sábado, 20 de abril de 2019

EL ENIGMA DE LA PIEDRA



Jeremías Ramírez Vasillas

Esta semana, en todo el mundo, se escenifica la Pasión[1] y muerte de Jesucristo y este domingo de Pascua se rememora su resurrección, el hecho más importante del cristianismo. Sin la resurrección el edificio del cristianismo, no sólo se hubiera derrumbado, sino ni siquiera se hubiera iniciado.
            Ya han pasado más de 20 siglos desde entonces y aún sigue a debate la resurrección: ¿Fue mito o realidad? San Pablo escribió en su Primera carta a los Corintios (v.14): “Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe”.
            En los años treinta del siglo pasado el publicista y escritor inglés Albert Henry Ross (1 de enero de 1881 - 14 de septiembre de 1950 [1] ), bajo el seudónimo de Frank Morrison, se propuso “escribir una breve monografía sobre lo que —él afirma— me parecía ser la más importante crítica fase en la vida de Cristo, los últimos siete días, aunque más adelante me di cuenta que los días inmediatamente posteriores a la crucifixión resultaban igualmente vitales”.
            El objetivo de Frank Morrison era desmitificar la muerte de un hombre que admiraba, quería “…despojarlo de su exuberancia de creencias primitivas y suposiciones dogmáticas y ver esta persona (Jesús) en su suprema grandeza tal y como era”. Es decir, Morrison quería rescatar su humanidad y con ello llegar “a la verdad de por qué este hombre murió una muerte cruel a manos del poder romano […] como se comportó ante la prueba”. Y de esa manera, aseveró, “me hallaría muy cerca de la auténtica solución del problema”. 
El título inicial del libro fue Jesús, la última fase, sin embargo, cuando su análisis llegó a la resurrección de Cristo no pudo demostrar que era un mito; es más, era inevitable. Si no aceptaba la resurrección por increíble que pareciera toda su argumentación no tenía sentido. El resultado final lo tituló: ¿Quién movió la piedra?, en el cual de forma sumamente minuciosa y exhaustiva, tanto escritural e histórico, como judicial y humana, analiza la Pasión de Cristo. La forma en que presenta este análisis es muy apasionante apasionante, pues casi casi analiza minuto por minutos el hecho más importante de la vida humana en la tierra: la muerte y resurrección de El Salvador del mundo: Jesucristo.
A continuación expongo una apretada síntesis de los 15 capítulos del libro para que ustedes vean a vuelo de pájaro su análisis.
1.     Inicia determinando la causa auténtica contra el detenido, es decir, realmente por qué lo detuvieron, y analiza tanto las acusaciones hechas con testigos falso, y el interrogatorio directo a cargo de Anás y Caifás, sumos sacerdotes, el último aún en funciones.
2.     Investiga qué sucedió el jueves a media noche: Ese fue el día en que Jesús celebró la cena de Pascua y luego se fue al huerto de Getsemaní. En medio de la cena, Judas había salido para informar a los sacerdotes en dónde podían encontrar a Jesús. Y guía a los soldados al huerto. Es muy interesante como Morrison revisa con lupa cada detalle narrado en los cuatro evangelio y logra un mapa de acción bastante completo contrastando los relatos de cada evangelio, desde la traición de Judas, hasta la aprensión de Jesús y las dificultades legales en la presentación de Jesus ante Anás y ante Caifás.
3.     Analiza las fuerzas que el viernes por la mañana estaban en conflicto. Por un lado, estaban los judíos (altos dignatario y sacerdotes) presionando para que Pilato lo sentenciara a muerte y lo crucificara. Y por otro, Pilato buscando la manera de zafarse del problema al darse cuenta de inmediato que el reo es inocente. Incluso, lo envía ante ante Herodes cuando se entera que es Galileo, pero Herodes no lo sentencia y se lo devuelve a Pilato que no logra librarse del problema, y termina doblegado ante la presión judia, y sólo le queda como acto simbólico lavarse las manos.
4.     Dictada la sentencia, analiza cada detalle desde que sale del pretorio (cuartel de los soldados de Roma en Jerusalén) y es llevado por las calles de Jerusalén hasta el Gólgota, que estaba en la parte externa de los muros de la ciudad, en un lugar no identificado. Y revisa cada detalle de la crucifixión, hasta que muere y es depositado en una cueva por José de Arimatea y Nicodemo, altos dignatarios que en secreto seguían a Jesús.
5.     Luego, revisa qué sucedió 36 horas después, es decir, al amanecer de ese domingo en que se descubre la resurrección. Y analiza la reacción de los judíos, de María Magdalena y otras mujeres y los discípulos. Y analiza los testimonios de los guardias, la piedra removida, la tumba vacía y el posterior encuentro de María Magdalena con Cristo resucitado. Y revisa los detalles del desconcierto de los judíos y las estrategias para acusar de robo del cuerpo a los discípulos.
6.     Revisa el extraño silencio de Martha y María, las hermanas de Lázaro, el que resucitó poco antes de la muerte, la huida de todos los discípulos con la excepción de Juan y Pedro. ¿Dónde estaban? ¿Qué fue de ellos?
7.     Revisa qué sucedió entre la puesta de sol del viernes y el amanecer del domingo. Sopesa las diversas posibilidades de la desparición del cuerpo en esas 36 horas que transcurrieron entre la colocación de Jesús en la tumba y el hallazgo de la piedra removida. Y concluye que ninguna satisface ni explica lo que sucedió a partir del domingo. Tan es así que los sacerdotes sobornan a los guardias de la tumba para que digan que el cuerpo de Jesús fue robado por los discípulos, pero esto no logra impedir que 50 días después los mismos discípulos dentro del templo predican la resurrección e incluso ante las autoridades judías que los interrogan, sobre todo a partir de hechos milagrosos, como la curación de un cojo de nacimiento dentro del templo, hecho que no se puede rebatir.
8.     Analiza la elocuencia y testimonio de Pedro, quien se configura como el principal divulgador de la resurrección de Cristo y la impotencia de los principales judíos que no pueden rebatirlo.
9.     Analiza la evidencia que presenta Jacobo, uno de los hermanos de Jesús, quien no era seguidor de Jesús, pero después de su resurrección se convierte en un líder en Jerusalén.
10.  Analiza las vivencias y argumentos de un seguidor muy elocuentes, que aunque no fue testigo presencial, fue quien realizó una de las labores más intensas de divulgación de la resurrección de Cristo: el apóstol Pablo, quien en un principio fue perseguidor de los cristianos y consentidor de la muerte del primer martir: Esteban.
11.  Revisa, casi al final del libro, la situación de la piedra. Cuando las mujeres van hacia el sepulcro se preguntan, ¿quién les moverá la piedra? A la entrada de las sepulturas de los ricos, labradas en las rocas, eran cerradas colocando grandes piedras que sólo un grupo de hombres, seguramente con palancas, podían abrir o cerrar. Esta piedra, en la tumba de Cristo, fue sellada y había una guardia romana en la entrada. De pronto, el domingo, la piedra estaba removida y la tumba vacía. ¿Quién la movió? ¿Desde donde? ¿Desde el exterior o del interior? ¿Si fue del exterior, quién fue? ¿Un ángel, un grupo de hombres? Los guardias no pudieron dar razón. Y hasta la fecha, nadie ha podido dar razón, es un misterio, pero la gran roca se abrió. Por el ello, el título del libro ¿Quién movió la piedra?
12.  Concluye afirmando que la resurrección es un hecho histórico que además tuvo como consecuencia el nacimiento de un movimiento imparable y mundial.

Algo, algo muy extraordinario pasó en esa semana. Benedicto XVI escribió en su obra Jesús de Nazaret: “El testimonio de los apóstoles y de las mujeres que permanecieron fieles durante la pasión es coherente con el sepulcro vacío, sin el cual la resurrección carecería de objeto. A su vez las apariciones dan a conocer lo que había sucedido con el cuerpo de Jesús. El sepulcro vacío y las apariciones se implican mutuamente, y muestran que el testimonio apostólico, que afirma que Jesucristo resucitó verdaderamente, cuenta con un fundamento sólido”[2].
¿Quien movió la piedra? fue publicado en español en los años ochenta por la editorial ecuatoriana Caribe, hoy integrada a la editorial Thomas Nelson, de Escocia.
            Si quieren conocer los detalles que en esta reseña fueron esbozados, busquen este libro. Hace un par de años encontré el libro digitalizado, pues es prácticamente imposible conseguirlo en papel. Si está usted interesado en leerlo, puede encontrar una versión en la página de Scribd: 
https://es.scribd.com/doc/23955776/Quien-movio-la-piedra-Frank-Morrison
           







[1] La palabra “pasión” (que me parecía extraña pues no le encontrada sentido) deriva del verbo en latín, patior, que significa sufrir o sentir. Es decir, que esta semana se escenifica el sufrimiento de Cristo, que culmina con su crucificción en el Gólgota. He aquí otra palabra que ahora sé que proviene del arameo y significa "Calavera".
[2] https://www.abc.es/sociedad/abci-resurreccion-jesus-hecho-o-mito-201704061241_noticia.html

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

ESTUDIO SOBRE APOCALIPSIS 20: Los mil años

Jeremías Ramírez El tema principal de este capítulo 20 es ese periodo de tiempo denominado “Milenio” y que ha sido causa de enorme discusión...