de vosotros no sea vano en esta parte; para que como lo he dicho, estéis preparados;
4 no sea que si vinieren conmigo algunos macedonios, y os hallaren desprevenidos, nos avergoncemos nosotros, por no decir vosotros, de esta nuestra confianza.
5 Por tanto, tuve por necesario exhortar a los hermanos que fuesen primero a vosotros y preparasen primero vuestra generosidad antes prometida, para que esté lista como de generosidad, y no como de exigencia nuestra.

Entonces, es posible que, cuando Pablo vaya por al ofrenda, no la tengan lista y entonces queden mal ellos, y Pablo. Por eso, envió anticipadamente a varios hermanos para advertirles. Y de esa forma no pasar vergüenza nadie.
            Esto es muy importante porque el mal ejemplo tiene graves consecuencias. Hay mucha gente que rechaza la iglesia porque no ha estado a la altura de lo que se esperaba. Y la gente desilusionada es mucho más difícil de motivar para que siga a Cristo.             Un pastor rumano decía que gran parte de la culpa de que hubiese ateos era por la pésima conducta de los cristianos en iglesia.
            Pablo también quiere, y esa es la voluntad de Dios, que se vea su generosidad, su voluntad de dar, y que no es una obligación.
            La manera de dar del cristiano debe ser espontánea, gozosa, feliz de entregar las bendiciones que Dios nos ha dado. Esto es la muestra que hay amor. Recordemos que este es el distintivo del cristiano: el amor: “Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.”, leemos en Corintios 13:3

6 Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.
7 Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.
8 Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;
9 como está escrito:
    Repartió, dio a los pobres;
    Su justicia permanece para siempre.
10 Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia,
11 para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.

Estos versículos parece que apoyan la teología de la prosperidad, pero no. Para no caer en esa distorsión hay que entender bien lo que dice a la palabra.
            La generosidad y el amor es similar a la siembra. En Gálatas 6:7 leemos: “…todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”.
            En este versículo nos damos cuenta que todos nuestros actos tienen una consecuencia la cual llegará tarde o temprano. En este caso particular, cuando hay una necesidad es una oportunidad para sembrar amor a través de nuestros bienes materiales. Las bendiciones que recibiremos serán mayores, pero no monetarias precisamente. Vean que no está escrito en términos de una inversión financiera. Quien quiera recibir una abundante cosecha no lo logrará sembrando unas cuantas semillas, porque nada de los que hagamos pasará desapercibida por el Señor, ni un vaso de agua, ni una visita, ni una palabra amable. Todo lo bueno, por pequeño que sea, es una semilla de amor. En Mateo 25: 31-37

Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y … dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.

Y en Lucas 6:38:

Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.

De modo que, la actitud para dar, para compartir nuestros bienes de manera alegre es muy importante. El Señor dijo: es mejor dar que recibir.
Para entender esta verdad pongámoslo al revés. Cuando a alguien le roban sus bienes se siente muy mal, es como si sufriera un ataque a su persona. Eso provoca el ladrón: un sentimiento amargo que genera odio. Hoy que vivimos en una sociedad deshonesta, vemos cuanto rencor se ha acumulado en el ánimo de la gente.
Esa misma intensidad emocional se provoca en alguien que recibe un bien, y aún mayor. Muchas veces en mi vida he sentido esa sensación de amor cuando alguien en mi necesidad me auxilia.
Un día estaba muy triste porque no tenía trabajo ni dinero fui al centro a rumiar mi tristeza. Cuando estaba sentado en una banca llegó un amigo y me preguntó qué me pasaba. Al enterarse, sacó su reparto de utilidades y me lo dio completo. Mis problemas en ese momento se acabaron.
Hacer felices a otros debe ser una de las misiones importantes de un cristiano, por eso debemos dar con alegría.
Tomemos en cuenta lo que se dice en el versículo 8, que “poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia…”. Él, en muchas ocasiones nos da de más no para que lo acumulemos, sino para tener la oportunidad y bendición de expresar la generosidad y el amor de Dios a otros, y de esa forma alegraremos nuestra vida.
En Deuteronomio 15:7- 11 leemos que esta generosidad y preocupación por el prójimo era importante para los israelitas pues Dios les dijo:

7 Cuando haya en medio de ti menesteroso de alguno de tus hermanos en alguna de tus ciudades, en la tierra que Jehová tu Dios te da, no endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano contra tu hermano pobre,
8 sino abrirás a él tu mano liberalmente, y en efecto le prestarás lo que necesite.
9 Guárdate de tener en tu corazón pensamiento perverso, diciendo: Cerca está el año séptimo, el de la remisión, y mires con malos ojos a tu hermano menesteroso para no darle; porque él podrá clamar contra ti a Jehová, y se te contará por pecado.
10 Sin falta le darás, y no serás de mezquino corazón cuando le des; porque por ello te bendecirá Jehová tu Dios en todos tus hechos, y en todo lo que emprendas.
11 Porque no faltarán menesterosos en medio de la tierra; por eso yo te mando, diciendo: Abrirás tu mano a tu hermano, al pobre y al menesteroso en tu tierra.

Y termina Pablo este capítulo subrayando la generosidad de nuestro Dios:

12 Porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios;
13 pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos;
14 asimismo en la oración de ellos por vosotros, a quienes aman a causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros.
15 !!Gracias a Dios por su don inefable!

Toda esta generosidad, como decíamos, tiene una consecuencia positiva: que los hermanos suplan sus necesidades, pero que también glorifiquen a Dios. Y este es un don, un regalo, inefable. Tener la capacidad de expresar nuestro amor a otros a través de nuestros bienes, es ciertamente un don inefable.

Qué el Señor les bendiga.

           


ESTUDIO SOBRE APOCALIPSIS 20: Los mil años

Jeremías Ramírez El tema principal de este capítulo 20 es ese periodo de tiempo denominado “Milenio” y que ha sido causa de enorme discusión...