Palabras clave:
Tiendas, peregrinos, extranjero, tierra ajena… patria, ciudad permanente, polvo.
Hace años leí un libro que se titulaba Parábolas de la vida moderna de Bruce Larson[1], en
el que sacaba lecciones de aplicación espiritual de incidentes o situaciones cotidianas.
Recordé este libro cuando hace poco fui a dar una
conferencia a otra ciudad y me hospedaron en un hotel muy bonito. Cuando iba
entrando me dije: “Esta es por hoy mi casa”. Abrí la puerta de mi habitación y
acomodé mis cosas en el closets y en las cajoneras. Luego, me dije, para qué lo
hice si mañana temprano tendré que recoger todo para irme. Por qué no deje la
mayor parte de las cosas en la maleta, y así no me tardaré en preparar mi
salida”. Y en efecto, al día siguiente este cuarto dejó de ser mi casa para
siempre. Alguien lo rentaría y por un tiempo sería su casa.
Cuando iba bajado las escaleras este hilo de pensamientos me
llevó a considerar algunos aspectos inadvertidos que de esta vida, una vida que
se distingue por la mudanza permanente, aun los que vivimos por muchos años en
un mismo sitio. La casa en la que vivimos, algún día, como un cuarto de hotel,
lo abandonaremos para siempre. Nada trajimos a este mundo y nada nos
llevaremos, o dicho en otras palabras, “Polvo somos y en polvo nos
convertiremos”.
Dice el Génesis 3: 19
Con el sudor de tu rostro
comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado;
pues polvo eres, y al polvo volverás.
Una novela que recientemente leí de un escritor argentino[2] dice
uno de sus personajes:
“Fíjense en mí, le digo
ahora. Vine a este pueblo hace más de treinta años y desde entonces estoy de
paso. Estoy siempre de paso, soy lo que se dice una ave de paso, sólo que
permanezco siempre en el mismo lugar. Permanezco siempre en el mismo lugar,
pero estoy de paso, le digo”.
Esta es la actitud y esta conciencia es la que deberíamos tener
los cristianos, es decir, la conciencia de que en este mundo estamos de paso. De
hecho, en nuestros trayecto por este mundo nada es permanente: nos cambiamos de
casa, cambiamos de hábitos, cambiamos de trabajo, cambia nuestro cuerpo y
nuestras habilidades, es decir. cambiamos nuestra situación existencial a
medida que pasa el tiempo y finalmente terminamos nuestra carrera en esta
tierra y tenemos que partir inevitablemente.
Esta actitud nos es enseñada por Abraham en su peregrinar y
en su estancia en la tierra prometida. Esta actitud de Abraham (extraordinaria
en un ser humano) nos la revela el libro de Los Hebreos:
Hebreos 11:9-10
Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como
en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos
de la misma promesa…
…porque esperaban la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.
Al leer este pasaje surgen varias preguntas: ¿Qué es vivir como extranjeros? ¿que es tierra ajena? ¿Qué
eran las tiendas? ¿Y a qué se refiere con “la ciudad que tiene fundamentos”?
Viviendo como
extranjero
Yo no he salido de este país más que a Cuba en el 2008.
Nunca me imaginé sentirme tan extraño, tan fuera de lugar como ese primer
domingo en la Habana. A pesar de que hablaba español, el habla de ellos no era
la mía. Y cuando salí a la calle y todos me gritaban “mexicano”, en ese grito
que lanzaban para hacer empatía conmigo al mismo tiempo subrayaba una
diferencia: que yo no era cubano, sino EXTRANJERO.
En los tiempos bíblicos la situación de los extranjeros era
mucho muy diferente. Ahora tratamos a los extranjeros con mayor deferencia que
a los nacionales, porque los vemos superiores o porque, como en Cuba, son
posibles clientes, es decir, son turistas con capacidad y ganas de gastar.
En la época del la iglesia primitiva un extranjero casi no
era humano, por el trato que se les daba. Para empezar, no era ciudadano, y por
lo tanto no tenía derechos y eran objeto de burlas, maltrato y explotación. Así
era tratado y considerado un extranjero en Grecia y en Roma, e incluso en el
pueblo de Israel.
Génesis 4: 14
He aquí me echas hoy de la
tierra, y de tu presencia me esconderé, y seré errante y extranjero en la
tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará.
Éxodo 23:9
Y no angustiarás al
extranjero; porque vosotros sabéis cómo es el alma del extranjero, ya que
extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto.
Morando en tiendas
¿Qué es una tienda? Lo más que se les acerca, desde nuestra
experiencia, son las casas de campaña. Hoy son hechas de lona con estructura de
aluminio y reforzadas con costuras dobles, que se pueden armar fácilmente. No
era así con las tiendas de Abraham. Veamos un texto de Fred H. Wight
Moradores de Tiendas de Campaña
El vivir en tiendas es de
origen muy antiguo según la Biblia. Se remonta hasta antes de los días de
Abrahán. En la Biblia encontramos la primera referencia a esa vida en Génesis
4:20, cuando se refiere a un hombre llamado Jabal, que "fue el padre de
los que habitaron en tiendas". Después del diluvio se dice en las Sagradas
"Dios engrandezca a Japhet, y habite en sus tiendas de Sem" (Génesis
9:27).
Los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob pasaron la
mayor parte de su vida en tiendas en la tierra de Canaán y sus alrededores. Se
dice de Abraham que "levantó su tienda" cerca de Bethel (Gén. 12:8).
De Isaac se dice que "levantó su tienda" en el Valle de Gerar (Gén.
26:17). Y de Jacob, que "levantó su tienda" frente a la ciudad de
Sichem, (Gén. 33:18).
Los hijos de Israel vivieron en tiendas durante su
peregrinación por el desierto durante cuarenta años. De ellos dice Moisés
"los hijos de Israel asentarán en tiendas, cada uno en su escuadrón"
(Núm. 1:52). Refiriéndose a Balaam, dice: "alzando sus ojos vio a Israel
alojado por sus tribus" (Núm. 24:2).
Por muchos años después que Israel entró a poseer
la Tierra Prometida aún vivían en sus tiendas. Al rey David le fue dicho en sus
días: "El arca, e Israel, y Judá están debajo de tiendas" (2 Sám.
11:11), lo que indica que la mayoría de las gentes moraban en tiendas.
Cuando las tribus se reunían en lugares pequeños
como Gilgal y Silo, siempre llevaban consigo sus tiendas. Y cuando el templo
fue terminado en Jerusalén, y el pueblo hacía sus peregrinaciones para ir a la
celebración de las fiestas del Señor, algunos millares de ellos dormían en
tiendas que levantaban en las laderas de las montañas que rodean la ciudad.
Como los judíos de antaño, los nómadas o árabes
beduinos de Palestina, y especialmente de la Transjordania, por siglos han
morado en sus tiendas, y su manera de vivir es bastante parecida a la de las gentes
de la Biblia. De ahí que un estudio de la estructura de las tiendas de las
tierras bíblicas de hoy día, arrojará mucha luz sobre la manera de vivir de los
hombres de los primitivos tiempos bíblicos.
MATERIAL DE LA TIENDA
La habitación de los
beduinos es su tienda, la que es fabricada con telas de pelo negro. Se llama
beit sha'ar, "casa de pelo". Se fabrica con una tela basta, y sirve
para proteger a la familia de los vientos fríos del invierno. En el verano, los
lados de la tienda se levantan, y sirve entonces como sombra.
La tela de pelo de cabra usada para hacer estas
tiendas es porosa, cuando está seca; pero con las primeras lluvias de la
estación se aprieta el tejido de manera que se convierte en impermeable.
En el libro del Cantar de Cantares de Salomón se habla de estas tiendas de pelo negro de cabra:
"Morena soy, oh hijas de Jerusalén... como las cabañas de Cedar"
(Cant. 1:5).
Para fabricar las tiendas de los beduinos se usa el
mismo material llamado cilicio en los días de la Biblia. El cilicio oriental no
se parece al cotense occidental, sino que es un material hecho de pelo de cabra
espinoso y basto.
El apóstol Juan al comparar las tinieblas a este
cilicio, dice: "el sol se puso negro como saco de cilicio" (Apoc.
6:12). En tiempos bíblicos se usaba el saco de cilicio para demostrar la
tristeza (Gén. 37:34; 2 Sam. 3:31); como signo de humillación (1 Reyes 29:1);
como signo de arrepentimiento (Dan. 9:3; Jonás 3:5).
CAMPAMENTOS DE TIENDAS Y
MODO DE LEVANTARLAS
Si los beduinos viven juntos
como tribu o clan, como casi siempre lo hacen, o si más de una familia vive con
ellos, entonces sus tiendas no se levantan en racimo confuso, sino en un
círculo grande para que cuando menos sus ganados puedan quedar protegidos dentro
del círculo. Al lado de la tienda del jefe y a su cabecera, se coloca hincada
en tierra una lanza grande como emblema de su autoridad (1 Sam. 26:7). Su
tienda, por lo general, es de mayores dimensiones que la de los demás.
Dice la Biblia que algunos de los hijos de Ismael
vivían en campamentos de tiendas (Gén. 25:16). El número de las tiendas que
constituían el campamento de Abrahán debe haber sido grande, porque en la
guerra que sostuvo con la federación de reyes, los cuales se habían llevado
cautivo a su sobrino Lot, se dice que Abrahán tenía a sus órdenes trescientos
dieciocho soldados entrenados y nacidos en su casa (Gén. 14:14). El arreglo de
sus tiendas sin duda era como el del más rico beduino de nuestros días.
La parte principal, encima de la tienda del
beduino, se compone de un gran toldo que se sostiene por postes, y las
extremidades de la tela de la tienda se estiran con cuerdas que se atan a
estacas hincadas en la tierra. Fue una de estas estacas de la tienda la que usó
Jael (mujer de Heber) para matar a Sísara (Jueces 4:21).
ARREGLO INTERIOR DE UNA
TIENDA
La tienda oriental es
comúnmente de forma oblonga y consta de dos y algunas veces de tres
apartamentos divididos por cortinas de pelo de cabra. La entrada conduce al
departamento de los hombres, el que también sirve de sala de recepción; mas
allá está el departamento de las mujeres y los niños. Algunas veces hay un
tercer apartamento para los criados o el ganado.
En el departamento interior, que está encortinado,
están las mujeres, no visibles desde la sala de recepción, pero pueden ellas
oír todo lo que sucede en esa sala. Así fue como Sara en su departamento oyó lo
que el ángel dijo a Abrahán en la sala de recepción (Gen. 18:10-15). Hay casos
en que son necesarias tiendas separadas para las mujeres. Se necesitaron varias
tiendas para alojar a la gran familia de Jacob. Se hace referencia a la tienda
de Jacob, a la tienda de Lea, a la de Raquel y a la tienda de las dos criadas
(Gén. 31:33).
AMUEBLADO INTERIOR DE LAS
TIENDAS
La tienda de un pastor está
siempre sujeta a continuos cambios, como lo indica Ezequías en su canto de
gratitud después de la recuperación de su salud (Isa. 38:12). El amueblado de
una tienda debe incluir sólo lo necesario. El piso se cubre con alfombras, y
por la noche se usa la ropa de cama, la que se compone de esteras o carpetas,
sobre las cuales se duerme. Los mantos usados durante el día les sirven por la
noche de colchas. Se pueden poner en derredor de los postes de en medio sacos
de grano. Deben encontrarse a la mano en la tienda un molino de mano y el
mortero en que se muele el grano. Colgados de los postes estarán los sacos de
piel para el agua y demás líquidos. También habrá una cubeta de cuero para
sacar el agua del pozo que se encuentra cerca, y un cántaro que usan las
mujeres para llevar el agua. Los utensilios de cocina no son muchos, pero
incluyen botes, bandejas y vasijas. Con las fuentes para servir se incluirán
esteras y platos más grandes, así como tazas para beber. Una lámpara de las
primitivas quemando aceite de oliva se usará para iluminar la tienda por las
noches. Si la familia tiene la dicha de contar con un camello, entonces se
usará la fornitura para sentarse en el interior de la tienda, de la manera como
Raquel hizo cuando su padre buscaba sus dioses en su tienda (Gén. 31:34) -Pocas
cosas además de las enumeradas arriba se necesitan para la vida sencilla de los
moradores de tiendas.
El fogón queda, por
supuesto, sobre el piso. Se cava un pozo en el piso donde se pueda encender el
fuego, poniéndose en derredor de él varias piedras y los utensilios de cocina
se ponen sobre ellas, por encima del fuego. Uno de estos fogones está dentro de
la tienda y otro estará fuera, cerca del departamento de las mujeres. En tiempo
de verano se cocinan los alimentos mejor fuera que dentro de la tienda.
REMENDANDO LA TIENDA Y
AGRANDANDOLA
Es muy raro que se hagan
nuevas tiendas entre los beduinos. Cuando esto llega a acontecer es cuando un
novio y su novia ponen su casa aparte de la de sus padres, y esto ocurre muy
raramente.
El procedimiento a seguir es acumular la trasquila
de una cabra durante un año o más, y con ello se hace una tira más de tela para
añadirla a la vieja tienda. Las mujeres hacen este trabajo. La parte del techo
de la tienda más averiado se corta, y la nueva tira de tela la reemplaza. La
tira vieja se usa como cortina. CadA año nuevas tiras de tela se ponen en lugar
de las averiadas, y esta "casa de pelo" se pasa de padre a hijo aun
cuando no esté completamente nueva o completamente vieja, en cualquier tiempo.
Cuando la familia que vive en una tienda crece o se
hace rica y desea agrandaría, lo hace añadiéndole secciones, de la misma manera
que un occidental añade un cuarto a su casa.
Pero la diferencia es que en lugar de hacer una
tienda nueva, continúa añadiéndole secciones. Isaías tenía este proceso en
mente al comparar la prosperidad profética de Israel a una tienda beduina.
"Ensancha el sitio de tu cabaña y las cortinas de tus tiendas sean
extendidas; no seas escasa: alarga tus cuerdas, y fortifica tus estacas"
(Isa. 54:2).
CARACTER DE LA VIDA EN LAS
TIENDAS
El occidental aún no puede
apreciar el carácter peregrino del
oriental que mora en tiendas. Un viajero entre estos nómadas decía de ellos lo
siguiente:
"La tienda de un árabe es su hogar; pero la
palabra "hogar" para el no tiene el significado que tiene para
nosotros. De nuestra idea del hogar no tiene ningún concepto. Su hogar es el
pequeño paraje donde levanta su tienda y donde su ganado se reúne por la noche;
su país, la tierra de sus padres; es el pequeño distrito sobre el que vaga en
verano".
Recordemos que Abrahán, Isaac y Jacob fueron peregrinos en la Tierra Prometida. "Por fe (Abrahán)
habitó (fue morador de tiendas) en la tierra prometida, como en tierra ajena...
con Isaac y Jacob, herederos juntamente de la misma promesa" (Heb. 11:9). Y el autor de Hebreos dice
además de estos profetas, "Murieron todos estos sin haber recibido las
promesas, sino mirándolas de lejos, y creyéndolas, y saludándolas, y confesando
que eran peregrinos y advenedizos sobre la tierra" (Heb. 11:13).
La vida de las tiendas con su sencillez, y todo el
tiempo que se pasa fuera de ellas, tiene un encanto real para aquellos que
están avezados a ella. La mayoría de sus moradores no vivirían de otra manera
si se les diese a escoger. Y como los antecesores de los judíos fueron
moradores de tiendas, sus descendientes consideran esa vida en un espíritu de
verdadera dignidad. Esto explica las numerosas referencias a la vida en las
tiendas en su poesía sagrada y en la profecía (cf. Sal. 84:1-10; Cant. 1:5;
Jer. 4:20, etc.)[3].
¿ Por qué Abraham habitó como extranjero en la
tierra prometida como en tierra ajena,
morando en tiendas con Isaac y
Jacob, coherederos de la misma promesa…?
En este mismo pasaje de Hebreos nos dice.
Hebreos 11:9-10
…porque esperaban la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.
Más adelante, en este mismo capítulo de Hebreos,
Hebreos 11:13-16
13 Conforme a la fe
murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos,
y creyéndolo, y saludándolo, y confesando
que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.
14 Porque los que esto
dicen, claramente dan a entender que buscan una patria;
15 pues si hubiesen estado
pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver.
16 Pero anhelaban una mejor,
esto es, celestial; por lo cual Dios
no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.
Esta es la clave de por qué vivían en tiendas, no quería
arraigarse en ningún lugar terrenal, no les interesaba como a los poderosos de
la tierra, hacer grandes y sólidos palacios, tumbas majestuosas que desafían el
embate del tiempo, pirámides gigantescas, o buscar al menos perpetuar su
memoria como le sucedía a los héroes griegos, ni as los grandes héroes de todas
las culturas.
Hoy, inclusive, la gente busca alargar sus días y se arraiga
en lugares. Y los que tienen dinero, compran y construyen y acumulan ganancias
(a pesar de estar viejos) como si fuesen a vivir eternamente. Lo paradójico es
que aquellos que no han buscado ni fama ni fortuna han quedado inscritos no
sólo para la historia sino para la eternidad como los humildes pescadores que
siguieron al Señor. Jamás imaginaron que cientos de años después serían
estudiadas sus vidas y su relación con el Señor.
Vivir como si no estuviéramos de paso es una de las locuras
más incomprensibles del ser humano. Generaciones tras generaciones vamos
pasando hasta el fin de los tiempos, cuando el Señor se manifieste.
Por ello, la invitación a todo cristianos es:
Hebreos 13
13 Salgamos, pues, a él,
fuera del campamento, llevando su vituperio;
14 porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino
que buscamos la por venir.
15 Así que, ofrezcamos
siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de
labios que confiesan su nombre.
Sí, salgamos de esta cárcel espacio-temporal,
física-espacial para ir más allá del Sol como dice el himno. Pues no TENEMOS
AQUÍ CIUDAD PERMANENTE…
Gracias le damos a Dios por esta gracia de habernos
preparado un lugar en una CIUDAD QUE SÍ ES PERMANENTE Y ETERNA.
Juan 14
1 No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.
2 En la casa de mi Padre
muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a
preparar lugar para vosotros.
3 Y si me fuere y os
preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.
Termino con esta Doxología[4].
JUDAS
24 Y a aquel que es poderoso
para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con
gran alegría,
25 al único y sabio Dios,
nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos
los siglos. Amén.
Qué Dios les bendiga.
[1] Bruce Larson era prominente.
Se desempeñó como pastor principal de la Universidad de la Iglesia
Presbiteriana de Seattle (UPC) en la década de 1980, y como co-pastor con el
reverendo Robert Schuller en la Catedral de Cristal en el sur de California en
la década de 1990.
[2] Ricardo Piglia, Respiración artificial, Anagrama, p.114.
[3] Fred H. Wight, USOS Y
COSTUMBRES DE LAS TIERRAS BIBLICAS en
[4] La doxología (del griego δόξα -fama u opinión- y λόγος -palabra o
conocimiento-), es, en el Cristianismo, la alabanza a Dios. Pese a que en la
Grecia antigua la δόξα tiene un valor subjetivo, en el Cristianismo, pasa a
expresar la objetividad absoluta: la realidad de Dios y sus manifestaciones
El término “doxología" se
usa para indicar la propiedad de dar gloria a Dios que debe tener el lenguaje
teológico para ser auténtico. En cuanto a la liturgia, indica la oración de
alabanza dirigida al Dios cristiano.
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