sábado, 11 de julio de 2015

LA PARÁBOLA DEL HOTEL O LA MUDANZA PERMANENTE


 Palabras clave: Tiendas, peregrinos, extranjero, tierra ajena… patria, ciudad permanente, polvo.

Hace años leí un libro que se titulaba Parábolas de la vida moderna de Bruce Larson[1], en el que sacaba lecciones de aplicación espiritual de incidentes o situaciones cotidianas.

Recordé este libro cuando hace poco fui a dar una conferencia a otra ciudad y me hospedaron en un hotel muy bonito. Cuando iba entrando me dije: “Esta es por hoy mi casa”. Abrí la puerta de mi habitación y acomodé mis cosas en el closets y en las cajoneras. Luego, me dije, para qué lo hice si mañana temprano tendré que recoger todo para irme. Por qué no deje la mayor parte de las cosas en la maleta, y así no me tardaré en preparar mi salida”. Y en efecto, al día siguiente este cuarto dejó de ser mi casa para siempre. Alguien lo rentaría y por un tiempo sería su casa.

Cuando iba bajado las escaleras este hilo de pensamientos me llevó a considerar algunos aspectos inadvertidos que de esta vida, una vida que se distingue por la mudanza permanente, aun los que vivimos por muchos años en un mismo sitio. La casa en la que vivimos, algún día, como un cuarto de hotel, lo abandonaremos para siempre. Nada trajimos a este mundo y nada nos llevaremos, o dicho en otras palabras, “Polvo somos y en polvo nos convertiremos”.

Dice el Génesis 3: 19
Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.

Una novela que recientemente leí de un escritor argentino[2] dice uno de sus personajes:

“Fíjense en mí, le digo ahora. Vine a este pueblo hace más de treinta años y desde entonces estoy de paso. Estoy siempre de paso, soy lo que se dice una ave de paso, sólo que permanezco siempre en el mismo lugar. Permanezco siempre en el mismo lugar, pero estoy de paso, le digo”.

Esta es la actitud y esta conciencia es la que deberíamos tener los cristianos, es decir, la conciencia de que en este mundo estamos de paso. De hecho, en nuestros trayecto por este mundo nada es permanente: nos cambiamos de casa, cambiamos de hábitos, cambiamos de trabajo, cambia nuestro cuerpo y nuestras habilidades, es decir. cambiamos nuestra situación existencial a medida que pasa el tiempo y finalmente terminamos nuestra carrera en esta tierra y tenemos que partir inevitablemente.

Esta actitud nos es enseñada por Abraham en su peregrinar y en su estancia en la tierra prometida. Esta actitud de Abraham (extraordinaria en un ser humano) nos la revela el libro de Los Hebreos:

Hebreos 11:9-10
Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa…
…porque esperaban la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.

Al leer este pasaje surgen varias preguntas: ¿Qué es vivir como extranjeros? ¿que es tierra ajena? ¿Qué eran las tiendas? ¿Y a qué se refiere con “la ciudad que tiene fundamentos”?

Viviendo como extranjero

Yo no he salido de este país más que a Cuba en el 2008. Nunca me imaginé sentirme tan extraño, tan fuera de lugar como ese primer domingo en la Habana. A pesar de que hablaba español, el habla de ellos no era la mía. Y cuando salí a la calle y todos me gritaban “mexicano”, en ese grito que lanzaban para hacer empatía conmigo al mismo tiempo subrayaba una diferencia: que yo no era cubano, sino EXTRANJERO.

En los tiempos bíblicos la situación de los extranjeros era mucho muy diferente. Ahora tratamos a los extranjeros con mayor deferencia que a los nacionales, porque los vemos superiores o porque, como en Cuba, son posibles clientes, es decir, son turistas con capacidad y ganas de gastar.

En la época del la iglesia primitiva un extranjero casi no era humano, por el trato que se les daba. Para empezar, no era ciudadano, y por lo tanto no tenía derechos y eran objeto de burlas, maltrato y explotación. Así era tratado y considerado un extranjero en Grecia y en Roma, e incluso en el pueblo de Israel.

Génesis 4: 14
He aquí me echas hoy de la tierra, y de tu presencia me esconderé, y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará.

Éxodo 23:9
Y no angustiarás al extranjero; porque vosotros sabéis cómo es el alma del extranjero, ya que extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto.

Morando en tiendas

¿Qué es una tienda? Lo más que se les acerca, desde nuestra experiencia, son las casas de campaña. Hoy son hechas de lona con estructura de aluminio y reforzadas con costuras dobles, que se pueden armar fácilmente. No era así con las tiendas de Abraham. Veamos un texto de Fred H. Wight

Moradores de Tiendas de Campaña

El vivir en tiendas es de origen muy antiguo según la Biblia. Se remonta hasta antes de los días de Abrahán. En la Biblia encontramos la primera referencia a esa vida en Génesis 4:20, cuando se refiere a un hombre llamado Jabal, que "fue el padre de los que habitaron en tiendas". Después del diluvio se dice en las Sagradas "Dios engrandezca a Japhet, y habite en sus tiendas de Sem" (Génesis 9:27).
                  Los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob pasaron la mayor parte de su vida en tiendas en la tierra de Canaán y sus alrededores. Se dice de Abraham que "levantó su tienda" cerca de Bethel (Gén. 12:8). De Isaac se dice que "levantó su tienda" en el Valle de Gerar (Gén. 26:17). Y de Jacob, que "levantó su tienda" frente a la ciudad de Sichem, (Gén. 33:18).
                  Los hijos de Israel vivieron en tiendas durante su peregrinación por el desierto durante cuarenta años. De ellos dice Moisés "los hijos de Israel asentarán en tiendas, cada uno en su escuadrón" (Núm. 1:52). Refiriéndose a Balaam, dice: "alzando sus ojos vio a Israel alojado por sus tribus" (Núm. 24:2).
                  Por muchos años después que Israel entró a poseer la Tierra Prometida aún vivían en sus tiendas. Al rey David le fue dicho en sus días: "El arca, e Israel, y Judá están debajo de tiendas" (2 Sám. 11:11), lo que indica que la mayoría de las gentes moraban en tiendas.
                  Cuando las tribus se reunían en lugares pequeños como Gilgal y Silo, siempre llevaban consigo sus tiendas. Y cuando el templo fue terminado en Jerusalén, y el pueblo hacía sus peregrinaciones para ir a la celebración de las fiestas del Señor, algunos millares de ellos dormían en tiendas que levantaban en las laderas de las montañas que rodean la ciudad.
                  Como los judíos de antaño, los nómadas o árabes beduinos de Palestina, y especialmente de la Transjordania, por siglos han morado en sus tiendas, y su manera de vivir es bastante parecida a la de las gentes de la Biblia. De ahí que un estudio de la estructura de las tiendas de las tierras bíblicas de hoy día, arrojará mucha luz sobre la manera de vivir de los hombres de los primitivos tiempos bíblicos.

MATERIAL DE LA TIENDA

La habitación de los beduinos es su tienda, la que es fabricada con telas de pelo negro. Se llama beit sha'ar, "casa de pelo". Se fabrica con una tela basta, y sirve para proteger a la familia de los vientos fríos del invierno. En el verano, los lados de la tienda se levantan, y sirve entonces como sombra.
                  La tela de pelo de cabra usada para hacer estas tiendas es porosa, cuando está seca; pero con las primeras lluvias de la estación se aprieta el tejido de manera que se convierte en impermeable.
                  En el libro del Cantar de Cantares de Salomón se habla de estas tiendas de pelo negro de cabra: "Morena soy, oh hijas de Jerusalén... como las cabañas de Cedar" (Cant. 1:5).
                  Para fabricar las tiendas de los beduinos se usa el mismo material llamado cilicio en los días de la Biblia. El cilicio oriental no se parece al cotense occidental, sino que es un material hecho de pelo de cabra espinoso y basto.
                  El apóstol Juan al comparar las tinieblas a este cilicio, dice: "el sol se puso negro como saco de cilicio" (Apoc. 6:12). En tiempos bíblicos se usaba el saco de cilicio para demostrar la tristeza (Gén. 37:34; 2 Sam. 3:31); como signo de humillación (1 Reyes 29:1); como signo de arrepentimiento (Dan. 9:3; Jonás 3:5).

 CAMPAMENTOS DE TIENDAS Y MODO DE LEVANTARLAS

Si los beduinos viven juntos como tribu o clan, como casi siempre lo hacen, o si más de una familia vive con ellos, entonces sus tiendas no se levantan en racimo confuso, sino en un círculo grande para que cuando menos sus ganados puedan quedar protegidos dentro del círculo. Al lado de la tienda del jefe y a su cabecera, se coloca hincada en tierra una lanza grande como emblema de su autoridad (1 Sam. 26:7). Su tienda, por lo general, es de mayores dimensiones que la de los demás.
                  Dice la Biblia que algunos de los hijos de Ismael vivían en campamentos de tiendas (Gén. 25:16). El número de las tiendas que constituían el campamento de Abrahán debe haber sido grande, porque en la guerra que sostuvo con la federación de reyes, los cuales se habían llevado cautivo a su sobrino Lot, se dice que Abrahán tenía a sus órdenes trescientos dieciocho soldados entrenados y nacidos en su casa (Gén. 14:14). El arreglo de sus tiendas sin duda era como el del más rico beduino de nuestros días.
                  La parte principal, encima de la tienda del beduino, se compone de un gran toldo que se sostiene por postes, y las extremidades de la tela de la tienda se estiran con cuerdas que se atan a estacas hincadas en la tierra. Fue una de estas estacas de la tienda la que usó Jael (mujer de Heber) para matar a Sísara (Jueces 4:21).

ARREGLO INTERIOR DE UNA TIENDA

La tienda oriental es comúnmente de forma oblonga y consta de dos y algunas veces de tres apartamentos divididos por cortinas de pelo de cabra. La entrada conduce al departamento de los hombres, el que también sirve de sala de recepción; mas allá está el departamento de las mujeres y los niños. Algunas veces hay un tercer apartamento para los criados o el ganado.
                  En el departamento interior, que está encortinado, están las mujeres, no visibles desde la sala de recepción, pero pueden ellas oír todo lo que sucede en esa sala. Así fue como Sara en su departamento oyó lo que el ángel dijo a Abrahán en la sala de recepción (Gen. 18:10-15). Hay casos en que son necesarias tiendas separadas para las mujeres. Se necesitaron varias tiendas para alojar a la gran familia de Jacob. Se hace referencia a la tienda de Jacob, a la tienda de Lea, a la de Raquel y a la tienda de las dos criadas (Gén. 31:33).

AMUEBLADO INTERIOR DE LAS TIENDAS

La tienda de un pastor está siempre sujeta a continuos cambios, como lo indica Ezequías en su canto de gratitud después de la recuperación de su salud (Isa. 38:12). El amueblado de una tienda debe incluir sólo lo necesario. El piso se cubre con alfombras, y por la noche se usa la ropa de cama, la que se compone de esteras o carpetas, sobre las cuales se duerme. Los mantos usados durante el día les sirven por la noche de colchas. Se pueden poner en derredor de los postes de en medio sacos de grano. Deben encontrarse a la mano en la tienda un molino de mano y el mortero en que se muele el grano. Colgados de los postes estarán los sacos de piel para el agua y demás líquidos. También habrá una cubeta de cuero para sacar el agua del pozo que se encuentra cerca, y un cántaro que usan las mujeres para llevar el agua. Los utensilios de cocina no son muchos, pero incluyen botes, bandejas y vasijas. Con las fuentes para servir se incluirán esteras y platos más grandes, así como tazas para beber. Una lámpara de las primitivas quemando aceite de oliva se usará para iluminar la tienda por las noches. Si la familia tiene la dicha de contar con un camello, entonces se usará la fornitura para sentarse en el interior de la tienda, de la manera como Raquel hizo cuando su padre buscaba sus dioses en su tienda (Gén. 31:34) -Pocas cosas además de las enumeradas arriba se necesitan para la vida sencilla de los moradores de tiendas.

El fogón queda, por supuesto, sobre el piso. Se cava un pozo en el piso donde se pueda encender el fuego, poniéndose en derredor de él varias piedras y los utensilios de cocina se ponen sobre ellas, por encima del fuego. Uno de estos fogones está dentro de la tienda y otro estará fuera, cerca del departamento de las mujeres. En tiempo de verano se cocinan los alimentos mejor fuera que dentro de la tienda.

REMENDANDO LA TIENDA Y AGRANDANDOLA

Es muy raro que se hagan nuevas tiendas entre los beduinos. Cuando esto llega a acontecer es cuando un novio y su novia ponen su casa aparte de la de sus padres, y esto ocurre muy raramente.
                  El procedimiento a seguir es acumular la trasquila de una cabra durante un año o más, y con ello se hace una tira más de tela para añadirla a la vieja tienda. Las mujeres hacen este trabajo. La parte del techo de la tienda más averiado se corta, y la nueva tira de tela la reemplaza. La tira vieja se usa como cortina. CadA año nuevas tiras de tela se ponen en lugar de las averiadas, y esta "casa de pelo" se pasa de padre a hijo aun cuando no esté completamente nueva o completamente vieja, en cualquier tiempo.
                  Cuando la familia que vive en una tienda crece o se hace rica y desea agrandaría, lo hace añadiéndole secciones, de la misma manera que un occidental añade un cuarto a su casa.
                  Pero la diferencia es que en lugar de hacer una tienda nueva, continúa añadiéndole secciones. Isaías tenía este proceso en mente al comparar la prosperidad profética de Israel a una tienda beduina. "Ensancha el sitio de tu cabaña y las cortinas de tus tiendas sean extendidas; no seas escasa: alarga tus cuerdas, y fortifica tus estacas" (Isa. 54:2).

CARACTER DE LA VIDA EN LAS TIENDAS

El occidental aún no puede apreciar el carácter peregrino del oriental que mora en tiendas. Un viajero entre estos nómadas decía de ellos lo siguiente:
                  "La tienda de un árabe es su hogar; pero la palabra "hogar" para el no tiene el significado que tiene para nosotros. De nuestra idea del hogar no tiene ningún concepto. Su hogar es el pequeño paraje donde levanta su tienda y donde su ganado se reúne por la noche; su país, la tierra de sus padres; es el pequeño distrito sobre el que vaga en verano".
                  Recordemos que Abrahán, Isaac y Jacob fueron peregrinos en la Tierra Prometida. "Por fe (Abrahán) habitó (fue morador de tiendas) en la tierra prometida, como en tierra ajena... con Isaac y Jacob, herederos juntamente de la misma promesa" (Heb. 11:9). Y el autor de Hebreos dice además de estos profetas, "Murieron todos estos sin haber recibido las promesas, sino mirándolas de lejos, y creyéndolas, y saludándolas, y confesando que eran peregrinos y advenedizos sobre la tierra" (Heb. 11:13).
                  La vida de las tiendas con su sencillez, y todo el tiempo que se pasa fuera de ellas, tiene un encanto real para aquellos que están avezados a ella. La mayoría de sus moradores no vivirían de otra manera si se les diese a escoger. Y como los antecesores de los judíos fueron moradores de tiendas, sus descendientes consideran esa vida en un espíritu de verdadera dignidad. Esto explica las numerosas referencias a la vida en las tiendas en su poesía sagrada y en la profecía (cf. Sal. 84:1-10; Cant. 1:5; Jer. 4:20, etc.)[3].

¿ Por qué Abraham habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa…?

En este mismo pasaje de Hebreos nos dice.

Hebreos 11:9-10
…porque esperaban la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.

Más adelante, en este mismo capítulo de Hebreos,

Hebreos 11:13-16
13 Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.
14 Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria;
15 pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver.
16 Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.

Esta es la clave de por qué vivían en tiendas, no quería arraigarse en ningún lugar terrenal, no les interesaba como a los poderosos de la tierra, hacer grandes y sólidos palacios, tumbas majestuosas que desafían el embate del tiempo, pirámides gigantescas, o buscar al menos perpetuar su memoria como le sucedía a los héroes griegos, ni as los grandes héroes de todas las culturas.

Hoy, inclusive, la gente busca alargar sus días y se arraiga en lugares. Y los que tienen dinero, compran y construyen y acumulan ganancias (a pesar de estar viejos) como si fuesen a vivir eternamente. Lo paradójico es que aquellos que no han buscado ni fama ni fortuna han quedado inscritos no sólo para la historia sino para la eternidad como los humildes pescadores que siguieron al Señor. Jamás imaginaron que cientos de años después serían estudiadas sus vidas y su relación con el Señor.

Vivir como si no estuviéramos de paso es una de las locuras más incomprensibles del ser humano. Generaciones tras generaciones vamos pasando hasta el fin de los tiempos, cuando el Señor se manifieste.

Por ello, la invitación a todo cristianos es:

Hebreos 13
13 Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su vituperio;
14 porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir.
15 Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.

Sí, salgamos de esta cárcel espacio-temporal, física-espacial para ir más allá del Sol como dice el himno. Pues no TENEMOS AQUÍ CIUDAD PERMANENTE…

Gracias le damos a Dios por esta gracia de habernos preparado un lugar en una CIUDAD QUE SÍ ES PERMANENTE Y ETERNA.

Juan 14
1 No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.
2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.
3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

Termino con esta Doxología[4].

JUDAS
24 Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría,
25 al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén.

Qué Dios les bendiga.


[1] Bruce Larson era prominente. Se desempeñó como pastor principal de la Universidad de la Iglesia Presbiteriana de Seattle (UPC) en la década de 1980, y como co-pastor con el reverendo Robert Schuller en la Catedral de Cristal en el sur de California en la década de 1990.
[2] Ricardo Piglia, Respiración artificial, Anagrama, p.114.
[3] Fred H. Wight, USOS Y COSTUMBRES DE LAS TIERRAS BIBLICAS en
 [4] La doxología (del griego δόξα -fama u opinión- y λόγος -palabra o conocimiento-), es, en el Cristianismo, la alabanza a Dios. Pese a que en la Grecia antigua la δόξα tiene un valor subjetivo, en el Cristianismo, pasa a expresar la objetividad absoluta: la realidad de Dios y sus manifestaciones
                  El término “doxología" se usa para indicar la propiedad de dar gloria a Dios que debe tener el lenguaje teológico para ser auténtico. En cuanto a la liturgia, indica la oración de alabanza dirigida al Dios cristiano.
                 

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