domingo, 23 de junio de 2019

ESTUDIO SOBRE HECHOS 17 TESALÓNICA, BEREA Y ATENAS

Jeremías Ramírez Vasillas

En el capítulo 17 de Hechos de los apóstoles, Lucas relata, en este su segundo viaje misionero, el avance de la misión evangelizadora a cargo de Pablo y a Silas en tres ciudades importantes de Grecia: Tesalónica, Berea y Atenas, después de una salida accidentada de Filipos (relatada en el capítulo 16), donde los judíos incitaron la persecución de Pablo y Silas, pero aún en esas circunstancias, la luz del evangelio brilló intensamente en una oscura mazmorra iluminando a un carcelero y a su familia. 
Ahora, su paso por estas tres ciudades nos permite conocer las reacciones al evangelio de judíos y no judíos, y darnos cuenta que a pesar del fuerte rechazo siempre hay alguien dispuesto a recibir el evangelio.
Como en Filipos, en Tesalónica y Berea la oposición al evangelio la protagonizan los judíos, pero en Berea se encuentran con judíos razonables y abiertos a escuchar e investigar sin esta enseñanza tiene fundamentos en las escrituras. Esto conlleva a que haya muchos judíos que siguieron a Pablo y también muchos no judíos y mujeres de altos dignatarios romanos que se sumaron a la respuesta positiva.
En Atenas, a pesar de que había una sinagoga y Pablo fue allí a proclamar el evangelio, no hubo una oposición frontal, pero tampoco los no judíos se vuelcan anhelantes al evangelio, sino que hay en ellos una cierta frialdad, cierta indiferencia, cierto distanciamiento, que se entiende por las condiciones religiosas, intelectuales y filosóficas de los atenienses. Este es un caso mu atípico y especial, pero que nos ayuda a entender esa indiferencia del hombre moderno metido en sus ideas, creyendo que son sabios, que el avance de la ciencia y el conocimiento hace inútil la fe y el conocimiento de Dios.
Una vista panorámica de este segundo viaje nos sorprende observar el avance espectacular del evangelio en esos pueblos, particularmente donde los judíos son más beligerantes. En pocos años, el crecimiento del cristianismo sacudirá las raíces del imperio romano y se esparcirá a todo el mundo en el devenir de los siglos. 
Michael Green en su libro Evangelización en la iglesia primitiva explica qué factores externos facilitaron este avance del evangelio: 1) la paz romana. “…se suele aceptar como fecha de inicio de la Paz romana el 29 a. C., cuando Augusto proclama oficialmente el final de las guerras civiles, y se extendió hasta la muerte del emperador Marco Aurelio en el año 180 d. C.”. 2) Las vías de comunicación que conectaban todo el imperio de modo que, como dice el dicho popular : “todos los caminos llevan a Roma” y era cierto en esa época y por allí fluyeron los mensajeros. 3) La extensión del idioma griego como habla común en todo el imperio, pues la mayoría, además de hablar su propia lengua, hablaba el griego, de modo que no se necesitaron traductores. 4) Y la presencia de judíos en la mayoría de las ciudades del imperio, lo cual permite a iniciar su campaña en las sinagogas donde, además, asistían muchos gentiles que aceptaron el evangelio con mucho entusiasmo. 

Tesalónica
La ciudad recibe su nombre de Thessalonikē (Tesalónica) del nombre de la esposa del rey Casandro de Macedonia, a quien el rey Filipo II de Macedonia le había puesto después pues su nacimiento coincidió con la victoria de Filipo sobre Tesalia derrotando a los tiranos de Feres. El nombre es una fusión de las palabras Θεσσαλία ('Tesalia') y νίκη ('victoria', niké).

Tesalónica se encontraba en la intersección de dos vías principales: una que venía desde Italia hacia el este (Vía Ignacia) y la otra desde el Danubio hasta el Egeo. La ubicación de Tesalónica y su puerto la hicieron una ciudad prominente. En 168 a.C. se convirtió en la capital del segundo distrito de Macedonia y más tarde se hizo la capital y el puerto mayor de toda la provincia romana de Macedonia (146 a.C.) En el año 42 a.C., luego de la batalla en Filipos, Tesalónica se convirtió en una ciudad libre. Esta es la segunda ciudad europea en la que se detiene Pablo, pues al parecer sólo cruza Anfípolis y Apolonia, pues están en la ruta, sobre la Vía Ignatia. Y quizá se detuvieron en Tesalónica porque había una sinagoga.

1. Pasando por Anfípolis y Apolonia, llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga de los judíos.
2. Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de reposo y discutió con ellos,
3 declarando y exponiendo por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesús, a quien yo os anuncio, decía él, es el Cristo.
4 Y algunos de ellos creyeron, y se juntaron con Pablo y con Silas; y de los griegos piadosos gran número, y mujeres nobles no pocas.
5 Entonces los judíos que no creían, teniendo celos, tomaron consigo a algunos ociosos, hombres malos, y juntando una turba, alborotaron la ciudad; y asaltando la casa de Jasón, procuraban sacarlos al pueblo.
6 Pero no hallándolos, trajeron a Jasón y a algunos hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá;
7 a los cuales Jasón ha recibido; y todos éstos contravienen los decretos de César, diciendo que hay otro rey, Jesús.
8 Y alborotaron al pueblo y a las autoridades de la ciudad, oyendo estas cosas.
9 Pero obtenida fianza de Jasón y de los demás, los soltaron.

Es importante subrayar que el eje del mensaje evangélico de Pablo es la muerte y resurrección del mesías y que Jesús es el Cristo. Y es importante entender por qué, a pesar de que era el apóstol de los gentiles, su preocupación principal, como lo subraya en la carta a los Romanos, son los judíos. Con el fundamento bíblico y profético busca abrirles el entendimiento. Desafortunadamente no tiene el eco que él quisiera; la mayoría rechaza sus argumentos, pues no aceptan que Jesús haya sido el Cristo. Una y otra vez se estrella con la misma piedra, pero no ceja de intentarlo. Y una y otra vez es agredido. En esta ocasión sus agresores no tienen éxito pues no lo encuentran donde creían que estaba: en la casa de Jasón. Entonces se van contra Jasón y con los que con él están, y por la noche es llevado a Berea. 
Berea
Esta ciudad fue fundada alrededor del año 1000 a. C. y poblada por los Vriges hasta que los sustituyeron los macedonios. Su nombre deriva del mítico fundador Féron o de Verona, hija del mítico rey Veria y nieta de Macedonio.
Es mencionada por primera vez cuando fue atacada sin éxito por los atenienses hacía el 432 a. C. Bajo el reino de Macedonia fue la segunda ciudad más importante después de Pella. Tras la batalla de Pidna en el 168 a. C., se rindió a los romanos y fue incluida en la tercera región de Macedonia.
La ciudad está ubicada a unos 45 km de Pella y a 75 de Tesalónica; es descrita por Luciano como grande y populosa. Y fue una de las dos capitales durante el reinado de Diocleciano (284- 305 d. C.). Fue una de las primeras ciudades en tener un obispo; se dice que se llamaba Onésimo, y se cree que fue el esclavo de Filemón. 
Bajo los bizantinos fue parte de Macedonia y, en el siglo IX, cayó en manos de los búlgaros, llamándose Ber. En 1185 fue conquistada por los normandos de Sicilia y en 1204, por los cruzados latinos. Estuvo en poder de los serbios en la mitad del siglo XIII y fue ocupada por los otomanos el 8 de mayo de 1387, tomando el nombre de Kara Ferye. Su nombre actual es Veria y pertenece a Grecia.

Pablo y Silas en Berea
10 Inmediatamente, los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas hasta Berea. Y ellos, habiendo llegado, entraron en la sinagoga de los judíos.
11 Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.
12 Así que creyeron muchos de ellos, y mujeres griegas de distinción, y no pocos hombres.
13 Cuando los judíos de Tesalónica supieron que también en Berea era anunciada la palabra de Dios por Pablo, fueron allá, y también alborotaron a las multitudes.
14 Pero inmediatamente los hermanos enviaron a Pablo que fuese hacia el mar; y Silas y Timoteo se quedaron allí.
15 Y los que se habían encargado de conducir a Pablo le llevaron a Atenas; y habiendo recibido orden para Silas y Timoteo, de que viniesen a él lo más pronto que pudiesen, salieron.

Igualmente, como en Tesalónica, Pablo y Silas entran de inmediato a una sinagoga  y se encuentran con un caso raro: estos judíos eran nobles y juicioso, aunque la novedad de la predicación les deja muchas dudas y se dan a la tarea de revisar todos los días las escrituras. Y seguramente comprobaron que lo que decía Pablo era verdad, pues “creyeron muchos de ellos” (sorprendentemente, dado el rechazo generalizado del evangelio), pero además “mujeres griegas de distinción”, es decir, esposas de altos dignatarios romanos y, aunque menor número, hombres, es decir, prosélitos y temerosos de Dios.
Este hecho seguramente alegró mucho a Pablo y a Silas. Por fin su mensaje había obtenido una aceptación generalizada, aunque el hecho de que Lucas afirme que “creyeron muchos de ellos” y no todos, significa que hubo algunos reacios, pero todos fueron respetuosos hasta que se enteran los judíos de Tesalónica y llegan a Bere armando escándalo. Y los recién creyentes de Berea los lleva a proteger a Pablo y a Silas y los llevan a Atenas que está hacia el sur a más de 500 kilómetros. 
Este es un gesto admirable. Pablo, en sus viajes misioneros, siempre encontró aliados que lo protegieron, suplieron sus necesidades y lo consolaron con amor extraordinario. Un fenómeno por cierto que se reproduce entre los verdaderos cristianos, refrendando con ello lo que dijo el Señor: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”. (Juan 13: 35)

Atenas
Esta ciudad debe su nombre a Atenea, diosa protectora nacida de la cabeza de Zeus, cuya historia se funde con la de la propia Grecia. Los primeros pobladores fueron varias etnias de jonios. Según la mitología, Cécrope o Cécrops, de origen egipcio, fue el primer rey de la región Ática y al que se le atribuye la fundación de Atenas. Hacia el siglo X a.C. sus habitantes se agruparon en doce ciudades y Atenas ostentó la supremacía sobre el resto de las polis.

La leyenda dice que Teseo, al someter a Eleusis, unificó las polis bajo el control de Atenas. Y se estableció la fiesta de las Panateneas , en honor a la diosa de Atenas.

Atenas fue evolucionando desde la primitiva monarquía a la aristocracia y desde ésta hacia la democracia. El monarca dirigía los asuntos políticos y militares y estaba asistido por el Areópago, un tribunal de nobles con amplios poderes especialmente relacionados con la justicia.

El siglo V a.C., al que se le llamó el Siglo de Pericles, fue el de mayor esplendor intelectual porque Pericles dio un gran impulso a la democracia, estableció el theoricon o derecho a los espectáculos gratuitos para la plebe, se rodeó de artistas y escritores que exaltaban el esplendor de Atenas, embelleció la ciudad con el dinero aportado por los aliados y las ciencias recibieron un gran impulso. También reconstruyó la Acrópolis, mandó construir el templo de Niké y el Erecteion y, el símbolo de Atenas, el Partenón. En este siglo la población de Atenas llegó a tener 250.000 habitantes.
A partir del siglo IV a.C. Atenas entra en una crisis que la llevará a la decadencia social, cultural y política. Las guerras debilitaron su economía y muchos pequeños propietarios pasaron a engrosar la plebe. Eubulo, que entonces era el jefe de las familias gobernantes, para apaciguar a la plebe, de nuevo ofreció fiestas públicas.

En el 338 a.C. Atenas fue derrotada en la batalla de Queronea por Filipo de Macedonia y perdió definitivamente su independencia.

En el siglo II se instauró la tutela de Roma. En el año 146 a.C. los romanos incorporaron Atenas a su imperio. En el año 88 Atenas, en unión de Mitrídates rey del Ponto, se sublevó contra Roma. Los romanos bajo las órdenes del sanguinario Sila saquearon la ciudad en el año 86, destruyendo numerosos monumentos y realizando una gran matanza.

A pesar de esto, Atenas continuó siendo el polo intelectual más importante de la época romana. Y aunque Atenas pasó a depender de Roma, en lo cultural fue Atenas la que conquistó Roma y, durante tres siglos, fue la capital cultural del mundo a la que acudía gente de todas partes a instruirse.

16 Mientras Pablo los esperaba en Atenas, su espíritu se enardecía viendo la ciudad entregada a la idolatría.
17 Así que discutía en la sinagoga con los judíos y piadosos, y en la plaza cada día con los que concurrían.
18 Y algunos filósofos de los epicúreos y de los estoicos disputaban con él; y unos decían: ¿Qué querrá decir este palabrero? Y otros: Parece que es predicador de nuevos dioses; porque les predicaba el evangelio de Jesús, y de la resurrección.
19 Y tomándole, le trajeron al Areópago, diciendo: ¿Podremos saber qué es esta nueva enseñanza de que hablas?
20 Pues traes a nuestros oídos cosas extrañas. Queremos, pues, saber qué quiere decir esto.
21 (Porque todos los atenienses y los extranjeros residentes allí, en ninguna otra cosa se interesaban sino en decir o en oír algo nuevo.)

Sorprende ver a Pablo desesperado (su espíritu se enardecía), pero era tan grande y profunda la idolatría en Atenas; una idolatría de los supuestos dioses y de las ideas que les puso una doble coraza contra el evangelio de modo que parece que la prédica de Pablo no les hace mella. Va la sinagoga y lucha en las plazas públicas, y nada. Y allí, en la cuna del pensamiento y la filosofía que más influencia ha tenido en el mundo occidental, sólo los filósofos epicúreos  y estoicos  les llama la atención este “estrafalario predicador”, pero no entienden de qué habla: ¿Qué querrá decir con este palabrero?, se decían extrañados, ¿será posible que alguien nos explique. Entonces se les ocurre llevar a Pablo ante el tribunal de sabios que se reunía en el monte llamado “Areópago” . Si ellos veían que estás extrañas ideas eran aceptables, entendibles, entonces es posible que explicara de qué se trataba. Por ello, al llegar Pablo le preguntan: “Queremos, pues, saber qué quiere decir esto.“ Cabe señalar que Pablo no fue llevado para ser juzgado, sino para que su enseñanza fuera clarificada y avalada por este grupo de notables.
22 Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos;
23 porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio.
24 El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas,
25 ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.
26 Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación;
27 para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros.
28 Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos.
29 Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres.
30 Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan;
31 por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.
32 Pero cuando oyeron lo de la resurrección de los muertos, unos se burlaban, y otros decían: Ya te oiremos acerca de esto otra vez.
33 Y así Pablo salió de en medio de ellos.
34 Mas algunos creyeron, juntándose con él; entre los cuales estaba Dionisio el areopagita, una mujer llamada Dámaris, y otros con ellos.

Pablo comparece ante este tribunal y con valor y aplomo empieza su discurso, y puesto en medio (tal vez se sentaba en semicírculo) inicia resaltando el espíritu religioso y de esa forma no los confronta, no los acusa de idólatras, sino que abre el diálogo subrayando esta actitud como positiva. Y subraya que tal era su apertura religiosa que incluían a dios ajenos a ellos al grado de erigir un altar a un DIOS DESCONOCIDO. 

Bueno, afirma Pablo, es este Dios que no conocían al que él venía a presentar, a enseñar, al “…Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra…”. He aquí el Dios de dioses, como dirían algunos filósofos antiguos como Platón, o el motor primigenio, como decía Aristóteles. Y por tanto no habita en templos humanos ni necesita nada del ser humano, sino que éste es quien lo necesita porque él es el proveedor de la vida. Y ha hecho a los humanos a todos iguales. Es decir, es el Dios de todos, y es quien ha determinado orden de las cosas, y además se deja conocer, alcanzar, pues “Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos” . 
Entonces, Dios no es ni puede ser representado por obras materiales, oro o plata, u obra de imaginación, aunque en Atenas, en ese momento, había templos grandiosos, esplendoroso y muchas representaciones de divinidades. Todo eso no es Dios, afirma Pablo de alguna forma.
Tampoco Dios es un ser indiferente sino alguien que juzgará a los hombres, pero castigo puede ser evitado si nos arrepentimos de nuestras malas acciones y creemos en un hombre, Dios, que murió y resucitó…
Todo iba bien hasta este punto. Tan pronto habló de resurrección, su público se alejó decepcionado: “cuando oyeron lo de la resurrección de los muertos, unos se burlaban, y otros decían: Ya te oiremos acerca de esto otra vez”.
¿Por qué no lo aceptaban? Dice F. F. Bruce: “La idea de la resurrección de muertos no congeniaba con el pensamiento de la mayoría de los oyentes atenienses de Pablo. Todos ellos, excepto los epicúreos, sin duda habrían estado de acuerdo con él si hubiera hablado de la inmortalidad del alma individual; pero en cuanto a la resurrección, habrían apoyado el sentir del dios Apolo, expresado en la ocasión en que la diosa patrona de la ciudad, Atenea, fundó ese mismo tribunal del Areópago: «Una vez que el hombre muere y la tierra se bebe su sangre, no hay resurrección.» Algunos de ellos, por lo tanto, ridiculizaron una afirmación que parecía tan absurda. Otros, más corteses, aunque igualmente escépticos, sugirieron que podría haber una oportunidad más adelante para una exposición adicional de su enseñanza”.
Pero aún ante el rechazo rotundo, en las circunstancias más adversas, cuando podríamos pensar que no valió la pena el esfuerzo, y que todo fue tiempo perdido, hay un pequeño segmento de “tierra buena” en la que la semilla germina. En Atenas, esa tierra buena fueron Dionisio y Dámaris, y otros que no son mencionados.
Cuando preparaba este estudio y al leer la reacción de los atenienses me hizo pensar que en el mundo actual tiene esta misma reacción, de rechazo, de indiferencia. Nuestros contemporáneos como aquellos atenienses “Profesando ser sabios, se hicieron necios…”, (Romanos 1:22) Y me acordé de Eclesiastés 7:16: “No seas demasiado justo, ni seas sabio con exceso; ¿por qué habrás de destruirte?”.
En resumen, qué nos enseña este capítulo 17 de Hechos.
  1. Nunca claudicar, aunque las cosas se pongan riesgosas o el hielo de la indiferencia nos baje los ánimos.
  2. Siempre hay alguien que tiene oídos para oír. 
  3. Que los sabios pueden ser necios.
  4. Que corremos el riesgo de caer en las garras de los estoicos o de los epicúreos, a través de las ideas en boga de buscar la felicidad por la felicidad misma (Dice Tozer: Jesús no murió para que fuésemos felices sino para librarnos del pecado), sino que ésta, en todo caso, se alcanza la felicidad, el gozo, cuando Dios nos alcanza y nos salva, es decir, cuando descansamos en él (Filipenses 4:6 “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”). O bien, como dirían los estoicos, que todo lo podemos con una buena dosis de “pensamiento positivo” a través de doctrinas o libros que nos recomiendan con buenas intenciones: ¿Dónde está mi queso?, por ejemplo, y muchos más.
  5. Que lo que hacía triunfar a Pablo era su fe, no en sí mismo, sino en Jesús y que no proclamó la felicidad, por la felicidad misma, sino que le escribió a Timoteo: “Sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo”, y en eso de sufrir penalidades Pablo fue un campeón.

Dios, nuestro Señor, les bendiga. 

lunes, 27 de mayo de 2019

ESTUDIO SOBRE HECHOS CAPÍTULO 13: INICIO DEL MINISTERIO DE SAN PABLO


Si algo podemos admirar en este arranque del cristianismo es ese ímpetu por proclamar el evangelio. Esos primeros hombres tenían tal entrega que dejaban todo y estaban dispuestos a enfrentar el rechazo, las agresiones, las expulsiones e incluso la muerte. Y cabría preguntar por qué tal ardor evangelístico, y por qué no sucede lo mismo hoy.   
            La respuesta es simple pero difícil de apropiarse de ella. Ellos habían conocido profundamente a Jesús (no sólo como ser humano sino como ser divino, aunque muchos de ellos no lo vieron físicamente, pero convivían con él profundamente) y habían recibido el Espíritu Santo en plenitud, y esta relación con Jesús los habían transformado de manera profunda y radical y veían los resultados en sus vidas de manera directa y poderosa. Y veían, además, el peligro y la miseria que acechaba a quienes no tenían a Jesús.
            Hoy, el mundo y sus encantos y sus falacias, nos han encandilado de modo que ya no vemos ni a Dios ni la miseria del mundo; más bien creemos que el mundo no es tan malo; que tiene muchas cosas buenas, agradables, satisfactorias, apetecibles y nada hay de pecaminoso disfrutar todo lo que nos ofrece (estamos como Eva cuando vio el fruto prohibido), y no vemos que alguien sin Cristo esté en problemas y tampoco si muere sin conocerlo. Ellos, los apóstoles y los primeros cristianos, sí veían ese peligro, esa fatalidad, esa miseria, esa horrenda expectación de muerte.
Para que en este siglo XXI haya una revolución creo que primero habrá redescubrir al Dios todo poderoso que hizo los cielos y la tierra, que mantiene el equilibrio del cosmos y de la naturaleza y que la vida sin él hay sólo queda una expectación de muerte terrible. Segundo, experimentar un cambio en nuestras vidas tan radical que deseáramos que nuestros seres queridos tengan esa nueva vida. Es decir, que vivir en Cristo es tan extraordinario.
            Si lo anterior no ha sucedido es que vivimos en un mundo que creemos es fantástico lleno de satisfactores, comodidad, sorprendentes descubrimientos científicos y una tecnología tremendamente impactante.
Stanislaw Lem, el escritor polaco de ciencia ficción, en su novela El congreso de futurología narra la historia de un hombre es herido de gravedad en una revuelta social en Sudamérica y es puesto en hibernación. Cientos de años despierta y encuentra que el mundo es maravilloso, fantástico, es el paraíso, hasta que alguien le dice que todo lo que ve es una alucinación. El gobierno dispersa en el aire un gas que hace ver un paraíso inexistente. Y si quiere saber la realidad, ellos tienen una vacuna. Se la pone y, en efecto, descubre que el mundo está en la miseria.
            Satanás ha soltado esa droga y nos impide ver la realidad trágica del hombre. Para ver esa realidad es necesario ser vacunado por Dios para darnos cuenta de la urgencia médica espiritual en que está todo el mundo.
            El llamado es entonces:
Por lo cual dice:
Despiértate, tú que duermes,
Y levántate de los muertos,
Y te alumbrará Cristo.
Efesios 5:14:

Ahora, vayamos y conozcamos a detalle como estos primeros hombres empezaron la titánica lucha por difundir el evangelio, lucha que, gracias a ella, nosotros, habitantes del siglo XXI, nos ha alcanzado la bendición de conocer su palabra y algunos de conocer a Cristo.

Bernabé y Saulo comienzan su primer viaje misionero
1 Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo.
2 Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.
3 Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.

Esta Antioquía es la de Siria, y este primer viaje tendrá una parada muy interesante en otra Antioquía, la de la región de Psidia, en la región de Galacia, hoy Turquía.
            Antioquía de Siria se había desarrollado una vigorosa iglesia que tenía de todo: profetas y maestros de diversa índole social y origen geográfico. Y mientras ministraban y ayunaban fueron advertidos por el Espíritu Santo para enviar a dos de ellos en el inicio de una misión de largo alcance: “Apartarme a Bernabé y a Saulo para la obra que los he llamado”.  Hoy, la voz de Dios no se escucha, y si queremos que se escuche habría que hacer lo que estos hombres estaban haciendo: “Ministrando y ayunando”, es decir, plenamente entregados a Dios. Esa es la condición para escuchar a Dios y para que Él nos hable. Quizá hoy nos habla, pero no escuchamos por el ruido del mundo que hemos alojado en nuestras almas.
            Y la iglesia obedeció de inmediato. No esperaron a recabar fondos, a buscar patrocinios, ni nada de eso. Sólo ayunaron y oraron y les impusieron las manos.

Inicia el viaje
4 Ellos, entonces, enviados por el Espíritu Santo, descendieron a Seleucia, y de allí navegaron a Chipre.
5 Y llegados a Salamina, anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos. Tenían también a Juan de ayudante.

El primer paso fue descender a la ciudad portuaria Seleucia (En ese tiempo era conocida como Seleucia Pieria, y que era el puerto de Antioquía.) y de inmediato embarcase hacia la isla Chipre, que no está lejos, y desembarcar en otra ciudad portuaria: Salamina. Llegando ahí de inmediato se ponen a trabajar. Entran a las sinagogas y empiezan a enseñar el mensaje del evangelio, siguiendo lo que Pablo escribió en Romanos 1:16: “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego”.
¿Cómo era mensaje? No lo dice el relato, pero cuando llegan a Antioquía de Psidia podemos leer los aspectos fundamentales de este mensaje. Al parecer, no permanecen mucho tiempo, sino que en breve se ponen en marcha hacia Pafos.

Primer enfrentamiento
6 Y habiendo atravesado toda la isla hasta Pafos, hallaron a cierto mago, falso profeta, judío, llamado Barjesús,
7 que estaba con el procónsul Sergio Paulo, varón prudente. Este, llamando a Bernabé y a Saulo, deseaba oír la palabra de Dios.
8 Pero les resistía Elimas, el mago (pues así se traduce su nombre), procurando apartar de la fe al procónsul.
9 Entonces Saulo, que también es Pablo[1], lleno del Espíritu Santo, fijando en él los ojos,
10 dijo: ¡Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor?
11 Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano.
12 Entonces el procónsul, viendo lo que había sucedido, creyó, maravillado de la doctrina del Señor.

Ah, pero el camino de Dios siempre hay quien está dispuesto a escuchar y al mismo tiempo está lleno de obstáculos.  Lucas no nos dice cómo de Salamina cruzaron la isla hasta Pafos que está del otro lado de la isla. Y media entre Salamina y Pafos una distancia de unos 140 kilómetros, e invirtieron en ese viaje al menos una semana, pues como no indica que hayan navegado, es casi seguro que atravesaron la isla caminando.
            Cuando llegan a Pafos, aunque no lo dice el pasaje, debieron de empezar sus actividades en la sinagoga y seguramente allí tienen contacto con el mago judío Barjesus (hijo de Jesús, aunque más bien era hijo del diablo), y este tenía relaciones con el procónsul Sergio Paulo. El procónsul, al saber de Pablo y del impacto que seguramente estaba causando con sus enseñanzas, lo manda llamar. Se ve que es un hombre con hambre espiritual, pues, como varón “prudente” (“inteligente” (sunetöi) traduce la Biblia Textual), mandar llamar a Pablo y Bernabé para saber su mensaje sobre Dios.
            Este, que también era conocido como Elimás (palabra árabe que quiere decir “habilidoso”), boicotea la enseñanza de Pablo y éste, molesto, le anuncia que “he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo”. El hecho sorprende al procónsul, y lo empuja a aceptar como verdadero lo que enseña Pablo. No sabemos si ello implicaba que aceptara a Jesús como Señor. Tal vez si se convirtió pero el relato no lo dice.
            No sabemos cuánto tiempo pasaron Pablo y Bernabé (y Juan Marcos) en Pafos y con el procónsul; es probable que no fuesen muchos días, pues se embarcan de nuevo.

Pablo y Bernabé en Antioquía de Pisidia
13 Habiendo zarpado de Pafos, Pablo y sus compañeros arribaron a Perge de Panfilia; pero Juan, apartándose de ellos, volvió a Jerusalén.
14 Ellos, pasando de Perge, llegaron a Antioquía de Pisidia; y entraron en la sinagoga un día de reposo y se sentaron.
15 Y después de la lectura de la ley y de los profetas, los principales de la sinagoga mandaron a decirles: Varones hermanos, si tenéis alguna palabra de exhortación para el pueblo, hablad.

Y también, al parecer no se detienen en la ciudad portuaria de Perge. Algunos arguyen que Pablo enfermó de Malaría y la costa empeoraba su salud y esto los obliga a dirigirse a una zona alta, es decir, a Antioquía de Psidia, que estaba hacia el norte a unos 190 kilómetros, y a a 440 metros de altura. Para llegar allí tuvieron que seguir una ruta a través de las montañas, ruta célebre por su bandidaje, y debieron emplear al menos 140 horas de viaje.
Antioquía de Psidia estaba ubicada en Frigia, cerca del límite con Pisidia, en el Asia Menor que se extendía al sur del actual sultán Dagh (montaña baja ubicada en el lado occidental de la meseta de Anatolia o Asia Menor). Fue fundada por Seleuco I Nicátor (301-280 antes de Cristo), quien la llamó así en honor a Antíoco, su padre, Después de la derrota de los seléucidas por los romanos (190 antes de Cristo), Antioquía se transformó en una ciudad libre, pero ciento cincuenta años más tarde fue entregada a Amintas, rey de Pisidia.
Cuando el reino gálata llegó a ser una provincia romana en el 25 antes de Cristo, Antioquía formó parte de ella. Algunos años más tarde la ciudad fue hecha colonia por Augusto y se le dio el nombre adicional de Cesarea. Estaba unida por caminos militares con otras ciudades-colonias de Pisidia con el fin de controlar esa área. Cerca de la ciudad había un gran templo de la diosa luna frigia, a quien se le atribuían poderes sanadores. Numerosas propiedades y esclavos pertenecieron a este templo. El año 713 d.C., Antioquía de Pisidia fue destruida por los árabes, y hoy sólo quedan sus ruinas.
            Y siguiendo la estrategia de ir primero a predicarle a los judíos, Pablo y Bernabé acuden el primer día de reposo a la sinagoga. Y al final de las lecturas, que seguían un programa específico, se invitaba a algún visitante famoso a compartir sus enseñanzas. Los dirigentes de la sinagoga se acercan a Pablo y lo invitan. Al parecer no saben aún quién es.

Discurso de Pablo en Antioquía de Psidia
16 Entonces Pablo, levantándose, hecha señal de silencio con la mano, dijo:
Varones israelitas, y los que teméis a Dios, oíd:

Esta invitación nos recuerda la invitación al Señor a leer las escrituras en una sinagoga. En aquel caso, leyó un fragmento del profeta Isaías.
            Este pasaje no nos revela por qué hay cierto alboroto, que hace que Pablo pida silencio. ¿Se veía enfermo?

17 El Dios de este pueblo de Israel escogió a nuestros padres, y enalteció al pueblo, siendo ellos extranjeros en tierra de Egipto, y con brazo levantado los sacó de ella.
18 Y por un tiempo como de cuarenta años los soportó en el desierto;
19 y habiendo destruido siete naciones en la tierra de Canaán, les dio en herencia su territorio.

Como en los discursos de Esteban y de Pedro con el centurión, se remonta al pasado para darle fundamente histórico, escritural y profético a su anuncio.
Las naciones mencionadas en el versículo 19 se detallan en Deuteronomio 7:1: “Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra en la cual entrarás para tomarla, y haya echado de delante de ti a muchas naciones, al heteo, al gergeseo, al amorreo, al cananeo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo, siete naciones mayores y más poderosas que tú…”

20 Después, como por cuatrocientos cincuenta años, les dio jueces hasta el profeta Samuel.
21 Luego pidieron rey, y Dios les dio a Saúl hijo de Cis, varón de la tribu de Benjamín, por cuarenta años.
22 Quitado éste, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero.

Salmo 89: 19-29
Entonces hablaste en visión a tu santo,
Y dijiste: He puesto el socorro sobre uno que es poderoso;
He exaltado a un escogido de mi pueblo.
 Hallé a David mi siervo;
Lo ungí con mi santa unción.
 Mi mano estará siempre con él,
Mi brazo también lo fortalecerá.
No lo sorprenderá el enemigo,
Ni hijo de iniquidad lo quebrantará;
Sino que quebrantaré delante de él a sus enemigos,
Y heriré a los que le aborrecen.
Mi verdad y mi misericordia estarán con él,
Y en mi nombre será exaltado su poder.
 Asimismo, pondré su mano sobre el mar,
Y sobre los ríos su diestra.
El me clamará: Mi padre eres tú,
Mi Dios, y la roca de mi salvación.
Yo también le pondré por primogénito,
El más excelso de los reyes de la tierra.
Para siempre le conservaré mi misericordia,
Y mi pacto será firme con él.
Pondré su descendencia para siempre,
Y su trono como los días de los cielos.

Justo en este punto inicia la revelación de Jesús como salvador, como mesías, como hijo de Dios.

23 De la descendencia de éste, y conforme a la promesa, Dios levantó a Jesús por Salvador a Israel.
24 Antes de su venida, predicó Juan el bautismo de arrepentimiento a todo el pueblo de Israel.
25 Mas cuando Juan terminaba su carrera, dijo: ¿Quién pensáis que soy? No soy yo él; mas he aquí viene tras mí uno de quien no soy digno de desatar el calzado de los pies.

Y entonces se lanza a fondo y de manera directa.

26 Varones hermanos, hijos del linaje de Abraham, y los que entre vosotros teméis a Dios, a vosotros es enviada la palabra de esta salvación.
27 Porque los habitantes de Jerusalén y sus gobernantes, no conociendo a Jesús, ni las palabras de los profetas que se leen todos los días de reposo, las cumplieron al condenarle.
28 Y sin hallar en él causa digna de muerte, pidieron a Pilato que se le matase.
29 Y habiendo cumplido todas las cosas que de él estaban escritas, quitándolo del madero, lo pusieron en el sepulcro.
30 Mas Dios le levantó de los muertos.
31 Y él se apareció durante muchos días a los que habían subido juntamente con él de Galilea a Jerusalén, los cuales ahora son sus testigos ante el pueblo.

Y Pablo y Bernabé son los mensajeros de estas buenas nueva.

32 Y nosotros también os anunciamos el evangelio de aquella promesa hecha a nuestros padres,
33 la cual Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a Jesús; como está escrito también en el salmo segundo: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy.
34 Y en cuanto a que le levantó de los muertos para nunca más volver a corrupción, lo dijo así: Os daré las misericordias fieles de David.
35 Por eso dice también en otro salmo: No permitirás que tu Santo vea corrupción.
36 Porque a la verdad David, habiendo servido a su propia generación según la voluntad de Dios, durmió, y fue reunido con sus padres, y vio corrupción.
37 Mas aquel a quien Dios levantó, no vio corrupción.
38 Sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio de él se os anuncia perdón de pecados,

Y finalmente, el anuncio más importante: “que por medio de él se os anuncia perdón de pecados…”

39 y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree.
40 Mirad, pues, que no venga sobre vosotros lo que está dicho en los profetas:
41 Mirad, oh menospreciadores, y asombraos, y desapareced;
Porque yo hago una obra en vuestros días,
Obra que no creeréis, si alguien os la contare.

Pablo, en este v. 41, cita a Habacuc 1-5: “Mirad entre las naciones, y ved, y asombraos; porque haré una obra en vuestros días, que aun cuando se os contare, no la creeréis”.

Efecto del discurso de Pablo
42 Cuando salieron ellos de la sinagoga de los judíos, los gentiles les rogaron que el siguiente día de reposo les hablasen de estas cosas.
43 Y despedida la congregación, muchos de los judíos y de los prosélitos piadosos siguieron a Pablo y a Bernabé, quienes hablándoles, les persuadían a que perseverasen en la gracia de Dios.

El impacto de esta revelación causó asombro y expectación entre los asistentes ese día a la sinagoga, prosélitos y algunos judíos, y quería seguir oyendo, y los invitan a que regresen el siguiente sábado, pero algunos siguieron preguntando a Pablo y por ello Pablo y Bernabé, fuera de lugar, siguen instruyendo a los a que “perseveren en la gracia de Dios”.
           
Una semana después
44 El siguiente día de reposo se juntó casi toda la ciudad para oír la palabra de Dios.
45 Pero viendo los judíos la muchedumbre, se llenaron de celos, y rebatían lo que Pablo decía, contradiciendo y blasfemando.
46 Entonces Pablo y Bernabé, hablando con denuedo, dijeron: A vosotros a la verdad era necesario que se os hablase primero la palabra de Dios; mas puesto que la desecháis, y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles.
47 Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo:
    Te he puesto para luz de los gentiles,
    A fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra.
48 Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna.

Todo ello estaba profetizado. Veamos algunos pasajes:
Lucas 2:29-32: “Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, Conforme a tu palabra; Porque han visto mis ojos tu salvación, La cual has preparado en presencia de todos los pueblos; Luz para revelación a los gentiles, Y gloria de tu pueblo Israel.

Isaías 49:6: “dice: Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel; también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra.

Jeremías 1:5: “Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.”

Consecuencias de sus predicaciones
49 Y la palabra del Señor se difundía por toda aquella provincia.
50 Pero los judíos instigaron a mujeres piadosas y distinguidas, y a los principales de la ciudad, y levantaron persecución contra Pablo y Bernabé, y los expulsaron de sus límites.
51 Ellos entonces, sacudiendo contra ellos el polvo de sus pies, llegaron a Iconio.
52 Y los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo.

Sacudir el polvo de los pies era un símbolo de eliminar la responsabilidad, y esto fue lo que Jesús mismo le dijo que hicieran sus discípulos cuando fuesen rechazados.
Pero la frase final es elocuente: “Y los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo”, que es la manera en que Lucas cierra el relato con un sumario contundente.
Para revitalizar a la iglesia del siglo XXI estaa es la medicina: “Y los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo”. Mientras la iglesia languidece al compás del mundo, difícilmente logrará un poderoso despertar.

Dios los bendiga y los llene de su Espíritu.










[1] Dice un comentarista que en el judaísmo helenista, era relativamente frecuente portar un doble nombre: uno griego y otro hebreo. Saúl es hebreo, Saulo o Saulos, griego. Pero esto no explica el por qué además escribe Lucas que también se llamaba Pablo.
Cabe señalar que "Saulo" (en griego Saulos, forma helenizada del hebreo Sha'ul) aparece a veces como Soulos en la traducción de los LXX. Como es bien sabido, Saúl /Saulo es el nombre del primer rey de Israel, de la tribu de Benjamín, y Paulos es la helenización del nombre latino Paulus, que significa literalmente “pequeño”.
Otro dice que “El nombre Paulos es la forma griega del conocido cognomen romano Paulus, utilizado por la gens Emilia.  Solo se puede conjeturar respecto de la forma en que Pablo obtuvo este nombre romano. Y para ello es posible que tuviera relación con la ciudadanía romana que su familia poseía por habitar en Tarso. También es posible que algún antepasado de Pablo adoptara ese nombre por ser el de un romano que lo manumitió (los liberó de la esclavitud). Si bien Paulus significa en latín ‘pequeño’ o ‘exiguo’, no se relaciona con su contextura física o con su carácter.
Cabe señalar que la forma de nominar a las personas entre los romanos seguía esta fórmula: praenomen + nomen + cognomen (es decir, nombre + apellido + apodo).
—El praenomen corresponde a lo que hoy nosotros llamamos el nombre propio de cada persona.
—El nomen, nombre o “gentilicio”, es la designación según la “gens” o tribu a la que pertenecía cada uno. Al principio, en la antigua Roma, había grandes clanes o tribus de latinos dispersos en aldeas del Lacio, que se fueron congregando poco a poco tras la fundación de Roma, hasta formar el gran pueblo que fue más tarde. Cada ciudadano recibía como segunda parte de su nombre el “gentilicio”. Por ejemplo: Marco Tulio era de la tribu, o gens, Tulia.
—Y cognomen es la designación específica —a veces un apodo— con el que llamaba concretamente a una “familia” dentro de cada gens o tribu. A veces este cognomen era un apodo, bien para la familia entera o para un miembro ilustre de ella.
Dice FF Bruce que “Como ciudadano romano, Pablo tendría tres nombres: praenomen, nomen gentile y cognomen. Pablo (pequeño) era su cognomen. El praenomen y el nomen gentile del apóstol no se han preservado lamentablemente; el nomen gentile probablemente nos hubiera dado alguna indicación de las circunstancias en las cuales su familia adquirió́ la ciudadanía romana.


martes, 21 de mayo de 2019

CÓMO LIMPIAR EL FUTURO

"¿Con qué limpiará el joven su camino? pregunta el salmista y responde de inmediato: " Con guardar tu palabra". (Salmo 119:9). Y es tan conocido este pasaje que lo recitamos con enorme facilidad, sin embargo, qué quiere decir.

Y en el terreno de las interpretaciones nos encontramos con respuestas tan dispares. Hay quien cree que es la manera en quedar libre del pecado, sin embargo eso no dice el salmo.

Hagamos un breve análisis. Hay tres palabras en las que hay que poner atención: "limpiará", "camino" y "guardar". 

Con "limpiar el camino" nos está hablando de que en el transcurrir de la vida hay siempre problemas y obstáculos que nos estorban nuestro desarrollan. Y sin temor a equivocarme puedo afirmar que los obstáculo son generados por el pecado. Hay obstáculos que se generan por las rivalidades o por circunstancias fortuitas, como un accidente, sin embargo hasta en estas circunstancias juega un papel relevante el pecado, es decir, la mentira, el robo, la deslealtad (una variante de la mentira), la agresión, la falta de respeto, la indiferencias, el egoísmo, la envidia... 

Pensemos un poco cuantas de estos pocos pecados que he enlistado se han convertido en problema en la búsqueda de nuestras metas personales, profesionales, sociales, espirituales. Y será fácil descubrir muchos ejemplos.

Ahora bien, ¿cómo limpiar el camino, es decir, como quitar los obstáculos, las piedras, los baches, las piedras, los charcos del camino? El salmista dice: "con guardar tu palabra".

Si empezamos a ceñir nuestras acciones acorde a las demandas de la palabra de Dios, es decir, dejamos de mentir, de agredir, de envidiar, de ignorar, o bien, hablando en positivo, siendo solidario, amoroso, sensible, servicial, dispuesto a ayudar a quien lo necesite, todos esos obstáculos irán desapareciendo.

El apóstol Pablo le decía a Timoteo que fuese un soldado que no tuviera nada que avergonzarse. Es decir, sin nada reprochable que obstaculizara su labor como dirigente de la iglesia, como paradigma de conducta a otros, como vocero de la palabra, como persona confiable a quien consultar. Nadie se acercaría a alguien que hace fraude o miente o agrede.

¿Queremos progresar como si fuésemos en autopista? Guardemos todas la ordenanzas de Dios, todos los mandamientos, todas las ordenanzas, y el panorama se allanará maravillosamente.

Sé que cumplir todas las demandas de la palabra es algo prácticamente es imposible, pero si damos el primer paso, Dios dará los siguientes, es decir, Él nos dará la inteligencia, la sabiduría y las fuerzas necesarias para lograrlo.

Guardemos su palabra y limpiemos con ello nuestro futuro. Seamos soldados de Cristo que no tengamos nada de qué avergonzarnos.

Dios les bendiga y los guarde.


ESTUDIO SOBRE APOCALIPSIS 20: Los mil años

Jeremías Ramírez El tema principal de este capítulo 20 es ese periodo de tiempo denominado “Milenio” y que ha sido causa de enorme discusión...