Una desgracia de la iglesia moderna es dividir la vida en
dos: una sagrada y otra secular. En la primera están todas las actividades
religiosas o eclesiásticas; y en la otra, nuestras actividades cotidianas,
pecaminosas o no. Esto nos hace infortunadamente en hipócritas, y ese tipo de
vida a la larga nos produce infelicidad. El Señor vino para darnos vida en
abundancia, es decir, para ser felices y hacer felices a todos los que nos
rodean. Esa es su obra. Y el nos pondrá a realizar tareas eclesiales o no, pero
ambas tienen que ser terreno sagrado. Como le dijo a Moisés frente a la zarza.
Quita tu sandalias porque el suelo que pisas santo es. Me pregunto si ese cacho
de desierto sigue siendo santo hasta hoy o sólo fue santo en ese momento. Yo
creo que sólo lo fue en ese momento porque allí estaba Dios. Y donde está Dios,
terreno santo es. Si nosotros expulsamos a Dios de nuestra oficina, casas,
deportivos, auto, iglesia, esos lugares no son santos, pero si en ellos Él
tienen la primacía en las actividades, esos lugar son santos y dedicado a él. Y
esa oficina será al mismo tiempo un lugar para ganar dinero y para darle gloria
y honra.
Este es un espacio donde podrás encontrar reflexiones breves o ensayos o estudios bíblicos. Y pueden ser desde una frase hasta un texto largo. Espero que sea de ayuda y bendición.
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