sábado, 28 de noviembre de 2020

CONTRABANDISTA DE DIOS

Jeremías Ramírez Vasillas

El título de este libro cristiano parece un contrasentido, porque el contrabando es un delito que consiste en la entrada, la salida y la venta clandestina de mercancías prohibidas o sometidas a derechos y que se defrauda a las autoridades locales. 

Sin embargo, eso fue precisamente lo que durante muchos años estuvo haciendo el holandés Andrew van der Bijl, mejor conocido como “El hermano Andrés”. Como en su fecha de publicación (1967) de este libro Andrew van der Bijl corría peligro por su actividad en los países comunistas, firmó sólo con su nombre de pila. 

¿Cómo puede haber un contrabandista de Dios? El hermano Andrés, durante muchos años, contrabandeó Biblias y libros cristianos hacia los países comunistas, en donde la Biblia y la práctica religiosa estaban prohibidas. Pero no las vendía, sino las donaba a iglesias cristianas clandestinas con las que iba entrando en contacto.

Andrew van der Bijl nació el 11 de mayo de 1928 en Sint Pancras, Holanda, en una familia pobre. Cuando aún era niño lo alcanzó la Segunda Guerra Mundial, pero las tropas nazis sólo se asentaron en su pueblo, pero sin que él y su familia sufrieran persecución y sin que tuvieron contacto con algún judío que los pusiera en riesgo. 

Al término de guerra se enroló en el ejército holandés para librarse de ejercer algún oficio propio de su condición social: carpintero, carnicero, obrero fabril, etc. 

Durante su entrenamiento militar tuvo contacto con algunas iglesias cristianas, pero no le influyeron en nada, aunque se hizo amigo de una muchacha cristiana quien estuvo ayudándolo mucho tiempo. 

Cuando lo mandaron a la guerra intercambiaba cartas con esta muchacha, y mientras ella le escribía de Cristo, Andrew trataba de conquistarla. Un día, en una de las batallas, en Corea, fue herido en un pie y lo regresaron a su pueblo.

Sin muchas expectativas laborales, y además con una lesión que lo dejó con cierta cojera, tuvo un encuentro con Cristo y se convirtió. Su pasión por la Biblia y la vida cristiana despertaron en él el deseo de ser misionero, pero sin una formación académica no lo aceptaban en ningún seminario.

Orando y buscando opciones descubrió una escuela para misioneros en Inglaterra. Mandó su solicitud y fue aceptado. Poco a antes de partir le informaron que se había pospuesto su autorización por falta de cupo. A pesar de ello, siguiendo las indicaciones de Dios, partió hacia ese país y, a pesar de que no fue admitido ese año, le ofrecieron trabajo en las oficinas del seminario y su buena disposición a desempeñar cualquier labor se ganó la simpatía de muchos. Cuando le avisaron que había un lugar disponible, una persona que se había convertido en su amigo, le pagó su inscripción y entró.

En este seminario no sólo formaban a los estudiantes en teología, sino que los entrenaban para confiar en Dios a través de duras pruebas, como ir a lugares distantes a predicar, pero sin dinero; y confiar en Dios para Él supliera todas sus necesidades, incluyendo la inscripción anual. La condición para permanecer en la escuela es que no pidieran donativos ni ayuda económica: tenía que aprender a confiar que Dios les supliría todas sus necesidades, fueran grandes o pequeñas. Varias veces estuvo tentado a pedir ayuda, pero logró superar estas pruebas que en su vida misionera le fueron de suma utilidad en lugares donde no tenía otra alternativa que confiar absolutamente en su Señor.

Al terminar su formación académica regresó a Holanda y sin saber en dónde ejercer su ministerio, se puso a trabajar en una fábrica en donde tuvo su primer reto: trabajar con un equipo sólo de mujeres sumamente insolentes y groseras que lo ponían a prueba todos los días con insinuaciones soeces y provocaciones. Fue en ese lugar donde inició su labor evangelística, sin bien al principio quiso huir del lugar, pero gracias al apoyo emotivo de la cajera, que era cristiana (quien después se convirtió en su esposa), enfrentó el reto y logró llevar a Cristo a la líder, a la más aguerrida, la más atrevida, la más grosera, y todo el departamento cambió.

En algunos viajes turísticos a algunos países comunistas se fue dando cuenta de persecución de los cristianos y la falta de Biblias. Dios puso en su corazón el deseo de hacer algo por estos hermanos. Poco a poco Dios lo fue instruyendo, y le proporcionó un automóvil Volskswagen Sedán que le obsequiaron, con el cual, lleno de Biblias, empezó a cruzar las fronteras de Checolovaquía, Polonia, Rumanía y finalmente, la Unión soviética, con una oración específica en cada cruce fronterizo: “Así como le abriste los ojos a algunas personas, cierra los ojos de los guardias”. Dios cumplió siempre su petición y de esa manera cruzó y entró muchas veces sin que nadie advirtiera su preciosa carga.

En esos viajes fue conociendo a varios cristianos quienes los orientaron y lo pusieron en contacto con las iglesias clandestinas. Y pudo ver la enorme necesidad de la palabra divina, pero, al mismo tiempo, la intensidad de la flama de la fe de estos cristianos cuya luz se había purificado en el sufrimiento.

Una vez que cubrió todos los países comunistas europeos enfocó sus baterías a dos países con regímenes comunistas, pero alejados de su natal Holanda: Cuba y China. 

De Cuba afirma que había libertad para la proclamación del evangelio, pero en China parece que el cristianismo había sido erradicado. Ahí, en el gigante asiático, no tuvo problemas para introducir Biblias pues los funcionarios, que si veían lo que lleva, no le daban importancia, pero su mayor tristeza que sufrió fue descubrir a una sociedad ajena al evangelio y que no mostraba interés alguno por saber la Biblia.  Cuando intencionalmente dejaba biblias o folletos, se los regresaban no importaba en dónde estuviera. A veces llegaban a las puertas de su cuarto de hotel con el material.

Esta falta de interés era sólo aparente pues según el testimonio del hermano Yun, un cristiano chino de esa época cuando el hermano Andrés visitó China, líder de las Casas-iglesia, nos cuenta en su libro, El hombre celestialque sí había escasez de biblias e interés por ellas, además que los cristianos chinos eran perseguidos ferozmente, y la gente tenía miedo de que le encontraran en posesión de una Biblia o de literatura cristiana. Y en esas circunstancias el evangelio y los cristianos no sólo sobrevivieron, y sobreviven, sino cómo, a pesar de la persecución, el evangelio creció y crece y se inflama conquistando muchas personas. Esta persecución se mantiene vigente hasta el día de hoy, aunque hacia el exterior pareciera que no hay tal.

Regresando a El Contrabandista de Dios, cabe señalar que las aventuras, que narra son dignas de una película de suspenso, en las que se ve la mano de Dios guiando a su pueblo en medio de la adversidad. Sorprende que una misión que él empieza en solitario culmina con un grupo (al que se suma su esposa, valiente y comprometida mujer), y con quienes fundan la base de una organización denominada “Open doors” (Puertas Abiertas), que hasta la actualidad se dedican a llevar Biblias en los países donde es prohibido el cristianismo y los cristianos son perseguidos, como en China y en los países musulmanes.

Si algo llama la atención de esta historia real es cómo estos héroes tienen una fe enorme y una dependencia absoluta del Dios para llevar a cabo su tarea, una tarea que se realiza al filo de la navaja.  

Es un libro inspirador para despertar en nosotros la pasión por el evangelio y su proclamación. 

El El Contrabandista de Dios tiene una magnífica narrativa que captura y logra tal vivacidad emocional que se siente el peligro en cada aventura del hermano Andrés. 

Es probable que la magnifica narrativa se deba a que en su redacción el hermano Andrés contó con la ayuda de dos escritores profesionales: Juan y Elizabeth Sherril, quienes además fueron coautores de varios libros sumamente difundidos en los años setenta y ochenta: El escondite secreto de Corrie ten Boom y La cruz y el puñal de David Wilkerson.


martes, 24 de noviembre de 2020

COMENTARIO A COLOSENSES CAPITULO 1

Pablo nunca había visitado a los colosenses, como lo declara al inicio del capítulo 2 de esta carta: “ Porque quiero que sepáis cuán gran lucha sostengo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y por todos los que nunca han visto mi rostro…“, a pesar de ello, hay una relación estrecha entre ambos y también son objeto de su preocupación. De alguna manera, ellos son consecuencia de su trabajo evangelístico el cual Pablo emprendió en esa región, y las buenas noticias tuvieron un efecto de expansión alcanzando las ciudades cercanas, en primera instancia, y luego a regiones más lejanas, hasta alcanzar prácticamente todo el orbe y llegar a nosotros.

El objetivo principal de esta carta es afianzar los aspectos apropiados de su fe y de su vida cristiana, pero también combatir las enseñanzas torcidas que desde ese tiempo y hasta el día de hoy amenazan a la iglesia. Sus enseñanzas son de tal relevancia que tal vez nunca acabemos de analizar a fondo, enriqueciendo nuestra vida espiritual.
Analicemos, pues, este primer capítulo.

Salutación
1  Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo,
2 a los santos y fieles hermanos en Cristo que están en Colosas: Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

La carta tiene un destinatario: los santos y fieles hermanos en Cristo… de parte de Pablo y Timoteo. Y les desean GRACIA Y PAZ, dos de los dones más maravillosos que Dios da a sus hijos.

La GRACIA es el favor inmerecido, el gesto de amor de Dios para salvarnos por medio de el sacrificio de Jesús, y también el ser consolados y fortalecidos en el Señor todo el tiempo. Su gracia inicia salvándonos y continua bendiciéndonos a lo largo de nuestra vida.

PAZ. Cuanta gente daría por tener paz. El señor Jesús nos dice en Mateo 11: 28-30): “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. 29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

Virtudes de los Colosenses los cuáles agradece Pablo a Dios
3 Siempre orando por vosotros, damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo,
4 habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y del amor que tenéis a todos los santos,

Qué cualidades más hermosas tenían los closenses: Fe y amor. Ojalá que su iglesia nuestra se distinguiera por nuestra fe y amor, y que asñi fuésemos conocidos.

5 a causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del evangelio,

Es interesante que esta fe y este amor sean fruto de su esperanza, es decir, de aquello que recibirán en el cielo. Se enteraron de este tesoros a través de las buenas noticias del evangelio. Ese es el evangelio, la revelación a la gente que no estamos sólo en el mundo y que no todo acaba con la muerte, sino que pueden tener algo maravilloso en el cielo: una vida maravillosa ahí, con Cristo, donde no habrá más penas ni más dolor, como dice un himno.

6 que ha llegado hasta vosotros, así como a todo el mundo, y lleva fruto y crece también en vosotros, desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad,

Lleva fruto y crece. El cristianismo no es una creencia hueca, sino un modo de vivir que produce algo aquí que se puede ver y que además crece. El Señor dijo: “por su frutos los conoceréis…” Un cristiano de verdad se disntingue por sus frutos: amor, paciencia, paz, benignidad, bondad… si no hay fruto es un indicador que no ha habido nuevo nacimiento en Cristo o que no hay crecimiento.

7 como lo habéis aprendido de Epafras, nuestro consiervo amado, que es un fiel ministro de Cristo para vosotros,
8 quien también nos ha declarado vuestro amor en el Espíritu.

Epafras ha llevado las buenas noticias a Pablo de como el evangelio se está desarrollando en Colosas y de qué manera esta creciendo. Y esto alegra enormemente a Pablo, pero ahí no termina todo. Esos cristianos necesitan fortalecerse, y entonces Pablo les comunica que está orando a Dios por este fortalecimiento.

Objetivos específicos de la oración de Pablo
9 Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual,

Es muy importante ser lleno del conocimiento de su voluntad. La ignorancia nos lleva al error. El Señor recrimina a los saduceos por preguntar cosas sin sentido: “Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios.” Ahora bien, el mero conocimiento es importante pero necesita además sabiduría (saber hacer los correcto) e inteligencia. Se ha hablado ahora mucho de la inteligencia emocional, pero mucho más importante la “inteligencia espiritual”. Oremos para que yo y todos nosotros tengamos mayor conocimiento de la voluntad de Dios en toda sabiduría e inteligencia espiritual”.

10 para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios;
11 fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; 12 con gozo…

El conocimiento de su voluntad nos permitirá andar dignamente. Ah, este es la mejor forma de predicar las buenas nuevas, cuando nuestra vida es olor fragante para Dios, llevando fruto y buenas obras (es decir, haciendo bien todas las cosas), y conociendo cada día mejor a Dios, y hay mejor forma de conocerlo que experimentar la convivencia con él. La palabra nos dice de Enoc que caminaba con Dios y por ello, Dios se lo llevó… 

…dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz;
13 el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo,
14 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.

Reconciliación por medio de la muerte de Cristo

Hoy, poca gente se percata que anda en tinieblas, salvo cuando tienen problemas graves y algunos ni así… Pero en aquella época oscurantista en el que vivían llenos de temor, ya sea por las fuerzas oscuras espirituales como por las condiciones de vida poco seguras. De modo que cuando descubrían el evangelio y se entregaban a Dios, sus vidas eran iluminadas. Hoy pasa los mismo, cuando alguien se da cuenta de que su vida es espantosa y recibe al Señor, una luz intensa lo inunda. Y eso nos permite participar de la rica herencia que se nos tiene guardadas en el cielo y en una nueva vida por el perdón de nuestros pecados. Libres de su yugo podemos vivir una vida plena. Dijo en Señor (sigue vigente su mensaje): “Yo he venido a darles vida y vida en abundancia…”.

De pronto el tono del discurso cambia y nos muestra algo maravilloso sobre Cristo, todo ello con el objetivo de dejan en claro quién es realmente Cristo.

Quien es Cristo y cuál su grandeza (poniendo las cosas en claro)
15 El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.
16 Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.
17 Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten;
18 y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia;
19 por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud,
20 y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.

Según se sabe y podemos deducir, ya en ese tiempo había corruptores del evangelio, personas que estaba enseñando cosas diferente. Por ello Pablo deja en claro quién es el Señor. 

Primer, es la imagen de Dios, el eikon, dicen en griego, es decir, Jesús es la demostración de cómo es Dios. Felipe le dice al Señor: “Muéstrenos al padre” Y el Señor le contesta: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?” (Juan 14:9)
Y no sólo es la imagen, sino el creador de todas las cosas. Es decir, no fue un profeta (como dicen algunos) ni un hombre sabio o un iniciado, sino también el creador y sustentador de TODAS LAS COSAS, y todas las cosas por el subsisten.
Y Él es la cabeza de la iglesia, no el Papa, o un espíritu, o un ente, o una organización. No, Cristo es la cabeza y nosotros el cuerpo.
El es el principio, el más importante o (primogénito, como dice la escritura) en la resurrección, por eso tiene la PREEMINENCIA y en el habita toda la plenitud de Dios.
Y con su sangre ha hecho la paz, para poner orden en la tierra y en el cielo. La creación gime por su liberación, no dice Pablo en Romanos. El pecado ha tenido un efecto devastador más allá de lo imaginable y el sacrificio de nuestro Señor tiene un alcance mayor.

Efecto de la reconciliación de Cristo con su muerte en los colosenses
21 Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado
22 en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él;
23 si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro.

Noten esta palabra: “si en verdad permanecéis fundado y firmes en la fe”.

Ministerio de Pablo a los gentiles
24 Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia;
25 de la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios,
26 el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos,
27 a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria,
28 a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre;
29 para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí.

Y Pablo es ministro, es decir, alguien suministra, que da, que difunde las buenas noticias. En griego nos dice que ministro es “diakonos”, es decir, servidor, como dice la Biblia textual, para revelar el misterio: CRISTO EN VOSOTROS, ESPERANZA DE GLORIA. Esta revelación no es exclusiva de un grupo selectos, ni de una raza o una nación, o de “los elegidos”, sino de todos, por eso agrega, “amonestando a todo hombre, enseñando a TODO hombre. Es un mensaje universal para que todos puedan llegar a Dios sin intermediario, sólo a través de Cristo.

sábado, 14 de noviembre de 2020

DESTINADA A VIVIR



 Jeremías Ramírez Vasillas 

Los judíos y la Segunda Guerra Mundial es un filón infinito de historias. Su tragedia se ha volcado en un sinfín de novelas, novelas testimoniales, documentales y películas. Y puedo decir que, hasta obras de teatro, aunque no haya visto alguna. 
    El cuantioso volumen de libros, novelas, películas parece que agotan el tema, pero cada vez nuevas obras descubren aspectos desconocidos de la tragedia. 
   En los años setenta compre el libro Destinada a vivir, un libro autobiográfico de Johanna Ruth Dobschiner, una joven judía holandesa que vivió en Berlín durante su infancia, pero ante los problemas y persecución de los judíos, poco antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial, su padre decidió regresar a Holanda, su patria de origen, donde creían que estarían a salvo de la furia hitleriana. Sin embargo, cuando la guerra se extiende, pronto se verán envueltos de una vorágine de violencia sin tener la mínima posibilidad de huir. Los problemas crecen hasta que un día los saldados vienen por su familia. Su madre le dice que se quede encerrada en su habitación, la cual hace. Milagrosamente lo soldados no revisan ese cuarto, y se salva de ir a un campo de concentración. Espera el regreso de sus padres, pero cuando los días de espera se acumulan sabe que ya no regresarán y pronto ella tendrá que huir pues sus vecinos saben que ella es judía y no faltará quien la delate. 
    La guerra aumenta la necesidad de servicios médicos y, por esta razón, al fin logra entrar a trabajar como enfermera. Ella deseaba ser enfermera y varias veces lo había intentado entrar a algún hospital para aprender, pero sin formación académica que la certificara fue imposible. Y logra entrar al hospital que le habían negado anteriormente el ingreso. Pronto aprende un oficio que ama, y durante un tiempo el hospital y su oficio la mantienen a salvo de los nazis. Sin embargo, un día llegan al hospital y todo el personal y enfermos judíos son apresados y llevado a un campo de concentración. Ella es apresada también pero cuando están a punto de que cierren el vagón los judíos que van con ella, al saber que era enfermera, temen que los contagie de alguna enfermedad y protestan, Extrañamente los soldados la bajan. Y ella, una vez en tierra, ve a una mujer que está embarazada y la saca de la fila argumentando que la mujer necesita atención médica. La mujer se deja llevar y en el consultorio médico de la estación conoce a un médico que también trata de rescatar judíos de la muerte, y le dice que se quede con él a trabajar. Ambos, cada día, rescatan a uno que otros hasta que su labor se vuelve sospechosa y ella tiene que huir. Regresa a su hospital y sigue trabajando, pero el riesgo es latente. 
    Un día le ofrecen ponerla en contacto con una organización que está salvando judíos. Con mucho temor, pero alentada por sus compañeros, acepta y una mañana viene un hombre extraño por ella. No le tiene confianza, pero no tiene más opción. Este hombre primero la hace que se quite la estrella amarilla, que hable sólo alemán para que se haga pasar como alemana, y lo siga a él sin chistar. Por una extraña ruta, que pasa del tren a un auto y luego en bicicleta y otras a pie, llegan a una casa que en realidad es un refugio donde viven escondidos varios judíos. Esta casa, con estrictas reglas, será su hogar por varios meses. Sucede que el hombre era un pastor evangélico y esa casa es la casa parroquial. Allí conoce la solidaridad, el amor de los compañeros, la cordialidad. 
    Un día, en esa casa, encuentra una Biblia para niños y allí descubre que Jesús, el Dios cristiano, es judío. Para ella esta revelación es un shock. Jamás se había imaginado que Cristo era judío; ella siempre creyó que los cristianos nada tenían en común con los judíos. Pero no sólo eso, sino que Cristo es un judío admirable, un profeta, un hombre intachable, con grandes enseñanzas. La lectura pronto la hará descubrir que este Cristo es el Mesías que por siglos ha esperado el pueblo judío y que, además, su pueblo desprecia. No entiende por qué, y porque nadie le habló de él. La lectura la va acercando a Cristo hasta que decide entregarle su vida y seguirle. Poco a poco va descubriendo más y más, pero el furor de la guerra obliga a abandonar la casa. De hecho, todos son llevados a nuevos hogares. 
   Durante un tiempo pasa de una casa a otra, y en cada una el riesgo de morir es muy alto, pero milagrosamente sigue viva. Finalmente, la guerra termina y ella descubre con tristeza que ese pastor que la salvó fue apresado y ejecutado antes de que acabara la guerra. Ya en libertad, busca en dónde aprender más y se integra a una iglesia cristiana en la que pronto se sentirá en casa y los cristianos que va conociendo son su familia. 
    El libro es impactante, de una tensión emocional tan vívida, que se siente el dolor de los protagonistas, particularmente de Ruth. Es un libro que muestra la miseria del ser humano y su grandeza, su nobleza. 
   Es bien sabido que muchos holandeses construyeron refugios secretos para albergar a judíos en sus casas. Los mismo sucedió en Polonia o en Francia, aunque no siempre la historia tuvo finales felices. Muchos fueron delatados hasta por familiares o amigos y murieron en los campos de concentración o fueron fusilados, quemados, asfixiados. Ana Frank fue uno de esos casos trágicos. Una vez que la descubrieron terminó en un campo de concentración donde murió. 
    Lamentablemente, este libro Destinada a vivir, es prácticamente inconseguible. Y en el internet no se pude obtener información de ni del libro ni de Johanna. Lo único que sabemos, y eso porque el libro lo revela al final, es que emigró a Escocia y después perdemos todo rastro de ella. Ojalá alguien pudiera contarnos cómo fue su vida posterior. 
    Yo me pregunto ¿cuántas Johannas existieron? ¿Cuántas murieron, cuántas se salvaron? No lo sabemos, pero conocer la historia de Johanna nos permite tomar conciencia de los aspectos valiosos de la vida humana y que debemos luchar por preservar. Y que a pesar de que la religión cristiana es atacada, a veces, virulentamente, hay muchas historias cristianas nobles por conocer: historias llenas del amor de Cristo en personas comunes, pero que eso no les impidió hacer muchos actos heroicos e incluso a ofrendar su vida por otros.

domingo, 11 de octubre de 2020

FILIPENSES: CARTA DEL GOZO

Jeremías Ramírez Vasillas

Introducción

En el año 52 d.C. Pablo estuvo por primera vez en la ciudad de Filipo. Era su segundo viaje misionero. Fue allí tras la visión del varón macedonio que le pedía pasara a Macedonia a ayudarlos. Entonces Pablo navegó desde la Tróade Alejandrina de Asia Menor y desembarcó en Neápolis y de allí pasó a Filipos.

Esta historia la encontramos en Hechos 16 y se centra en tres personas: Lidia la vendedora de púrpura; la muchacha esclava y el carcelero romano. Estas tres personas tenían tres nacionalidades distintas: Lidia era asiática (Probablemente su nombre provenía de la región de origen: Lidia, ubicada en la parte occidental de lo que hoy es Turquía). La esclava era griega y el carcelero, Romano. Y representan tres clases sociales: los vendedores de púrpura —una de las sustancias más caras del mundo antiguo y que representaba la gran industria—, por lo que seguramente era de clase alta. La esclava era la más pobre de los pobres, pues los esclavos eran una herramienta viva sin derechos a nada, y el carcelero quien pertenecía a la clase media. Y los tres abarcan todo el abanico social y cultural, justamente lo que abarcaba el naciente cristianismo; es decir, indica la universalidad del evangelio que se dirige a todo el mundo.

Pablo se fue de Filipo tras una tormentosa persecución y un encarcelamiento ilegal. La persecución la heredó a la iglesia filipense: “Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él… 1:29.

Se había desarrollado entre Pablo y los filipenses una entrañable amistad como no tenía con ninguna iglesia. Se enorgullecía de no haber aceptado nunca ayuda de ninguna otra iglesia pues satisfacía sus necesidades con su propio trabajo, pero cuando necesitó ayuda, y sólo la acepto ayuda de los filipenses: después de salir de Filipo pasó a Tesalónica a donde le mandaron un regalo: “Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos; pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades”. (4:15-16).

Cuando llegó a Corinto, pasando por Atenas, ellos fueron los únicos que se acordaron de él con dones: “Y cuando estaba entre vosotros y tuve necesidad, a ninguno fui carga, pues lo que me faltaba, lo suplieron los hermanos que vinieron de Macedonia, y en todo me guardé y me guardaré de seros gravoso”. (2 de Corintios 11:9)

Pablo escribió esta carta aproximadamente en los años 63 o 64, desde la cárcel en Roma. Y quería con ella ciertos propósitos: 

1) Agradecer a los filipenses

2) Informar sobre Epafrodito y pedir que fuera tratado con gentileza y amor, porque su anticipado regreso no fue porque él hubiera fallado intencionalmente en la misión a la que fue enviado: ayudar a Pablo, pues se enfermó y tuvo que abortar la misión. De modo que Pablo les escribe para que lo reciban con gozo: 

2:25 Mas tuve por necesario enviaros a Epafrodito, mi hermano y colaborador y compañero de milicia, vuestro mensajero, y ministrador de mis necesidades;

26 porque él tenía gran deseo de veros a todos vosotros, y gravemente se angustió porque habíais oído que había enfermado.

27 Pues en verdad estuvo enfermo, a punto de morir; pero Dios tuvo misericordia de él, y no solamente de él, sino también de mí, para que yo no tuviese tristeza sobre tristeza.

28 Así que le envío con mayor solicitud, para que al verle de nuevo, os gocéis, y yo esté con menos tristeza.

3) Alentar a los filipenses que estaban pasando pruebas (1:28-30)

28 y en nada intimidados por los que se oponen, que para ellos ciertamente es indicio de perdición, mas para vosotros de salvación; y esto de Dios.

29 Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él,

30 teniendo el mismo conflicto que habéis visto en mí, y ahora oís que hay en mí.  

4) Y para hacer un llamado a la unidad. Esa es una de las preocupaciones constantes de Pablo. Veamos lo que les escribe: “…completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo… (2:1-11):

    En esta iglesia también había problemas, como en las otras. Por ejemplo, las diferencias que ponían en peligro la paz: “Ruego a Evodia y a Síntique, que sean de un mismo sentir en el Señor. Asimismo, te ruego también a ti, compañero fiel (no se sabe a quién se dirige), que ayudes a éstas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida”. (4:2-3).

    Y había falsos maestros judaizantes que estaban tratando de seducir a los creyentes: “Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos de los mutiladores del cuerpo. Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne”.

    En esta carta hay un cambio brusco del discurso de apacibilidad a uno más rudo a partir del capítulo 3. Y usa palabras duras y directas sobre el peligro: “Guardaos de los perros… y que se extiende prácticamente todo el capítulo 3. 

Tema central de la carta

Esta carta tiene un tema maravilloso: el gozo, un gozo que proviene de nuestra vida en Cristo. Este llamado al gozo se repite varias veces a lo largo de la carta. 

Por ello, en esta ocasión, en vez de analizar y comentar el capítulo primero, quisiera centrarme en este tema (que se verá en particular en los estudios capítulos por capítulo, pero que es interesante observarlos y estudiarlos en conjunto pues encierra un tesoro, una enseñanza preciosa para nosotros, y más aún en tiempos de angustia como los que vivimos, marcados por la violencia y la pandemia. De pronto, nos sentimos llenos de temor y angustia, sin ánimos de sonreír o de cantar o de encontrar placer en la lectura de la palabra. Nos hemos convertido en cristianos grises, opacos, desanimados, cuando tenemos muchas cosas por las cuales, a pesar de las circunstancias externas o internas (enfermedades, por ejemplo), para sentirnos pletóricos de gozo, de modo que podemos decir cada mañana cuando nos asomamos por la ventana “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. (Lamentaciones 3:22-23).

Para empezar, déjenme iniciar tratando de entender qué es el gozo. El Dr. Don Colbert, en su libro Emociones que matan, dice no confundamos la felicidad con el gozo, a pesar de su cercanía: “La felicidad no es lo mismo que el gozo. La felicidad es una sensación de placer, contento o bienestar que viene del entorno o evento que la persona está viviendo. Es temporaria y depende de factores externos, incluyendo lo que otros digan y hagan. 

El gozo, por el contrario, es duradero y permanente. Proviene de un sentimiento de satisfacción que surge en lo más profundo de la persona. No depende de factores externos, sino del sentido interior del valor, el propósito, la plenitud o satisfacción.

El placer que produce felicidad suele venir a través de los cinco sentidos: por ejemplo, comer un delicioso postre de chocolate, o acurrucarse bajo una suave y tibia frazada, o escuchar música bella. La felicidad viene de percepciones que producen placer como ver un partido de fútbol, recibir un masaje relajante, oír un elogio, recibir un regalo, hacemos una buena compra, visitar un parque de diversiones, ir de vacaciones a la playa… 

En los placeres que producen felicidad hay un peligro: pueden llevarnos a la adicción, y en ese aspecto hay que ser cuidadosos. El alcohol da placer, pero exagerar puede llevar al alcoholismo. Lo mismo pasa con las drogas: si tomar drogas o medicinas dan sensación de placer o tranquilidad, nos llevará a tomar más y más. El juego por dinero, la comida, y casi todo lo que despierte una respuesta de placer puede volverse adictivo. Este es el peligro. ADICCIÓN. Buscar felicidad a través de los placeres conectados con los cinco sentidos, jamás se encontrará plena satisfacción. Siempre se querrá más.

El gozo, por su parte, no proviene de las situaciones: fluye de la voluntad y de las emociones más profundas. Y qué emoción más profunda alguien puede tener que la certeza de que somos amados por Dios. Por ello, el gozo cristiano es tan profundo y produce una alegría espiritual pues el Espíritu Santo llena en nuestros corazones una deliciosa miel.  “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu…” (Efesios 5:18).

El gozo debería ser una de las características visibles de todo cristiano. En esta carta se nos habla de 10 cosas que son motivo de gozo. 

1. Gozo de la oración (1:4)

“…siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros…”

Rogando con gozo. ¿Cómo oramos nosotros? Imagínense que nos habla un ser querido que amamos mucho. Cuando hablamos con él, nuestro corazón brinca de gozo. Ahora bien, cuando oramos ¿estamos conscientes que hablamos con el creador de todas las cosas, que murió en la cruz por nosotros, que nos ama tanto que nos rescató, nos limpió y nos preparó un lugar para que donde ´él esté nosotros también estemos? 

“Rogando con gozo”, dice el apóstol. ¿Cómo rogamos? ¿Frustrados, amargados, desesperanzados? 

Levantemos nuestro ánimo, y cada que doblemos las rodillas o en la postura que estemos, tengamos gozo de saber que hablamos con “el creador de todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él”. (Colosenses 1: 15 y 16).y que él nos ama, nos escucha y nos guarda en la palma de su mano. "¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho, /  y dejar de amar al hijo que ha dado a luz? / Aun cuando ella lo olvidara, /  ¡yo no te olvidaré! / Grabado te llevo en las palmas de mis manos...". (Isaías 49: 15-16)

2. El gozo que se predica a Jesucristo (1:18)

¿Qué, pues? Que no obstante, de todas maneras, o por pretexto o por verdad, Cristo es anunciado; y en esto me gozo, y me gozaré aún.

    ¡Como cristianos, debe seguir en nosotros un profundo gozo, una enorme alegría saber que en muchas partes del mundo el evangelio se predica. Pablo dice que cuando Cristo es anunciado se goza y se gozará aún más. Como podría ser de otra forma al ver que la obra titánica, imposible, de llevar la salvación a mucha gente, que él había emprendido con muchas dificultades, se ha vuelto extensiva. 

3. El gozo de la fe (1:25)

Y confiado en esto, sé que quedaré, que aún permaneceré con todos vosotros, para vuestro provecho y gozo de la fe…

    No creer es sinónimo de desesperanza. Pero creer que Dios nos ama, que él nos oye, que él nos cuida, que él nos protege debe de llenarnos de esperanza y de gozo. No creer que Dios nos resguarda pues él, escribe Judas,  “…es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría…”.

4. El gozo de ver que los cristianos están en íntima comunión (2:2)

“…completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa”.

    Nada hay más desagradable que los conflictos en una iglesia e incluso la ruptura. Justo allí donde se debe encontrar una fraternidad de amor, no hay tal. ¡Qué tristeza! Por eso Pablo dice “completad mi gozo”. El Señor debe sentir lo mismo cuando nos ve vivir juntos en armonía.  El salmista David exclamó: “!!Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!! (Salmos 133:1). ¿Queremos darle alegría a nuestro Señor?: busquemos vivir en armonía. Y el Señor nos dijo que una señal inequívoca de nuestra filiación con él: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros. (Juan 13:35). Y este amor se expresará con una sonrisa enorme de gozo.

5. El gozo de sufrir por Cristo (2:17)

Y aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y regocijo con todos vosotros.

    Cuando Pedro y Juan fueron azotados y “…salieron de la presencia del concilio, [estaban] gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre”. (Hechos 5:41). Ahora bien, ser golpeado, azotado, puesto en la cárcel, torturado, privado de alimento, de la luz de sol, como muchos mártires en las cárceles comunistas, no parece ser algo gozoso. Sin embargo, cristianos como Richard Wurmbran, en Rumanía, o Haralán Popov, en Bulgaria, cuando ambos países eran comunistas, nos cuentan como en esas condiciones les permitieron alcanzar una intimidad muy profunda con Cristo y experimentar una experiencia sublime, que en otras condiciones no lo hubieran podido tener. Para ellos fue una experiencia gozosa. Dice Richar Wumbrand: “Para los cristianos la prisión siempre ha sido el huerto donde florece el néctar más dulce” . Acordémonos de Pablo y Silas en Filipo que “A eso de la medianoche se pusieron a orar y a cantar himnos a Dios, y los otros presos los escuchaban”.

Estas experiencias de padecer por Cristo no las hemos experimentado, pero si algún día nos llegara a suceder, acordémonos que paradójicamente hay lugar para el gozo.  

6. El gozo de recibir a alguien que regresa, aunque haya fallado (2:28)

Así que le envío con mayor solicitud, para que al verle de nuevo, os gocéis, y yo esté con menos tristeza.

    Epafrodito regresó sin cumplir su misión pero Pablo les pide que lo reciben con gozo, porque el amor que Cristo ha derramado en nuestros corazones está más allá de nuestro defectos y de nuestros errores. El padre del hijo pródigo recibió a su hijo con mucho gozo, a pesar de su falta: “Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó”. Cuando alguno de nuestros hermanos o algún familiar esté de vuelta recibámoslo con gozo. El padre (del hijo pródigo) dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse. (Lucas 15:22-24)

7. El gozo de reconocer las virtudes más que los defectos (2:29)

Recibidle, pues, en el Señor, con todo gozo, y tened en estima a los que son como él;

    Una vez me dijo una amiga que si quería cuidar a sus padres y abuela, que empezara a cuidarse a sí misma: NO les des problemas, por ahí empieza a cuidarlos. Epafrodito, nos dice Pablo, “…tenía gran deseo de veros a todos vosotros, y gravemente se angustió porque habíais oído que había enfermado”. 

    En nuestra sociedad se nos ha enseñado a subrayar los defectos más que los aspectos positivos. Y era probable que llamara más la atención su falla que el amor que tenía para los hermanos. Por eso Pablo no sólo les dice que no sólo lo reciban con gozo, sino que además tengan en estima a personas como él, es decir, qué tienen un cariño extraordinario que lo impulsaba a tener un enorme deseo de ver a los hermanos, y por ese mismo cariño no se preocupó, sino que se angustió por la tristeza que pudiera estar causando con su enfermedad.  

8. El gozo de estar con Cristo (3:1) 

Por lo demás, hermanos, gozaos en el Señor. A mí no me es molesto el escribiros las mismas cosas, y para vosotros es seguro.

    Este es el gozo más espléndido que podemos tener: el gozo de saber que somos del Señor y que nadie nos arrebatará de su mano. Para tomar conciencia de este hecho y brinquemos de gusto leamos con detenimiento Romanos 8:32-39.

El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.

¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.

¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; / Somos contados como ovejas de matadero. 

Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

¿No les parece suficiente fundamento para sentirnos gozosos?

9. El gozo cuando se ha ganado a otra para Cristo (4:1)

Así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados.

    Los hermanos de Filipos habían llegado a conocer al Señor por la predicación de Pablo. Por eso eran gozo y corona. He aquí un campo extenso de acción: experimentar como otros llegan a los pies de Cristo por nuestro esfuerzo evangelístico. 

    En esta pandemia he pensamos mucho en ello, es decir, de la falta de hablar a otros para que lleguen a los pies del Señor. Lo digo especialmente por mí, y estoy orando para que el Señor me habilite para hacer labor de evangelista y experimentar ese gozo de ver a otros como le entregan su vida. Esto yo lo viví cuando era joven y salimos a predicar al Estado de México. Ahora es necesario volver a hacer esa labor que dejé de lado hace mucho tiempo. Oren por mí, por favor.

10. El gozo en un regalo (4:10)

En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad

    Esta es una experiencia que hemos vivido, pero yo quisiera que la veamos desde el otro lado, es decir, desde el lado del donante. Cuánta falta hace en la iglesia en general la sensibilidad de ver las necesidades de otros y darles lo que necesitan. En nuestra iglesia yo he visto esta generosidad, y he sido bendecido con ello. Pero aún nos falta ir más allá. Leyendo el libro Torturado por su fe, de Haralan Popov, él decía, casi al final, que le dolía mucho la indolencia de los cristianos de los países libres que no buscaban la oportunidad de ayudar a los hermanos perseguidos en los países comunistas. Narra cómo vivían, escondidos, su vida cristiana sin una Biblia pues todas habían sido requisadas por el gobierno, y como pequeños grupos de cristianos se dedicadaban a copiar a mano alguna Biblia existente y de esa manera tratar de proveer la palabra de Dios a los hermanos, pero evidentemente su esfuerzo era muy pequeño ante la dimensión de las necesidades. 

Este tipo de gozo se manifiesta en dos vías: en el que da y en quien recibe. Mejor es dar que recibir, (Más bienaventurado es dar que recibir. Hechos 20:35). Gocémonos ayudando a quien no tiene y agradeciendo con gozo cuando somos receptores de una ayuda: “En gran manera me gocé…” dice Pablo al recibir la ayuda que le enviaban los hermanos de Filipos.

Conclusión

Cuando repaso esta lista de diversas maneras de experimentar el gozo cristiano, me doy cuenta que he vivido muchas veces en un desierto. Y veo con tristeza como hemos perdido el gozo de ser de Cristo y vamos a las reuniones con caras amargadas, y celebramos la cena como un ritual obligado. Nos hace falta sentir ese gozo, esa exaltación al hacer memoria de nuestro rescate, algo así como lo que sintió el rey David cuando bailó de puritito gozo:

Y David danzaba con toda su fuerza delante de Jehová; y estaba David vestido con un efod de lino. Así David y toda la casa de Israel conducían el arca de Jehová con júbilo y sonido de trompeta.

        (2 de Samuel 6:14-15).

Pablo termina su recorrido por las diversas circunstancias de gozo con un grito de júbilo (4:4 )

Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: !!Regocijaos!

Que el Señor les bendiga y los llene de gozo, un gozo que sea una bandera que exprese a los demás que Cristo vive. Un gozo que nos mueva a amar a los demás. Un gozo pleno que sea nuestro distintivo en un mundo lleno de temor, de ira, de envidia, de indolencia.

Que el Señor los siga guardando en su mano. 


sábado, 19 de septiembre de 2020

100 MEDITACIONES DESDE LA CÁRCEL Richard Wurmbrand



 Jeremías Ramírez 


La Biblia es uno de los libros que más se ha impreso en el mundo. Una publicación en internet estima que, en sus diferentes ediciones e idiomas, se han impreso entre 2.500 y 6.000 millones de veces. Otra publicación afirma que de la Biblia se han impreso 3.900 millones.
El hecho de que haya sido impreso tantísimas veces no indica su índice de lectura. Hay personas que la guardan como un objeto sagrado; otros, leen fragmentos; otros, la leen de corrido, aunque comprendan poco, y un reducido número la estudian minuciosamente y se aprenden de memoria diversos pasajes, y un reducido número la estudian a fondo, incluso en sus idiomas originales. Estos tres últimos grupos generalmente son parte de los diversos grupos religiosos cristianos y especialistas bíblicos.
    Fuera del ámbito religioso, es un libro que se observa con sospecha a pesar de sus grandes apotegmas sean del conocimiento popular, los cuales se citan como dichos populares: “Dar al César lo que es del César” o “Es más fácil es que entre un camello por el ojo de una aguja que un rico en el reino de los cielos”, y sus grandes historias sean de conocimiento popular como Jonás y la ballena, Noé y el diluvio, Sansón contra los filisteos, Moisés cruzando el Mar Rojo” o la parábola del hijo pródigo.
    Y además  se le adjudica ser la inspiración de injusticias y matanzas, aunque las más grandes enseñanzas del amor y la bondad justamente están en sus páginas y han inspirado a grandes benefactores a crear grandes instituciones de beneficios social, como orfanatos, hospitales e incluso, universidades. 
Lo que es un hecho es que la Biblia es uno de los libros peor leído y mal entendido, ya sea por prejuicios, por lecturas superficiales o por barreras culturales e idiomáticas. Hay que considerar que contiene libros, como El Eclesiastés, que tiene más de 5 mil años de antigüedad, y que fueron escritos en condiciones culturales tan ajenas a nosotros. 
    Y escrita en varios idiomas: hebreo, arameo, griego koiné (popular antiguo), principalmente. Y que el hebreo es ya una lengua muerta la cual no utiliza vocales, y muchos de los términos tienen un campo semántico muy peculiar que cuando se logra desentrañar nos encontramos con una visión nueva, inusitada y sorprendente del contenido bíblico.
Recién acabo de releer el libro 100 meditaciones desde la cárcel, de Richard Wurmbrand, un evangelista rumano, hombre docto, de origen judío, que nació el 24 de marzo de 1909, en Bucarest, Rumania. Cuando los comunistas tomaron su tierra natal en 1945, Wurmbrand se hizo un líder de la iglesia en la clandestinidad. 
    Como judío, conocía a fondo la Torá y el idioma hebreo, de modo que su comprensión bíblica era mucho más profunda. Pero además poseía una enorme cultura. Él y su esposa eran intelectuales de alto nivel.
    En febrero de 1948, Richard, aunque se encontraba bajo la protección diplomática de Suecia, fue raptado de la vía pública por violar la prohibición de enseñar la Biblia y fue recluido en prisión. Durante los preparativos para el juicio estuvo casi 3 años bajo un nombre falso en una celda solitaria y sometido a torturas. Pasado este tiempo, fue condenado, y pasó 11 años más en prisión. En total estuvo 14 años.
Durante ese periodo pasó momentos de terrible sufrimiento, sin acceso a visitas personales, sin posibilidad de recibir cualquier material impreso, especialmente la Biblia. Sin embargo, como le sucedió a Víctor Frankl (otro judío) en los campos de concentración, le robaron la libertad física, pero no su libertad mental y mucho menos la espiritual.
Relata en su biografía que estuvo mucho tiempo recluido en soledad y en largos periodos en absoluta oscuridad. En esas circunstancias los seres humanos enloquecen. Pero Richard, como gran conocedor de las escrituras, iluminó esas horas de oscuridad meditando y repasando mentalmente muchos pasajes de la Biblia que se sabía de memoria, y estuvo analizando y desentrañando sus secretos. Y fue desarrollando diversos temas que cuando estuvo en libertad transcribió al papel. 
    Así nació el libro 100 meditaciones desde la cárcel que contiene textos breves en los que desarrolla de manera aguda, profunda y concisa, mostrando planos de comprensión inusitados y sorprendentes. Y en algunos de ellos desentraña el significado de muchas palabras de la Biblia que han tenido una traducción o interpretación limitada, pero gracias a sus conocimientos del idioma hebreo logra abrir huecos de luz sorprendentes. 
Por ejemplo, en la Meditación 42 nos dice: “Hay dos expresiones hebreas para ‘yo’: Ani y AnhoiAní acentúa el pronombre, y es usada cuando uno se jacta de que: ‘Yo lo hice’. Cuando se concentra la atención en la acción más que en la persona que la llevó a cabo; se usa la expresión Anohi, en el sentido de que: ‘yo lo hice’. Los Diez Mandamiento empiezan con las palabras Anhoi Adonai Eloheiha (Exodo 20:2), lo que demuestra que se ha de leer la frase ‘Yo soy Jehová tu Dios’. El énfasis no se hace en ‘yo’ sino en que el Señor es nuestro Dios, un Dios que ha liberado a la gente de la esclavitud y que desea liberarnos, también; un Señor con quien podemos contar”.
    Considerando lo anterior es obvio que muchas sutilezas del hebreo no logran remontarse al español o al inglés. Es decir, que hay planos de lectura que en nuestro idioma no podemos percibir. 
Cada meditación es un golpe sorpresivo para el lector, sobre todo para el que conoce bien la Biblia y que jamás sospechó que pudiera tener estas enseñanzas recónditas.
    Pero Wurmbrand sorprende además porque no sólo desentraña la etimología del idioma hebreo para descubrir tesoros de la escritura bíblica, sino que su erudición abarca conocimientos diversos, tanto literarios como científicos. Con mucha naturalidad cita a muchos escritores, como a Shakesperare, para ilustrar sus argumentos. 
    Por ejemplo, en la introducción que él hace a su libro nos dice: “Charles Dickens dijo una vez que su padre le había dado este consejo: 'Lee cada día una página de la Biblia para conocer a Dios y una página de Shakespeare para conocer a los hombres’". Con este ejemplo podemos entender que era un hombre con conocimientos universales.
    En este libro, además, se atreve a abordar temas realmente espinosos que no cualquier cristiano se atreve ni siquiera a pensar y que con frecuencia son usados por los ateos para fustigar a los creyentes: Meditación 2 ¿Por qué tanto sufrimiento?, Meditación 20: Exageraciones en la Biblia, Meditación 29: Acerca de la eternidad, Meditación 37: ¿En dónde está Dios y qué es Dios?, Meditación 56: ¿Por qué se muestra Dios duro contra algunos?, Meditación 66: ¿Por qué están sin respuesta tantas preguntas bíblicas?, Meditación 95: La santidad del sexo, entre otros.
    Y en cada uno de estas meditaciones cuya extensión oscila entre las 3 y 4 páginas da respuestas que pueden ser controversiales, pero que nos hace pensar con mayor profundidad sobre los temas abordados y da respuesta a preguntas que por años nos dan vueltas sin lograr encontrarle sentido.
    Bien harían los detractores de la Biblia detenerse a profundizar en el texto bíblico antes de expresar sus ligeras y sesgadas opiniones, porque es apabullante la cantidad de comentarios errados y mal entendidos sobre el Biblia en el internet, en libros de investigación, en libros teológicos, en libros de divulgación del conocimiento como en Historia de las ideas de Peter Watson, que revuelve todo y saca conclusiones forzadas.
    Este libro de Wurmbrand se asemeja a Reflexiones sobre los Salmos de C.S. Lewis, que también se atreve a tocar temas controversiales y ambos tienen la virtud de dar una respuesta coherente y profunda.
      Cuando leía estos libros pensé que el ser humano, en este tiempo y durante siglos, se ha sentido perdido y busca respuestas a tantas las incógnitas de la vida sin encontrarlas, de modo que acorralado acepta una variedad supuestas enseñanzas torcidas y sin sentido, sin sospechar que en la Biblia están las respuestas al enigma de la vida.
Richard Wumbrand fue liberado en 1964, y en ese mismo año, mediante un cuantioso pago donados por los cristianos de Noruega, Richard, su esposa y su hijo, pudieron salir de la Rumania. Una vez libre, dedicó su vida a divulgar los tesoros que encontró en esa infernal reclusión. Murió en el 2001 en Estados Unidos. 
    Su historia ha sido publicada en los libros Torturado por CristoLa Esposa del Pastor En el Subterráneo de Dios, que describen a detalle su vida bajo la persecución comunista.
    No es fácil conseguir 100 meditaciones desde la cárcel en papel, pero en Scribd está disponible en formato digital. 
    En el 2018 se hizo una película sobre su vida titulada Torturado por Cristo, en inglés que está disponible en Amazon en DVD y on line en Amazon Prime de Estados Unidos.



sábado, 29 de agosto de 2020

ESTAD FIRMES EN LA LIBERTAD Comentarios a la carta de Gálatas, cap. 5

Jeremías Ramírez Vasillas

Larga ha sido la enseñanza de Pablo sobre esta dicotomía que entabla una lucha en el alma humana: La esclavitud de la ley o la libertad del Espíritu. Con argumentos muy explícitos Pablo ha demostrado, a lo largo de cuatro capítulos, el error de caer en los rituales, en las ceremonias, en la obediencia mecánica de la Ley, incluso de la Ley judaica (y aún más por la forma en que había sido torcida), la que Cristo dijo que no había venido a abolir sino a cumplir. Y con su vida y su sacrificio abría a todos los que le seguían la capacidad de cumplirla, pero sin someterse a tortuosos rituales, sino como fruto de seguirlo y obedecerlo.
            Ahora, en este capítulo 5, explica en qué consiste esta libertad, y que mejor manera de hacerlo que mostrando cuáles son las consecuencias de cualquiera de estas dos maneras de vivir la vida.
Estas consecuencias las denomina con dos palabras clave: obras y frutos. No es gratuito que así lo haya hecho. Bien pudo decir obras a ambos o frutos. Pero en realidad podemos decir que vivir siguiendo los dictados de la “carne”, es decir, de nuestras pasiones, nos empujan a hacer ciertas cosas. Y frutos, porque estas virtudes se manifiestan sin “impulsos, sin esfuerzos” como el florecimiento de cualidades que nos hacer tener una vida plena, satisfactoria, de bendición personal y de bendición a quienes nos rodean. Es como un halo del bien que irradia de quien decide vivir por el Espíritu de Dios.
Así inicia este capítulo cinco:
           
1. Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

Este primer versículo es en realidad el corolario de su argumentación dictada en el capítulo precedente. Podríamos decir, “por lo tanto”, la formula conclusiva de una argumentación lógica.
            Esta conclusión es un llamado a usar nuestra decisión a elegir y permanecer FIRMES en la LIBERTAD con que Cristo nos hizo libres con su sangre en la cruz. La libertad que Cristo nos da es de tal magnitud que depende de nosotros estar en ella o no. Y si vamos a estar necesitamos no movernos de ahí (permanecer firmes), con determinación, si es que queremos disfrutar de esa maravillosa libertad.
            La vida de los seres humanos nunca es neutral: o se está con Cristo o se está en esclavitud, aun quienes creen que pueden dominar sus propias pasiones o quienes se dicen vivir cristianamente, son esclavos. Cuando conocemos la profundidad de la vida de quienes tienen fama de buenas personas o de buenos cristianos encontramos sorpresas desagradables.
            Por ello, se nos llama a estar firmes porque caer en esclavitud es fácil: “…ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; (Juan 7:13-14). Y hay muchos que nos tratan de seducir con promesas muy atractivas en las que aún quienes decidimos seguir a Cristo caemos muchas veces a lo largo de la vida. El resultado final es amargo, pues ahí conocemos las cadenas de la esclavitud y las consecuencias dolorosas que debemos padecer. Por ejemplo, la “deliciosa” infidelidad nos puede llevar a sufrir la pérdida de una familia; un jugoso negocio turbio que promete el paraíso puede llevarnos a padecer deudas terribles o incluso la cárcel. Ejemplos hay miles.
           
2. He aquí, yo Pablo os digo que si os circuncidáis, de nada os aprovechará Cristo.
3. Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la ley.
4. De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.
5. Pues nosotros por el Espíritu aguardamos por fe la esperanza de la justicia;
6. porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor.

En el caso de los gálatas era aceptar los rituales judíos vacuos, pensando que quizá de esa manera podrían ser más aceptos a Dios sin darse cuenta del peligro, como ya se vio en el capítulo 3:10: “Maldito sea el que no permanezca en todas las cosas escritas en el libro de la Ley…”. Por eso Pablo les dice: si te circuncidas estás obligado a guardar toda la ley ¿Podrás con esa carga”, además corres el riesgo de caer de la Gracia, es decir, de todas las cosas buenas que han sido prometidas para los hijos de Dios, de todos sus beneficios? Y concluye categórico: En Cristo la circuncisión no vale nada, solo la fe.
            Por ello, subraya que “nosotros” por el Espíritu aguardamos por fe la esperanza de la justicia, es decir, de ser justificados, limpios, aceptos en el Señor, dignos.

7. Vosotros corríais bien; ¿quién os estorbó para no obedecer a la verdad?
8. Esta persuasión no procede de aquel que os llama.
9. Un poco de levadura leuda toda la masa.
10. Yo confío respecto de vosotros en el Señor, que no pensaréis de otro modo; mas el que os perturba llevará la sentencia, quienquiera que sea.

Y de nuevo expresa su decepción: ¿Quién os estorbó? Ya sabemos que fueron los judaizantes, los pseudo hermanos. Más bien pregunta ¿qué fue lo que pasó? ¿por qué si todo iba tan bien? Consideren que esta persuasión —afirma— no viene de Dios, es decir, de aquel que os llama”, y no caigan en nada, ni en lo que parezca inofensivo pues “un poco de levadura leuda, corrompe, contamina, toda la masa”.
            Aun así, guarda la esperanza de que no todo esté perdido, que muchos sigan fieles al Señor, y que las consecuencias que recibirá el engañador finalmente se harán evidentes: “el que os perturba llevará la sentencia”.

11. Y yo, hermanos, si aún predico la circuncisión, ¿por qué padezco persecución todavía? En tal caso se ha quitado el tropiezo de la cruz.
12. !!Ojalá se mutilasen los que os perturban!

Quizá podemos interpretar el versículo 11 en estos términos: si ellos creen que sus enseñanzas son como las mías, ¿por qué me persiguen? Y si es así, si ellos y yo predicamos lo mismo, la cruz, el sacrificio del Señor, el motivo por el cuál murió ya ha desaparecido. Pero no, aquí sigue, y Pablo es un testimonio vivo de la redención de Cristo en la cruz del calvario. Por ello, concluye: “Ojalá se mutilasen los que os perturban”. Dice William Barclay que Galacia estaba cerca de Frigia y el gran culto de esa parte del mundo era el de la diosa Cibeles[1]. Los sacerdotes y los adoradores realmente devotos de Cibeles tenían la costumbre de mutilarse mediante la castración”. Tal vez Pablo se refería a que quienes los estaban desviando se practicasen este tipo de mutilaciones extremas si es que eran tan rigurosos.

13. Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.
14. Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
15. Pero si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros.

Ahora bien, de pronto Palo advierte un peligro en tergiversar sus palabras sobre la libertad de Cristo y se interpreten de modo tal que se justifique el libertinaje: “solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne”, es decir, para dar rienda suelta a sus pasiones, y una de esas pasiones es afectar a los demás para conseguir los fines personales, pero si ya se dejaron llevar por sus pasiones y se están mordiendo unos a otros, no lleguen al extremos de “consumirse”, de destruirse, unos a otros.
            Y enseguida detalla esta esclavitud de la carne que se manifiesta en ciertas obras dañinas para la propia persona y para los demás de modo que conlleva el riesgo de comerse unos a otros cuando la carne se deja sin control. Y no es ni la enseñanza de la ética o de la moral o de las buenas costumbres o de los valores, porque esta enseñanza lo único que hace es indicar, como la ley, qué es lo bueno y qué es lo malo, —en caso de que sea una ética emanada de las enseñanzas de Dios—, pero nada puede hacer para contener las pasiones. La enseñanza ética y la promesa del castigo o la concientización puede mitigar, pero no erradicar.

Las obras de la carne y
16. Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.
17 Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.
18 Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley.
19 Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,
20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,
21 envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

Por eso Pablo subraya que andemos en el Espíritu y no satisfaciendo los deseos de la carne pues ambos se contraponen. Si no es A, es B o viceversa. O somos gobernados por el Espíritu o nuestro amo son nuestras pasiones.
            Pablo entonces hace una lista preliminar de estas obras:

Adulterio: (Dice el Nuevo Testamento Interlineal que esta palabra fue añadida en manuscritos tardíos), quizá con el objetivo de puntualizar la “inmoralidad sexual” dentro del matrimonio.
Fornicación (inmoralidad sexual dice el Nuevo Testamento Interlineal): La inmoralidad sexual es el desorden de los apetitos sexuales que no sólo destruye familias y propaga enfermedades, sino sus frutos más amargos son la prostitución, la trata de persona, la explotación y esclavismo sexual, que ha generado jugosos negocios, pero espantosas desgracias. Este es uno de los flagelos más terribles y dolorosos que afecta no sólo a las mujeres sino también a niños o incluso a los animales.
Inmundicia: (akhatarsía: impureza moral e indica algo podrido, infectado, echado a perder, contaminado). Cuando una persona está en esta condición incluso es repulsiva.
Lascivia o desenfreno o libertinaje: (asélgueia: disposición para cualquier placer), es decir, se trata de un vicioso sexual o de otro tipo, que no se detiene ante nada con tal de satisfacer sus deseos. Puede incluso robar o asesinar.
Idolatría: (eidölatreia, culto a los ídolos), darle una importancia vital a algo o a alguien fuera de Dios. Hay quien ha hecho de sí mismo un ídolo, o a la ciencia y confía ciegamente en ella, al dinero o al poder.
Hechicerías: (pharmakeia, de pharmakon, una droga, la administración de drogas, pero los hechiceros monopolizaron esta palabra por un tiempo en sus artes mágicas, empleándola en relación con la idolatría). En muchas religiones ancestrales que todavía se llevan a cabo se valen de drogas, como el peyote o los hongos alucinógenos en sus rituales.
Enemistades: (exthrai, animosidades personales), es decir, personas conflictivas que fácilmente crean enemistades.
Pleitos: (eris, rivalidad, discordia), que se expresa violentamente en ciertos momentos o bien se queda en resguardo potencial esperando el momento para atacar.
Celos: (zëlos o zëloi). Dice William Barclay que “en un principio tenía un sentido positivo; significaba, emulación, es decir, el deseo de alcanzar la nobleza que se admira. Pero se fue degenerando hasta expresar el deseo de tener lo que el otro tiene”. Y este no es notorio, pero se apodera de nuestras mentes y de nuestras emociones.
Iras: (thumoi, emociones agitadas, y luego estallidos). Dice Barclay que “describe, no una ira a largo plazo, sino una rabieta que se inflama y se consume pronto. Y cuando ha pasado nos sentimos avergonzados de ese arranque que pudo generar (y generalmente genera) algún destrozo, algún problema a veces irremediable, como un asesinato.
Contiendas o ambiciones personales: (eritheiai, de erithos, jornalero, trabajador de la lana, espíritu de partido), es decir, describe a alguien que hace algo sólo para provecho propio. El cristiano debe obrar siempre en todo lo que haga en beneficio de otros, aunque devengue un salario.
Disensiones: (dichostasiai, partimientos en dos, dicha y stasis), o divisiones, es decir, crear grupos antagónicos. Este fenómeno se presenta en cualquier agrupación humana como en un salón de clases y tienen tal rivalidad que no se hablan y cuando hay oportunidad se atacan. Incluso está presente en una iglesia o en el fenómeno denominacional de modo que se vuelven rivales de otras agrupaciones cristianas.
Herejías o sectarismos: (haireseis, que denota elecciones, de haireomai, preferencias). Digamos que es la siguiente etapa de las disensiones. La separación es tal que se rompe cualquier posible contacto con los demás grupos y se cree ser los únicos que detentan la verdad.
Envidias: (phthonoi, sentimientos de mal ánimo contra alguien), es el deseo insano de tener lo que otra persona tiene, sean bienes materiales o reconocimientos sociales o políticos o cualidades personales (el pelo, la estatura, la belleza). Los estoicos lo definían como “el disgusto que provoca el bien ajeno”. Y quién no lo ha sentido alguna vez en la vida o quizá es ya un modo de vida. Los cristianos no estamos ajenos a ello, pero podemos usarlo como indicador para detectar nuestro crecimiento en el Señor. Cuando lo hemos detectado, habrá que pedir perdón a Dios y pedirle que los limpie, que nos libere de esta obra de la carne.
Homicidios: Dice el Nuevo Testamento Interlineal que esta palabra fue añadida en manuscritos tardíos, sin embargo, puede ser la culminación de cualquiera de las obras mencionadas. Un envidioso extremo puede matar a su objeto de envidia.
Borracheras: (methai, antiguo término plural, excesos en la bebida). Y podríamos agregar, excesos habituales, de modo que se sea esclavo del alcohol, como lo atestiguan los Alcohólicos Anónimos y entra bien en esta obra los adictos a las drogas.
Orgías: (kömoi, vieja palabra también para denotar a grupos reunidos para entregarse a la bebida, como las que se celebraban en honor de Baco y que derivaban en un desorden y degeneración terrible). Digamos que es la methai grupal. Por cierto, quien es esclavo del alcohol no se conforma con beber sólo sino que busca hacerlo en grupo y convencer a otros de que sean esclavos del alcohol prometiendo una falsa alegría.

            Dice A.T. Robertson en su Comentario al Texto griego del Nuevo Testamento que esta lista “No pretende ser exhaustiva, pero es representativa”. Las obras del pecado se multiplican, se extienden, se ramifican afectando a la humanidad y a la naturaleza (medio ambiente), razón por cual dice Pablo en Romanos 8:22: “Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora…”.
Y la sentencia es que: “…los que practican tales cosas no heredarán el Reino de Dios”. En el Reino de Dios no hay cabida para estas cosas. Y podemos concluir que todas estas obras son las que han provocado tanto sufrimiento en la gente desde tiempos inmemoriales hasta la fecha. Esta es la peor pandemia que padece la humanidad.
Ahora veamos la otra cara de la moneda:

Fruto del Espíritu
22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,
23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
24 Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.
25 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.
26 No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.

Pero si el Espíritu de Dios nos ha dado vida, la consecuencia natural es que nuestro andar, nuestro comportamiento, es por el Espíritu, y este andar se hace manifiesto por las siguientes características, que Pablo configura en un hermoso árbol frutal que exhibe aquí con nueve deliciosos frutos:

Amor (agapë). Palabra tardía, casi sólo bíblica. Y significa, afirma Barclay, “una benevolencia sin límites, que no importa lo que una persona nos pueda hacer por medio de insultos, ofensas, o humillaciones nunca procuraremos sino lo mejor para ella; es un sentimiento tanto de la mente como del corazón; es el esfuerzo deliberado de no buscar nada más que lo mejor hasta para los que procuran hacernos todo el daño que pueden.  Su expresión máxima es amar a los que no nos aman, tal como el Señor nos enseñó estando en la cruz del Calvario: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”.
Gozo (chara o jara). Palabra vieja usada en 1 Tesalonicenses 1:6. Esta palabra describe el gozo que procede de una experiencia espiritual. No es la alegría que nos producen las cosas materiales, menos aún el triunfar sobre otros en una competencia. Es el gozo cuyo fundamento está en Dios, afirma Barclay.
Paz (eirënë). Véase 1 Tesalonicenses 1:1. Indica no sólo la ausencia de problemas y de la guerra, sino todo lo que contribuye al mayor bienestar humano; quiere decir, la tranquilidad del corazón que deriva de la fe en que todo está en las manos de Dios.
Paciencia (makrothumia). Véase 2 Corintios 6:6. En sentido general —afirma Barclay— esta palabra no se usa en relación con la paciencia que hay que tener con las cosas o con los acontecimientos, sino con las personas. Juan Crisóstomo[2] decía que es la gracia de la persona que pudiendo vengarse, no se vengaba, sino que era lenta para la ira. Es la actitud de Dios para con los seres humanos que soporta todas nuestras maldades y nunca nos abandona.
Benignidad o amabilidad (chrëstotës). Véase 2 Corintios 6:6. Esta palabra encierra la idea de una bondad que es amable, gentil, suave, cariñosa, afectuosa.
Bondad (agathösunë). Véase 2 Tesalonicenses 1:11. Es similar a chrëstotës, pero es una bondad que además corrige. Un ejemplo. Richard Chenevix Trench[3], el lexicográfico dice que Jesús mostró agathösunë (benignidad) cuando limpió el templo y echó a los que lo habían convertido en un negocio; y chrëstotës (bondad) con la mujer pecadora que iban a apedrear. Agathösunë o benignidad es el amor de Dios que nos corrige, como afirma Hebreos 12:6-7.
Fe o Fidelidad (pistis). La misma palabra que «fe». En el griego secular tiene el sentido de “ser digno de confianza”. Es la característica de una persona que es de fiar.
Mansedumbre (egkrateia). Antigua palabra derivada de egkratës, y significa “uno que mantiene el control o que mantiene adentro”. Se dice de quien ha dominado sus deseos y la búsqueda del placer. Es lo contrario del desenfreno.
Templanza o dominio propio (Praytes). I Prays (desde Homero), significa afable, manso, suave. Los sustantivos praytés (desde Tucídides) y praypathía derivado de npa6ná9eix [praypátheia]) designa la afabilidad suave o apacible. En el Nuevo Testamento, dice Barclay, significa “sumiso a la voluntad de Dios de modo que acepta la enseñanza y la disciplina” y refleja —afirma Barclay— el dominio propio que sólo Cristo puede dar.

Para tener estos frutos en nuestras vidas no tenemos que esforzarnos; de ahí que la palabra “fruto” es calve para entender. Un árbol vivo bien alimentado con agua y un suelo fértil sin esforzarse (si es que pudiera) dará fruto y fruto abundante. Así el ser humano, vivificado y alimentado de manera continua por el Espíritu de Dios, a su tiempo va a manifestar su fruto, es decir, que en su vida “brotará sin esfuerzo propio” el amor, el gozo, la paz, la paciencia…, porque es Dios quien hace la obra. El requisito para ello, como dice al inicio de este capítulo, es “permanecer firmes” en el Señor. Para entender que es permanecer firmes leamos la vida de Daniel que no le importó ser echado al foso de los leones o un horno ardiente, permaneció firme confiado en que su vida estaba en Jehová.
            Qué hermoso sería el mundo si todos fuéramos vivificados y alimentado por el Espíritu de Dios. Imagínense un mundo sin pleitos, sin odio, sin guerras, en el que todos se preocuparan por el bienestar de los demás. Entonces no habría pobres, ni hambrientos, ni niños de la calle, ni indigentes, ni asesinos, ni droga, ni explotación sexual o laboral, sin excesos, sin negocios turbios, con respeto al medio ambiente… Esto suena como al paraíso. Y en efecto, donde los frutos del Espíritu se manifiestan en plenitud es el paraíso. En el cielo es donde se expresarán completamente.
Por ello, podemos afirmar, que el cielo o el Reino de Dios, no es como se mofan los incrédulos, un lugar endulcorado donde uno no hace nada y se dedica a toca una arpita. No, nada de eso, es un lugar donde estos frutos del espíritu están vivos y vigentes en todos y todo el tiempo, de modo que reina la armonía entre todos.
            Pero el mundo actual, acá en la Tierra, no es así, sino un lugar terrible donde las obras de la carne son las que vemos en los diarios, en las películas, en las calles, en las vecindades, en los hogares destruidos, en los cinturones de miseria, en los ríos contaminados, en la trata de personas, en la explotación de los pobres… En suma, es todo eso que hace la vida miserable para muchos, aun incluso para los privilegiados que no se salvan de los embates del pecado.
            Mi deseo es que todos lleguemos al conocimiento de Dios para ser guiados por su Espíritu y disfrutemos un breve adelanto de ese paraíso dentro de nuestras casas, en nuestras iglesias y donde nos movemos, aunque el entorno sea adverso y que todos vean como Dios nos permite vivir en su reino en medio de la turbulencia y quieran también ser parte de este reino.
Por eso, quienes profesamos seguir a Cristo es momento de atender estos llamados que a través de Pablo nos hace el Señor para vivir y andar por el Espíritu.



[1] Esta Diosa Madre fue honrada en todo el mundo antiguo. El culto fue objeto de un fiel seguimiento hasta el final del período republicano de Roma. Los ciudadanos romanos no tenían derecho a participar en el sacerdocio y sus rituales, pero sí en el festival de la diosa, el Megalesia. La diosa estaba representada por una escultura en el templo y sus servicios los proporcionaban sacerdotes castrados orientales y/o eslavos, a los que denominaban galli. La autocastración a la que se sometían estos sacerdotes extranjeros en el día de la sangre homenajeaba a Atis, amado de Cibeles, que tras engañarla con la ninfa Sagaritis, fue enloquecido por la diosa celosa, se castró y se suicidó. En las celebraciones, los sacerdotes sacaban a la diosa en procesión. Se sacrificaban toros (taurobolio) y bebían su sangre.
[2] Patriarca de Constantinopla (Antioquía, Siria, 347- Comana Pontica, 407), excelso predicador que por sus discursos públicos y por su denuncia de los abusos de las autoridades imperiales y de la vida licenciosa del clero recibió el sobrenombre de "Crisóstomo" que significa ‘boca de oro’ (chrysós, ‘oro’, stomos, ‘boca’).
[3] Richard Chenevix Trench (Dublín, 9 de septiembre de 1807-Londres, 28 de marzo de 1886), arzobispo anglicano, poeta, lexicógrafo e hispanista irlandés.

ESTUDIO SOBRE APOCALIPSIS 20: Los mil años

Jeremías Ramírez El tema principal de este capítulo 20 es ese periodo de tiempo denominado “Milenio” y que ha sido causa de enorme discusión...