¿Qué haría usted si en su próximo viaje le dijeran que a
dónde va le esperan problemas y prisión? ¿Iría? Seguramente no. Nadie quiere
tener problemas.
Cuando yo viajo a algún lugar trato de investigar lo más
posible para prevenir cualquier problema por nimio que sea. Hace poco me acorde
del apóstol Pablo que cuando iba a ir a Jerusalén le advirtieron que allí no le
esperaba un hotel de 5 estrellas, sino que le esperaban muchos problemas y
tormentos. Él contestó categórico,:
Ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy a
Jerusalén, sin saber lo que allá me ha de acontecer; salvo que el Espíritu
Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que me esperan
prisiones y tribulaciones. Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa
mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio
que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de
Dios.
HECHOS 20: 22-24
En nuestro próximo viaje pensemos en esto y vayamos sin
temor, sobre todo si el viaje tiene como fin extender el evangelio.
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