lunes, 28 de noviembre de 2016

LA PARABOLA DE LOS TERRENOS


Se ha preguntado ¿de qué depende el éxito del evangelio en la vida humana? No es un problema de difusión del evangelio, aunque ciertamente a la iglesia de hoy le falta ser mucho más militante, mucho más evangelística. Aún con ello, hoy más que nunca la difusión de la Biblia es mucho mayor que en otros tiempos. Dios, cuando la iglesia calla, las piedras se vuelven testigos elocuentes. Es decir, Dios usa otros medios con los cuales su palabra se sige difundiendo, incluso habla, como dice Pablo en Romanos, “ a través de las cosas hechas”.

Con el advenimiento de las tecnologías de la información la difusión del evangelio se ha expandido de manera inusitada. Basta tener un teléfono con conexión a internet para tener al alcance no una  Biblia sino decenas de versiones, cientos de comentarios y análisis bíblicos, además de cantos, himnos alabanzas, análisis históricos o estudios comparados. Y en papel, se liberan cada año cientos de toneladas de literatura cristiana que marcha por el mundo. Algunas librerías cristianas de la ciudad de México se han convertido en verdaderos negocios, las cuales son visitadas por una gran cantidad de gente que va a buscar algún alivio, alguna información que apuntale su fe. Y también habría que considerar que poco a poco han ido apareciendo programas radiales y de televisión en ciudades grandes como la ciudad de México o Guadalajara. Esto debería traducirse en una mayor presencia del Señor en actos de bondad, misericordia, cordura, sensatez, solidaridad, urbanidad, responsabilidad con los demás en la sociedad.

Pero, en contraparte, vemos un panorama desolador: en las grandes urbes, particularmente de los países tercermundistas, ha crecido enormemente la pobreza, la miseria, la mendicidad y la violencia. Y en todo el mundo hay abultados indicadores de inseguridad, maldad, de explotación humana y de la naturaleza, de pérdida de valores, pérdida de respeto a los mayores o a los débiles, errancia espiritual, incremento de la idolatría y de sectas incluso satánicas, movimientos místicos orientales disfrazados, algunos, de centros de salud y nutrición. Además, países completos se declaran abiertamente ateos y han convertido los edificios religiosos en  bibliotecas públicas. Y las clases más ilustradas muestran un desprecio abierto y generalizado a todo lo que hable de Dios. Hoy, en ciertos círculos sociales o intelectuales, ser cristiano es tan mal visto como hace años lo era no formar parte de una iglesia, como relata Herman Melville  en Moby Dick, cuyo capitán no admitía marinos no cristianos en su buque.

Y este olvido de Dios, este extrañamiento a todo lo cristiano, ha derivado en que ya no haya diques al mal. El hombre se siente en libertad de las peores depravaciones morales. Diariamente los periódicos y los noticieros televisivos dan cuenta de atrocidades humanas que horrorizan al más fuerte.

Sin embargo, nada de ello disminuye el hambre de Dios. Dos recientes fallecimientos, uno de un cantante popular como Leonard Cohen y de un intelectual como Luis González de Alba tienen en común que ambos fueron errantes espirituales y mueren lanzando un grito de ayuda a Dios. Y muchos los vemos buscando donde encontrar una palabra de aliento. Desafortunadamente, muchas de estas personas caen en las manos de los negociantes de la fe.

Una parábola como la de El sembrador nos da una respuesta a este tipo de respuestas humanas al evangelio.

Mateo 13: 1-23
1. Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar.
2 Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa.
3 Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar.
4 Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron.
5 Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra;
6 pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó.
7 Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron.
8 Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno.
9 El que tiene oídos para oír, oiga.
---------
10 Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas?
11 El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.
12 Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.
13 Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.

14
De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo:
    De oído oiréis, y no entenderéis;
    Y viendo veréis, y no percibiréis.

15
Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado,
Y con los oídos oyen pesadamente,
Y han cerrado sus ojos;
Para que no vean con los ojos,
Y oigan con los oídos,
Y con el corazón entiendan,
Y se conviertan,
Y yo los sane. m

16 Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.

17 Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.
-------------
18 Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador:
19 Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.
20 Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo;
21 pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza.
22 El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.
23 Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.

Juan A. Mackay ha renombrado a esta parábola como La parábola de los suelos. En efecto, la respuesta a esta indolencia generalizada está en los suelos, es decir, en el tipo de personas. Siguiendo esta ilustración del Señor, podríamos decir que es posible clasificar a la humanidad en CUATRO CLASES.

PRIMERO. Aquellos que han cerrado a piedra y lodo sus oídos para que la mínima luz del evangelio penetre. Su fe está depositada en sí mismos, en la ciencia, en otras religiones, en lo que creen las mayorías… La semilla del evangelio, por más que les llegue, no penetra. Estas personas son completamente refractarios, tiene alma de acero. Esta es la situación de mucha gente que ha tenido acceso a la alta educación, a la ciencia, a la filosofía: creen saberlo todo y en ese saber Dios es un extraño y su palabra “locura”, como diría Pablo.

LOS SEGUNDOS. Los que son entusiastas y aceptan aparentemente el evangelio con gozo, pero como dice la parábola no tienen raíces profundas porque debajo de la superficie hay un suelo rocoso, duro, impenetrable. En los primeros, la coraza está a flor de piel. En los segundos, está debajo, no se nota. Les gusta la parte agradable del evangelio, las reuniones, la música, la camaradería, de la iglesia, pero cuando son confrontados por la realidad, la dura realidad, de inmediato se desaniman. No consideran que el cristiano nada a contracorriente. Entonces se preguntan: ¿Cómo es esto? ¿Qué Dios no nos invitó a un Jardín del Edén? ¿Qué Dios no resuelve todos nuestros problemas? ¿Qué no nos concede TODOS los deseos de nuestro corazón? ¿No nos dará riqueza y bienestar? ¿Qué no ha prometido abundancia? ¿Entonces de qué sirve mi diezmo o mi ofrenda?

El apóstol Santiago escribió: “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas”… El cristiano tarde o temprano se hallará ante las pruebas, y más, ante diversas pruebas, internas y externas.

LOS TERCEROS, nos dice la parábola, son los que en su vida está llena de espinos, de mala hierba, es decir, en que vive en medio de compromisos sociales, de negocios, de actividades que los jalan y seducen y ahogan la germinación de la semilla del evangelio. Estas personas le agrada el evangelio, pero como su mente y su corazón está atrapado en las ambiciones humanas de poder, dinero, placer, no pueden dedicarle tiempo, alma y espíritu a Dios. Son esclavos de su época. Son aquellos que cuando son llamados al banquete del Señor, presentan excusas. Van de vez en cuando a la iglesia, pero su cabeza está en sus compromisos. Y están más atentos a las vibraciones de su celular.

Y por ÚLTIMO, están los que ya están listos para recibir la palabra, la semilla, y la planta brota de inmediato. Un caso ejemplifico es el Etíope al que le predicó Felipe. De inmediato quiso ser bautizado. El evangelio ya había brotado en su corazón.

Preguntas pertinentes

Ahora la pregunta es ¿quién no hizo así? ¿Hay manera de cambiar? ¿Cómo nos volvemos tierra buena? ¿Quiénes hemos creído, somos plenamente tierra buena o somos una mezcla de dureza (tierra junto al camino), de terreno pedregoso, con una cierta dosis de espinos?

RESPUESTAS

¿Quien nos determinó así?

La respuesta es aparentemente sencilla. Una parte es herencia del contexto en el que crecimos, pero no es plenamente responsable el todo. La maldad es hereditaria. Quien nace en un hogar cuyos padres le enseñan malos ejemplos, aprenderán estas conductas dañinas. Si además el medio ambiente, los compañeros de la escuela, o los amigos de la colonia, son gente corrompida, inevitablemente contaminarán al recién llegado.  Una lectura superficial de la historia de los reyes de Judá e Israel nos indican cómo los padres contaminaron a sus hijos. Dice por ejemplo, “hizo lo malo ante los ojos de Jehová como su padre o de las naciones vecinas”

2ª de Reyes 21:1-3
Manasés tenía doce años cuando comenzó a reinar, y reinó cincuenta y cinco años en Jerusalén. El nombre de su madre era Hepsiba. E hizo lo malo ante los ojos del SEÑOR, conforme a las abominaciones de las naciones que el SEÑOR había desposeído delante de los hijos de Israel. Porque reedificó los lugares altos que su padre Ezequías había destruido; levantó también altares a Baal e hizo una Asera, como había hecho Acab, rey de Israel, y adoró a todo el ejército de los cielos y los sirvió.…

Pero otra parte es personal, es decir, es una decisión propia. Y esta la más importante, la determinante. De otra manera no entenderíamos como muchos delincuentes han encontrado al Señor y se han convertido fuera o dentro de la cárcel. Un ejemplo, John Newton, autor del canto Divina Gracia, que era un tratante de esclavos. En su biografía leemos:

“Educado sin ninguna convicción religiosa, a lo largo de su juventud vivió varias coincidencias y giros inesperados, muchos de ellos provocados por su recalcitrante insubordinación. Fue forzado a unirse a la Royal Navy y como marinero, participó en el mercado de esclavos. Durante una noche, una tormenta golpeó tan fuertemente su embarcación que, aterrorizado, imploró la ayuda de Dios, un momento que marca el comienzo de su conversión espiritual. Su carrera como tratante de esclavos duró algunos años más, hasta que abandonó la marina para estudiar teología.

¿Hay manera de cambiar?

La respuesta es simple: Sí. Sin embargo, la ruta no siempre es la misma para todos. Algunos bastará que la verdad le sea expuesta para que de inmediato caigan de rodillas. Por ejemplo, el carcelero de Filipo.

Otros, deberán pasar por un proceso largo y a veces penoso, incluso de sufrimiento físico. Otros, entablarán un durísimo debate intelectual y espiritual.

Dos ejemplos de estos últimos son C.S. Lewis, el autor de Las Crónicas de Narnia, quien, como ateo recalcitrante, tuvo que pasar por un largo proceso que inició con la lectura del libro Everlasting Man de Chesterton y luego a través de la influencia directa o literaria de Platón, Dante, MacDonald, Herbert, Barfield, Tolkien, Dyson… Dice Lewis:

"Debes imaginarme solo, en aquella habitación del Magdalen, noche tras noche, sintiendo, cada vez que mi mente se apartaba del trabajo, el acercamiento continuo, inexorable, de Aquél con quien, tan encarecidamente, no deseaba encontrarme. Al final, Aquél a quien temía profundamente cayó sobre mí. Hacia la festividad de la Trinidad de 1929 cedí, admití que Dios era Dios y, de rodillas, oré. Quizá fuera aquella noche el converso más desalentado y remiso de toda Inglaterra.
        "Hasta entonces yo había supuesto que el centro de la realidad sería algo así como un lugar. En vez de eso, me encontré con que era una Persona".

El otro fue Frank Morrison, un abogado británico que empezó a refutar las evidencias a favor de la Resurrección de JESUCRISTO y quien terminó cambiando el rumbo de su libro para escribir una confirmación de la resurrección y este cambio se debió a un encuentro personal con Cristo.

Pero hay otros que deben pasar por una experiencia terrible para que la dura roca que lo recubre se rompa para abrirse como tierra abonada a la semilla del evangelio. Un caso en la Biblia es el Hijo Pródigo. Este joven, cuando anhelaba la comida de los cerdos, se dijo.


LUCAS 15: 17-20
17. Y volviendo en sí, dijo: !!Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!
18 Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.
19 Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.
20 Y levantándose, vino a su padre.

El mismo autor de Amazing Grace, John Newton.

Durante una noche, una tormenta golpeó tan fuertemente su embarcación que, aterrorizado, imploró la ayuda de Dios, un momento que marca el comienzo de su conversión espiritual.


¿Quiénes hemos creído, somos plenamente tierra buena o somos una mezcla de dureza?

El apóstol Pablo en su cartas tipifica a los cristianos de dos maneras:

Bebés espirituales o carnales.
1ª Cortintios 3:1-2
Así que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. 2Os di a beber leche, no alimento sólido, porque todavía no podíais recibirlo . En verdad, ni aun ahora podéis,…

Las cartas a las 7 iglesias que nos da el más amplio panorama de la gama de cristianos que pueblan la iglesia.

Efeso: El conformista
2 Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos;
3 y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado.
4 Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor.

Esmirna:  El humilde
9 Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás.

Pérgamo: El tolerante doctrinal
13 Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre, y no has negado mi fe, ni aun en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás.
14 Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación.
15 Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco.

Tiatira: El tolerante moral
19 Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras.
20 Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos.
21 Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación.

Sardis: El muerto
Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto.

Filadelfia: El bienaventurado y fiel
8 Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre.

Laodicea: El soberbio envilecido
15 Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. !!Ojalá fueses frío o caliente!
16 Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.
17 Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.

¿Cómo ser buena tierra?

Muchas veces el Señor actúa y nos pone a prueba para quitar de nosotros las piedra que hay debajo de nuestra fachada de buenos cristianos y nos libra de las malas hierbas, nuestros distractores.

Hebreos  12: 5-6
5 y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo:
    Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor,
    Ni desmayes cuando eres reprendido por él;
6 Porque el Señor al que ama, disciplina,
Y azota a todo el que recibe por hijo.

Otra veces, al darnos cuenta a través de la lectura de la Biblia nos humillamos bajo la poderosa mano de Dios, o ponemos nuestros ojos en Jesús, o bien solicitamos a Dios lo que el Salmista pidió:

Salmos 51: 9-10
…9. Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis iniquidades. 10Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. 11No me eches de tu presencia, y no quites de mí tu santo Espíritu.…

Pero sobre todo, hay que tomar una decisión si nos hemos dado cuenta que nuestra vida es tan ajena a la voluntad del Padre:

Efesios 4:17-19
“Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el ENTENDIMIENTO ENTENEBRECIDO, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, POR LA DUREZA DE SU CORAZÓN; los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.”

Si queremos que los frutos del señor, paz gozo, benignidad, bondad, mansedumbre, dominio propio, fe, brillen en nuestra vida, hay que empezar a limpiarnos de esas piedras escondidas que no permiten que las raíces vayan a fondo, de los espinos y malas hierbas de la vida. Pongamos las cosas en su justo relieve y dimensión y empecemos a liberarnos de los lazos de las ambiciones humanas, y definitivamente, dejar de prestar nuestros oídos a doctrinas ajenas que endurecen el corazón y siembran duda y dejémonos encantar por las dulces palabras del evangelio leyendo diariamente y escudriñando cada palabra como un minero escudriña la tierra para extraer su tesoros.

AMEN

lunes, 1 de agosto de 2016

LA PACIENCIA


Paciencia s. f.
1   Capacidad de sufrir y tolerar las adversidades con valor y sin quejarse.
2   Capacidad de esperar con tranquilidad una cosa que tarda. impaciencia.
3   Capacidad para realizar una actividad o un trabajo difícil, pesado o minucioso con perseverancia: es un hombre muy mañoso y con mucha paciencia, por eso se le dan bien los trabajos manuales.

LA PACIENCIA es la actitud que lleva al ser humano a poder soportar contratiempos y dificultades para conseguir algún bien. De acuerdo con la tradición filosófica, "es la constancia valerosa que se opone al mal, y a pesar de lo que sufra el hombre no se deja dominar por él”
Dicha palabra proviene del latín pati, que significa sufrir. El participio patiens se introdujo al castellano como paciente (en los hospitales) que significa "el que sufre".
Aristóteles en sus Éticas alude a esta virtud como el equilibrio entre emociones extremas o punto medio: metriopatía. Con ella se consigue sobreponerse a las emociones fuertes generadas por las desgracias o aflicciones. Para ello es necesario un entrenamiento práctico ante el asedio de los dolores y tristezas de la vida, una poliorcética, que fue desarrollada por filosofías posteriores, en particular el Estoicismo, cuyo principal pensador es Epicteto, un pensador romano.
La paciencia es un rasgo de personalidad madura. Es la virtud de quienes saben sufrir y tolerar las contrariedades y adversidades con fortaleza y sin lamentarse. Esto hace que las personas que tienen paciencia sepan esperar con calma a que las cosas sucedan, ya que piensan que a las cosas que no dependan estrictamente de uno hay que darles tiempo.

LA PACIENCIA EN EL CRISTIANISMO

Según la Nueva Concordancia Strong Exhaustiva, paciencia viene de la palabra en griego makrodsumía. Makrós (que significa largo, lejos, apartado) y Dsumos (que significa pasión, ira, furor, ardor).

Podemos decir entonces que la paciencia es la cualidad de resistir con firmeza, con la confiada expectativa de un fin deseado, a pesar de las dificultades, del desánimo y de las circunstancias desalentadoras y, a menudo, del  sufrimiento. 

En el cristianismo, la paciencia es una de las virtudes valiosas de la vida. La verdadera paciencia (no tolerancia) es fruto del Espíritu Santo. En las épocas de persecución, los cristianos demostraron el altísimo nivel de paciencia que había en ellos.

Paciencia. QUE HACER. LECCIÓN

La paciencia es un rasgo de carácter que nos permite pasar por situaciones caóticas sin derrumbarnos, nos permite educar a nuestros hijos sin gritos y nos permite aceptar a los compañeros de trabajo sin deprimirnos, entre muchas otras cosas.

Es importante notar que paciencia no significa sólo esperar hasta que cambie la situación o hasta que alguien más haga lo que tiene que hacer. Es muy fácil, y parte de la naturaleza humana también, el culpar a alguien más de todo lo negativo que nos sucede. Paciencia es la cualidad de tolerar o soportar dolor o dificultades sin quejas expresas o pensadas.

La paciencia se hace evidente en tres circunstancias específicas:
·      el simple paso del tiempo,
·      la perseverancia y
·      la actividad correcta en el momento correcto.

Paciencia en momentos lentos
¿Le ha tocado desesperarse con la burocracia de ciertas instituciones? ¿Ha tenido la “oportunidad” de esperar largo tiempo en líneas para poder ser atendido? ¿Ha tenido que atacar el aburrimiento propio o de sus hijos en viajes largos? Son momentos todos en que la paciencia debe derrotar al desasosiego.

Debemos entender que la “burocracia” no es mala por sí misma, de hecho fue introducida en la ciencia administrativa como un elemento de organización y control. Sin ese molesto “papeleo”, pronto una organización no sabría dónde estuvieron sus ingresos, cómo reproducir un proceso particular en ausencia del actual dirigente, o cómo controlar los gastos. Entendamos entonces que la burocracia tiene una razón de ser y seamos amables cuando tratemos con ella.

Aparte de comprensión también podemos usar la creatividad y convertir los momentos de espera en momentos útiles. Lleve con usted un libro o alguno de sus pendientes (hoy en día puede acarrear hasta una computadora en un portafolio) la siguiente vez que tenga que enfrentarse a la burocracia, a la línea del banco, a la sala de espera del médico, a un viaje, etc. Invente juegos con sus hijos con palabras, números, etc.

La gente de campo sabe que el tiempo entre la siembra y la cosecha no es de haraganería, es un tiempo para fertilizar, desyerbar, arreglar maquinaria, etc. Hay que sacar ventaja de ese aparente “tiempo muerto”.

Paciencia como perseverancia.
Se cuenta que Robert Bruce derrotó a los ingleses para liberar a su patria, Escocia, de su yugo, pero sólo después de muchas y dolorosas derrotas. Siempre tuvo la paciencia de asimilar la derrota, levantar un nuevo ejército, luchar nuevamente, ser derrotado, asimilar la derrota, etc. Un ciclo que no se interrumpió sino hasta que logró la victoria final y pudo reinar en Escocia.

Esto lo podemos aplicar, tanto a este Rey, como a un equipo de fútbol que luego de derrota tras derrota, persevera hasta lograr el campeonato, al estudiante que finalmente logra titularse, o al empleado que finalmente es reconocido como “siervo fiel”.

Escribe Edward Allan que “un informe de noticias presentó la historia de una joven mujer recién casada que sufrió una lesión cerebral grave en un terrible accidente de automóvil. Después de varias semanas en coma, poco a poco recuperó la conciencia, pero pronto se hizo evidente que sus recuerdos recientes habían sido borrados. Ella reconoció a sus padres, pero cuando su marido entró en la habitación preguntó, "¿Quién es él?" Ella lo ignoró e incluso rechazó sus intentos de acercarse a ella. Finalmente llegó a aceptar el hecho de que se había casado con él, pero estaba claro que no tenía memoria de su historia común. El marido escogió el camino de la paciencia. Permaneció dedicado a ella, la cuidó en su convalecencia, y finalmente la llevó a su casa, que ella había decorado con su estilo único. La vida fue difícil para ellos, porque tuvieron que conocerse de nuevo. La terapia les ayudó a superar algunos períodos difíciles. Pero debido a que el marido se había comprometido con su esposa "en la enfermedad y en salud", se mantuvo paciente en la relación a pesar de las dificultades y penurias que tuvo que soportar”.

Paciencia como actividad correcta en el momento correcto
Cuando “tenemos el tiempo encima” tendemos a desesperarnos, nos irritamos, gritamos y generamos un caos peor sin lograr resultado alguno. Este también es un momento para la paciencia. Nuevamente no se trata de esperar una solución “caída del cielo”, si bien podemos orar y pedir ayuda divina, lo cierto es que también tenemos que enfrentar el problema. Gedeón, David, y otros personajes de la Biblia que recibieron ayuda de Dios, aún tuvieron que marchar a la batalla.

Los tripulantes del Apolo 13, cuando este sufrió una avería, hubieran podido darse de topes en las paredes, maldecir la misión, rasgar sus trajes y aún así seguir con el mismo problema. Ellos tuvieron paciencia para solicitar ayuda, para comentar las alternativas y trabajar en la solución de mejores probabilidades aún cuando el tiempo se iba de entre sus manos. Ellos hicieron lo correcto con paciencia.

FUENTE DE LA PACIENCIA.

Todos los seres humanos con disciplina pueden desarrollar la paciencia, pero la buena noticia para el cristiano es que para lograr este rasgo de manera sobrenatural, tenemos la ayuda del Espíritu Santo. Gálatas 5:22 dice que la paciencia es uno de los frutos del Espíritu Santo. No estamos solos, oremos a Dios por que su Espíritu more en nosotros y seremos recompensados con este fabuloso rasgo del carácter de Cristo: la Paciencia.

Makrodsumía se refiere a esperar el tiempo suficiente antes de expresar enojo o ira.  Solo Dios produce la verdadera paciencia y es a través de los frutos del Espíritu Santo.  Es una cualidad de Dios.  Abarca constancia, poder de permanencia, longanimidad, soporte, aguante, clemencia, temperamento largo.

o   Debemos ser como Dios, pacientes los unos con los otros para evitar riñas y contiendas.
o   El que tarda en airarse es grande de entendimiento; Mas el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad. Proverbios 14:29
o   El hombre iracundo promueve contiendas; Mas el que tarda en airarse apacigua la rencilla. Proverbios 15:18

La Biblia nos dice que debemos:
·      Regocijarnos cuando estemos en tribulación.
o   Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia;  y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza;  Romanos 5:3-4
o   Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. Santiago 1:2-4

·      Soportarnos los unos a los otros en amor.
o   Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, Efesios 4:1-2

·      Vestirnos con paciencia, como escogidos de Dios.
o   Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; Colosenses 3:12

·      Seguir la paciencia.
o   Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. 1 Timoteo 6:11

·      Tener paciencia para hacer la voluntad de Dios y obtener sus promesas.
o   porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Hebreos 10:36

·      Despojarnos del pecado y correr con paciencia y gozo la carrera que tenemos por delante.
o   Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos,  despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Hebreos 12:1-2

·      Para terminar hermanos
o   …añadid a vuestra fe, virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. 2 Pedro 1:5-7
o   Y oremos para que …el Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios, y a la paciencia de Cristo. 2 Tesalonisenses 3:3


CONCLUSION

La paciencia es un RASGO PODEROSO en el carácter del cristiano PARA TESTIFICAR QUE “CRISTO VIVE EN NOSTROS”

La paciencia e impaciencia son fácilmente perceptibles.
En la impaciencia, nos estrujamos las manos, sudamos, bailamos o nos movemos o movemos una pierna, hacemos gestos, tensamos los músculos, mascullamos palabras o decimos palabras ofensivas, y somos presas de sentimientos negativos Y nos lleva a hacer actos irracionales e impulsivos que pueden generar problemas o terminar en una desgracia. 

En la paciencia, estamos tranquilos, nuestro habla es afectuosa y positiva, tratamos de tranquilizar a los demás, damos palabras de aliento y trabajamos con ánimo y aliento, incluso cuando parece que todo está perdido. Tenemos sentimientos positivos.

Solo dos ejemplos:
·      Pablo y Silas cantando en la cárcel
·      Pablo en el barco rumbo a Roma

Esta semana choqué y destrocé mi auto. Y el Señor me está regalando un curso intensivo de paciencia. Soy un alumno difícil y él tiene que usar métodos radicales conmigo, pero en medio de ellos, veo su paciencia y su amor para conmigo.

Hermano, ¿eres paciente o impaciente? Si eres impaciente, este es el momento de someternos bajo la poderosa mano de Dios; créanme, no es necesario llegar a los cursos intensivos.

No enfrentamos el futuro sombríamente en espera del final, sino más bien miramos hacia el futuro, basados en las promesas de Jesús. Podemos soportar cualquier cosa, con paciencia, porque sabemos que todo lo que esperamos en Su nombre nos llevará a la gloria.

martes, 26 de julio de 2016

¿QUIERES UNA VIDA DE ÉXITO?


INTRODUCCIÓN

Desde hace algunos años ha proliferado las doctrinas sobre la autoayuda, con la promesa de alcanzar una vida de éxito. Al respecto se ofrecen cada día cursos, maestrías y una infinidad de libros inundan las librerías y los centros de autoservicio. Aunque no hayamos leído nada al respecto, algunos títulos de libros no son familiares porque aparecen expuestos en todas partes.

La autoayuda se define como: Ayuda que una persona se presta a sí misma, basada en técnicas de psicología efectiva y superación personal, para controlar la ansiedad, recuperar la autoestima, desarrollar la personalidad, lograr el éxito profesional, etc.

El propósito no parece malo, pues el hombre del siglo XX de pronto se siente perdido, vacío, sin sentido. La filosofía existencialista (cuyo máximo exponente fue el pensador francés Jean Paul Sartre) hizo un retrato fiel de la situación espiritual de la generación de posguerra, una generación desilusionada por los horrores de las grandes guerras. Aunque esta sensación de vacío parece ser indisociable del ser humano, pues un pasaje no dice que Jesús veía a esas masas que andaban detrás de él como “ovejas sin pastor”. Lo mismo veía Pablo en Atenas. Nos dice Hechos 17:16: “Mientras Pablo los esperaba en Atenas, su espíritu se enardecía viendo la ciudad entregada a la idolatría”.

Fue en esa época de posguerras que surgieron estos temas, muchos de ellos emanados de las religiones orientales, tratando de dar respuesta a una necesidad humana de crear sentido, como dice el titulo del libro de Víctor Frankl: El hombre en busca de sentido, un psiquiatra que estuvo preso en los campos de concentración nazi.

Y se convirtió esto en un gran negocio por que, como dice el escritor Aldous Huxley: "No hay mayor negocio que vender a gente desesperada un producto que asegura eliminar la desesperación".

Un periodista español escribió sobre este tema:

LA VERDAD SOBRE LA AUTOAYUDA

“A lo largo de la última década se ha multiplicado exponencialmente el número de personas interesadas en conocerse mejor y potenciar su inteligencia emocional. Y como consecuencia directa ha emergido con fuerza un nuevo sector profesional: el de la autoayuda. Debido al malestar generalizado, no solo se ha puesto de moda, sino que se ha consolidado como un negocio muy lucrativo. Cada vez hay más espacios en los medios de comunicación orientados a dar cobertura a estas nuevas necesidades y motivaciones emergentes. Y en las librerías comerciales, esta sección ya ocupa una parte significativa. De hecho, están aflorando "expertos" en el tema por todas partes. Hoy en día, todo el mundo conoce lo que es el coaching, aunque muy pocos saben exactamente para qué sirve”.

EL PAÍS, Borja Vilaseca, 16 de octubre 2011

Y yo me pregunto ¿a todos ellos, qué les podemos decir ? O incluso, ¿cómo podemos nosotros mismos, cuando nos sentimos así, vacíos a pesar de faltar los domingos a la iglesia, cambiar nuestra situación?

Hace poco, al abrir mi Biblia, mientras oía de fondo el ruido de las olas del mar, mis ojos cayeron sobre el Salmo 1, y de súbito el mensaje me sacudió. Fue como darme cuenta de algo que durante mucho tiempo ha estado ahí y no lo había visto. ¿Cuántas veces he leído este Salmo? Muchas.

Quizá había en mí el eco de un consejo de Jorge Werber que aparece en su libro Plenitud de vida, en que dice que más que leer mucho había detenerse en los pasajes que está uno leyendo y meditarlos.

Creo que este consejo aplica a la lectura de Biblia. Leer muy despacio, como si bebiéramos un vaso de agua fresca, y nos detenemos a paladear cada trago.

Fue así que leí este Salmo y el Señor tuvo a bien revelarme un mensaje importante, un secreto importante, una revelación. Un mensaje poderoso para dotar de SENTIDO AL SER HUMANO. De verdadero sentido. 

SALMO 1
1. Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos,
Ni estuvo en camino de pecadores,
Ni en silla de escarnecedores (Que se burla de una persona de manera cruel y humillante) se ha sentado;
2 Sino que en la ley de Jehová está su delicia,
Y en su ley medita de día y de noche.

Qué nos dice este maravilloso Salmo. Leído superficialmente como yo lo leía, algo que teóricamente ya sabemos. Muchos sabemos de esa forma que la fuente confiable y verdadera para darle sentido a la vida humana está en nuestra relación con Dios y en sus enseñanzas, aunque en la práctica no lo hayamos descubierto.

Algunas versiones traducen VARON como Persona. Entonces leeríamos que toda aquella persona que no oye el consejo de malos (esas vocecillas que nos invitan a aprovechar el momento para nuestro deleite), que no hace lo que todos hacen (transar cuando hay oportunidad, por ejemplo),  ni tampoco se reúne, hace complicidad, con los que burlaban de manera cruel y humillante de los demás, ni se deleita con ellos en estas cosas, sino que en la LEY DE JEHOVÁ, es decir, en la palabra de Dios, en las enseñanzas del Señor, está su delicia… este, nos dice, es BIENAVENTURADO. Es decir, feliz, afortunado, muy afortunado. Su vida es entonces una maravilla, está resuelta para bien, aunque tenga dificultades, estas no lo apachurran, lo medran. Incluso puede cantar en las peores circunstancias, como Pablo en la cárcel de Filipo.

Me llama la atención una palabra que creo es la clave de esta bienaventuranza: la palabra DELICIA. Esto es más que un acto mecánico, un acto obligado, un mero cumplir, sino algo que hacemos con mucho gusto, como cuando vamos a la playa o a un día de campo con amigos, familiares o hermanos… Allí encontramos nuestra DELICIA, es algo muy grato.

Nos dice el Salmo que es bienaventurada la persona que con esta actitud abre la palabra de Dios y al leerla es como si probara un bocado de un pastel riquísimo, una extraordinaria cucharada de miel. Y lo mismo encontraría haciendo la voluntad de Dios, un deleite supremo.

Sin embargo, confesemos que muchas veces leemos la Biblia como los niños cuando hacen la tarea y quieren ir a jugar o ver la televisión. Nosotros, cuando empezamos a leer la Biblia nos da sueño, y a duras penas logramos leer un capítulo y cerramos de inmediato diciéndonos “ bueno, ya cumplí”. Tenemos que admitir que NO es un deleite. Otras veces, simplemente nos olvidamos de la Biblia y la abrimos hasta que llegamos a la iglesia. Un manjar guardado en el refrigerador no lo dejamos hasta el domingo. Tan pronto llegamos a casa, nos lo devoramos.

Nos es más deleitoso un programa de televisión, una película, un espectáculo, un partido de futbol… eso que definimos con el genérico, “gustos”. Asimismo, darle gusto al pecado que como fruta prohibida se nos presenta como un fruto apetitoso. Nadie pecaría si este tuviese un aspecto desagradable.

Muchas veces la Biblia tiene el sabor como de una medicina, buena, pero nada agradable. Y lo mismo, obedecer sus ordenanzas como perdonar, amar a los enemigos, poner la otra mejilla, etc.

En contraste, leemos esto en los Salmos:

En el Salmo 119:103:
!!Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca.

Y en el Salmo 19: 8-10
Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón;
El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos.
El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre;
Los juicios de Jehová son verdad, todos justos.
Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado;
Y dulces más que miel, y que la que destila del panal.

Pero, ¿cómo hacer que su palabra y la obediencia a la palabra sea una experiencia dulce, deliciosa, gratificante?

La única vía es la experimentación. Primero, hay que conocer sus mandamientos y luego aplicarlos. De esta forma iremos comprobando que es realmente deleitosa. Para saber si alguna fruta o platillo es delicioso, hay que probarlo. Y algunas circunstancias son muy favorables para encontrar el deleite de la palabra.

¿Saben cuándo nos saben mejor los alimentos?... Cuando estamos hambrientos. Y el agua es más rica cuando estamos sumamente sedientos. Por eso para el Salmista era dulce la ley de Dios pues en un pasaje nos dice como buscaba a Dios (Salmo 42:1) “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía.”

Pensemos en estas experiencias: ¿A qué le supo la revelación del evangelio al carcelero de Filipo? Seguramente para él fue algo maravilloso. Lo mismo para el Etíope. No entendía nada. Felipe le revela el sentido y él eunuco se convierte y pide con alegría seguramente ser bautizado. Para los discípulos que iban en el camino de Emmaús nos dice que “Ardía su corazón”, seguramente de una manera grata y hermosa, cuando el Señor se las iba explicando.

Cuando abrimos nuestra vida, nuestro corazón plenamente para recibir esta palabra, es entonces que descubrimos su belleza y su dulzura. Es una de las experiencias más importantes en la vida del hombre. CS Lewis la descubrió una noche de angustia y entregó su vida al Señor. Hace poco vi la historia de un hombre que recibe un recado de una joven en un aeropuerto y exclama, poco después en una sesión de un grupo de AA que esta joven, casi niña, le vino a revelar un mensaje que ha limpiado su alma y recita las palabras del evangelio: “De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza (Mateo 21:16). Para él fue muy dulce esta revelación.

Entonces, para aquella persona que la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche el resultado es este:

3 Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas,
Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae;
Y todo lo que hace, prosperará.

¿Cómo es un árbol plantado junto a las agua? Es un árbol que tiene asegurada su supervivencia. Una página de internet sobre botánica nos dice:

Para comprender la importancia que el agua tiene para las plantas podemos observar el tipo de vegetación existente en zonas con abundante precipitaciones y el tipo de vegetación existente en zonas con pocas precipitaciones. Veremos que a medida que la presencia de agua disminuye, lo mismo sucede con la vegetación.

... de Importancia: http://www.importancia.org/agua-para-las-plantas.php

Así son los que se deleitan leyendo y haciendo la voluntad de Dios. Directamente del cielo reciben la savia divina, esa agua que Jesús le dijo a la Samaritana que nunca más tendría sed.

Un árbol sin agua morirá irremediablemente tarde o temprano. El ser humano, sin Dios, igualmente perece espiritualmente. En el evangelio del Juan 15:5 el Señor usa una metáfora poderosa: La vid y los pámpanos. Dice: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto” Y remata: “…porque separados de mí nada podéis hacer”.

Y este mismo pasaje nos deja en claro cuál es el riesgo de creer a la ideología de la autoayuda:

Repasemos el concepto:
 Ayuda que una persona se presta a sí misma, basada en técnicas de psicología efectiva y superación personal, para controlar la ansiedad, recuperar la autoestima, desarrollar la personalidad, lograr el éxito profesional…”

Y la pregunta que surge es: ¿Podemos ayudarnos nosotros a nosotros mismos? ¿Podemos salvarnos a nosotros mismos? Ellos dicen que sí. Pero ¿cómo aceptar esto como verdadero si somos los humanos maestros consumados en el autoengaño?

1El autoengaño.
“Son mentiras que nos decimos a nosotros mismos para no pensar en las consecuencias ni en la responsabilidad de ciertos hechos por nosotros mismos hemos causado.  Por ejemplo: “La gente en esta oficina si es envidiosa, cada rato me critican”, y va uno a ver en el fondo, es que es un mal trabajador, llega tarde, y además hace las cosas a medias.  No hay nadie que acepte para sí mismo que es un mal trabajador, generalmente está convencido de que él es la víctima.  Miremos otro ejemplo: “Juan, que pasa, hace días que le dije que necesitaba eso rápido”.  A lo que Juan en vez de pensar que se ha demorado haciendo el trabajo, sencillamente piensa para sí mismo que el patrón es un explotador.

Fuente: http://www.descubresubconsciente.com/2010/04/que-es-la-mascara-de-la-personalidad.html#sthash.Q3ZI1Aj5.dpuf

Esta inclinación generalizada del ser humano ya la había declarado contundentemente el profeta Jeremías:

En jeremías 17: 9
Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?
10 Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.

No, nosotros no podemos ayudarnos a nosotros mismos. Es cierto que una actitud positiva puede darnos un sesgo de honestidad, de sinceridad, y evitar así muchos problemas, pero pronto descubrimos que hay límites, que no podemos llegar a fondo. Hay ahí, en el fondo, algo imposible de quitar, un cochambre imposible de arrancar.

Salmo 19:12
¿Quién podrá entender sus propios errores?
Líbrame de los que me son ocultos.

El riesgo de las teorías de la autoayuda es que nos llevan a un naufragio inminente. En el mejor de los casos podemos darnos cuenta que no nos podemos ayudar. Y este momento de oro es cuando podemos exclamar como en el Salmo 51:1-10:

1 Ten piedad de mí, oh Dios…
2 Lávame más y más de mi maldad,
Y límpiame de mi pecado.
3 Porque yo reconozco mis rebeliones,
Y mi pecado está siempre delante de mí.
4 Contra ti, contra ti solo he pecado,
Y he hecho lo malo delante de tus ojos;
5 He aquí, en maldad he sido formado,
Y en pecado me concibió mi madre.
7 Purifícame con hisopo, y seré limpio;
Lávame, y seré más blanco que la nieve.
8 Hazme oír gozo y alegría,
Y se recrearán los huesos que has abatido.
9 Esconde tu rostro de mis pecados,
Y borra todas mis maldades.
10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,
Y renueva un espíritu recto dentro de mí.


Estas teorías entonces nos engañan diciendo que nosotros mismos podemos ser nuestros salvadores. Es como decirle a quien no sabe nadar que confíe en sí mismo. Por ello frente a muchas playas hay unos jóvenes montados en casetas observando el mar.  Tan pronto, alguien, con exceso de autoconfianza va más allEsta misma ano orir. con exceso de autoconfianza va mien no sabe nadar que confositiva nos puede evitar muchos problemas, un sesá de sus límites y pronto estará en riesgo de morir.

En la Biblia tenemos muchos ejemplos de las dos situaciones. Tratando de hacer las cosas sin Dios y con Él.
1.     Moisés antes del llamado (fracaso) y después de la zarza ardiente;
2.     Pablo persiguiendo a los Cristianos (fracaso) y después del camino de Damasco;
3.     Pedro durante la vida del Señor (hundimiento en las aguas y negación) y después de Pentecostés…

Cualquier atleta olímpico sabe que hay límites, aunque se rompan los records olímpico con frecuencia. El hombre no puede sobre ponerse por sí mismo al pecado. Pablo lo decía con claridad en Romanos 7:19: “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago”.

Quisiera terminar con este pasaje del profeta Jeremías:

Jeremías 17:7-8
Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.
Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.

Seamos pues árboles a la orilla del Río de Agua viva. Este es el secreto de una vida de éxito, de éxito espiritual, de éxito social, de éxito existencial.

El Señor les bendiga y les guarde.

ESTUDIO SOBRE APOCALIPSIS 20: Los mil años

Jeremías Ramírez El tema principal de este capítulo 20 es ese periodo de tiempo denominado “Milenio” y que ha sido causa de enorme discusión...