Bueno me es haber sido humillado para que aprenda tus estatutos
Salmos 119: 71
DEFINICIONES:
Humildad:
Es la característica que define a una persona modesta, alguien que no
se cree mejor o más importante que los demás en ningún aspecto. Es la ausencia
de soberbia.
Consiste, no en rebajarse de la propia condición, sino en reconocer lo
que somos, nuestra limitación esencial, los propios límites, circunstancia que,
según la moderna psicología, es el fundamento indispensable del equilibrio
psíquico y la madurez humana.
Soberbia (Del latín superbĭa)
La soberbia es definida por la Real Academia Española (RAE) como el
apetito desordenado de ser preferido a otros. El concepto puede asociarse a la
altivez, el engreimiento, la presunción y la petulancia. La soberbia implica la
satisfacción excesiva por la contemplación propia, menospreciando a los demás.
El soberbio se siente mejor y más importante que el prójimo, a quien minimiza
de forma constante. Por eso se comporta de manera arrogante y suele generar
rechazo entre el resto de la gente.
Por eso dice Proverbios:
Proverbios 11:2
“Cuando llega la soberbia, llega también la deshonra…”
Y reafirma:
Proverbios 16: 18
“Antes del quebranto está a
soberbia…”
En cambio la humildad puede generar esta actitud:
Proverbios 12:23
“El hombre cuerdo encubre su saber…”
Proverbios 16: 19
“Mejor es humillar el espíritu con
los humildes que repartir el botín con los soberbios”.
La humildad es bien vista por el Señor:
Salmos 51:17
“Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón
contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”.
Lucas 22: 24-28 “… y el que dirige
como el que sirve”
Y la advertencia de Dios es contundente:
Mateo 23:12
Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será
enaltecido.
1P 1:6
“Humillaos, pues, bajo la poderosa
mano de Dios, para que el os exalte a su debido tiempo”
La humildad,
siguiendo uno de los conceptos que se mencionó al principio, es el
reconocimiento de nuestros límites, es decir, de nuestras capacidades, pero
también de nuestra ignorancia, de nuestra impotencia, de nuestra dependencia a
muchas cosas. Dependemos de muchos para vivir y es un gesto de humildad
reconocer esta dependencia. Nadie es absolutamente independiente.
Dice el apóstol Pablo una definición de humildad que me
gusta mucho:
Romanos 12:3
“Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre
vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que
piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada
uno”.
La fe es pues el
fiel de la balanza.
En este sentido podemos decir,
Marcos 9:24 “Creo, ayuda a mi
incredulidad”.
O
Filipenses 4:13
“Todo lo puedo en Cristo que me
fortalece”.
O:
Mateo 14:30
“Señor, sálvame”
Dijo Pedro cuando se hundía al caminar en el agua
O
Hechos 3: 6
“No tengo oro ni plata pero lo que
tengo te doy: en el nombre…”
Somos poderosos, si Dios opera en nosotros; somos
vulnerables, débiles, medrosos, si somos nosotros en quien confiamos.
Salmo 23
“Aunque ande en sombra de valle de
muerte no temeré mal alguno porque tú estarás conmigo”
Y regresamos al versículo inicial:
“Bueno me es haber
sido humillado para que aprenda tus estatutos”
Salmos 119: 71
¿Hemos sido humillados por cualquier circunstancia? Que eso
nos empuje a buscar más al Señor, a crecer en fe, en dependencia de él para que
podamos decir: “Cristo vive en mí”. Pablo pudo hacer grandes empresas,
enfrentar retos difíciles, sentencias de muerte y cárcel, gracias a que Cristo vivía
en el y era su fortaleza.
Lutero compuso su himno “Castillo fuerte”, basado en los
Salmos 18:2, 91:2, 144:2, 31:3. “Porque tu eres mi roca y mi castillo.
Un maestro de la humildad que prendió en la más prestigiosa
universidad fue José (Génesis 37):
·
Rechazo de sus hermanos (primaria)
·
Vendido por sus hermanos (secundaria)
·
Esclavo de Potifar (preparatoria)
·
Reo del imperio egipcio (universidad)
·
Titulación con honores: Consejero del Faraón.
Génesis 41:16
“No está en mí; Dios será el que
de respuesta propicia a Faraón”.
Génesis 41:46
“Era José de edad de 30 años
cuando fue presentado delante del faraón”.
Preguntas
¿Cuántos años estuvo en su duro entrenamiento? Quizá 20 ó
15.
¿Cómo fue capaz de gobernar si gran parte de su vida fue
esclavo (mayordomo porque Potifar vio que Jehová estaba con él Génesis 39:3) y
reo.
No nos sintamos despreciados de Dios si somos humillados, y
más cuando sea por nuestra soberbia. Usemos esos momentos para ponernos en
orden con el Señor.
Salmos 119: 71
“Bueno me es haber sido humillado para que
aprenda tus estatutos”
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