lunes, 11 de julio de 2016

LA IMPORTANCIA DEL AMOR DE CRISTO EN NUESTRA VIDA




Dice Romanos 8:39 que “…ni ninguna otra cosa creada nos podrá SEPARAR del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro”

No dice que nada malo nos vaya suceder, ni que ya no pasaremos penurias, ni tampoco que la vida será más fácil, sólo que ni potencias terrenas o celestes, catástrofes o problemas, graves enfermedades ni lo muy grande o muy profundo o lo muy ancho nos va a separar de su amor.

Esto me lleva a una pregunta ¿Por qué es tan importante el amor de Cristo? ¿Por qué el amor de Cristo hacia nosotros es puesto como el eje en esta Carta?

Primero entendamos qué es el amor. Si nuestros padres nos aman nada nos va a faltar, cuidarán de nosotros, nos alimentarán, procurarán un techo y un abrigo, la mejor educación. Si no nos aman, como sucede con muchos niños, entonces seremos abandonados, maltratados, olvidados. O como los romanos, sin reconocimiento de un padre, sumiendo al niño en la desgracia.

Lo mismo sucede con una pareja. Si el esposo ama a su esposa, hará todo lo posible para darle todo lo que necesita, además de cuidado, protección, compañía, consuelo, escucha, etc.

Y en el plano que lo pongamos, vemos el mismo fenómeno ya sea entre amigos, entre hermanos, entre compañeros de trabajo. Podríamos aseverar que el mundo se mueve para bien gracias al amor. El amor de un médico a sus pacientes, un maestro a sus alumno (el gran educador brasileño Paulo Freire decía que la enseñanza es un acto de amor), un comerciante hacia sus clientes, un patrón hacia sus obreros. Es decir, si cualquier relación humana tiene como fundamento de unión el amor, todo fluye y hay armonía. Todo se pervierte cuando lo que liga esa unión es cualquier otra cosa. Entonces el otro es simplemente un objeto de explotación y engaño.

Y es tan importante el amor o sentirnos amados que los seres humanos hacen muchas cosas para lograr ser amado. Decía un escritor que todo su trabajo lo hacía para ser amado. Los artistas, si no reciben el aplauso, se sienten triste, su público ya no los quiere, y es como una droga esta necesidad de sentirnos amados, aunque nosotros nos hayamos hecho incapaces de amar.


¿Quién es Cristo?

Nos dice la Biblia que Cristo no sólo fue un ser humano extraordinario, un gran profeta (como muchos judíos creían), que vivió en un tiempo determinado, en un país del medio oriente, sino que Él es el responsable de la creación y del equilibrio del mundo, es decir, de que salga el sol, de que las plantas den frutos, de que haya aire respirable, es decir, de su frágil equilibrio. Veamos que nos dice Colosenses.

Colosenses 1:
15 El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.
16 Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.
17 Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten;

Pero además, dado que el pecado, es decir, esa enfermedad que tortura a la humanidad no era posible que el hombre hubiese podido paliar sus efectos a través de obedecer fielmente una norma, una ley, que de seguirla en ser humano encontraría equilibrio y salud. Sin embargo, debido a la debilidad e incapacidad humana era imposible de alcanzar, él vino a la tierra y dio su vida para hacernos capaces de vivir sin el yugo terrible del pecado al sujetarnos a “La ley del Espíritu”.

Romanos 5: 8
Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

Este sacrificio trajo, como dice Romanos, una ley a la cual el ser humano puede acogerse y encontrar salvación a la lepra del pecado. Esta ley es la Ley del espíritu. Y todo ello, simplemente, porque amó de tal manera al mundo que dio su vida por todos, dejando pues la puerta a para todo aquel quien el crea tenga vida eterna, es decir, es la fe la que permite que la ley del espíritu entre en nuestra humanidad y nos devuelva la vida.

Es decir, Cristo es el responsable de la creación y del equilibrio de todo lo que existe, incluyendo a las moscas y a los gusanos y de que su poder y delicadeza entre en el ser humano y le de una vida nueva… y concluida la existencia en este planeta, lo dote de un cuerpo nuevo apropiado para vivir en una circunstancia diferente, en un mundo diferente, el nuevo mundo de Dios.

Llegar a esta nueva existencia depende de su amor. Por ello es tan importante no estar separados de su amor. Y Pablo nos asevera que nada nos puede separar de su amor una vez que estamos ligados a él, ni nosotros mismos.

A dónde sea que vayamos, el va con nosotros y a través de su espíritu nos guía y redarguye. No dejemos que tarde en curarnos.

¿Y si nos dejamos curar?
Mi pequeña traía un problema en su pie. Y cuando nosotros o los médicos querían curarla, simplemente no se dejaba. Tuvimos que emplear métodos rudos para lograrlo.

Así pasa cuando nuestro Señor no puede darnos paz, descanso, vigor, armonía, pues no nos dejamos curar. Y hay veces que entonces emplea métodos rudos, y es sólo cuando estamos en problemas graves que clamamos a él. Y ahora sí dejamos que tome las cosas en sus manos.

Pero qué necesidad de llegar a tales extremos. Hermano, ahora, ahora es el momento de humillarnos bajo su poderosa mano y que en un proceso a veces lento de rehabilitación vaya enderezando nuestros pies torcidos…


No hay comentarios.:

Publicar un comentario

ESTUDIO SOBRE APOCALIPSIS 20: Los mil años

Jeremías Ramírez El tema principal de este capítulo 20 es ese periodo de tiempo denominado “Milenio” y que ha sido causa de enorme discusión...