martes, 20 de julio de 2021

ESTUDIOS SOBRE HEBREOS CAPÍTULO 12

Jeremías Ramírez 

Después de una larga explicación comparativa entre el viejo y el nuevo pacto, de subrayar la relevancia de nuestro gran Sumo sacerdote, Jesús, y resaltar la importancia de la fe en el creyente, llega al capítulo 12 para impartir un mensaje exhortación sumamente valioso.

Nos pide al inicio que corramos con paciencia puestos los ojos en Jesús, y que si pasamos por sufrimientos, consideremos que nuestro Señor utiliza estas circunstancias para nuestro bien, aunque sean desagradables. Esos momentos de sufrimiento nos permiten concentrarnos en el Señor y dejamos de distraernos por los atractivos del mundo. A través de las circunstancias adversas Dios nos disciplina, es decir, nos instruye en su camino. Una vez comprendido esto, nos pide que levantemos las manos caídas y movilicemos las rodillas paralizadas y que hagamos sendas derechas para nuestros pies desechando todo aquello que turce nuestro camino, pues no nos hemos acercado al monte Sinaí, sino al monte de Sion, a la ciudad de Dios vivo, atendiendo sus amonestaciones no desechándolas, porque nuestro Dios es fuego consumidor.

En pocas palabras este es un resumen del mensaje de este capítulo. Vayamos a la lectura y al análisis.

Puestos los ojos en Jesús

1.  Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,

2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.

La metáfora deportiva es muy ilustrativa de la carrera del cristiano. En primer lugar destaca que a nuestro derredor hay una gran nube de testigos, como los vemos en un estadio deportivo, y muchos están observando nuestro desempeño. Pero, ¿Quiénes son estos espectadores? 

Primero veamos que dice “Por tanto, nosotros también…”, haciendo referencia a los que nos precedieron, los antiguos, los héroes de la fe, los profetas, quienes fueron objeto de observación tanto de los mismos israelitas, como de la gente de los pueblos vecinos y de las huestes celestiales. Por ejemplo, Job era observado con atención por Satanás. 

Nosotros creemos a veces que nadie ve lo que hacemos, que podemos pasar de incógnitos, como la demás gente, la masa, dicen los sociólogos, pero la verdad es que no. Nuestro testimonio, bueno o malo, es observado “por una nube de testigos”, y por ello es muy importante el compromiso de despojarnos del peso y del pecado que nos impide correr con libertad. 

Los antiguos atletas griegos, para competir, se quitaban la ropa y corrían desnudos, sin estorbos. Estos estorbos son en nosotros nuestros compromisos mundanos, nuestras ambiciones, nuestras rencillas, nuestra pereza, nuestra falta de fe, nuestra apatía. Y para que todo ello se vaya de nosotros debemos de pedir al Señor que nos ayude a quitarlo de nuestra vida y seamos capaces de volar como las águilas. 

Pero el mayor impedimento es el pecado, el cual, por una u otra causa, es dificil de erradicar y seguimos atesorando los que más nos gustan y que a veces creemos que son inofensivos. Es hora de eliminarlo con el poder del Señor cuya sangre tiene el poder de limpiarnos de toda maldad.

Una vez hecho lo anterior, corramos con paciencia. ¿Qué significa correr con paciencia? Que no importa qué tan larga es la ruta o incomprensible lo que hagamos para el Señor y para nuestros hermanos, es importante que no desmayemos, aunque parezca que nada pasa, aunque sintamos que vamos corriendo solos o que nadie nos toma en cuenta, sigamos esforzándonos sin desmayar. Estamos en la carrera más importante de nuestra vida, y por ello debemos tener claro el rumbo.

Y para mantener el rumbo hay que poner los ojos en nuestro Salvador. No perderlo de vista, no olvidarnos de él, Por lo que debemos leer nuestra Biblia todos los días para tener presente su palabra, y debemos orar, orar sin cesar, haciendo partícipe al Señor en todas nuestras decisiones.

3 Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.

Al leer nuestra Biblia, particularmente los evangelios, vemos al Señor cómo es asediado por los fariseos, los saduceos, los herodianos, los escribas y hasta por sus familiares. Por eso dice “que sufrió tal contradicción de pecadores”. Nosotros, si andamos en el Señor, también vamos a sufrir oposición, incluso de quienes amamos. Si el Señor es nuestro ejemplo, nuestro modelo a seguir, y vemos que él sufrió tal oposición, nosotros también vamos a padecer, pero no hay que tener miedo pues está de nuestro lado aquel que dijo “En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo”. (Juan 16:33)

4 Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado;

Por lo visto, los destinatarios de esta carta aun no habían sufrido persecución física ni nadie había muerto. La lucha contra el pecado puede ser simplemente con críticas o infundios o mentiras, pero puede subir de nivel hasta ser encarcelados, azotados, y asesinados, como le sucedió a los discípulos, a muchos creyentes de esa época y de varias épocas a lo largo de la historia. Actualmente hay muchos de nuestros hermanos que sufren persecución, como dan fe organizaciones como “Puertas abiertas”.

5 y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo:

Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor,

Ni desmayes cuando eres reprendido por él;

6 Porque el Señor al que ama, disciplina,

Y azota a todo el que recibe por hijo.

Aquí reproduce una cita de Proverbios 3:11-12, en la que vemos que los antiguos hebreos ya sabían que Jehová cuidaba de sus hijos y los disciplinaba, y ese mismo cuidado, al transcribirlo el autor en esta carta, nos corrobora que Dios nos sigue disciplinando de ese modo. 

El apóstol Pedro nos advierte: “Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese…” (1 Pedro 4:12). Para un cristiano no hay nada extraño ni fortuito, porque además debemos tener siempre presente que “todas las cosas (es decir, todo lo que nos sucede) ayudan a bien a los que a Dios aman…” (Romanos 8:28).

7 Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?

8 Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos.

9 Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos?

10 Y aquéllos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad.

Un buen padre corrige y disciplina su hijo. Actualmente estamos viendo una tragedia generacional de padres que no quieren corregir a su hijos. Uno de los factores que ha disparado la delincuencia ha sido precisamente esa falta de disciplina y, por ende, falta de amor. Detrás de un niño mal portado hay un padre indolente. Pero nuestro Dios es un padre perfecto, por eso nos disciplina perfectamente a través de las circunstancias dificiles de la vida y, como buenos hijos, tomando en cuenta este maravilloso amor de Dios, tenemos que aprender no sólo a soportar la disciplina sino a aprender de ella, aunque no siempre queramos hacerlo. Las reacciones que tenemos ante la disciplina del Señor puede ser de cinco formas:

1) Aceptar resignadamente. Pero quien se resigna, simplemente queda amargado y no alcanza a ver la mano amorosa de Dios, ni aprovecha sus enseñanzas. En el fondo nos queda un resabio de amargura.

2) Aceptar con el gesto ceñudo, como un niño que le incomoda el regaño, y que lo acepta a disgusto, es igual que el anterior pues nos privamos de crecer y aprender.

3) Podemos aceptarla con un complejo de víctima. En el fondo hay un ¿por qué a mi si hay otros peores que yo? También nos deja al margen de la bendición de la disciplina.

4) Podemos aceptarla como un castigo que se impone y entonces nos pasamos la vida tratando de encontrar la causa por la que fuImos castigados. Si la encontramos hay cierta resignación; si no la encontramos, podemos creer que no merecíamos tal castigo, que Dios es injusto.

5) O la podemos aceptar con la expectativa de que nos viene de un padre amoroso, y que podemos aprender y crecer y ser mejores cuando termine el proceso. Job aprendió a ver a Dios ya no de oídas sino directamente. Un hermano de Bulgaria, tras 11 años en las cárceles comunistas, aprendió a ver el poder de Dios manifestándose en su vida, y en la de sus compañeros de prisión, pues él fue el vehículo para que muchos en esos lugares de tormento tuvieran un encuentro con Dios.

11 Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.

En Santiago 1: 3 leemos que debemos “tener por sumo gozo cuando nos encontremos en diversas pruebas”, pero nos cuesta trabajo hacerlo realidad. Nos esforzamos y lo único que deseamos es que pase pronto la prueba. En esta capitulo de hebreos nos dice por qué nos pasa eso: “porque ninguna disciplina parece ser causa de gozo”. Pero quien confía en Dios sabe que el Señor está con él y que al final saldrá vencedor y con un saldo favorable. Porque todas las cosas ayudan a quienes a Dios aman, leemos en Romanos 8:28, pero como aquí escribe el autor de hebreos, a pesar de ello, “ninguna discIplina al presente suele ser causa de gozo”.  

Esto no contradice lo que está escrito en Santiago, es decir, que el sufrimiento en sí no es la fuente de la que brota el gozo, como cuando recibimos un regalo, pero considerando que es algo que Dios permitió para nuestro beneficio, tenemos que aprender a ver el lado favorable en la prueba. Eso nos permitirá soportarla y a aprovecharla, pulirá nuestra vida para ser semejantes a la de Cristo. Y eso sí debe llenarnos de gozo. Ahora, no es fácil aprenderlo, pero una actitud correcta, como lo vimos anteriormente, nos ayudará a entrar en la sintonÍa adecuada, considerando, dice Barclay, que: “El cristiano sabe que la mano del padre nunca causará a su hijo una lágrima innEcesaria y que todo vale para hacerle a uno más sabio y mejor persona”. 

Los que rechazan la gracia de Dios

12 Por lo cual, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas;

13 y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado.

Así que ánimo, levanten las manos caídas por el desaliento, que se desentuman esas rodillas espirituales inmóviles, y a caminar. Y para que no nos salgamos del camino, hagamos sendas derechas para nuestros pies. En el Salmo 119:105 encontramos una enseñanza para hacer sendas derechas: “Lámpara es a mi pies tu palabra y lumbrera a mi camino”. La palabra nos ayudará a trazar sendas correctas; entonces, a estudiar la palabra y a aplicarla en nuestras vidas. Porque “A quien iremos”, le dice Pedro al Señor, “sólo tú tienes palabras de vida eterna” (Juan 6:68). Y en Salmos 119:9:  “¿Con que limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra”. 

14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.

Es muy sencillo en este mundo tener pleitos y enemistades, incluso brotan las rencillas por motivo absurdos como el color de piel o las posesiones. Y por ello es tan dificil estar en paz con todos. El apóstol Pablo escribe en Romanos 12:18: “Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres”. Es decir, el cristiano debe agotar todos los recursos posibles para estar en paz, y esto significa que aunque nos molesten las actitudes y comportamientos de los demás debemos pedirle al Señor fortaleza para que no nos afecten, y que no los veamos con rencor, sino con misericordia, pues si ellos no conocen al Señor son victimas del pecado y están expuestos a todo mal. 

Ahora bien, la fortaleza que necesitamos para estar en paz con todos viene del Señor. Dice en Proverbios 3:1-2: “Hijo mío, no te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán”. Si guardamos sus mandamientos, la paz se aumentará”.  

Y la santidad es tan importante pues es lo que nos permitirá ver al Señor pues tal como somos, pecadores, es imposible verlo. ¿Por qué quienes no creen no Dios no lo pueden ver a Dios y por ello creen que no existe? Porque no hay santidad. La santidad (que en griego es la palabra “haguiasmós” la cual una de sus acepciones es separación). Es importante separarnos del modo de vida mundano por la obra del Espíritu Santo en nuestros corazones. Como hijos de Dios debemos ser notoriamente diferentes en medio de una sociedad pecadora. Insisto: esa diferencialidad proviene de un corazón redimido y la cual debemos cuidar y cultivar, aunque seamos tentados en algunos momentos a ser como todos, a ser como el mundo y comportarnos como tal. Y es muy fuerte la presión social.

15 Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados;

Si no buscamos esa paz y nos fortalecemos con la palabra y la oración los sentimientos negativos surgidos de los conflictos echan raíces y las semillas del rencor impulsan el crecimiento del árbol de la amargura. Y un corazón amargado es altamente tóxico y contagioso y muchos pueden ser contaminados. Por este mundo sin Dios (veamos las redes sociales) corren ríos tóxicos de amargura y odio. Y a veces estas aguas amargas salen de corazones de hijos de Dios de quienes deberían brotar “ríos de agua viva”.

16 no sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura.

17 Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas.

Oh, Esau, Esaú. ¿Por qué cambió el privilegio y la bendición de la primogenitura por un plato de lentejas? ¿Qué significaba esa primogenitura? El hecho de que el autor de Hebreos le diga a Esaú “profano”, nos permite entender muchas cosas. La palabra “profano”, viene del latín profanus y significa pro = fuera y fanum = templo", fuera del templo". Además la raíz de la palabra “fornicario” es “vender”, lo cual tiene relación con lo que hizo Esaú con su primogenitura. En Génesis 25:31 dice: “Y Jacob respondió: Véndeme en este día tu primogenitura”. Y en el 33 se nos dice: “y le vendió a Jacob su primogenitura”. 

¿Por qué se la vendió? Porque Esaú le daba más importancia a sus apetitos carnales, y quien tiene esta actitud desprecia la bendición que Dios otorgaba a los primogénitos. A Esaú no le interesaba Dios ni la proyección de si mismo en las edades por venir. Era un profano y un fornicario quien además esto se reafirma cuando se ligó a mujeres heteas, conocidas por su permisividad moral y que fue disgusto para sus padres (Génesis 26: 34-35): “Y cuando Esaú era de cuarenta años, tomó por mujer a Judit hija de Beeri heteo, y a Basemat hija de Elón heteo; y fueron amargura de espíritu para Isaac y para Rebeca”. 

18 Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad,

19 al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más,

20 porque no podían soportar lo que se ordenaba: Si aun una bestia tocare el monte, será apedreada, o pasada con dardo;

21 y tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: Estoy espantado y temblando;

22 sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles,

23 a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos,

24 a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.

Del versículo 18 al 24 hace un comparativo entre la relación existente entre Dios y los hombres. En el antiguo pacto era de miedo, de terror y este temor los vemos claramente cuando Moisés recibe la ley en monte Sinaí, experiencia insoportable y terrible que dejó a Moisés espantado y temblando. Pero los cristianos no nos hemos acercado a este monte sino a Sion, donde la mediación de Cristo permite una relación con Dios tersa, amable y amorosa. Y como no tiene nada de terrible la gente duda si es posible llegar a Dios a través de Cristo. Incluso los discípulos no alcanzaban a verlo. Felipe le dijo al Señor: “…muéstranos el Padre, y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? (Juan 14:8-9).

Ahora bien, es la sangre de Cristo la que nos asegura esta nueva relación con el padre, y el autor de Hebreos nos dice que habla mejor que la de Abel. La de Abel hablaba de venganza. En Génesis 4:10 vemos que Dios le dijo a Caín: “La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra”. En cambio la del Señor, es una llave poderosa de amor. Leemos en Hebreos 9:14: “¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?

25 Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos.

Ahora bien, como creyentes debemos dar la importancia debida al Señor Jesús y a su obra en nuestras vidas. 

26 La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo.

27 Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles.

Vivimos en un mundo que cambia todos los días, un mundo pasajero que como leemos en Santiago 1:11: “Porque cuando sale el sol con calor abrasador, la hierba se seca, su flor se cae, y perece su hermosa apariencia; así también se marchitará el rico en todas sus empresas”. Por ello, finalmente todo será conmovido para dar paso a una realidad inconmovible.

28 Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia;

29 porque nuestro Dios es fuego consumidor.

¿Y si ya somos ciudadanos de un reino inconmovible, cuál debe ser nuestra actitud? Una sola: GRATITUD. La gratitud es el indicador de que hemos aprendido a valorar el gran precio de nuestra salvación y de la promesa que se nos hace como hijos de ir a vivir con Cristo en las mansiones celestiales. El agradecimiento no es una respuesta verbal amable, sino el profundo reconocimiento de la obra de Dios y como resultado de ese reconocimiento brotará de nuestro corazón un enorme sentido de gratitud por el salvador que dio su vida por nosotros. Y es esta actitud agradecida la que nos permite agradar a Dios. Y no olvidemos que nuestro Dios es fuego consumidor.



domingo, 27 de junio de 2021

QUMRAN de Eliette Abécassis


Jeremías Ramírez


A finales de 1946 unos beduinos encontraron accidentalmente en las cavernas cercanas al Mar Muerto, unas vasijas que contenían rollos de papiro e casi 2000 años de antigüedad. Los beduinos ignoraban la importancia histórica y religiosa de estos rollos y los vendieron a precio bajo a comerciantes que hicieron un lucrativo negocio.

Estos rollos pertenecían a la secta de los esenios que existió en tiempos de Jesús. Su desaparición se debió a que, en el año setenta, el ejército romano destruyó Jerusalén, persiguió a los rebeldes judíos y destruyó sus ciudades. Esta oleada destructiva alcanzó a los esenios. 

Antes de que la mano de Roma los alcanzara, los esenios escondieron sus manuscritos en las cuevas de las montañas cercanas y los resguardaron dentro de vasijas de barro. Y ahí permanecieron durante casi 20 siglos sin que alguien los descubriera. 

Estos rollos del Qumrán son manuscritos de las doctrinas de los esenios y fragmentos de la Biblia, lo cual vino a abrir nuevas áreas de conocimiento sobre sus creencias que hasta entonces se desconocían.

El hallazgo de los rollos se dio en medio del complicado conflicto político por la inminente declaración de la ONU en la que adjudicaría como propiedad del Estado de Israel una parte del territorio que era de los palestinos, quienes llevaban viviendo ahí mucho tiempo. Las naciones vecinas, como Egipto, Jordania, entre otros, se oponían pues consideraban a los judíos como unos intrusos. 

Cuando se dieron a conocer los primeros rollos su revelación sacudió a los investigadores y al mundo religioso e incluso alcanzó al público no especializado. Y surgieron diversas leyendas tratando de descalificar al cristianismo. Una de esas leyendas afirmaba que Jesús y a Juan el Bautista pertenecían a alguna rama de los esenios, y que el cristianismo no es más que esenismo, como afirma Paul Johnson en su libro Historia de los judíos. Sin embargo, los rollos confirman la veracidad y precisión de las versiones de la Biblia que nos han llegado. 

Eliette Abecassis  utiliza estos hechos para construir una novela policiaca, pero al mismo tiempo crea un lienzo expositivo de las creencias judías sobre el Mesías.  

La novela consta de ocho capítulos que corresponden a ocho supuestos pergaminos: el de los manuscritos, el de los santos, el de la guerra, el de la mujer, el de la disputa, el de las grutas, el perdido y el del Mesías.

 Cada capítulo inicia con la transcripción de un fragmento de los rollos mencionados y que sirve como introducción temática capitular. 

La trama se desarrolla a inicios del siglo XXI cuando las autoridades judías buscan rescatar un pergamino perdido que alguien lo guarda para evitar su divulgación pues se teme ese rollo destruya el edificio religioso cristiano que ha logrado mantenerse con cierta solidez durante 20 siglos. 

Las autoridades judías contratan al paleógrafo David Cohen para que busque quién tiene ese rollo perdido y, cuando lo encuentre, verifique su autenticidad. Para su protección personal comisionan a Ary, hijo del paleógrafo, quien tiene entrenamiento militar, pero que se ha unido a un grupo de judíos ortodoxos que viven en el barrio Mea Shearim, una especie de gueto en Jerusalén, y dedicarse a estudiar la Torá.

A medida que David y Ary empiezan su trabajo de investigación encuentran que los sospechosos de tener el rollo van siendo asesinados y crucificados y pronto padre e hijo se convertirán en blanco de los ataques. 

David y Ary sospechan que el rollo lo tiene el sacerdote católico, Pierre Michel, quien vive en Nueva York. Acuden a su departamento, pero cuando llegan éste ha huido, y encuentran dentro del departamento a una mujer: Jane Rogers, periodista neoyorquina que trabaja para la revista Biblical Arquelological Review, dirigida por Paul Johnson (no confundir con el autor de Historia de los judíos, este es un personaje ficticio). 

¿Cómo llegó esa mujer ahí? ¿Qué busca? Y mientras hablan con ella, un grupo de encapuchados irrumpe violentamente, golpean a Ary, y secuestran a David.

Ary y Jane se unen para localizar a David y, al mismo tiempo, seguir buscando el rollo perdido. Como no tienen pistas ni idea por donde empezar se les ocurre organizar una rueda de prensa donde prometen dar a conocer el rollo perdido y con ello atraer a los secuestradores pues piensan que el objetivo de ellos es el rollo. 

A la rueda de prensa acuden especialistas y reporteros, pero también el ex sacerdote, Pierre Michel, quien lleva el rollo perdido y pretende revelar su contenido. Antes de mostrar el pergamino Michel hace una disertación sobre su contenido en el cual afirma que el Jesús histórico es un desconocido para la cristiandad. 

Antes de que Pierre Michel pueda revelar la identidad de Jesús, Paul Johnson, saca una pistola y lo mata. En el caos que se genera Jane toma el pergamino y huye con Ary. Como ambos saben que permanecer en Estados Unidos es peligroso deciden viajar a Israel. Pero antes de que puedan escapar un desconocido los ataca, pero logran dominarlo. El agresor es un israelita llamado Kair Benyair, quien se niega a hablar. 

Una vez instalados en un hotel, en Jerusalén, Ary se da a la tarea de buscar a los beduinos que encontraron los rollos en Qumrán y logra localizar a Yohi, el hijo del beduino que encontró los rollos, y quien lleva varios años muerto. Yohi le cuenta que su padre, quien se llamaba Falipa, no encontró nada, sino que un extraño personaje le llevaba los rollos y su padre se encargaba de venderlos, pero cuando las otras tribus descubrieron que se estaban volviendo ricos los saquearon. Cuando Ary le pregunta el nombre de ese personaje resultó ser Kair Benyair. 

Ary regresa al hotel y tras interrogar y presionar a Benyair éste acepta llevarlos a las cuevas del Qumrán donde asevera hay más documentos ocultos. Los tres se internan en las entrañas del desierto de Judá y entran a unas cavernas desconocidas, pero justamente cuando han llegado al recinto donde hay más documentos aparecen unos hombres, matan a Benyair y apresan a Ary, pero Jane, que no ha entrado con ellos, al ver que no salen de las cuevas, regresa a Jerusalén para dar aviso a las autoridades. 

La novela tiene a ratos pasajes bien armados con mucha tensión dramática, como una buena novela policiaca, pero de pronto se pierde y al final trata de sorprender al lector con la aparición injustificada de los esenios quienes, dice, han vivido ocultos en las cuevas del Qumrán durante casi veinte siglos y ahora están por cambiar la historia. 

En las cuevas, Ary encuentra a su padre, quien fue secuestrado por miembros de los esenios, y la que ha pertenecido siempre. Los esenios obligan a Ary y a David a escribir todo lo que han encontrado en su investigación.

La novela termina con la transcripción del supuesto rollo perdido que no es más que una mezcla del Evangelio según San Juan con fragmentos de algunos de los rollos del mar muerto existentes y otro tanto de ficción. 

Pudo ser una buena novela policiaca, pero la autora se perdió forzando la trama con un argumento forzado, mesiánico, místico, en la que termina extraviándose. Tratando de ser interesante se enreda y pierde lo que había logrado de misterio y tensión en los pasajes más policiacos de la novela.

Lástima. Este libro me deja una lección: no volver a leer nada de doña Abecassis, pero le agradezco que me haya motivado a investigar más sobre los Rollos del Mar Muerto y descubrir cosas que no conocía.


sábado, 19 de junio de 2021

ESTUDIO SOBRE HEBREOS, CAP. 8

Jeremías Ramírez


Dice Ernesto Trenchard en su estudio sobre el libro de Los Hebreos: “…que se podría considerar la sección 8:1 hasta 10:18 como una porción homogénea, ya que en toda ella se presenta el ministerio del Señor en el tabernáculo permanente”. Sin embargo, este largo pasaje se divide en tres temas: “El nuevo pacto” (8:1-13), “”El ministerio del sumo sacerdote” (9:1-28) y “El sacrificio del sumo sacerdote” (10:1-18).

El mediador de un nuevo pacto

1  Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos,

2 ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre.

3 Porque todo sumo sacerdote está constituido para presentar ofrendas y sacrificios; por lo cual es necesario que también éste tenga algo que ofrecer.

En estos versículos el autor centra la atención del lector subrayando el punto principal: “…tenemos TAL SUMO SACERDOTE”. Con el adjetivo TAL el autor añade un significado ponderativo o intensificador ante las características de algo que se acaba de mencionar o es conocido. En este caso, es que el sacerdocio del Señor es de la orden de Melquisedec, que como hemos visto, es superior a la orden Aarónica, además que su sacerdocio es único, eterno, es decir, para siempre, sin principio ni fin; que Dios confirmó con un juramento; y que se basa no en algún nombramiento legal ni en requisitos raciales (ser descendiente de Aarón); que la muerte no puede afectar; que puede ofrecer un Sacrificio que no hay que repetir; que no tiene necesidad de ofrecer sacrificio por sus propios pecados. «¡Es precisamente un Sacerdote así el que tenemos en Jesús!», el cual se ha sentado a la diestra del trono de la Majestad de Dios en el Cielo, y es el Ministro del Santuario, único en majestad y en servicio o ministerio. 

El ministerio supremo del Sacerdote es abrir el camino hacia Dios a través de ofrendas y sacrificios. Los sacerdotes de la orden Aaronica lo hicieron repetidamente, año tras año, pero Jesús ha suprimido de una vez y para siempre las barreras que había entre Dios y el hombre, ofreciéndose a sí mismo como ofrenda y sacrificio y nos ha dejado un camino, que es Él mismo (Yo soy el camino, nos dice en Juan 14:6), y por este camino el hombre puede llegar a la presencia de Dios.

4 Así que, si estuviese sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo aún sacerdotes que presentan las ofrendas según la ley;

5 los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte.

Todos los sacerdotes israelitas debían ser parte de la familia levítica y de la descendencia de Aarón, como ya hemos dicho. El Señor Jesús era descendiente de Judá por lo tanto estaba impedido para que fuera designado como sacerdote, pero como es de la orden de Melquisedec, su sacerdocio es celestial.

Ahora bien, los sacerdotes terrenales servían siguiendo un modelo celestial, pero a pesar de seguir ese modelo sólo era una figura y sombra de las cosas celestiales.

Dios le dijo a Moisés: «Mira que los hagas de acuerdo con el modelo que se te ha mostrado en el monte» (Exodo 25:9; Exo 25:40 ). Dios le había mostrado a Moisés el modelo real del que todo culto terrenal es sólo una copia difusa; de modo que los sacerdotes terrenales cumplen un ministerio que no es más que una figura y sombra del orden celestial. 

Para la expresión “figura” el autor utiliza la palabra griega: hypodeigma, que quiere decir “boceto o copia”; y para “sombra” usa la palabra skiá, que quiere decir precisamente sombra, reflejo, fantasma, silueta. De modo que el sacerdocio terrenal, en tanto es sólo una copia, no puede introducirnos a la presencia de Dios. 

6 Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas. 

7 Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo.

Pero Jesús si puede introducirnos a la presencia de Dios, es la razón por la que se le  llame Mediador (Mesités) de un mejor pacto. Mesités viene de mesos, que quiere decir en medio. Un mesités es alguien que se coloca entre dos personas que están enemistadas y las reconcilia. En el griego jurídico, mesités era el avalista, garante o fiador. Es decir, era que estaba dispuesto a pagar la deuda de un amigo para arreglar las cosas. 

El Señor Jesús es nuestro avalista, nuestro garante, nuestro fiador, pues es quien lleva a cabo la intermediación, no en un tabernáculo terrenal, sino en uno celestial (es decir, que levantó el Señor y no el hombre), y que se sienta a la diestra (a la derecha) del trono de la Majestad en los cielos. Y quien actúa permanentemente desde el gran centro de todas las cosas donde se ejecutan todos los designios del altísimo.

En suma: Jesús es nuestro perfecto Mesités: porque se coloca entre nosotros y Dios. Abre el camino a la realidad y a Dios, y es el único que puede efectuar la reconciliación entre el hombre y Dios y su pacto es mucho mejor y está establecido sobre mejores promesas. Y esto es así porque el primero no fue perfecto (sin defecto), pero este segundo no tiene defecto. 

8 Porque reprendiéndolos dice:

    He aquí vienen días, dice el Señor,

    En que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto;

9 No como el pacto que hice con sus padres

El día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto;

Porque ellos no permanecieron en mi pacto,

Y yo me desentendí de ellos, dice el Señor.

En la Biblia, la palabra griega que se usa para pacto es diathéké. Por lo general, un pacto es un acuerdo en el que entran dos partes en igualdad de condiciones y, que si una de las partes incumple, el pacto queda anulado. 

Debemos tener presente que la palabra pacto en la Biblia no quiere decir que hemos llegado a un acuerdo con Dios en igualdad de condiciones, sino que toda la iniciativa pertenece a Dios. Él ha fijado los términos del pacto y el hombre no puede modificarlos. El Antiguo Pacto era el que Dios había hecho con el pueblo de Israel después de sacarlo de la esclavitud en Egipto y darles la Ley, pues Dios en Su Gracia se dirigió al pueblo de Israel y le ofreció una relación exclusiva con Él; pero esa relación dependía de la obediencia a la Ley. En Exodo 24:1-8 se narra este momento en que los israelitas aceptan este pacto: “Y (Moisés) tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, el cual dijo: Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos. Entonces Moisés tomó la sangre y roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la sangre del pacto que Jehová ha hecho con vosotros sobre todas estas cosas”. (Exodo 24:7-8). 

Ahora bien, aquel Antiguo Pacto se ha anulado por imperfecto y Jesús ha iniciado, con el nuevo pacto, una nueva relación con Dios. Y este nuevo pacto, como dijimos, está fundado sobre mejores bases y mejores promesas, como dice en el versículo 6, pues el Antiguo Pacto dice en el versículo 7, no era plenamente satisfactorio, es decir, sin defecto. Si lo hubiera sido, no se habría tenido que realizar este Nuevo Pacto por medio de Jesús. 

En 1 de Corintios 11:24-25 leemos: “…el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre…” 

8  He aquí vienen días, dice el Señor,

    En que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto;

En griego hay dos palabras para nuevo: Néos y Kainós. Néos describe una cosa que es nueva en cuanto al tiempo; aunque sea una copia de sus predecesoras. Kainós quiere decir no sólo es nuevo sino diferente en cuanto a su especie. Por ejemplo, después del ferrocarril apareció el avión. El avión era un nuevo medio de trasporte pero diferente al ferrocarril pues ya no se desplazaba en tierra sino en el aire. El avión, por tanto, es Kainos.

El nuevo Pacto que Jesús establece es kainós, porque es diferente al Antiguo pacto, profetizado muchos años atrás por el profeta Jeremías (31:31–34). 

Y este PACTO que establece el Señor es nuevo en su extensión: va a incluir la casa de Israel y la casa de Judá. Mil años atrás, en los días de Roboam, el pueblo de Israel se había dividido en dos partes: Israel al norte, con diez tribus, y Judá al sur, con las otras dos; y estos dos reinos no se habían vuelto a unir. El Nuevo Pacto iba a unir lo que había estado dividido milenariamente; los que antes eran enemigos estarían unidos.

10 Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel

Después de aquellos días, dice el Señor:

Pondré mis leyes en la mente de ellos,

Y sobre su corazón las escribiré;

Y seré a ellos por Dios,

Y ellos me serán a mí por pueblo;

El Antiguo Pacto dependía de la obediencia a una Ley impuesta desde fuera, escrita en piedra; pero el Nuevo Pacto estaría escrito en los corazones y en las mentes de las personas, que obedecerían a Dios, no por miedo al castigo, sino por amor. Le obedecerían, no porque la Ley los obligaba a hacerlo, quisieran o no, sino porque tendrían escrito en el corazón el deseo de obedecerle y también los dotaba del poder de cumplir su leyes, imposibles sin su poder a través del Espíritu Santo que mora en cada creyente y nos “energiza” para hacer su voluntad. 

11 Y ninguno enseñará a su prójimo,

Ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor;

Porque todos me conocerán,

Desde el menor hasta el mayor de ellos.

Es este versículo nos dice que es nuevo en su universalidad. Todos los seres humanos conocerían a Dios, desde el más pequeño hasta el más grande. Eso era algo completamente nuevo. En la vida ordinaria de los judíos había muchas escisiones, separaciones. Por una parte estaban los fariseos y los ortodoxos que se regían por la Ley; y por otra, los llamados despectivamente "la gente de la tierra», personas ordinarias que no cumplían la ley ceremonial en todos sus detalles. Se les despreciaba. Y estaba prohibido tener alguna relación con ellos; por ejemplo, no se permitía que una joven se casara con uno de ellos pues se decía que era como dejarla a merced de las fieras; estaba prohibido hacer un viaje con ellos, e incluso, hasta donde fuera posible, tener algún trato o relación laboral o comercial con ellos. Para los estrictos cumplidores de la Ley, la gente ordinaria estaba fuera de la sociedad; pero en el Nuevo Pacto estas escisiones no existirían. Todas las personas —sabios y analfabetos, grandes y pequeños— conocerían al Señor. Las puertas que habían estado cerradas se abrirían de par en par.

12 Porque seré propicio a sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades.

Sería diferente pues este Pacto realmente produciría el perdón pues Dios había dicho que mostraría Su Gracia en las iniquidades de ellos y que perdonaría sus pecados. La nueva relación está basada exclusivamente en Su amor. Bajo el Antiguo Pacto, uno podía mantener la relación con Dios solamente mediante el cumplimiento de la Ley; es decir, por su propio esfuerzo. Ahora, todo depende, no del esfuerzo humano, tan falible, sino solamente de la Gracia de Dios. El Nuevo Pacto pone a los hombres en relación con un Dios. 

Lo más contundente del Nuevo Pacto es que hace que la relación del hombre con Dios ya no dependa de la dudosa y vacilante fidelidad humana, sino de la segura e inmutable fidelidad de Dios. 

13 Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer.

Cuando dice que el Antiguo Pacto es viejo el autor de hebreos utiliza la palabra griega (guéraskón), que deriva del un viejo verbo: Gëraskö que proviene de gëras (edad), y de gerön (viejo), palabra que hace referencia a la decadencia provocada por la ancianidad, es decir, que no sólo que se hace viejo, sino también que queda inservible y “está próximo a desaparecer”. Para “desaparecer” usa la palabra afanismós, que se utilizaba para indicar la acción de “borrar una inscripción, abolir una ley o arrasar una ciudad”. Así es que el Pacto que establece el Señor Jesús es nuevo en su especie y cancela definitivamente el anterior.


FUENTES:

Santa Biblia, Reina Valera, 1960.

William Barclay, Comentario al Nuevo Testamento: Hebreos, Vol. 13. Edit. Clie.

Ernesto Trenchard, Epístola a los Hebreos, Editorial Portavoz, 1957.

A.T. Robertson, Comentario al Texto Griego del Nuevo Testamento, Editorial Clie.



martes, 25 de mayo de 2021

EL REPOSO QUE DIOS NOS OFRECE. Estudio sobre el capítulo 4 de Hebreos

Jeremías Ramírez


Introducción

El gran tema de este capítulo es el REPOSO e indica de qué manera el creyente entra a ese reposo, y qué tan importante es no repetir el error de los antiguos israelitas que, liberados por Moisés de la esclavitud egipcia, no lograron entrar al REPOSO que Dios les ofreció y se quedaron vagando 40 años en el desierto.

En este capítulo hace un paralelismo entre la iglesia y el pueblo de Israel para advertirnos que lo mismo que le sucedió a los israelitas nos puede suceder a nosotros, es decir, que nos perdamos el privilegio de entrar en reposo y vivir, como todo mundo, atemorizado por las circunstancias de la vida. 

La causa por la que Dios juró que los israelitas no entrarían en su REPOSO es subrayada al final del capitulo 3 con una serie de preguntas: 


1. ¿Quiénes fueron los que, habiendo oído, le provocaron? ¿No fueron todos los que salieron de Egipto por mano de Moisés?

2. ¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto?

3. ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron?


¿Cuál fue esta desobediencia? En el 3:19 vemos que no pudieron entrar “a causa de incredulidad”.

Por lo tanto, el autor nos recomienda “Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones…”

Ahora bien, ¿qué era ese reposo que no lograron obtener los israelitas? Ese reposo era la posesión y disfrute de la tierra prometida donde pudieron haber descansado de los 400 años de esclavitud y disfrutar por fin la libertad en plenitud que Dios les brindaría en una tierra en la que fluía leche y miel, y su presencia les garantizaba una vida en abundancia, paz y armonía. Y es justamente lo que Jesús nos promete: “Porque yo he venido para que tenga vida y la tengan en vida en abundancia” (Juan 10:10).

Este propósito se malogró por su “…corazón malo de incredulidad…”. Por ello, para que nosotros no perdamos la oportunidad de entrar a su reposo, debemos exhortarnos “…los unos a los otros cada día […] para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado”.

En el capítulo 4 continua con el tema, pero dirigido directamente a los destinatarios de este escrito en particular, y en general, a los cristianos de los siglos venideros.


1 Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado.

2 Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron.

3 Pero los que hemos creído entramos en el reposo, de la manera que dijo:

    Por tanto, juré en mi ira: “No entrarán en mi reposo; aunque las obras suyas estaban acabadas desde la fundación del mundo”.


Aquí vemos que la promesa de entrar en el reposo de Dios es vigente para nosotros, pues nos dice: “…no sea que permaneciendo la promesa…” la cual se nos ha anunciado”. Pero el riesgo que corremos de no entrar en el reposo del Señor es cuando nos damos cuenta que la vida cristiana tiene dificultades y presiones externas. Pablo le escribe a Timoteo: “… todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución… “(2 timoteo 3:12), una advertencia que habría que considerar más en ciertas épocas y países que en otras. 

Cuando los doce espías israelitas recorrieron la tierra prometida diez regresaron con una visión pesimista y se asustaron porque: “…el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas; y también vimos allí a los hijos de Anac […] Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos. Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros […] La tierra por donde pasamos […] es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos […] son hombres de grande estatura. También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros […] como langostas…” Y tal parece que esa opinión era respaldada por todo el pueblo. (Números 13:28-33).

Repito: a nosotros, que también “…se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos…”, podemos caer en el mismo error, pues cuando nos enfrentamos ante los problemas de la vida o, como acabamos de experimentar en esta pandemia en la que el mundo se puso de cabeza y la gente entró en estados de pánico, muchos creyentes también se asustaron, y, como dice el versículo 1, nos comportamos como quien vive sin Cristo, como si “…alguno de vosotros parezca no haber alcanzado”, pues hemos sido presas del miedo.

No es una novedad que en el mundo tendremos aflicción, pero el Señor promete a los suyos que confiemos porque el ha vencido al mundo y nos puede brindar la paz de vivir en su reposo. Por ello la invitación del Señor es: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”. (Mateo 11:28-30).

En muchas partes, tanto en el Nuevo como en el Viejo Testamento, vemos esta promesa. Estos son algunos pasajes:


  1. El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. (Juan 10:10).
  2. Jehová es mi pastor; nada me faltará. / En lugares de delicados pastos me hará descansar; / Junto a aguas de reposo me pastoreará. / Confortará mi alma; / Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. / Aunque ande en valle de sombra de muerte, / No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; / Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. / Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; / Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. / Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, / Y en la casa de Jehová moraré por largos días. (Salmo 23)
  3. “El que habita al abrigo del Altísimo / Morará bajo la sombra del Omnipotente. / Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; / Mi Dios, en quien confiaré. / El te librará del lazo del cazador, / De la peste destructora. / Con sus plumas te cubrirá, / Y debajo de sus alas estarás seguro…” Salmo 91.
  4. “Bienaventurado el varón … que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. / Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, / Que da su fruto en su tiempo, / Y su hoja no cae; / Y todo lo que hace, prosperará. (Salmo 1:1-3)
  5. “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. Juan 16:33


Y a los israelitas “…no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron”.

Ahora bien, (v.3) para “…los que hemos creído entramos en el reposo…”. La pregunta es entonces: ¿Creemos realmente en Dios? ¿Caminamos en esta vida confiando en Él?, ¿Podemos decir como Pablo “Ya no vivo yo sino Cristo vive en mi?”.

Si esto es así, es que vivimos por fe y hemos entrado en su reposo, de modo que podemos caminar con la certeza de su presencia en nuestras vidas y nada nos apartará de su amor, ni la muerte, ni la vida, ni lo alto ni lo profundo ni ninguna cosa creada”. Porque si vivimos, para él vivimos, y si morimos, para él morimos… Y todo ello porque hemos entrado a su reposo. 

Sin embargo, a los que no han creído, dice: “ Por tanto, juré en mi ira… no entrarán en mi reposo”


4 Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día.


Este versículo 4 nos afirma que el día de reposo fue creado por Dios para nuestro descanso; pues Él mismo, al terminar la creación, “reposó de todas sus obras en el séptimo día”. Es un gran privilegio y una enorme bendición que los creyentes, los que somos hijos de Dios, podemos caminar por este mundo soportados por la poderosa mano de Dios. 


5 Y otra vez aquí: No entrarán en mi reposo.

6 Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de desobediencia,

7 otra vez determina un día: Hoy, diciendo después de tanto tiempo, por medio de David, como se dijo:

    Si oyereis hoy su voz,

    No endurezcáis vuestros corazones.


Para que esta bendición del reposo de Dios se haga realidad en nuestras vidas es importante que “si oímos hoy su voz NO ENDUREZCAMOS NUESTRO CORAZONES. 


8 Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día.

9 Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios.

10 Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas.


Cuando finalmente los israelitas entraron a tomar posesión de su la tierra que Dios les había prometido no tuvieron realmente el reposo en plenitud, pues aún persistía su incredulidad y pronto empezaron a tener conflictos, conflictos que aun siguen vigentes como lo acabamos de ver estos últimos días en su confrontación con los palestinos, particularmente con Hamas, el Movimiento de Resistencia Islámica de Palestina.

Por tanto, dice el versículo 9, “queda un reposo para el pueblo de Dios y ese reposo es Cristo. Él nos libra del agobio del pecado y sobre Él podemos echar nuestras ansiedades “…porque él tiene cuidado de vosotros” nos dice el apóstol Pedro (I Pedro 5:7). Libres del agobio del pecado podemos alcanzar el reposo para nuestras almas del mismo modo que Dios ha reposado de sus obras.


11 Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia.


Si no tenemos esta paz en nuestros corazones y una paz que “sobre pasa todo entendimiento”, es que sigue habiendo resabios de incredulidad en nuestros corazones. Y si queremos descansar en su reposo procuremos entrar sin que ninguno caiga en desobediencia por el pecado.


12 Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

13 Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.


Pareciera como que en este versículo 12 cambia de tema, pero sigue hablando del reposo. Pensemos como cuando se nos ha enterrado una espina profundamente y sólo logramos descansar cuando hurgamos hasta lo profundo y logramos arrancarla del todo. Así el pecado que se hunde de tal manera en nuestra vida y que no logramos detectar, pero ahí sigue generando problemas y dolores y provocando la angustia que nos acosa y no impide reposar en el descanso del Señor. 

Por eso David escribe en Salmos 19:12: “¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos”. 

Y es la palabra, viva y eficaz, cuando penetra hasta lo más profundo de nuestro corazón, la que puede librarnos de las “espinas profundas del pecado”. Pedro lo entendía bien pues fue él quien le dijo: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.”. (Juan 6:68). Gracias al Señor que “no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia” (Hebreros 4:13).


Jesús el gran sumo sacerdote

14 Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión (confesión).

15 Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.

16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.


Ahora bien, si lo que nos frena de entrar plenamente en el reposo de Dios sea que pensemos que el Señor no puede entender nuestros problemas, tenemos que considerar que el es nuestro sumo sacerdote que puede comprendernos porque “fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado”. Es decir, que Él sufrió todo lo que nosotros podemos padecer, incluso el acoso del pecado, y aun más, pues mientras nosotros caemos, él se mantuvo firme, por eso dice al final de este versículo 15: “…pero sin pecado”. 

Cuando fue tentado por Satanás en el desierto tras un periodo larguísimo de ayuno de 40 días, resistió y no cedió ante las sugerencias malignas, cosa que, por ejemplo, Eva no pudo resistir ante la tentación frente al árbol del bien y del mal. 

Yo no sé que es no comer 40 días y qué tan terrible es el hambre que se experimenta, pero nuestro Señor sí lo sabe y aun así no cayó en la tentación de Satanás.

De modo que teniendo conciencia de que Él entiende todas nuestras debilidades, podemos acercarnos confiadamente a su trono de gracia para alcanzar misericordia y hallar gracia, que es el mejor socorro que podamos tener, pues “…la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”. 

Hermanos, ante la amenaza del contagio, de la violencia, la estrechez económica, la enfermedad, los problemas familiares, y todo aquello que nos amenaza y que en muchas ocasiones nos hace que nos sintamos que estamos solos, desamparados, y nos llene de temor y nos cueste, incluso, conciliar el sueño, estamos en el mejor momento para entrar en el reposo del Señor. Por ello, “…Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia”. ¿Qué necesitamos? Creer, pues “…al que cree todo le es posible”, como el dijo el Señor a ese padre de familia en Marcos 9:23.

Entremos pues a su reposo nosotros, los que hemos creído en Jesús y prediquemos de esa manera a un mundo atemorizado por la violencia o por el contagio de los virus.


lunes, 24 de mayo de 2021

EL EVANGELIO LLEGA A LOS GENTILES E INICIA CON UN MILTAR ROMANO (HECHOS 10: 1 al 12:11

                                                                                                                                            Jeremías Ramírez

Introducción

El capítulo 10 del libro de Los Hechos es muy importante pues narra el momento en que Dios abre la puerta a los gentiles, una puerta que nunca más se cerrará, pese a cierta resistencia de los primeros judeocristianos quienes pensaban que la salvación era para el pueblo de Israel. 

Cuando Pedro regresa a Jerusalén después de su encuentro con Cornelio, su familia y amigos, los “que eran los de la circuncisión discutían con él “¿Por qué has entrado en casa de hombre incircuncisos y has comido con ellos?” Pedro les relata por qué fue con ellos y qué sucedió en la casa de Cornelio y exclamaron: “¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!”.

Pedro fue el elegido para esta operación y el beneficiario y primer gentil de la iglesia de Cristo fue uno de los odiados invasores, un militar romano, un centurión llamado Cornelio, y de paso varios de sus soldados, sus amigos y sus familiares (no se sabe cuántos).

Presentación de Cornelio en el relato bíblico y su contexto geográfico, laboral y religioso

1. Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana,

2. piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre.


Cesarea

Era una ciudad romana fundada por el rey Herodes el Grande en el siglo I a.c. sobre un lugar llamado la Torre de Straton. Y le puso el nombre de su protector, el emperador César Augusto. La ciudad fue descrita en detalle por Flavio Josefo (Antigüedades XV, 331 y ss.; La guerra I, 408 y ss.). Era una ciudad amurallada, con el puerto más grande de la costa este del Mediterráneo. Su templo, dedicado a César Augusto, estaba sobre un basamento que daba hacia el puerto. Tenía, acorde a la tradición imperial, edificios públicos y sofisticadas instalaciones de esparcimiento. 

En esta ciudad Herodes construyó un palacio que se encontraba sobre un promontorio rocoso sobre el mar en la parte sur de la ciudad. Su gran complejo arquitectónico medía 110 x 60 mts., con una piscina decorativa rodeada por pórticos. 

En el año 6 d.c., se convirtió en sede de los procuradores romanos de la Provincia de Judea y allí se instalaron los cuarteles de la X Legión Romana . En los siglos II y III, la ciudad se expandió y se convirtió en una de las más importantes en el área oriental del Imperio Romano, definida como la "metrópolis de la provincia de Siria Palestina".

Cesárea desempeñó una importante función en la temprana historia cristiana. Allí tuvo lugar el bautismo de Cornelio (Hechos 10:1-5); de allí zarpó Pablo para sus travesías por el Mediterráneo oriental y años más tarde estuvo allí prisionero y enviado a Roma para ser juzgado (Hechos 23:23-24).


Características de Cornelio

a) Era un centurión. Incluir datos de los centuriones. 

b) Pertenecía a la cohorte “Itálica”.

c) Era Piadoso y temeroso de Dios.

d) Hacía muchas limosnas a los judíos

e) Oraba a Dios siempre (es decir, ya había dejado atrás la idolatría) El adjetivo siempre es un indicador de su fidelidad.


Organización militar romana

Legión: conformada por 6 mil soldados organizados en 10 cohortes 

Cohorte: conformada por 600 soldados en 6 centurias

Centuria: 100 soldados. 


Las centurias eran el espinazo del ejército romano, y su jefe, el centurión, debería tener ciertas cualidades. Un historiador dice: “Se prefiere que los centuriones no sean temerarios ni lanzados, sino buenos hombres de mando, de carácter estable y prudente, no propenso a iniciar la ofensiva ni la pelea temerariamente, sino capaces, cuando se ven asediados u oprimidos, de mantenerse firmes en su puesto hasta la muerte”.  

Cornelio era un temeroso de Dios, es decir, un seguidor del judaísmo cuya piedad era sumamente notable. Cabe señalar que los gentiles seguidores del judaísmo se clasificaban en dos tipos: Prosélitos y Temerosos.

Los prosélitos eran gentiles que habían pasado por un largo proceso de conversión abrazando el judaísmo, habiéndose sometido a la circuncisión, se bautizaban y aceptaban todas las reglas rituales, guardaban las fiestas y adoraban al Elohim o Yahweh y por ello habían pasado a formar parte de la comunidad. Por lo tanto, tenían todos los derechos de los judíos de nacimiento y se sentaban detrás del primer grupo de judíos. Se les denominaba Ger Tzadik o “prosélitos de justicia”.

Los temeroso de Dios eran gentiles que se identificaban con la fe hebrea, y se sentía atraído por las enseñanzas de La Tora reconociendo a Elohim de Israel como único Dios. Y por ello, se habían apartado de los ídolos, pero aun no daban el paso final de conversión, o no querían convertirse o bien estaban en proceso y, por ende, no se sometían a la circuncisión ni aceptaban necesariamente las reglas de conducta judías en todos sus detalles (por ejemplo, la observancia del Sabbat, la comida, las purificaciones rituales). Se sentaban en los últimos asientos de la sinagoga y se congregaban cada sábado a escuchar y aprender la Tora de Moisés. A este grupo se le denominaba Ger Toshav o prosélitos de la puerta. y no eran considerados legalmente como judíos, pero ayudaban a la sinagoga y formaban como un reservorio de potenciales prosélitos. A este grupo pertenecía Cornelio, sus amigos y su familia.


3 Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio.

4 El, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios.

5 Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro.

6 Este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas.


Los hechos iniciales

a) Una visión de un ángel de Dios que entraba (se venía acercando a él). Pedro en el 11: 13 nos dice que el ángel “…se puso en pie…” es decir, se detuvo junto a él.

b) Le llama por su nombre: Cornelio

c) La causa de que Dios lo haya escuchado fue: “Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios

d) Hora: novena, es decir, las tres de la tarde. 

e) Mensaje: “Envía … hombres a Jope, y haz venir a Simón …él te dirá lo que es necesario que hagas. El en el 11:14 Pedro agrega qué más le dijo el ángel: “…él te hablará palabras por las cuales serás salvo tú, y toda tu casa”.


Simón el curtidor.

Fuera de estas pocas palabras no sabemos más de este hombre, aunque podemos deducir que era un judeocristiano, que había instalado su casa junto al mar porque su oficio necesitaba agua, mucha agua y, por los fétidos aromas de su oficio, necesitaba estar fuera de la ciudad. Era hospitalario y tenía una buena amistad con Pedro, por eso lo hospeda.


Curtido de pieles en la antigüedad: 

Los curtidores tomaban las pieles de animales y las remojaban en agua. Entonces las aporreaban y restregaban para eliminar los restos de carne y grasa. Luego remojaban las pieles en orina para ablandar el pelo o las dejaban secar durante varios meses, después de lo cual las bañaban en una solución salina. Después de que el pelo se hubiese ablandado, los curtidores lo raspaban con un cuchillo. Cuando el pelo era eliminado, los curtidores ablandaban la piel con una solución de estiércol. Las heces de los perros eran las preferidas para este fin, por lo que en las ciudades antiguas era frecuente ver a niños recogiéndolas. Y en las esquinas colocaban orinales para recoger la orina humana, sustancia importante en las curtiderías. También se les aplicaba aceite de cedro, alumbre o tanino y se estiraba la piel a medida que perdía humedad y absorbía el agente curtidor .


La reacción de Cornelio

7 Ido el ángel que hablaba con Cornelio, éste llamó a dos de sus criados, y a un devoto soldado de los que le asistían;

8 a los cuales envió a Jope, después de haberles contado todo.


Descripción de Jope y su ubicación 

La ciudad de Jope (Jaffa o Jaffo) está ubicada aproximadamente a 50 km al sur de Cesarea. Su nombre aparece por primera vez en la lista de ciudades que Tutmosis III capturó (Siglo XV a.C.). Estrabón (Siglo I d.C.) es el primero que asocia a Jope con la leyenda de Andrómeda atada a una roca. Actualmente se le llama Jaffa o Jaffo, que viene de la palabra hebrea “Yaffé” que significa “Bello”. Junto a Jope actualmente se asienta Tel-Aviv, actualmente la segunda ciudad más importante después de Jerusalén.

Puerto

En Jaffa estaba uno de los puertos más antiguos en el mundo que todavía funcionan. Aquí vino Jonás para huir de Dios hacia Tarsis (Jon 1:3). En la construcción del Templo de Salomón, se mandaron en balsas cedros de Fenicia hasta Jope y luego transportados a Jerusalén (2 Cr 2:16). Jaffa era el puerto principal de entrada durante el periodo turco y, por donde visitantes y peregrinos, entraban a Tierra Santa.


Motivo de la presencia de Pedro en Jope: 

Pedro vino a Jope desde Lida para resucitar a Tabita (Dorcas) de la muerte (Hechos 9:36-42). 


Distancia entre Jope y Cesarea: 

Si consideramos que una persona camina a una velocidad de 5 km/h caminar de ir de Jope a Cesárea o viceversa se emplearían 10 horas para recorrer los 50 kilómetros que había entre ambas.  


La preparación de Pedro

9 Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta.

10 Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis;

11 y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra;

12 en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo.

13 Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come.

14 Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás.

15 Volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común.

16 Esto se hizo tres veces; y aquel lienzo volvió a ser recogido en el cielo.

17 Y mientras Pedro estaba perplejo dentro de sí sobre lo que significaría la visión que había visto, he aquí los hombres que habían sido enviados por Cornelio, los cuales, preguntando por la casa de Simón, llegaron a la puerta.

18 Y llamando, preguntaron si moraba allí un Simón que tenía por sobrenombre Pedro.

a) Pedro sube a orar. La oración era muy importante para los judíos y debe ser igual para nosotros los cristianos.

b) Hora: Era casi la hora sexta, es decir, cerca de las 12 del día.

c) Los enviados de Cornelio venían en camino y estaban por llegar cuando Pedro tuvo la visión. Los enviados de Cornelio debieron de haber salido de Cesarea por la tarde del día anterior y pernoctaron por el camino y continuaron su viaje al día siguiente. 

d) Cuando estaba orando tuvo hambre, y en estas condiciones tuvo una visión.

e) Visión: un lienzo desciende del cielo con animales puros e impuros

f) Una orden: Pedro, mata y come

g) Respuesta de Pedro: “No; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás”.

La voz corrige a Pedro: “Lo que Dios limpió, no lo llames tú común.

h) Los hechos se repiten tres veces y luego el lienzo desaparece

i) Pedro se queda perplejo tratando de entender en el significado de la visión.

j) Los enviados de Cornelio llegan en ese momento y preguntan por Pedro. 


La orden divina a Pedro para que vaya con los enviados de Cornelio

19 Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí, tres hombres te buscan.

20 Levántate, pues, y desciende y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado.


Pedro no oyó a los hombres (gentiles) que preguntaban por él. Como no era común el contacto entre judíos y gentiles, y mucho menos la convivencia, las visitas y el compartir los alimentos, porque había el riesgo de contaminarse en términos ceremoniales, el Espíritu de Dios le ordena que vaya con ellos sin dudar. 

Ante esta manera tan directa del Espíritu Pedro no se niega como lo acaba de hacer con la indicación de “mata y come”.


21 Entonces Pedro, descendiendo a donde estaban los hombres que fueron enviados por Cornelio, les dijo: He aquí, yo soy el que buscáis; ¿cuál es la causa por la que habéis venido?

22 Ellos dijeron: Cornelio el centurión, varón justo y temeroso de Dios, y que tiene buen testimonio en toda la nación de los judíos, ha recibido instrucciones de un santo ángel, de hacerte venir a su casa para oír tus palabras.

23 Entonces, haciéndoles entrar, los hospedó. 


Tan pronto ha bajado ni siquiera espera a qué ellos digan el motivo de su visita, sino que de inmediato les dice: “yo soy el que buscaís; ¿cuál es la causa por la que habéis venido?”. Luego de escuchar el mensaje, Pedro hace algo insólito para un judío: los invita a pasar. Parece que Pedro ha entendido el mensaje simbólico del Señor con el lienzo lleno de animales y la sentencia: “Lo que Dios limpió, no lo llames tú común“. Pedro acaba de romper una de las reglas de convivencia entre judíos y gentiles, pero si Dios lo ha decretado ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios?”, como dirá más tarde respecto a la llegada del Espíritu Santo sobre Cornelio, familia y amigos. 

Por otra parte, si en ese momento hubieran partido para Cesarea llegarían a las 11 o 12 de la noche. Si consideramos que no había luz eléctrica, las noches seguramente eran sumamente oscuras, salvo cuando había luna llena. Así que lo conveniente era partir al día siguiente, por eso los invita a pasar.


23 (continuación) …Y al día siguiente, levantándose, se fue con ellos; y le acompañaron algunos de los hermanos de Jope.


Al otro día salen para Cesarea. No sabemos a qué hora se fueron, pero no fue temprano porque no les dio tiempo de cubrir el recorrido en una jornada y tuvieron que pernoctar a mitad del camino, pues el versículo 24 repite la misma frase del versículo 23: “al otro día”.

Y el hecho de que no pudieron salir temprano se debió a que Pedro mandó llamar a seis hermanos de Jope para que lo acompañaran. En el 11:12 nos dice que “Fueron también conmigo estos seis hermanos”. 

¿Por qué decidió invitar a esos hermanos? ¿Tenía miedo? ¿Fue el Espíritu quien le indicó? Seguramente intuyó que algo importante iba a acontecer y para darle validez y justificar ante los demás esta reunión con gentiles hace que lo acompañen seis hermanos como testigos. Y la decisión fue acertada pues cuando regresa a Jerusalén los hermanos judíos fieles a la circuncisión le reclaman: “Y cuando Pedro subió a Jerusalén, disputaban con él los que eran de la circuncisión, diciendo: ¿Por qué has entrado en casa de hombres incircuncisos, y has comido con ellos?” (Hechos 11:3).  Regresemos al capítulo 10.

 

24 Al otro día entraron en Cesarea. Y Cornelio los estaba esperando, habiendo convocado a sus parientes y amigos más íntimos.


Al día siguiente…


a) Cornelio los estaba esperando

b) Había convocado a sus familiares

c) Y amigos más íntimos.


Cuando hemos encontrado algo muy bueno queremos compartirlo con quienes amamos más. Cuando tras encontrar al Señor empezamos a compartir nuestra vida nueva con nuestr0s familiares y amigos es equivalente a comenzar por Jerusalén antes de llegar a lo último de la tierra. Así que empecemos a compartir el evangelio con nuestros familiares y ya el Señor nos llevará a los demás.


25 Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró.


Cornelio no esperó a que Pedro entrara más allá de su patio, sino que salió a recibirle y como sabía que era mensajero de Dios, se postra, lo cual, como temeroso de Dios, sabía que no debía hacer. Pero esto mismo hizo el apóstol Juan ante el ángel que le traía en anuncio (Apocalipsis 19:10).


26 Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre.

27 Y hablando con él, entró, y halló a muchos que se habían reunido.


Qué sorpresa ha de haber recibido Pedro al ver todas esas personas (no sabemos cuantas eran) que lo estaban esperando para que les enseñara el camino de salvación. 


Se rompen las murallas

28 Y les dijo: Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo;

29 por lo cual, al ser llamado, vine sin replicar. Así que pregunto: ¿Por qué causa me habéis hecho venir?


“Cuán abominable”. Qué manera de iniciar un discurso. “Juntarse o acercarse a un extranjero”. Aquí vemos como Pedro ya había entendido el simbolismo del lienzo con los animales y por eso “ha venido sin replicar”. 

En este punto Pedro aún no entendía cuál era la razón por la que lo habían llamado, por eso les pregunta: “¿Por qué causa me habéis hecho venir?”. 


La razón de su llamado

30 Entonces Cornelio dijo: Hace cuatro días que a esta hora yo estaba en ayunas; y a la hora novena, mientras oraba en mi casa, vi que se puso delante de mí un varón con vestido resplandeciente,

31 y dijo: Cornelio, tu oración ha sido oída, y tus limosnas han sido recordadas delante de Dios.

32 Envía, pues, a Jope, y haz venir a Simón el que tiene por sobrenombre Pedro, el cual mora en casa de Simón, un curtidor, junto al mar; y cuando llegue, él te hablará.


El tiempo: “Hace cuatro días”. Aquí se nos revela el tiempo que tomó ir por Pedro a Jope: dos días de ida y dos de venida. Sus enviados han de haber salido ese mismo día en la tarde y llegaron con Pedro al día siguiente. Pernoctan en casa de Simón el Curtidor y salen al día siguiente, es decir, al tercero y pernoctan nuevamente por el camino y hasta el cuarto día llegan a casa de Cornelio.

Reconociendo a un ángel: ¿Cómo fue que Cornelio entendió que era un ángel? Por sus vestidos resplandecientes, vestidos fuera de lo común, incluso hoy que alguien puede traer un vestido brilloso de seda o satín, pero no resplandeciente. Y de esa forma son las vestiduras del Señor en Apocalipsis y de los ángeles en diversas apariciones.

Causas de que fueron oídas sus oraciones: la entrega y sinceridad de sus oraciones y de sus limosnas, algo muy apreciado, como vemos, para nuestro Señor.

Mensaje medular: “Envía por Simón”, y seguramente aquí es donde le revela que Pedro “…le hablará palabras por las cuales serás salvo tú, y toda tu casa”.


33 Así que luego envié por ti; y tú has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios, para oír todo lo que Dios te ha mandado.

34 Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas,

35 sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia.


Estamos todos aquí en presencia de Dios.

¿En presencia de Dios? Nosotros sabemos que “donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”, como leemos en Mateo 18:20. Seguramente esto no lo había oído Cornelio, pero intuía que si Pedro era enviado por Dios, entonces Dios estaba con él, con Pedro, y por ende, ellos estaban en presencia del Señor de Señores, que no era Pedro, sino el mismo Cristo que en breve Pedro se los iba a revelar, aunque, como vemos en los siguientes versículos, ya habían recibido noticias de él, pero aun no sabían que Jesús era el camino, la verdad y la vida.

Aquí cabría preguntarnos si tenemos esa misma actitud cuando venimos a la iglesia. Aquí, hermanos, estamos ante la presencia de Dios. No es una simple reunión de personas que profesan una fe sino que es una reunión en la que Dios preside y nos enriquece. Si no tenemos esta actitud, creo que nos estamos perdiendo de algo muy importante. Cornelio le dice a Pedro: “Estamos aquí en la presencia de Dios, para oír todo lo que Dios te ha mandado”. Así, con esa actitud receptiva venga usted cada domingo a reunirse con sus hermanos.


El mensaje de salvación

36 Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos.

37 Vosotros sabéis lo que se divulgó por toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan:

38 cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.


El aspecto medular del mensaje del evangelio es Jesús de Nazaret, como seguramente era conocido, quien traía “buenas de gran gozo que serán para todo el pueblo”, esas buenas noticias que revelaban a “Emmanuel”, es decir, a Dios con los hombres. Y por ello es “SEÑOR DE TODOS”, pues ungido con el ESPÍRITU SANTO Y PODER anduvo haciendo bienes y sanando a los oprimidos por el diablo.

Sus hechos portentosos daban fe que Dios estaba con él, y que él era Dios, como les dijo a los judíos cuando lo cuestionaron: “¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente. Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí…” (Juan 10:24 y 25). Y cuando Juan, que estaba encarcelado, mando a sus discípulos a preguntar si Jesús era a quien debía de venir o debían esperar a otro “En esa misma hora sanó a muchos de enfermedades y plagas, y de espíritus malos, y a muchos ciegos les dio la vista. Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio…” (Lucas 7:21-22).

Y de todos estos hechos, Pedro agrega:


39 Y nosotros somos testigos de todas las cosas que Jesús hizo en la tierra de Judea y en Jerusalén; a quien mataron colgándole en un madero.


Aquí Cornelio tenía ante sí a un hombre que había visto de manera directa, como testigo presencial, los hechos portentosos del Señor. Cuántas cosas debió de comentarles Pedro y que en la síntesis del relato no tenemos. Pero si se nos narra como concluye su relato:

40 A éste levantó Dios al tercer día, e hizo que se manifestase;

41 no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había ordenado de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de los muertos.

42 Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos.

43 De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre.

Y fue Pedro, y quizás algunos de los hermanos que lo acompañaban, quien había visto con sus ojos y convivido con Jesús resucitado. No, no era una alucinación de unos hombres doloridos, sino que comieron y bebieron con él, privilegio que no fue para todos, aunque si para un gran número, como dice Pablo en 1 Corintios 15:6: “…Después apareció á más de quinientos hermanos juntos; de los cuales muchos viven aún, y otros son muertos”, aunque el mayor privilegio lo tuvieron sus 11 discípulos pues para entonces Judas ya no estaba con ellos. 

Y sus últimas indicaciones que les dio a sus discípulos fueron “predicar al pueblo y testificar que EL ES EL DIOS HA PUESTO POR JUEZ DE VIVOS Y MUERTOS, como dan fe los profetas certificando que todo esto es verdad, de modo que creyendo en él recibirían el perdón de sus pecados en su nombre.

He aquí el mensaje esperado por Cornelio y los suyos: el mensaje de salvación. Y en ese momento acaece un hecho portentoso.


El Espíritu Santo en los gentiles

44 Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso.

45 Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo.

46 Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios.


La sorpresa de Pedro y sus acompañantes “fieles de a circuncisión”, es decir, judíos de pura cepa, devotos de las tradiciones judías, de que también sobre los gentiles se derramase el Espíritu Santo “¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!”, como dicen los judíos de Jerusalén, porque los oían hablar en lenguas.

Aquí cabe preguntar si la recepción del Espíritu Santo viene acompañado de la manifestación de hablar en lenguas. Y la respuesta es NO. En ese tiempo hubo tres manifestaciones iniciales del derramamiento del Espíritu Santo, pero no todos fueron acompañado de hablar en lenguas, o al menos no lo puntualiza el relato: 

  1. Cuando el Espíritu se derramó en los discípulos en el aposento alto (Hechos 2;4), aunque difiere en cierto sentido de esta manifestación de Cornelio y sus amigos. Aquí fueron lenguas conocidas que comunicaban un mensaje. En Cornelio, leguas que “magnificaban a Dios”.
  2. Cuando el Espíritu se derramó en los samaritanos, recibían el Espíritu Santo cuando los apóstoles les imponían las manos, pero no nos dice qué señales daban. Dice en Hechos 8:17 únicamente que Pedro y Juan “…les impusieron las manos, y recibieron el Espíritu Santo”. Y nada más.


47 Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros?

48 Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días.


Y ante tal evidencia, Pedro manda a bautizarles de inmediato. Cabría preguntar si el Etíope recibió el Espíritu Santo. Aquí fue el indicador para que Pedro procediera a que fueran bautizado, ¿pero con el etíope? Seguramente también recibió el Espíritu Santo, pero no se vio ninguna señal. El relato no nos dice más que el diálogo entre Felipe y el dignatario: “Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó”. (Hechos 8:36-38).

Y fuera de estos casos no se menciona el hablar en lenguas como indicador de la recepción del Espíritu Santo. El mismo Pablo no se ve que hablara en lenguas cuando acepta al Señor, aunque en la Primera Carta a los Corintios 14:18 afirma que él habla más lenguas que ellos: “Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros; pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida”.

Y en Efesios 1:13-14 Pablo afirma que “…habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación y habiendo creído en Él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de Su gloria”.

“Habiendo creído, fuiste sellado”. Eso pasó con el etíope y con muchos de nosotros. Aunque cabe preguntar por qué hablan en lenguas Cornelio, amigos y familiares. La respuesta es simple: para que los “fieles en la circuncisión” tuvieran la certeza de que “…también sobre los gentiles se derramase el Espíritu Santo y que también Dios les había dado “el arrepentimiento para vida”.

Lo importante es creer en Cristo, pues esta fe tiene manifestaciones concretas y palpables más allá de hablar en lenguas como son los frutos del Espíritu: Paz, paciencia, bondad, benignidad… ¿Hay eso en nuestras vidas? Esa es la mejor manifestación de que hemos sido sellados con el Espíritu del Señor quien nos energiza para que esos frutos florezcan día a día a medida que crecemos espiritualmente. 



ESTUDIO SOBRE APOCALIPSIS 20: Los mil años

Jeremías Ramírez El tema principal de este capítulo 20 es ese periodo de tiempo denominado “Milenio” y que ha sido causa de enorme discusión...