Jeremías Ramírez Vasillas
Esta semana, en todo el mundo, se
escenifica la Pasión[1]
y muerte de Jesucristo y este domingo de Pascua se rememora su resurrección, el
hecho más importante del cristianismo. Sin la resurrección el edificio del
cristianismo, no sólo se hubiera derrumbado, sino ni siquiera se hubiera
iniciado.
Ya
han pasado más de 20 siglos desde entonces y aún sigue a debate la
resurrección: ¿Fue mito o realidad? San Pablo escribió en su Primera carta a los Corintios (v.14): “Y
si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también
vuestra fe”.
En
los años treinta del siglo pasado el publicista y escritor inglés Albert Henry Ross (1 de enero de 1881 - 14 de septiembre de 1950 [1] ), bajo el seudónimo de Frank Morrison, se propuso “escribir una breve monografía sobre lo que —él afirma— me
parecía ser la más importante crítica fase en la vida de Cristo, los últimos
siete días, aunque más adelante me di cuenta que los días inmediatamente
posteriores a la crucifixión resultaban igualmente vitales”.
El
objetivo de Frank Morrison era desmitificar la muerte de un hombre que
admiraba, quería “…despojarlo de su exuberancia de creencias primitivas y
suposiciones dogmáticas y ver esta persona (Jesús) en su suprema grandeza tal y
como era”. Es decir, Morrison quería rescatar su humanidad y con ello llegar “a
la verdad de por qué este hombre murió una muerte cruel a manos del poder
romano […] como se comportó ante la prueba”. Y de esa manera, aseveró, “me
hallaría muy cerca de la auténtica solución del problema”.
El título inicial del libro
fue Jesús, la última fase, sin
embargo, cuando su análisis llegó a la resurrección de Cristo no pudo demostrar
que era un mito; es más, era inevitable. Si no aceptaba la resurrección por
increíble que pareciera toda su argumentación no tenía sentido. El resultado
final lo tituló: ¿Quién movió la piedra?, en el cual de forma sumamente
minuciosa y exhaustiva, tanto escritural e histórico, como judicial y humana, analiza la
Pasión de Cristo. La forma en que presenta este análisis es muy apasionante apasionante, pues casi casi analiza minuto por minutos el hecho más importante de la vida humana en la tierra: la muerte y resurrección de El Salvador del mundo: Jesucristo.
A continuación expongo una
apretada síntesis de los 15 capítulos del libro para que ustedes vean a vuelo
de pájaro su análisis.
1.
Inicia
determinando la causa auténtica contra el detenido, es decir, realmente por qué
lo detuvieron, y analiza tanto las acusaciones hechas con testigos falso, y el
interrogatorio directo a cargo de Anás y Caifás, sumos sacerdotes, el último
aún en funciones.
2.
Investiga
qué sucedió el jueves a media noche: Ese fue el día en que Jesús celebró la
cena de Pascua y luego se fue al huerto de Getsemaní. En medio de la cena,
Judas había salido para informar a los sacerdotes en dónde podían encontrar a
Jesús. Y guía a los soldados al huerto. Es muy interesante como Morrison revisa
con lupa cada detalle narrado en los cuatro evangelio y logra un mapa de acción
bastante completo contrastando los relatos de cada evangelio, desde la traición
de Judas, hasta la aprensión de Jesús y las dificultades legales en la
presentación de Jesus ante Anás y ante Caifás.
3.
Analiza
las fuerzas que el viernes por la mañana estaban en conflicto. Por un lado, estaban
los judíos (altos dignatario y sacerdotes) presionando para que Pilato lo
sentenciara a muerte y lo crucificara. Y por otro, Pilato buscando la manera de
zafarse del problema al darse cuenta de inmediato que el reo es inocente. Incluso,
lo envía ante ante Herodes cuando se entera que es Galileo, pero Herodes no lo
sentencia y se lo devuelve a Pilato que no logra librarse del problema, y
termina doblegado ante la presión judia, y sólo le queda como acto simbólico
lavarse las manos.
4.
Dictada
la sentencia, analiza cada detalle desde que sale del pretorio (cuartel de los
soldados de Roma en Jerusalén) y es llevado por las calles de Jerusalén hasta
el Gólgota, que estaba en la parte externa de los muros de la ciudad, en un
lugar no identificado. Y revisa cada detalle de la crucifixión, hasta que
muere y es depositado en una cueva por José de Arimatea y Nicodemo, altos
dignatarios que en secreto seguían a Jesús.
5.
Luego,
revisa qué sucedió 36 horas después, es decir, al amanecer de ese domingo en
que se descubre la resurrección. Y analiza la reacción de los judíos, de María
Magdalena y otras mujeres y los discípulos. Y analiza los testimonios de los guardias,
la piedra removida, la tumba vacía y el posterior encuentro de María Magdalena
con Cristo resucitado. Y revisa los detalles del desconcierto de los judíos y
las estrategias para acusar de robo del cuerpo a los discípulos.
6.
Revisa
el extraño silencio de Martha y María, las hermanas de Lázaro, el que resucitó
poco antes de la muerte, la huida de todos los discípulos con la excepción de
Juan y Pedro. ¿Dónde estaban? ¿Qué fue de ellos?
7.
Revisa
qué sucedió entre la puesta de sol del viernes y el amanecer del domingo. Sopesa
las diversas posibilidades de la desparición del cuerpo en esas 36 horas que
transcurrieron entre la colocación de Jesús en la tumba y el hallazgo de la
piedra removida. Y concluye que ninguna satisface ni explica lo que sucedió a
partir del domingo. Tan es así que los sacerdotes sobornan a los guardias de la
tumba para que digan que el cuerpo de Jesús fue robado por los discípulos, pero
esto no logra impedir que 50 días después los mismos discípulos dentro del
templo predican la resurrección e incluso ante las autoridades judías que los
interrogan, sobre todo a partir de hechos milagrosos, como la curación de un
cojo de nacimiento dentro del templo, hecho que no se puede rebatir.
8.
Analiza
la elocuencia y testimonio de Pedro, quien se configura como el principal
divulgador de la resurrección de Cristo y la impotencia de los principales
judíos que no pueden rebatirlo.
9.
Analiza
la evidencia que presenta Jacobo, uno de los hermanos de Jesús, quien no era
seguidor de Jesús, pero después de su resurrección se convierte en un líder en
Jerusalén.
10. Analiza las vivencias y
argumentos de un seguidor muy elocuentes, que aunque no fue testigo presencial,
fue quien realizó una de las labores más intensas de divulgación de la
resurrección de Cristo: el apóstol Pablo, quien en un principio fue perseguidor
de los cristianos y consentidor de la muerte del primer martir: Esteban.
11. Revisa, casi al final del
libro, la situación de la piedra. Cuando las mujeres van hacia el sepulcro se
preguntan, ¿quién les moverá la piedra? A la entrada de las sepulturas de los
ricos, labradas en las rocas, eran cerradas colocando grandes piedras que sólo un
grupo de hombres, seguramente con palancas, podían abrir o cerrar. Esta piedra,
en la tumba de Cristo, fue sellada y había una guardia romana en la entrada. De
pronto, el domingo, la piedra estaba removida y la tumba vacía. ¿Quién la
movió? ¿Desde donde? ¿Desde el exterior o del interior? ¿Si fue del exterior,
quién fue? ¿Un ángel, un grupo de hombres? Los guardias no pudieron dar razón. Y
hasta la fecha, nadie ha podido dar razón, es un misterio, pero la gran roca se
abrió. Por el ello, el título del libro ¿Quién movió la piedra?
12. Concluye afirmando que la
resurrección es un hecho histórico que además tuvo como consecuencia el
nacimiento de un movimiento imparable y mundial.
Algo, algo muy
extraordinario pasó en esa semana. Benedicto XVI escribió en su obra Jesús de Nazaret: “El testimonio de los
apóstoles y de las mujeres que permanecieron fieles durante la pasión es
coherente con el sepulcro vacío, sin el cual la resurrección carecería de
objeto. A su vez las apariciones dan a conocer lo que había sucedido con el
cuerpo de Jesús. El sepulcro vacío y las apariciones se implican mutuamente, y
muestran que el testimonio apostólico, que afirma que Jesucristo resucitó
verdaderamente, cuenta con un fundamento sólido”[2].
¿Quien
movió la piedra?
fue publicado en español en los años ochenta por la editorial ecuatoriana
Caribe, hoy integrada a la editorial Thomas Nelson, de Escocia.
Si
quieren conocer los detalles que en esta reseña fueron esbozados, busquen este
libro. Hace un par de años encontré el libro digitalizado, pues es
prácticamente imposible conseguirlo en papel. Si está usted interesado en
leerlo, puede encontrar una versión en la página de Scribd:
https://es.scribd.com/doc/23955776/Quien-movio-la-piedra-Frank-Morrison
[1] La palabra “pasión” (que me parecía extraña pues no le encontrada
sentido) deriva del verbo en latín, patior,
que significa sufrir o sentir. Es decir, que esta semana se escenifica el
sufrimiento de Cristo, que culmina con su crucificción en el Gólgota. He aquí
otra palabra que ahora sé que proviene del arameo y significa
"Calavera".

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