sábado, 11 de julio de 2015

LA PARÁBOLA DEL HOTEL O LA MUDANZA PERMANENTE


 Palabras clave: Tiendas, peregrinos, extranjero, tierra ajena… patria, ciudad permanente, polvo.

Hace años leí un libro que se titulaba Parábolas de la vida moderna de Bruce Larson[1], en el que sacaba lecciones de aplicación espiritual de incidentes o situaciones cotidianas.

Recordé este libro cuando hace poco fui a dar una conferencia a otra ciudad y me hospedaron en un hotel muy bonito. Cuando iba entrando me dije: “Esta es por hoy mi casa”. Abrí la puerta de mi habitación y acomodé mis cosas en el closets y en las cajoneras. Luego, me dije, para qué lo hice si mañana temprano tendré que recoger todo para irme. Por qué no deje la mayor parte de las cosas en la maleta, y así no me tardaré en preparar mi salida”. Y en efecto, al día siguiente este cuarto dejó de ser mi casa para siempre. Alguien lo rentaría y por un tiempo sería su casa.

Cuando iba bajado las escaleras este hilo de pensamientos me llevó a considerar algunos aspectos inadvertidos que de esta vida, una vida que se distingue por la mudanza permanente, aun los que vivimos por muchos años en un mismo sitio. La casa en la que vivimos, algún día, como un cuarto de hotel, lo abandonaremos para siempre. Nada trajimos a este mundo y nada nos llevaremos, o dicho en otras palabras, “Polvo somos y en polvo nos convertiremos”.

Dice el Génesis 3: 19
Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.

Una novela que recientemente leí de un escritor argentino[2] dice uno de sus personajes:

“Fíjense en mí, le digo ahora. Vine a este pueblo hace más de treinta años y desde entonces estoy de paso. Estoy siempre de paso, soy lo que se dice una ave de paso, sólo que permanezco siempre en el mismo lugar. Permanezco siempre en el mismo lugar, pero estoy de paso, le digo”.

Esta es la actitud y esta conciencia es la que deberíamos tener los cristianos, es decir, la conciencia de que en este mundo estamos de paso. De hecho, en nuestros trayecto por este mundo nada es permanente: nos cambiamos de casa, cambiamos de hábitos, cambiamos de trabajo, cambia nuestro cuerpo y nuestras habilidades, es decir. cambiamos nuestra situación existencial a medida que pasa el tiempo y finalmente terminamos nuestra carrera en esta tierra y tenemos que partir inevitablemente.

Esta actitud nos es enseñada por Abraham en su peregrinar y en su estancia en la tierra prometida. Esta actitud de Abraham (extraordinaria en un ser humano) nos la revela el libro de Los Hebreos:

Hebreos 11:9-10
Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa…
…porque esperaban la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.

Al leer este pasaje surgen varias preguntas: ¿Qué es vivir como extranjeros? ¿que es tierra ajena? ¿Qué eran las tiendas? ¿Y a qué se refiere con “la ciudad que tiene fundamentos”?

Viviendo como extranjero

Yo no he salido de este país más que a Cuba en el 2008. Nunca me imaginé sentirme tan extraño, tan fuera de lugar como ese primer domingo en la Habana. A pesar de que hablaba español, el habla de ellos no era la mía. Y cuando salí a la calle y todos me gritaban “mexicano”, en ese grito que lanzaban para hacer empatía conmigo al mismo tiempo subrayaba una diferencia: que yo no era cubano, sino EXTRANJERO.

En los tiempos bíblicos la situación de los extranjeros era mucho muy diferente. Ahora tratamos a los extranjeros con mayor deferencia que a los nacionales, porque los vemos superiores o porque, como en Cuba, son posibles clientes, es decir, son turistas con capacidad y ganas de gastar.

En la época del la iglesia primitiva un extranjero casi no era humano, por el trato que se les daba. Para empezar, no era ciudadano, y por lo tanto no tenía derechos y eran objeto de burlas, maltrato y explotación. Así era tratado y considerado un extranjero en Grecia y en Roma, e incluso en el pueblo de Israel.

Génesis 4: 14
He aquí me echas hoy de la tierra, y de tu presencia me esconderé, y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará.

Éxodo 23:9
Y no angustiarás al extranjero; porque vosotros sabéis cómo es el alma del extranjero, ya que extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto.

Morando en tiendas

¿Qué es una tienda? Lo más que se les acerca, desde nuestra experiencia, son las casas de campaña. Hoy son hechas de lona con estructura de aluminio y reforzadas con costuras dobles, que se pueden armar fácilmente. No era así con las tiendas de Abraham. Veamos un texto de Fred H. Wight

Moradores de Tiendas de Campaña

El vivir en tiendas es de origen muy antiguo según la Biblia. Se remonta hasta antes de los días de Abrahán. En la Biblia encontramos la primera referencia a esa vida en Génesis 4:20, cuando se refiere a un hombre llamado Jabal, que "fue el padre de los que habitaron en tiendas". Después del diluvio se dice en las Sagradas "Dios engrandezca a Japhet, y habite en sus tiendas de Sem" (Génesis 9:27).
                  Los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob pasaron la mayor parte de su vida en tiendas en la tierra de Canaán y sus alrededores. Se dice de Abraham que "levantó su tienda" cerca de Bethel (Gén. 12:8). De Isaac se dice que "levantó su tienda" en el Valle de Gerar (Gén. 26:17). Y de Jacob, que "levantó su tienda" frente a la ciudad de Sichem, (Gén. 33:18).
                  Los hijos de Israel vivieron en tiendas durante su peregrinación por el desierto durante cuarenta años. De ellos dice Moisés "los hijos de Israel asentarán en tiendas, cada uno en su escuadrón" (Núm. 1:52). Refiriéndose a Balaam, dice: "alzando sus ojos vio a Israel alojado por sus tribus" (Núm. 24:2).
                  Por muchos años después que Israel entró a poseer la Tierra Prometida aún vivían en sus tiendas. Al rey David le fue dicho en sus días: "El arca, e Israel, y Judá están debajo de tiendas" (2 Sám. 11:11), lo que indica que la mayoría de las gentes moraban en tiendas.
                  Cuando las tribus se reunían en lugares pequeños como Gilgal y Silo, siempre llevaban consigo sus tiendas. Y cuando el templo fue terminado en Jerusalén, y el pueblo hacía sus peregrinaciones para ir a la celebración de las fiestas del Señor, algunos millares de ellos dormían en tiendas que levantaban en las laderas de las montañas que rodean la ciudad.
                  Como los judíos de antaño, los nómadas o árabes beduinos de Palestina, y especialmente de la Transjordania, por siglos han morado en sus tiendas, y su manera de vivir es bastante parecida a la de las gentes de la Biblia. De ahí que un estudio de la estructura de las tiendas de las tierras bíblicas de hoy día, arrojará mucha luz sobre la manera de vivir de los hombres de los primitivos tiempos bíblicos.

MATERIAL DE LA TIENDA

La habitación de los beduinos es su tienda, la que es fabricada con telas de pelo negro. Se llama beit sha'ar, "casa de pelo". Se fabrica con una tela basta, y sirve para proteger a la familia de los vientos fríos del invierno. En el verano, los lados de la tienda se levantan, y sirve entonces como sombra.
                  La tela de pelo de cabra usada para hacer estas tiendas es porosa, cuando está seca; pero con las primeras lluvias de la estación se aprieta el tejido de manera que se convierte en impermeable.
                  En el libro del Cantar de Cantares de Salomón se habla de estas tiendas de pelo negro de cabra: "Morena soy, oh hijas de Jerusalén... como las cabañas de Cedar" (Cant. 1:5).
                  Para fabricar las tiendas de los beduinos se usa el mismo material llamado cilicio en los días de la Biblia. El cilicio oriental no se parece al cotense occidental, sino que es un material hecho de pelo de cabra espinoso y basto.
                  El apóstol Juan al comparar las tinieblas a este cilicio, dice: "el sol se puso negro como saco de cilicio" (Apoc. 6:12). En tiempos bíblicos se usaba el saco de cilicio para demostrar la tristeza (Gén. 37:34; 2 Sam. 3:31); como signo de humillación (1 Reyes 29:1); como signo de arrepentimiento (Dan. 9:3; Jonás 3:5).

 CAMPAMENTOS DE TIENDAS Y MODO DE LEVANTARLAS

Si los beduinos viven juntos como tribu o clan, como casi siempre lo hacen, o si más de una familia vive con ellos, entonces sus tiendas no se levantan en racimo confuso, sino en un círculo grande para que cuando menos sus ganados puedan quedar protegidos dentro del círculo. Al lado de la tienda del jefe y a su cabecera, se coloca hincada en tierra una lanza grande como emblema de su autoridad (1 Sam. 26:7). Su tienda, por lo general, es de mayores dimensiones que la de los demás.
                  Dice la Biblia que algunos de los hijos de Ismael vivían en campamentos de tiendas (Gén. 25:16). El número de las tiendas que constituían el campamento de Abrahán debe haber sido grande, porque en la guerra que sostuvo con la federación de reyes, los cuales se habían llevado cautivo a su sobrino Lot, se dice que Abrahán tenía a sus órdenes trescientos dieciocho soldados entrenados y nacidos en su casa (Gén. 14:14). El arreglo de sus tiendas sin duda era como el del más rico beduino de nuestros días.
                  La parte principal, encima de la tienda del beduino, se compone de un gran toldo que se sostiene por postes, y las extremidades de la tela de la tienda se estiran con cuerdas que se atan a estacas hincadas en la tierra. Fue una de estas estacas de la tienda la que usó Jael (mujer de Heber) para matar a Sísara (Jueces 4:21).

ARREGLO INTERIOR DE UNA TIENDA

La tienda oriental es comúnmente de forma oblonga y consta de dos y algunas veces de tres apartamentos divididos por cortinas de pelo de cabra. La entrada conduce al departamento de los hombres, el que también sirve de sala de recepción; mas allá está el departamento de las mujeres y los niños. Algunas veces hay un tercer apartamento para los criados o el ganado.
                  En el departamento interior, que está encortinado, están las mujeres, no visibles desde la sala de recepción, pero pueden ellas oír todo lo que sucede en esa sala. Así fue como Sara en su departamento oyó lo que el ángel dijo a Abrahán en la sala de recepción (Gen. 18:10-15). Hay casos en que son necesarias tiendas separadas para las mujeres. Se necesitaron varias tiendas para alojar a la gran familia de Jacob. Se hace referencia a la tienda de Jacob, a la tienda de Lea, a la de Raquel y a la tienda de las dos criadas (Gén. 31:33).

AMUEBLADO INTERIOR DE LAS TIENDAS

La tienda de un pastor está siempre sujeta a continuos cambios, como lo indica Ezequías en su canto de gratitud después de la recuperación de su salud (Isa. 38:12). El amueblado de una tienda debe incluir sólo lo necesario. El piso se cubre con alfombras, y por la noche se usa la ropa de cama, la que se compone de esteras o carpetas, sobre las cuales se duerme. Los mantos usados durante el día les sirven por la noche de colchas. Se pueden poner en derredor de los postes de en medio sacos de grano. Deben encontrarse a la mano en la tienda un molino de mano y el mortero en que se muele el grano. Colgados de los postes estarán los sacos de piel para el agua y demás líquidos. También habrá una cubeta de cuero para sacar el agua del pozo que se encuentra cerca, y un cántaro que usan las mujeres para llevar el agua. Los utensilios de cocina no son muchos, pero incluyen botes, bandejas y vasijas. Con las fuentes para servir se incluirán esteras y platos más grandes, así como tazas para beber. Una lámpara de las primitivas quemando aceite de oliva se usará para iluminar la tienda por las noches. Si la familia tiene la dicha de contar con un camello, entonces se usará la fornitura para sentarse en el interior de la tienda, de la manera como Raquel hizo cuando su padre buscaba sus dioses en su tienda (Gén. 31:34) -Pocas cosas además de las enumeradas arriba se necesitan para la vida sencilla de los moradores de tiendas.

El fogón queda, por supuesto, sobre el piso. Se cava un pozo en el piso donde se pueda encender el fuego, poniéndose en derredor de él varias piedras y los utensilios de cocina se ponen sobre ellas, por encima del fuego. Uno de estos fogones está dentro de la tienda y otro estará fuera, cerca del departamento de las mujeres. En tiempo de verano se cocinan los alimentos mejor fuera que dentro de la tienda.

REMENDANDO LA TIENDA Y AGRANDANDOLA

Es muy raro que se hagan nuevas tiendas entre los beduinos. Cuando esto llega a acontecer es cuando un novio y su novia ponen su casa aparte de la de sus padres, y esto ocurre muy raramente.
                  El procedimiento a seguir es acumular la trasquila de una cabra durante un año o más, y con ello se hace una tira más de tela para añadirla a la vieja tienda. Las mujeres hacen este trabajo. La parte del techo de la tienda más averiado se corta, y la nueva tira de tela la reemplaza. La tira vieja se usa como cortina. CadA año nuevas tiras de tela se ponen en lugar de las averiadas, y esta "casa de pelo" se pasa de padre a hijo aun cuando no esté completamente nueva o completamente vieja, en cualquier tiempo.
                  Cuando la familia que vive en una tienda crece o se hace rica y desea agrandaría, lo hace añadiéndole secciones, de la misma manera que un occidental añade un cuarto a su casa.
                  Pero la diferencia es que en lugar de hacer una tienda nueva, continúa añadiéndole secciones. Isaías tenía este proceso en mente al comparar la prosperidad profética de Israel a una tienda beduina. "Ensancha el sitio de tu cabaña y las cortinas de tus tiendas sean extendidas; no seas escasa: alarga tus cuerdas, y fortifica tus estacas" (Isa. 54:2).

CARACTER DE LA VIDA EN LAS TIENDAS

El occidental aún no puede apreciar el carácter peregrino del oriental que mora en tiendas. Un viajero entre estos nómadas decía de ellos lo siguiente:
                  "La tienda de un árabe es su hogar; pero la palabra "hogar" para el no tiene el significado que tiene para nosotros. De nuestra idea del hogar no tiene ningún concepto. Su hogar es el pequeño paraje donde levanta su tienda y donde su ganado se reúne por la noche; su país, la tierra de sus padres; es el pequeño distrito sobre el que vaga en verano".
                  Recordemos que Abrahán, Isaac y Jacob fueron peregrinos en la Tierra Prometida. "Por fe (Abrahán) habitó (fue morador de tiendas) en la tierra prometida, como en tierra ajena... con Isaac y Jacob, herederos juntamente de la misma promesa" (Heb. 11:9). Y el autor de Hebreos dice además de estos profetas, "Murieron todos estos sin haber recibido las promesas, sino mirándolas de lejos, y creyéndolas, y saludándolas, y confesando que eran peregrinos y advenedizos sobre la tierra" (Heb. 11:13).
                  La vida de las tiendas con su sencillez, y todo el tiempo que se pasa fuera de ellas, tiene un encanto real para aquellos que están avezados a ella. La mayoría de sus moradores no vivirían de otra manera si se les diese a escoger. Y como los antecesores de los judíos fueron moradores de tiendas, sus descendientes consideran esa vida en un espíritu de verdadera dignidad. Esto explica las numerosas referencias a la vida en las tiendas en su poesía sagrada y en la profecía (cf. Sal. 84:1-10; Cant. 1:5; Jer. 4:20, etc.)[3].

¿ Por qué Abraham habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa…?

En este mismo pasaje de Hebreos nos dice.

Hebreos 11:9-10
…porque esperaban la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.

Más adelante, en este mismo capítulo de Hebreos,

Hebreos 11:13-16
13 Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.
14 Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria;
15 pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver.
16 Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.

Esta es la clave de por qué vivían en tiendas, no quería arraigarse en ningún lugar terrenal, no les interesaba como a los poderosos de la tierra, hacer grandes y sólidos palacios, tumbas majestuosas que desafían el embate del tiempo, pirámides gigantescas, o buscar al menos perpetuar su memoria como le sucedía a los héroes griegos, ni as los grandes héroes de todas las culturas.

Hoy, inclusive, la gente busca alargar sus días y se arraiga en lugares. Y los que tienen dinero, compran y construyen y acumulan ganancias (a pesar de estar viejos) como si fuesen a vivir eternamente. Lo paradójico es que aquellos que no han buscado ni fama ni fortuna han quedado inscritos no sólo para la historia sino para la eternidad como los humildes pescadores que siguieron al Señor. Jamás imaginaron que cientos de años después serían estudiadas sus vidas y su relación con el Señor.

Vivir como si no estuviéramos de paso es una de las locuras más incomprensibles del ser humano. Generaciones tras generaciones vamos pasando hasta el fin de los tiempos, cuando el Señor se manifieste.

Por ello, la invitación a todo cristianos es:

Hebreos 13
13 Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su vituperio;
14 porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir.
15 Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.

Sí, salgamos de esta cárcel espacio-temporal, física-espacial para ir más allá del Sol como dice el himno. Pues no TENEMOS AQUÍ CIUDAD PERMANENTE…

Gracias le damos a Dios por esta gracia de habernos preparado un lugar en una CIUDAD QUE SÍ ES PERMANENTE Y ETERNA.

Juan 14
1 No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.
2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.
3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

Termino con esta Doxología[4].

JUDAS
24 Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría,
25 al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén.

Qué Dios les bendiga.


[1] Bruce Larson era prominente. Se desempeñó como pastor principal de la Universidad de la Iglesia Presbiteriana de Seattle (UPC) en la década de 1980, y como co-pastor con el reverendo Robert Schuller en la Catedral de Cristal en el sur de California en la década de 1990.
[2] Ricardo Piglia, Respiración artificial, Anagrama, p.114.
[3] Fred H. Wight, USOS Y COSTUMBRES DE LAS TIERRAS BIBLICAS en
 [4] La doxología (del griego δόξα -fama u opinión- y λόγος -palabra o conocimiento-), es, en el Cristianismo, la alabanza a Dios. Pese a que en la Grecia antigua la δόξα tiene un valor subjetivo, en el Cristianismo, pasa a expresar la objetividad absoluta: la realidad de Dios y sus manifestaciones
                  El término “doxología" se usa para indicar la propiedad de dar gloria a Dios que debe tener el lenguaje teológico para ser auténtico. En cuanto a la liturgia, indica la oración de alabanza dirigida al Dios cristiano.
                 

domingo, 30 de noviembre de 2014

ENTONCES ¡DEJE EL MINISTERIO!

"El gozo es el asunto más serio del cielo."
C.S. Lewis

Tengo un amigo que es decano en un seminario teológico donde se capacita a hombres y mujer es para que sean pastores. A veces llama a alguna de esas personas a su oficina y les dice algo así como:
«Usted ha estado por aquí durante varios meses ya, y yo he tenido la oportunidad de observarlo. Tiene buenas calificaciones, parece tomarse su llamado al ministerio en serio, trabaja arduamente y tiene objetivos claros. Pero no vislumbro ningún gozo. No parece disfrutar lo que está haciendo. Y me pregunto si no debería reconsiderar su llamado al ministerio. Por que si un pastor no está en contacto con el gozo, le será muy difícil enseñar o predicar de manera convincente que las nuevas son realmente buenas. Si usted no puede comunicar su alegría por medio de su conducta, sus gestos y sus palabras, no será un testigo auténtico de Jesucristo. Es esencial para su trabajo que usted se deleite en lo que Dios está haciendo.»

miércoles, 25 de junio de 2014

LAS PRUEBAS Y EL GOZO

Dice el apóstol Santiago (1:2) que tengamos mucho gozo cuando nos encontremos en diversas pruebas. Y el apóstol Pedro afirma que no veamos las pruebas como algo extraño, sino, como dice Cristo, que serán un distintivo de quien lo siga. Y aún más, Cristo nos insta a a que amemos a quienes nos persigan, oremos por ellos y les hagamos el bien, cosa que va en sentido contrario con nuestra naturaleza y con los valores de la cultura imperante.

En estos momento que paso por algunas pruebas, nada similares como las que pasaron los apóstoles, veo cuán difícil es, incluso el simple "no temeré mal alguno, cuando ande en valle de sombra de muerte".

Y esto me llevaba reflexionar en la muerte del Señor o en las advertencias de Pablo de que no fuese a Jerusalén. Y me preguntaba qué sintieron ellos en esos momentos, cómo fue su angustia ¿tuvieron miedo como yo lo tengo?

Pablo avisado una y otra vez, decide ir declarando que sabe bien que le esperan "prisiones y tribulaciones" pero agrega que de ninguna de esas cosas hace caso, con tal de que acabe su carrera con gozo. Y me imaginaba a Pablo bajando del barco, caminar por esos caminos, llegar a Jerusalén sintiendo a cada paso que van hacer sobre él. Yo iría muerto de miedo, orando y llorando, pero también temblando.

Y luego pasé a imaginar los sentimientos encontrados en el Señor que sabía que iba a enfrentar sufrimientos terribles que poco pensamos y ponderamos. Y en esa angustia terrible suda "gotas de sangre". Y en breve, llegan los soldados. Durante toda una noche es maltratado, golpeado, escupido, ofendido, juzgado injustamente, llevado ante los poderosos, coronado con espinas (sin con una pequeñita espina de tuna grito como desesperado), filosas espinas que se hunden en su cabeza, en su frente, sin poder quitársela. Y luego, cargar un madero, sintiendo (como hombre de carne y hueso que era) que cada paso es el último. Las fuerzas le fallan pues toda la noche y todo lo que va del día no tomado agua ni alimentos. Siente que no podrá dar un paso y finalmente las piernas se le vencen. Sus mismos verdugos advierten que no podrá llegar a la cima del Gólgota. Simón Cirene lleva la cruz en el último tramo. Y ya estando al pie de la cruz, su cuerpo debilitado, sin agua, con la piel abierta en terribles llagas, tan dolorosas que hasta el roce de la túnica lo lastima. Y finalmente ve esos gruesos clavos de hierro que le traspasan las manos, le rompen los huesos. Grita, seguramente gritó terriblemente. El dolor es inconcebible, indescriptible. Y paran la cruz. Incómodo, colgado, su dolor se incrementa. La sed, otra vez, lo atormenta. Y sufre también por sus discípulos que han huido, sólo están al pie de la cruz las mujeres y Juan. Al dolor físico y espiritual, se suman las burlas del populacho. Y finalmente ve que la muerte llega como una sombre terrible y grita Eli, Eli Lama Sabactani. En tus manos encomiendo mi espíritu, y expira.

Ante estos ejemplos de dolor, qué pueden ser nuestros sufrimientos. Sin embargo, la angustia llega, nos asola, lloramos, rogamos a Dios, lo interrogamos: ¿Por qué?

No dejemos de orar, de rogar, pero también pidamos al Señor que nos ayude a tener en alto valor esos momentos de angustia, de prueba, sabiendo que si soportamos la prueba va a producir en nosotros algo muy bueno y que el Señor no nos dejará sufrir más de lo que podemos soportar. Como diría Pablo, "Por tanto, no desmayamos; antes, aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día, pues esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven, pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas" (2a de Corintios 4:16-18).  Gracias Padre. Amén.

sábado, 12 de abril de 2014

LA PROSPERIDAD



Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.
Mateo 5:16

He leído una vez más la historia de José. Me llamaron la atención, en esta vez, dos cosas: la conciencia de José de que todas sus penurias respondían a un propósito excelso: preservar la vida de su pueblo y de paso de miles de egipcios. Y era él, José, el instrumento de Dios para lograrlo. Si bien este plan no fue nada gratificante como proceso, pero los resultados fueron magníficos, lo cual nos deja una enorme lección.

Pero quisiera enfocarme al segundo aspecto que me llamó la atención: la prosperidad. En la casa de Potifar como en la cárcel, se repitió un fenómeno: la prosperidad que  tenía José en lo que hacía y lo que comandaba. Hoy podríamos ajustar este término, para evitar equívocos como que, “tenía éxito”, es decir, las cosas le salían bien. Y aparejada iba siempre en esta percepción de sus jefes el hecho de que había un poder claro e identificable que era el responsable de este éxito de José: Jehová. Reitero, era un prosperidad en la cual se veía que venía no de la inteligencia de José sino de Dios. Y para todos esto era evidente.

Es posible que muchos de nosotros, como cristianos, seamos exitosos en nuestro trabajo, es decir, que las cosas nos salen bien, ganamos premios, reconocimientos e incluso hasta ganancias económicas. Pero es muy raro que la gente vea en nuestros éxitos la mano de Dios. Nadie dice: Claro, es que Dios está con él. Y que de este reconocimiento viniera un respeto hacia Dios. En suma, podemos afirmar que no basta con ser próspero, e incluso ganar mucho dinero. Tal ves esto último sea una evidencia de lo contrario, de que algo torcido hemos hecho, que algo mal habido hemos realizado.

El enigma es entonces cómo hacer para, primero, ser fructífero, exitoso, próspero, y que todo nos salga bien. Y segundo, que claramente evidenciemos a Dios como la fuerza motora de nuestro éxito. He aquí dos problemas por resolver en este cristianismo del siglo XXI. ¿Cómo resolverlo? 

Antes que nada, hay que someternos bajo la mano de Dios. Todos los días decirnos y decir en oración, heme aquí Señor, estoy listo para hacer tu voluntad y levantarnos y ponernos en acción. Alimentar nuestra mente con su palabra y consolar nuestro corazón con sus promesas. Poco a poco iremos viendo el resultado, como el crecimiento de una planta. Y veremos como la mano de Dios les queda claro a quienes nos rodean y más de uno quiera seguir a Dios a partir de este poderoso testimonio.

Recuerde, no basta ser próspero, sino que esta prosperidad deje en claro que es resultado de nuestra fe. Y que esto, haga que la gente quiera seguir a ese Dios que nos sostiene.


sábado, 15 de marzo de 2014

¿DADLES VOSOTROS DE COMER?



No tienen necesidad de irse;
dadles vosotros de comer
Mateo 14:16

En el pasaje de la alimentación de los 5 mil generalmente ponemos atención en el acto más espectacular: el milagro de cómo el Señor multiplica cinco panes y dos peces. Ahora que mi madre estuvo enferma el pasaje del versículo 14: 16 me estuvo dando vueltas como si trajera un clavo ardiente.
Me preguntaba, por qué el Señor les dio esta orden. ¿Los estaba calando? ¿Quería ver sus reacciones? ¿Les estaba gastando una broma? ¿Quería demostrarles que él si era capaz, que él tenía poder y ellos no?
Pero leyendo con atención el pasaje vemos que no hay visos de broma ni de ponerlos a prueba. Y la respuesta de los apóstoles es muy peculiar: “No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces” (v. 17).
Y me preguntaba si el Señor en efecto les estaba pidiendo que ellos hicieran el milagro, que ellos los alimentaran, que ellos dieran el paso de fe. Pero los apóstoles respondieron desde su falta de fe, desde su lógica humana, desde su perspectiva “realista, naturalista” dirían algunos: “No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces” (v. 17).
Y me preguntaba además si la misma orden la sigue dando el Señor a su Iglesia ante los graves problemas del mundo: resuelvan ustedes los problemas. Y nosotros contestando: “No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces” (v. 17).
            Martin Luther King, dijo en uno de sus discursos: “Como cristianos no debemos pensar únicamente en nuestros tronos del cielo, sino en los tugurios y ghetos que atrofian el alma; no sólo en los caminos del cielo por lo que corren torrentes ‘de leche y miel’, sino también en los millones de hombres que por toda la tierra se acuestan en la noche  sin haber saciado su hambre”. (Minestrini, Walter, Martin Luther King, rebelde por amor, Editorial Mensajero, p. 51)
            Como veremos más adelante, Pedro y los discípulos aprendieron a ver las cosas desde la óptica sobre naturalista, desde la óptica de fe y del poder de Dios y no del suyo que terminaba en lo que NO tenemos ni oro ni plata. Al cojo le dijeron mucho más que simple dinero, le dieron la solución su problema: “En el nombre de Jesucristo de Nazareth, levántate y anda”. (Hechos 3:6)
            Al tratar de emular estos hechos, me he visto completamente impotente, sin capacidad de hacer muchas de las cosas que el Señor dijo que podríamos hacer “porque Él iba al padre”. (Juan 14: 12)
            Pero hay un pasaje en Mateo 7: 21-23 que me ha estado dando vueltas. Si es esta posibilidad de hacer actos espectaculares el indicador de que somos hijos de Dios plenos y llenos de él, de lo cual el Señor se pueda sentirse orgulloso.
            Pero este pasaje que dice:

“No todo el que dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.” (Mateo 7:21-23)

            ¿Si la capacidad de hacer milagros no es el distintivo de ser parte de él, entonces cuál? Releyendo el pasaje de Juan 14: 12 (De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.), me pregunto que fue lo más importante que el Señor hizo. Y a mi cabeza vienen pasajes como este Juan 3:16:

“De tal manera amó Dios al mundo que Dio a su hijo unigénito para que todo aquel que en el cree no se pierda más tenga vida eterna”

            Y este otro (Marcos 6:34)

Y saliendo Jesús vio gran multitud, y tuvo misericordia de ellos, porque eran como ovejas sin pastor; y les comenzó a enseñar muchas cosas.

            Y deduzco que lo más importante fue el amor, un profundo amor incluso por aquellos que lo rechazaron y lo llevaron a la cruz, esos que en la Biblia se denominan “las ovejas perdidas del pueblo de Israel”
            La iglesia de hoy ¿tiene amor por las ovejas perdidas de la iglesia de Laodicea? Es más, ¿tiene amor por los propios hermanos? ¿Existe hoy lo que en Hechos surgió como el “servicio de la mesas”, es decir, la diaconía?
            Santiago nos advierte que

“15 Y si el hermano o la hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, 16 y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les diereis las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿qué les aprovechará? 17 Así también la fe, si no tuviere las obras, es muerta en sí misma. (Santiago 2: 15-16)

            Ahora que mi madre estaba enferma me di a la tarea de buscar quién, ante la ausencia de mis hermanos, podría cuidarla. Hay muchos servicios de enfermería, algunos fraudulentos que emplean pseudo enfermeras y dan poca confianza. En el internet hay muchas de estas empresas pero no dan mayor datos lo que despierta sospechas. Y en mi búsqueda me preguntaba si la iglesia, si los hermanos en Cristo en el DF, donde hay miles de iglesias, no habría algunos que hubiesen instaurado una diaconía para atender los hermanos desvalidos. Y me dio tristeza al observar a mi derredor, aquí en ciudad donde vivo que como cristianos no hemos organizado un servicio de amor para atender a los hermanos desvalidos.
            Cuando un hermano está en problemas sólo vamos al Señor, cuando bien nos va, pero ¿el Señor no nos estará diciendo “Dadles vosotros de comer”? ¿Alívienlos ustedes?
            Una forma en que la Iglesia primitiva mostró el amor de Dios fue creando estos servicios de misericordia. ¿Qué hacemos hoy que iguale esta demostración de amor?
            La causa no está del todo perdida. En mi búsqueda encontré la Alianza Médica Cristiana, que tiene dos sedes: Toluca y Quintana Roo. Y están buscando aliados en toda la república para extender una mano misericordiosa a los necesitados.
            El lema de esta Alianza es el pasaje de Jeremías 33:6

“Yo les traeré sanidad y medicina, los curaré y les revelare abundancia y paz”

            Y entonces me surgió la idea de comenzar un servicio de Diaconía a partir de un simple catálogo en donde estemos los hermanos inscritos y nuestros oficios, de modo que “podamos servirnos unos a otros en el amor de Cristo”
            El Señor no busca que hagamos milagros espectaculares sino que cuando veamos, oigamos, sintamos el llamado de Dios a través de ver a alguno de nuestros hermanos en necesidad, digamos: “Heme aquí, envíame a mí”. Es decir, que nos convirtamos en prójimos del desvalido. Hay que orar para que el Señor nos guíe como hacer extensivo su amor, principalmente, a los de la familia de Cristo y luego a los demás.

JRV, 2014


martes, 4 de marzo de 2014

COMO EL AGUA

Si el agua fuera rebelde, nunca podríamos disfrutar del mar, de los lagos, de los ríos. Obediente, el agua adopta la forma de su continente: si este es redondo, el agua será así, o rectangular, como una alberca o bien adoptar la forma de una serpiente al adaptarse a las caprichosas formas de las hondonadas en una pendiente.

Nosotros podemos ser como el agua; cuando adoptamos obedientemente una forma bella que los demás admiran es porque hemos permitido ser agua en las manos de Dios. Entre las manos de Dios, el, como gran artistas, hace de nosotros hermosas obra de arte. E incluso, cuando ve que en obediencia nos parecemos a Cristo, nuestro gran continente, seguramente esto sucederá: "Y vio Dios que era bueno..."

domingo, 2 de marzo de 2014

SALVANDO AL SOLDADO RYAN

Esta película, ubicada en la Segunda Guerra Mundial, narra la historia de un comando de ocho soldados que va en busca del soldado, James Francis Ryan. Tras una búsqueda exhaustiva (en el cual mueren dos integrantes del comando) localizan a Ryan. Este forma parte de un grupo de soldados agotados que defienden un importante puente de que caiga en poder de los alemanes. Cuando le informan que vienen por él pues es buscado por sus familiares, Ryan se niega a abandonar a sus compañeros y esto obliga a que el comando se integre al grupo defensor. 
     En la refriega, el grupo defensor y el comando de búsqueda son diezmados pero logran defender con éxito el puente. En la refriega el capitán Miller, quien dirigía el comando, es herido de muerte. En plena agonía se acerca Ryan y el capitán le susurra unas palabras que no oímos. Ryan, conmovido, ve como muere el capitán prácticamente en sus brazos. 
       Años, después, vemos a un envejecido Ryan visitando la tumba del capitán Miller y ahí nos enteramos lo que le susurró el capitán a Ryan: "«James… hágase usted digno de esto… merézcalo». Y el viejo Ryan le viene a dar el parte al capitán y le dice: "He vivido dignamente".
        Esto nos pide Cristo a nosotros. El bajó de los cielos en rescate por nosotros y dio su vida y nos pide que vivamos una vida ejemplar. 
       Pablo le dice a los Efesios (5:15): "Así que tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios sino como sabios". Y en Colosenses 1:10: "...para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo".
      Para que valga la pena el rescate que Cristo hizo por nosotros "hasta la muerte y muerte de cruz", andemos dignamente, merezcamos esta salvación tan grande.

NOTA: Salvando al soldado Ryan, Steven Spielberg, 1998.

ESTUDIO SOBRE APOCALIPSIS 20: Los mil años

Jeremías Ramírez El tema principal de este capítulo 20 es ese periodo de tiempo denominado “Milenio” y que ha sido causa de enorme discusión...