martes, 25 de mayo de 2021

EL REPOSO QUE DIOS NOS OFRECE. Estudio sobre el capítulo 4 de Hebreos

Jeremías Ramírez


Introducción

El gran tema de este capítulo es el REPOSO e indica de qué manera el creyente entra a ese reposo, y qué tan importante es no repetir el error de los antiguos israelitas que, liberados por Moisés de la esclavitud egipcia, no lograron entrar al REPOSO que Dios les ofreció y se quedaron vagando 40 años en el desierto.

En este capítulo hace un paralelismo entre la iglesia y el pueblo de Israel para advertirnos que lo mismo que le sucedió a los israelitas nos puede suceder a nosotros, es decir, que nos perdamos el privilegio de entrar en reposo y vivir, como todo mundo, atemorizado por las circunstancias de la vida. 

La causa por la que Dios juró que los israelitas no entrarían en su REPOSO es subrayada al final del capitulo 3 con una serie de preguntas: 


1. ¿Quiénes fueron los que, habiendo oído, le provocaron? ¿No fueron todos los que salieron de Egipto por mano de Moisés?

2. ¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto?

3. ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron?


¿Cuál fue esta desobediencia? En el 3:19 vemos que no pudieron entrar “a causa de incredulidad”.

Por lo tanto, el autor nos recomienda “Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones…”

Ahora bien, ¿qué era ese reposo que no lograron obtener los israelitas? Ese reposo era la posesión y disfrute de la tierra prometida donde pudieron haber descansado de los 400 años de esclavitud y disfrutar por fin la libertad en plenitud que Dios les brindaría en una tierra en la que fluía leche y miel, y su presencia les garantizaba una vida en abundancia, paz y armonía. Y es justamente lo que Jesús nos promete: “Porque yo he venido para que tenga vida y la tengan en vida en abundancia” (Juan 10:10).

Este propósito se malogró por su “…corazón malo de incredulidad…”. Por ello, para que nosotros no perdamos la oportunidad de entrar a su reposo, debemos exhortarnos “…los unos a los otros cada día […] para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado”.

En el capítulo 4 continua con el tema, pero dirigido directamente a los destinatarios de este escrito en particular, y en general, a los cristianos de los siglos venideros.


1 Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado.

2 Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron.

3 Pero los que hemos creído entramos en el reposo, de la manera que dijo:

    Por tanto, juré en mi ira: “No entrarán en mi reposo; aunque las obras suyas estaban acabadas desde la fundación del mundo”.


Aquí vemos que la promesa de entrar en el reposo de Dios es vigente para nosotros, pues nos dice: “…no sea que permaneciendo la promesa…” la cual se nos ha anunciado”. Pero el riesgo que corremos de no entrar en el reposo del Señor es cuando nos damos cuenta que la vida cristiana tiene dificultades y presiones externas. Pablo le escribe a Timoteo: “… todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución… “(2 timoteo 3:12), una advertencia que habría que considerar más en ciertas épocas y países que en otras. 

Cuando los doce espías israelitas recorrieron la tierra prometida diez regresaron con una visión pesimista y se asustaron porque: “…el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas; y también vimos allí a los hijos de Anac […] Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos. Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros […] La tierra por donde pasamos […] es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos […] son hombres de grande estatura. También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros […] como langostas…” Y tal parece que esa opinión era respaldada por todo el pueblo. (Números 13:28-33).

Repito: a nosotros, que también “…se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos…”, podemos caer en el mismo error, pues cuando nos enfrentamos ante los problemas de la vida o, como acabamos de experimentar en esta pandemia en la que el mundo se puso de cabeza y la gente entró en estados de pánico, muchos creyentes también se asustaron, y, como dice el versículo 1, nos comportamos como quien vive sin Cristo, como si “…alguno de vosotros parezca no haber alcanzado”, pues hemos sido presas del miedo.

No es una novedad que en el mundo tendremos aflicción, pero el Señor promete a los suyos que confiemos porque el ha vencido al mundo y nos puede brindar la paz de vivir en su reposo. Por ello la invitación del Señor es: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”. (Mateo 11:28-30).

En muchas partes, tanto en el Nuevo como en el Viejo Testamento, vemos esta promesa. Estos son algunos pasajes:


  1. El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. (Juan 10:10).
  2. Jehová es mi pastor; nada me faltará. / En lugares de delicados pastos me hará descansar; / Junto a aguas de reposo me pastoreará. / Confortará mi alma; / Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. / Aunque ande en valle de sombra de muerte, / No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; / Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. / Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; / Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. / Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, / Y en la casa de Jehová moraré por largos días. (Salmo 23)
  3. “El que habita al abrigo del Altísimo / Morará bajo la sombra del Omnipotente. / Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; / Mi Dios, en quien confiaré. / El te librará del lazo del cazador, / De la peste destructora. / Con sus plumas te cubrirá, / Y debajo de sus alas estarás seguro…” Salmo 91.
  4. “Bienaventurado el varón … que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. / Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, / Que da su fruto en su tiempo, / Y su hoja no cae; / Y todo lo que hace, prosperará. (Salmo 1:1-3)
  5. “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. Juan 16:33


Y a los israelitas “…no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron”.

Ahora bien, (v.3) para “…los que hemos creído entramos en el reposo…”. La pregunta es entonces: ¿Creemos realmente en Dios? ¿Caminamos en esta vida confiando en Él?, ¿Podemos decir como Pablo “Ya no vivo yo sino Cristo vive en mi?”.

Si esto es así, es que vivimos por fe y hemos entrado en su reposo, de modo que podemos caminar con la certeza de su presencia en nuestras vidas y nada nos apartará de su amor, ni la muerte, ni la vida, ni lo alto ni lo profundo ni ninguna cosa creada”. Porque si vivimos, para él vivimos, y si morimos, para él morimos… Y todo ello porque hemos entrado a su reposo. 

Sin embargo, a los que no han creído, dice: “ Por tanto, juré en mi ira… no entrarán en mi reposo”


4 Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día.


Este versículo 4 nos afirma que el día de reposo fue creado por Dios para nuestro descanso; pues Él mismo, al terminar la creación, “reposó de todas sus obras en el séptimo día”. Es un gran privilegio y una enorme bendición que los creyentes, los que somos hijos de Dios, podemos caminar por este mundo soportados por la poderosa mano de Dios. 


5 Y otra vez aquí: No entrarán en mi reposo.

6 Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de desobediencia,

7 otra vez determina un día: Hoy, diciendo después de tanto tiempo, por medio de David, como se dijo:

    Si oyereis hoy su voz,

    No endurezcáis vuestros corazones.


Para que esta bendición del reposo de Dios se haga realidad en nuestras vidas es importante que “si oímos hoy su voz NO ENDUREZCAMOS NUESTRO CORAZONES. 


8 Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día.

9 Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios.

10 Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas.


Cuando finalmente los israelitas entraron a tomar posesión de su la tierra que Dios les había prometido no tuvieron realmente el reposo en plenitud, pues aún persistía su incredulidad y pronto empezaron a tener conflictos, conflictos que aun siguen vigentes como lo acabamos de ver estos últimos días en su confrontación con los palestinos, particularmente con Hamas, el Movimiento de Resistencia Islámica de Palestina.

Por tanto, dice el versículo 9, “queda un reposo para el pueblo de Dios y ese reposo es Cristo. Él nos libra del agobio del pecado y sobre Él podemos echar nuestras ansiedades “…porque él tiene cuidado de vosotros” nos dice el apóstol Pedro (I Pedro 5:7). Libres del agobio del pecado podemos alcanzar el reposo para nuestras almas del mismo modo que Dios ha reposado de sus obras.


11 Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia.


Si no tenemos esta paz en nuestros corazones y una paz que “sobre pasa todo entendimiento”, es que sigue habiendo resabios de incredulidad en nuestros corazones. Y si queremos descansar en su reposo procuremos entrar sin que ninguno caiga en desobediencia por el pecado.


12 Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

13 Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.


Pareciera como que en este versículo 12 cambia de tema, pero sigue hablando del reposo. Pensemos como cuando se nos ha enterrado una espina profundamente y sólo logramos descansar cuando hurgamos hasta lo profundo y logramos arrancarla del todo. Así el pecado que se hunde de tal manera en nuestra vida y que no logramos detectar, pero ahí sigue generando problemas y dolores y provocando la angustia que nos acosa y no impide reposar en el descanso del Señor. 

Por eso David escribe en Salmos 19:12: “¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos”. 

Y es la palabra, viva y eficaz, cuando penetra hasta lo más profundo de nuestro corazón, la que puede librarnos de las “espinas profundas del pecado”. Pedro lo entendía bien pues fue él quien le dijo: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.”. (Juan 6:68). Gracias al Señor que “no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia” (Hebreros 4:13).


Jesús el gran sumo sacerdote

14 Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión (confesión).

15 Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.

16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.


Ahora bien, si lo que nos frena de entrar plenamente en el reposo de Dios sea que pensemos que el Señor no puede entender nuestros problemas, tenemos que considerar que el es nuestro sumo sacerdote que puede comprendernos porque “fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado”. Es decir, que Él sufrió todo lo que nosotros podemos padecer, incluso el acoso del pecado, y aun más, pues mientras nosotros caemos, él se mantuvo firme, por eso dice al final de este versículo 15: “…pero sin pecado”. 

Cuando fue tentado por Satanás en el desierto tras un periodo larguísimo de ayuno de 40 días, resistió y no cedió ante las sugerencias malignas, cosa que, por ejemplo, Eva no pudo resistir ante la tentación frente al árbol del bien y del mal. 

Yo no sé que es no comer 40 días y qué tan terrible es el hambre que se experimenta, pero nuestro Señor sí lo sabe y aun así no cayó en la tentación de Satanás.

De modo que teniendo conciencia de que Él entiende todas nuestras debilidades, podemos acercarnos confiadamente a su trono de gracia para alcanzar misericordia y hallar gracia, que es el mejor socorro que podamos tener, pues “…la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”. 

Hermanos, ante la amenaza del contagio, de la violencia, la estrechez económica, la enfermedad, los problemas familiares, y todo aquello que nos amenaza y que en muchas ocasiones nos hace que nos sintamos que estamos solos, desamparados, y nos llene de temor y nos cueste, incluso, conciliar el sueño, estamos en el mejor momento para entrar en el reposo del Señor. Por ello, “…Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia”. ¿Qué necesitamos? Creer, pues “…al que cree todo le es posible”, como el dijo el Señor a ese padre de familia en Marcos 9:23.

Entremos pues a su reposo nosotros, los que hemos creído en Jesús y prediquemos de esa manera a un mundo atemorizado por la violencia o por el contagio de los virus.


lunes, 24 de mayo de 2021

EL EVANGELIO LLEGA A LOS GENTILES E INICIA CON UN MILTAR ROMANO (HECHOS 10: 1 al 12:11

                                                                                                                                            Jeremías Ramírez

Introducción

El capítulo 10 del libro de Los Hechos es muy importante pues narra el momento en que Dios abre la puerta a los gentiles, una puerta que nunca más se cerrará, pese a cierta resistencia de los primeros judeocristianos quienes pensaban que la salvación era para el pueblo de Israel. 

Cuando Pedro regresa a Jerusalén después de su encuentro con Cornelio, su familia y amigos, los “que eran los de la circuncisión discutían con él “¿Por qué has entrado en casa de hombre incircuncisos y has comido con ellos?” Pedro les relata por qué fue con ellos y qué sucedió en la casa de Cornelio y exclamaron: “¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!”.

Pedro fue el elegido para esta operación y el beneficiario y primer gentil de la iglesia de Cristo fue uno de los odiados invasores, un militar romano, un centurión llamado Cornelio, y de paso varios de sus soldados, sus amigos y sus familiares (no se sabe cuántos).

Presentación de Cornelio en el relato bíblico y su contexto geográfico, laboral y religioso

1. Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana,

2. piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre.


Cesarea

Era una ciudad romana fundada por el rey Herodes el Grande en el siglo I a.c. sobre un lugar llamado la Torre de Straton. Y le puso el nombre de su protector, el emperador César Augusto. La ciudad fue descrita en detalle por Flavio Josefo (Antigüedades XV, 331 y ss.; La guerra I, 408 y ss.). Era una ciudad amurallada, con el puerto más grande de la costa este del Mediterráneo. Su templo, dedicado a César Augusto, estaba sobre un basamento que daba hacia el puerto. Tenía, acorde a la tradición imperial, edificios públicos y sofisticadas instalaciones de esparcimiento. 

En esta ciudad Herodes construyó un palacio que se encontraba sobre un promontorio rocoso sobre el mar en la parte sur de la ciudad. Su gran complejo arquitectónico medía 110 x 60 mts., con una piscina decorativa rodeada por pórticos. 

En el año 6 d.c., se convirtió en sede de los procuradores romanos de la Provincia de Judea y allí se instalaron los cuarteles de la X Legión Romana . En los siglos II y III, la ciudad se expandió y se convirtió en una de las más importantes en el área oriental del Imperio Romano, definida como la "metrópolis de la provincia de Siria Palestina".

Cesárea desempeñó una importante función en la temprana historia cristiana. Allí tuvo lugar el bautismo de Cornelio (Hechos 10:1-5); de allí zarpó Pablo para sus travesías por el Mediterráneo oriental y años más tarde estuvo allí prisionero y enviado a Roma para ser juzgado (Hechos 23:23-24).


Características de Cornelio

a) Era un centurión. Incluir datos de los centuriones. 

b) Pertenecía a la cohorte “Itálica”.

c) Era Piadoso y temeroso de Dios.

d) Hacía muchas limosnas a los judíos

e) Oraba a Dios siempre (es decir, ya había dejado atrás la idolatría) El adjetivo siempre es un indicador de su fidelidad.


Organización militar romana

Legión: conformada por 6 mil soldados organizados en 10 cohortes 

Cohorte: conformada por 600 soldados en 6 centurias

Centuria: 100 soldados. 


Las centurias eran el espinazo del ejército romano, y su jefe, el centurión, debería tener ciertas cualidades. Un historiador dice: “Se prefiere que los centuriones no sean temerarios ni lanzados, sino buenos hombres de mando, de carácter estable y prudente, no propenso a iniciar la ofensiva ni la pelea temerariamente, sino capaces, cuando se ven asediados u oprimidos, de mantenerse firmes en su puesto hasta la muerte”.  

Cornelio era un temeroso de Dios, es decir, un seguidor del judaísmo cuya piedad era sumamente notable. Cabe señalar que los gentiles seguidores del judaísmo se clasificaban en dos tipos: Prosélitos y Temerosos.

Los prosélitos eran gentiles que habían pasado por un largo proceso de conversión abrazando el judaísmo, habiéndose sometido a la circuncisión, se bautizaban y aceptaban todas las reglas rituales, guardaban las fiestas y adoraban al Elohim o Yahweh y por ello habían pasado a formar parte de la comunidad. Por lo tanto, tenían todos los derechos de los judíos de nacimiento y se sentaban detrás del primer grupo de judíos. Se les denominaba Ger Tzadik o “prosélitos de justicia”.

Los temeroso de Dios eran gentiles que se identificaban con la fe hebrea, y se sentía atraído por las enseñanzas de La Tora reconociendo a Elohim de Israel como único Dios. Y por ello, se habían apartado de los ídolos, pero aun no daban el paso final de conversión, o no querían convertirse o bien estaban en proceso y, por ende, no se sometían a la circuncisión ni aceptaban necesariamente las reglas de conducta judías en todos sus detalles (por ejemplo, la observancia del Sabbat, la comida, las purificaciones rituales). Se sentaban en los últimos asientos de la sinagoga y se congregaban cada sábado a escuchar y aprender la Tora de Moisés. A este grupo se le denominaba Ger Toshav o prosélitos de la puerta. y no eran considerados legalmente como judíos, pero ayudaban a la sinagoga y formaban como un reservorio de potenciales prosélitos. A este grupo pertenecía Cornelio, sus amigos y su familia.


3 Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio.

4 El, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios.

5 Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro.

6 Este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas.


Los hechos iniciales

a) Una visión de un ángel de Dios que entraba (se venía acercando a él). Pedro en el 11: 13 nos dice que el ángel “…se puso en pie…” es decir, se detuvo junto a él.

b) Le llama por su nombre: Cornelio

c) La causa de que Dios lo haya escuchado fue: “Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios

d) Hora: novena, es decir, las tres de la tarde. 

e) Mensaje: “Envía … hombres a Jope, y haz venir a Simón …él te dirá lo que es necesario que hagas. El en el 11:14 Pedro agrega qué más le dijo el ángel: “…él te hablará palabras por las cuales serás salvo tú, y toda tu casa”.


Simón el curtidor.

Fuera de estas pocas palabras no sabemos más de este hombre, aunque podemos deducir que era un judeocristiano, que había instalado su casa junto al mar porque su oficio necesitaba agua, mucha agua y, por los fétidos aromas de su oficio, necesitaba estar fuera de la ciudad. Era hospitalario y tenía una buena amistad con Pedro, por eso lo hospeda.


Curtido de pieles en la antigüedad: 

Los curtidores tomaban las pieles de animales y las remojaban en agua. Entonces las aporreaban y restregaban para eliminar los restos de carne y grasa. Luego remojaban las pieles en orina para ablandar el pelo o las dejaban secar durante varios meses, después de lo cual las bañaban en una solución salina. Después de que el pelo se hubiese ablandado, los curtidores lo raspaban con un cuchillo. Cuando el pelo era eliminado, los curtidores ablandaban la piel con una solución de estiércol. Las heces de los perros eran las preferidas para este fin, por lo que en las ciudades antiguas era frecuente ver a niños recogiéndolas. Y en las esquinas colocaban orinales para recoger la orina humana, sustancia importante en las curtiderías. También se les aplicaba aceite de cedro, alumbre o tanino y se estiraba la piel a medida que perdía humedad y absorbía el agente curtidor .


La reacción de Cornelio

7 Ido el ángel que hablaba con Cornelio, éste llamó a dos de sus criados, y a un devoto soldado de los que le asistían;

8 a los cuales envió a Jope, después de haberles contado todo.


Descripción de Jope y su ubicación 

La ciudad de Jope (Jaffa o Jaffo) está ubicada aproximadamente a 50 km al sur de Cesarea. Su nombre aparece por primera vez en la lista de ciudades que Tutmosis III capturó (Siglo XV a.C.). Estrabón (Siglo I d.C.) es el primero que asocia a Jope con la leyenda de Andrómeda atada a una roca. Actualmente se le llama Jaffa o Jaffo, que viene de la palabra hebrea “Yaffé” que significa “Bello”. Junto a Jope actualmente se asienta Tel-Aviv, actualmente la segunda ciudad más importante después de Jerusalén.

Puerto

En Jaffa estaba uno de los puertos más antiguos en el mundo que todavía funcionan. Aquí vino Jonás para huir de Dios hacia Tarsis (Jon 1:3). En la construcción del Templo de Salomón, se mandaron en balsas cedros de Fenicia hasta Jope y luego transportados a Jerusalén (2 Cr 2:16). Jaffa era el puerto principal de entrada durante el periodo turco y, por donde visitantes y peregrinos, entraban a Tierra Santa.


Motivo de la presencia de Pedro en Jope: 

Pedro vino a Jope desde Lida para resucitar a Tabita (Dorcas) de la muerte (Hechos 9:36-42). 


Distancia entre Jope y Cesarea: 

Si consideramos que una persona camina a una velocidad de 5 km/h caminar de ir de Jope a Cesárea o viceversa se emplearían 10 horas para recorrer los 50 kilómetros que había entre ambas.  


La preparación de Pedro

9 Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta.

10 Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis;

11 y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra;

12 en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo.

13 Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come.

14 Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás.

15 Volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común.

16 Esto se hizo tres veces; y aquel lienzo volvió a ser recogido en el cielo.

17 Y mientras Pedro estaba perplejo dentro de sí sobre lo que significaría la visión que había visto, he aquí los hombres que habían sido enviados por Cornelio, los cuales, preguntando por la casa de Simón, llegaron a la puerta.

18 Y llamando, preguntaron si moraba allí un Simón que tenía por sobrenombre Pedro.

a) Pedro sube a orar. La oración era muy importante para los judíos y debe ser igual para nosotros los cristianos.

b) Hora: Era casi la hora sexta, es decir, cerca de las 12 del día.

c) Los enviados de Cornelio venían en camino y estaban por llegar cuando Pedro tuvo la visión. Los enviados de Cornelio debieron de haber salido de Cesarea por la tarde del día anterior y pernoctaron por el camino y continuaron su viaje al día siguiente. 

d) Cuando estaba orando tuvo hambre, y en estas condiciones tuvo una visión.

e) Visión: un lienzo desciende del cielo con animales puros e impuros

f) Una orden: Pedro, mata y come

g) Respuesta de Pedro: “No; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás”.

La voz corrige a Pedro: “Lo que Dios limpió, no lo llames tú común.

h) Los hechos se repiten tres veces y luego el lienzo desaparece

i) Pedro se queda perplejo tratando de entender en el significado de la visión.

j) Los enviados de Cornelio llegan en ese momento y preguntan por Pedro. 


La orden divina a Pedro para que vaya con los enviados de Cornelio

19 Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí, tres hombres te buscan.

20 Levántate, pues, y desciende y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado.


Pedro no oyó a los hombres (gentiles) que preguntaban por él. Como no era común el contacto entre judíos y gentiles, y mucho menos la convivencia, las visitas y el compartir los alimentos, porque había el riesgo de contaminarse en términos ceremoniales, el Espíritu de Dios le ordena que vaya con ellos sin dudar. 

Ante esta manera tan directa del Espíritu Pedro no se niega como lo acaba de hacer con la indicación de “mata y come”.


21 Entonces Pedro, descendiendo a donde estaban los hombres que fueron enviados por Cornelio, les dijo: He aquí, yo soy el que buscáis; ¿cuál es la causa por la que habéis venido?

22 Ellos dijeron: Cornelio el centurión, varón justo y temeroso de Dios, y que tiene buen testimonio en toda la nación de los judíos, ha recibido instrucciones de un santo ángel, de hacerte venir a su casa para oír tus palabras.

23 Entonces, haciéndoles entrar, los hospedó. 


Tan pronto ha bajado ni siquiera espera a qué ellos digan el motivo de su visita, sino que de inmediato les dice: “yo soy el que buscaís; ¿cuál es la causa por la que habéis venido?”. Luego de escuchar el mensaje, Pedro hace algo insólito para un judío: los invita a pasar. Parece que Pedro ha entendido el mensaje simbólico del Señor con el lienzo lleno de animales y la sentencia: “Lo que Dios limpió, no lo llames tú común“. Pedro acaba de romper una de las reglas de convivencia entre judíos y gentiles, pero si Dios lo ha decretado ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios?”, como dirá más tarde respecto a la llegada del Espíritu Santo sobre Cornelio, familia y amigos. 

Por otra parte, si en ese momento hubieran partido para Cesarea llegarían a las 11 o 12 de la noche. Si consideramos que no había luz eléctrica, las noches seguramente eran sumamente oscuras, salvo cuando había luna llena. Así que lo conveniente era partir al día siguiente, por eso los invita a pasar.


23 (continuación) …Y al día siguiente, levantándose, se fue con ellos; y le acompañaron algunos de los hermanos de Jope.


Al otro día salen para Cesarea. No sabemos a qué hora se fueron, pero no fue temprano porque no les dio tiempo de cubrir el recorrido en una jornada y tuvieron que pernoctar a mitad del camino, pues el versículo 24 repite la misma frase del versículo 23: “al otro día”.

Y el hecho de que no pudieron salir temprano se debió a que Pedro mandó llamar a seis hermanos de Jope para que lo acompañaran. En el 11:12 nos dice que “Fueron también conmigo estos seis hermanos”. 

¿Por qué decidió invitar a esos hermanos? ¿Tenía miedo? ¿Fue el Espíritu quien le indicó? Seguramente intuyó que algo importante iba a acontecer y para darle validez y justificar ante los demás esta reunión con gentiles hace que lo acompañen seis hermanos como testigos. Y la decisión fue acertada pues cuando regresa a Jerusalén los hermanos judíos fieles a la circuncisión le reclaman: “Y cuando Pedro subió a Jerusalén, disputaban con él los que eran de la circuncisión, diciendo: ¿Por qué has entrado en casa de hombres incircuncisos, y has comido con ellos?” (Hechos 11:3).  Regresemos al capítulo 10.

 

24 Al otro día entraron en Cesarea. Y Cornelio los estaba esperando, habiendo convocado a sus parientes y amigos más íntimos.


Al día siguiente…


a) Cornelio los estaba esperando

b) Había convocado a sus familiares

c) Y amigos más íntimos.


Cuando hemos encontrado algo muy bueno queremos compartirlo con quienes amamos más. Cuando tras encontrar al Señor empezamos a compartir nuestra vida nueva con nuestr0s familiares y amigos es equivalente a comenzar por Jerusalén antes de llegar a lo último de la tierra. Así que empecemos a compartir el evangelio con nuestros familiares y ya el Señor nos llevará a los demás.


25 Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró.


Cornelio no esperó a que Pedro entrara más allá de su patio, sino que salió a recibirle y como sabía que era mensajero de Dios, se postra, lo cual, como temeroso de Dios, sabía que no debía hacer. Pero esto mismo hizo el apóstol Juan ante el ángel que le traía en anuncio (Apocalipsis 19:10).


26 Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre.

27 Y hablando con él, entró, y halló a muchos que se habían reunido.


Qué sorpresa ha de haber recibido Pedro al ver todas esas personas (no sabemos cuantas eran) que lo estaban esperando para que les enseñara el camino de salvación. 


Se rompen las murallas

28 Y les dijo: Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo;

29 por lo cual, al ser llamado, vine sin replicar. Así que pregunto: ¿Por qué causa me habéis hecho venir?


“Cuán abominable”. Qué manera de iniciar un discurso. “Juntarse o acercarse a un extranjero”. Aquí vemos como Pedro ya había entendido el simbolismo del lienzo con los animales y por eso “ha venido sin replicar”. 

En este punto Pedro aún no entendía cuál era la razón por la que lo habían llamado, por eso les pregunta: “¿Por qué causa me habéis hecho venir?”. 


La razón de su llamado

30 Entonces Cornelio dijo: Hace cuatro días que a esta hora yo estaba en ayunas; y a la hora novena, mientras oraba en mi casa, vi que se puso delante de mí un varón con vestido resplandeciente,

31 y dijo: Cornelio, tu oración ha sido oída, y tus limosnas han sido recordadas delante de Dios.

32 Envía, pues, a Jope, y haz venir a Simón el que tiene por sobrenombre Pedro, el cual mora en casa de Simón, un curtidor, junto al mar; y cuando llegue, él te hablará.


El tiempo: “Hace cuatro días”. Aquí se nos revela el tiempo que tomó ir por Pedro a Jope: dos días de ida y dos de venida. Sus enviados han de haber salido ese mismo día en la tarde y llegaron con Pedro al día siguiente. Pernoctan en casa de Simón el Curtidor y salen al día siguiente, es decir, al tercero y pernoctan nuevamente por el camino y hasta el cuarto día llegan a casa de Cornelio.

Reconociendo a un ángel: ¿Cómo fue que Cornelio entendió que era un ángel? Por sus vestidos resplandecientes, vestidos fuera de lo común, incluso hoy que alguien puede traer un vestido brilloso de seda o satín, pero no resplandeciente. Y de esa forma son las vestiduras del Señor en Apocalipsis y de los ángeles en diversas apariciones.

Causas de que fueron oídas sus oraciones: la entrega y sinceridad de sus oraciones y de sus limosnas, algo muy apreciado, como vemos, para nuestro Señor.

Mensaje medular: “Envía por Simón”, y seguramente aquí es donde le revela que Pedro “…le hablará palabras por las cuales serás salvo tú, y toda tu casa”.


33 Así que luego envié por ti; y tú has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios, para oír todo lo que Dios te ha mandado.

34 Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas,

35 sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia.


Estamos todos aquí en presencia de Dios.

¿En presencia de Dios? Nosotros sabemos que “donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”, como leemos en Mateo 18:20. Seguramente esto no lo había oído Cornelio, pero intuía que si Pedro era enviado por Dios, entonces Dios estaba con él, con Pedro, y por ende, ellos estaban en presencia del Señor de Señores, que no era Pedro, sino el mismo Cristo que en breve Pedro se los iba a revelar, aunque, como vemos en los siguientes versículos, ya habían recibido noticias de él, pero aun no sabían que Jesús era el camino, la verdad y la vida.

Aquí cabría preguntarnos si tenemos esa misma actitud cuando venimos a la iglesia. Aquí, hermanos, estamos ante la presencia de Dios. No es una simple reunión de personas que profesan una fe sino que es una reunión en la que Dios preside y nos enriquece. Si no tenemos esta actitud, creo que nos estamos perdiendo de algo muy importante. Cornelio le dice a Pedro: “Estamos aquí en la presencia de Dios, para oír todo lo que Dios te ha mandado”. Así, con esa actitud receptiva venga usted cada domingo a reunirse con sus hermanos.


El mensaje de salvación

36 Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos.

37 Vosotros sabéis lo que se divulgó por toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan:

38 cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.


El aspecto medular del mensaje del evangelio es Jesús de Nazaret, como seguramente era conocido, quien traía “buenas de gran gozo que serán para todo el pueblo”, esas buenas noticias que revelaban a “Emmanuel”, es decir, a Dios con los hombres. Y por ello es “SEÑOR DE TODOS”, pues ungido con el ESPÍRITU SANTO Y PODER anduvo haciendo bienes y sanando a los oprimidos por el diablo.

Sus hechos portentosos daban fe que Dios estaba con él, y que él era Dios, como les dijo a los judíos cuando lo cuestionaron: “¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente. Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí…” (Juan 10:24 y 25). Y cuando Juan, que estaba encarcelado, mando a sus discípulos a preguntar si Jesús era a quien debía de venir o debían esperar a otro “En esa misma hora sanó a muchos de enfermedades y plagas, y de espíritus malos, y a muchos ciegos les dio la vista. Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio…” (Lucas 7:21-22).

Y de todos estos hechos, Pedro agrega:


39 Y nosotros somos testigos de todas las cosas que Jesús hizo en la tierra de Judea y en Jerusalén; a quien mataron colgándole en un madero.


Aquí Cornelio tenía ante sí a un hombre que había visto de manera directa, como testigo presencial, los hechos portentosos del Señor. Cuántas cosas debió de comentarles Pedro y que en la síntesis del relato no tenemos. Pero si se nos narra como concluye su relato:

40 A éste levantó Dios al tercer día, e hizo que se manifestase;

41 no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había ordenado de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de los muertos.

42 Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos.

43 De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre.

Y fue Pedro, y quizás algunos de los hermanos que lo acompañaban, quien había visto con sus ojos y convivido con Jesús resucitado. No, no era una alucinación de unos hombres doloridos, sino que comieron y bebieron con él, privilegio que no fue para todos, aunque si para un gran número, como dice Pablo en 1 Corintios 15:6: “…Después apareció á más de quinientos hermanos juntos; de los cuales muchos viven aún, y otros son muertos”, aunque el mayor privilegio lo tuvieron sus 11 discípulos pues para entonces Judas ya no estaba con ellos. 

Y sus últimas indicaciones que les dio a sus discípulos fueron “predicar al pueblo y testificar que EL ES EL DIOS HA PUESTO POR JUEZ DE VIVOS Y MUERTOS, como dan fe los profetas certificando que todo esto es verdad, de modo que creyendo en él recibirían el perdón de sus pecados en su nombre.

He aquí el mensaje esperado por Cornelio y los suyos: el mensaje de salvación. Y en ese momento acaece un hecho portentoso.


El Espíritu Santo en los gentiles

44 Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso.

45 Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo.

46 Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios.


La sorpresa de Pedro y sus acompañantes “fieles de a circuncisión”, es decir, judíos de pura cepa, devotos de las tradiciones judías, de que también sobre los gentiles se derramase el Espíritu Santo “¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!”, como dicen los judíos de Jerusalén, porque los oían hablar en lenguas.

Aquí cabe preguntar si la recepción del Espíritu Santo viene acompañado de la manifestación de hablar en lenguas. Y la respuesta es NO. En ese tiempo hubo tres manifestaciones iniciales del derramamiento del Espíritu Santo, pero no todos fueron acompañado de hablar en lenguas, o al menos no lo puntualiza el relato: 

  1. Cuando el Espíritu se derramó en los discípulos en el aposento alto (Hechos 2;4), aunque difiere en cierto sentido de esta manifestación de Cornelio y sus amigos. Aquí fueron lenguas conocidas que comunicaban un mensaje. En Cornelio, leguas que “magnificaban a Dios”.
  2. Cuando el Espíritu se derramó en los samaritanos, recibían el Espíritu Santo cuando los apóstoles les imponían las manos, pero no nos dice qué señales daban. Dice en Hechos 8:17 únicamente que Pedro y Juan “…les impusieron las manos, y recibieron el Espíritu Santo”. Y nada más.


47 Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros?

48 Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días.


Y ante tal evidencia, Pedro manda a bautizarles de inmediato. Cabría preguntar si el Etíope recibió el Espíritu Santo. Aquí fue el indicador para que Pedro procediera a que fueran bautizado, ¿pero con el etíope? Seguramente también recibió el Espíritu Santo, pero no se vio ninguna señal. El relato no nos dice más que el diálogo entre Felipe y el dignatario: “Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó”. (Hechos 8:36-38).

Y fuera de estos casos no se menciona el hablar en lenguas como indicador de la recepción del Espíritu Santo. El mismo Pablo no se ve que hablara en lenguas cuando acepta al Señor, aunque en la Primera Carta a los Corintios 14:18 afirma que él habla más lenguas que ellos: “Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros; pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida”.

Y en Efesios 1:13-14 Pablo afirma que “…habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación y habiendo creído en Él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de Su gloria”.

“Habiendo creído, fuiste sellado”. Eso pasó con el etíope y con muchos de nosotros. Aunque cabe preguntar por qué hablan en lenguas Cornelio, amigos y familiares. La respuesta es simple: para que los “fieles en la circuncisión” tuvieran la certeza de que “…también sobre los gentiles se derramase el Espíritu Santo y que también Dios les había dado “el arrepentimiento para vida”.

Lo importante es creer en Cristo, pues esta fe tiene manifestaciones concretas y palpables más allá de hablar en lenguas como son los frutos del Espíritu: Paz, paciencia, bondad, benignidad… ¿Hay eso en nuestras vidas? Esa es la mejor manifestación de que hemos sido sellados con el Espíritu del Señor quien nos energiza para que esos frutos florezcan día a día a medida que crecemos espiritualmente. 



miércoles, 28 de abril de 2021

ESTUDIO de 1 TIMOTEO 6

Jeremías Ramírez 


Con este capítulo termina esta primera carta en el que Pablo le indica las últimas recomendaciones a Timoteo. Los primeros dos versículos en realidad pertenecen al capítulo anterior en el que aborda el trato que se le debe dar a las viudas (verdaderamente viudas), a los jóvenes, a los ancianos, pues en este le enseña cómo deben comportarse los esclavos con sus amos, sean cristianos o no. 

Y una vez más alerta a Timoteo sobre los falsos maestros y qué es lo que los motiva a enturbiar la doctrina: el dinero. Y esto le permite impartir una enorme lección sobre el peligro que entraña el amor al dinero, para luego contrastarlo con la verdadera riqueza.

Para sortear estos peligros llama a Timoteo a la dar la buena batalla de la fe, pero aún el tema de la riqueza la tiene en mente y expone una lección importante para aquellos hermanos que tienen dinero de modo que tengan cuidado en su manejo y que no se pierdan.

Y termina con un encargo especial que le hace a Timoteo. Vayamos pues al estudio.

Sobre los esclavos

1 Todos los que están bajo el yugo de esclavitud, tengan a sus amos por dignos de todo honor, para que no sea blasfemado el nombre de Dios y la doctrina.

2 Y los que tienen amos creyentes, no los tengan en menos por ser hermanos, sino sírvanles mejor, por cuanto son creyentes y amados los que se benefician de su buen servicio. Esto enseña y exhorta.

Se calcula que en el antiguo imperio romano había alrededor de 60 millones de esclavos a lo largo y ancho imperio romano que se extendía desde Inglaterra y España hasta Mesopotamia y todo el norte de África, y con esa cantidad de esclavos su presencia de en las nacientes iglesias de Asia y Europa era muy recurrente. 

En este contexto se da un fenómeno inédito: las nuevas relaciones que se crean a partir de que el cristianismo alcanza a la esclavitud. 

En este breve pasaje Pablo define dos tipos relaciones en las que los esclavos deben mostrar una buena conducta con sus amos, pues se requería que fuese también un área de testimonio de la nueva vida en Cristo. Estos dos tipos de relaciones son:

a) Esclavo cristiano - Amo no cristiano

b) Esclavo cristiano – Amo sí cristiano

En el primer caso, Pablo enseña que el esclavo cristiano debe considerar a su amo no cristiano con dignidad y honor. El hecho de que él sea cristiano no le da derecho a despreciar o considerar indignamente a su amo quien no tiene la bendición de conocer a Cristo. Y esta recomendación se puede aplicar a las relaciones laborales que actualmente tenemos muchos cristianos.

Uno de los desprestigios más profundos se ha dado en la relación laboral se da cuando el creyente considera indignamente su trabajo y a su patrón, y se comporta irresponsablemente. Como trabajadores, los cristianos estamos obligados a que la calidad y entrega de nuestro trabajo sea como si lo hiciéramos directamente para nuestro Señor, pues el trabajo secular es también es un área para dar Gloria a Dios; por ello, estamos obligados a realizar un trabajo responsable y de calidad, sin importar si el pago o el trato es justo. 

Desafortunadamente, creo que muchos hemos descuidado esta área e incluso hemos despreciado a nuestros patrones. Recordemos que no estamos trabajando por un salario únicamente, sino que además de ser una bendición tener un trabajo tenemos la oportunidad de ser misioneros de Cristo en nuestros centros laborales. 

El llamado es entonces a que hagamos de nuestro trabajo un centro de propagación del evangelio predicando con nuestra conducta, con nuestra responsabilidad, con nuestro compromiso. Las acciones hablan más fuerte que las palabras y son contundentes. 

Recordemos que el apóstol Santiago nos llama a demostrar nuestra fe con nuestros hechos. Si somos hijos de Dios nuestra conducta confirmará esta pertenencia a la familia de Dios.

Ahora, si el amo o si el patrón es cristiano hay algo adicional: es parte de nuestra familia espiritual, es nuestro hermano, y como tal nuestro compromiso debe ser mayor. Pablo dice: “sírvanles mejor”. No olvidemos que ser cristiano es una forma de vida continua, permanente, y no hay manera de separar lo que creemos de lo que hacemos. Si este divorcio existe, habrá que meditar si realmente somos hijos de Dios.

Si alguien enseña otra cosa, dice el apóstol en el versículo 3, “está envanecido, nada sabe y delira”, es decir, está fuera de lugar.

Piedad y contentamiento

3 Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad,

4 está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas,

5 disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales.

Este tipo de conducta, no es propia de un cristiano, es de alguien que no conoce a Cristo ni ha nacido del Espíritu, pues es propio “de hombres corruptos de entendimiento, privados de la verdad”, de los cuales, recomienda el apóstol, “apartarnos”.

A lo largo de la historia de la iglesia ha habido este tipo de personas que han, incluso, destruido iglesias completas, comunidades completas. Un ejemplo: el grado de corrupción que alcanzó la iglesia católica durante la Edad Media, y que generó el movimiento reformista de Lutero, Zwinglio, Calvino, Casiodoro de Reina, Cipriano Valera, y muchos otros, que en la centuria del 1500 comandaron una revolución espiritual muy importante, de la cual somos herederos.

Una característica de estos corruptores actuales y antiguos ha sido la ambición, el enriquecimiento, el dinero, por eso toman “la piedad como fuente de ganancias”.  Cuando veamos a algún dirigente que tiene inclinaciones a hacer dinero con el ministerio cristiano, es importante tomar distancia.

Un indicador de que la búsqueda del enriquecimiento no es parte de la conducta cristiana es observar la riqueza material del Señor o de los apóstoles. El investigador Warner Wallace nos dice en su libro Cristianismo, caso resuelto: “Los discípulos rechazaban cualquier riqueza material, pues creían que la verdad del evangelio brindaba vida eterna, algo que era mucho más valioso. Pablo describió su empobrecida situación financiera muchas veces, recordándoles a los lectores la situación de un apóstol: ‘Hasta esta hora padecemos hambre, tenemos sed, estamos desnudos, somos abofeteados, y no tenemos morada fija’.” (1 Corintios 4:11).

La verdadera riqueza

6 Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento;

7 porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar.

8 Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.

9 Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición;

10 porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.

Para los hijos de Dios la verdadera riqueza está soportada en dos potentes pilares: la piedad, es decir, una vida entregada a Dios, y en el contentamiento. Este último significa la capacidad que nos da el Señor de valorar lo que Él nos ha dado y estar agradecidos, pues como dice en Mateo 6, si Dios viste a las flores con tal majestuosidad mejor que la de los reyes, como no nos dará también todas las cosas que necesitamos en la vida. Y si de todas esas cosas advertimos que tenemos sustento y abrigo, es decir, el pan nuestro de cada día, ropa y un techo y una cama, somos privilegiados y nuestro corazón debe rebozar de agradecimiento al Señor.

Sin contentamiento estamos expuestos a ser presa de muchos males, pues nuestro corazón (engañoso y perverso, dice el profeta Jeremías en el capítulo 17, verso 9) nos hará ambicionar la riqueza. Y esta ambición o amor, como escribe aquí el apóstol, es la raíz de muchos males y la resultante es ser traspasados por muchos dolores. 

Vean, la gente que se dedica a la delincuencia: todo el tiempo tiene que andarse cuidando de la policía, de los enemigos que buscan lo mismo que él, de su banda, de la codicia que los envuelve, de las traiciones, y muchos pierden la vida en los asaltos, en las cárceles, en los ataques de sus enemigos o de la gente enfurecida cuando los atrapan o bajo el ataque de los policías… 

Noten que en este versículo 10 Pablo no dice que el dinero sea malo sino el amor al dinero, ahí está el problema. Hoy la gente está ávida de dinero y muchas de las estafas se dan por este anhelo del dinero. 

Veamos un ejemplo: un delincuente le habla a alguien proclive al dinero y cuando le dice que ha ganado un gran premio y que para entregárselo debe depositar una cantidad y enviar sus datos. Resultado: en las noticias se informa con frecuencia como muchos se dejaron engañar pues era sólo una estafa. No había tal premio y entregaron su dinero y su información personal tratando de agenciarse una buena cantidad de dinero. 

Si estamos firmes en el Señor estaremos libres de caer en esas trampas, incluso de los mecanismos de los bancos que nos ofrecen préstamos abultados o tarjetas con un fondo excesivo. El contentamiento nos evitará caer en esas trampas. 

Cuando me hablan del banco para ofrecerme préstamos he visto con frecuencia que los promotores de estos “beneficios” no entienden y no aceptan que les diga que “no necesito dinero”, y tratan de convencerme con mil argumentos. Y están tan empeñados que a veces he tenido que colgarles la llamada.

La buena batalla de la fe

11 Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre.

12 Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.

13 Te mando delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Jesucristo, que dio testimonio de la buena profesión delante de Poncio Pilato,

14 que guardes el mandamiento sin mácula ni reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo,

15 la cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores,

16 el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén.

Hombre de Dios. Si somos hombres de Dios, mujeres de Dios, pueblo de Dios, el consejo del apóstol es que huyamos. ¿Por qué huir? Porque el poder corruptor del dinero es muy alto. Cuando estaba en la Universidad me tentaron varias veces. Una ocasión estuve a punto de caer, pero el Espíritu del Señor puso en mí una inquietud, una falta de paz, y al día siguiente fui con la contadora para que deshiciera el trámite. Ella me dijo cuando eliminó el trámite: “La paz no tiene precio. Si hubiera seguido se iba a meter en problemas. Qué bueno que decidió cancelar”.

Por ello, cuando nos ofrezcan dinero fácil o un gran negocio o en la calle alguien que supuestamente encontró un paquete de dinero y como lo vimos recogerlo nos quiere compartir la mitad, huyamos de inmediato. O bien, si alguien nos propone un buen negocio, pero nos damos cuenta que la forma de realizarlo va en contra de lo que la Biblia enseña, debemos rechazar tal oferta y huir, y no dejarnos presionar, dando pelea contra tales tentaciones. El apóstol Pablo llama a Timoteo (y a nosotros de paso) a “Pelear la buena batalla de la fe, echando mano de la vida eterna”. 

Es decir, en tales circunstancias pensemos que cualquier bien terrenal no tiene comparación con la vida eterna en la cual estaremos en presencia de Cristo. Esa es nuestra perspectiva. La ambición por el dinero puede meternos en problemas y su atractivo beneficio sólo es aplicable para la vida física. Pero nosotros, como los héroes de la fe narrados en Hebreos 11: 10, esperamos “la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios”. 

Toda ambición debe terminar ante la expectativa de una vida eterna al lado de Cristo, de modo que el morir sea para nosotros ganancia y el vivir sea únicamente Cristo.

Por eso debemos guardar el mandamiento sin mácula, es decir, sin mancha, como un tesoro, hasta la llegada de nuestro Señor, por todo lo maravilloso que él es, como dice este verso 16: “el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén”.

Recomendaciones a los ricos

17 A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.

18 Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos;

19 atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna.

En la iglesia primitiva también había gente de mucho dinero, personas de alto rango social, que fueron atraídas por el poderoso mensaje del evangelio. Y a pesar de que entregaban su vida a Cristo, les era difícil deshacerse del viejo estilo de vida. Los ricos, como todos los ricos del mundo, acostumbrados al poder que otorga el dinero les es difícil desprenderse de la dependencia a este. Recordemos al joven rico que cuando el Señor le dice que la única cosa que le falta es vender todo lo que tiene y darlo a los pobres se retira apesadumbrado, pues no fue capaz de desprenderse de su poderoso aliado, don dinero.

Y quien está acostumbrado al poder del dinero inevitablemente es altivo, orgulloso, y pone su confianza plena en dicho poder. Por ello, cuando una debacle económica torna a los ricos en pobres de la noche a la mañana, como sucedió en la caída de la Bolsa de Valores de Nueva York, en 1929, muchos de esos nuevos pobres, ya sin poder, se suicidaron.

De aquí que la advertencia del apóstol es sumamente pertinente no sólo para los que tienen mucho dinero sino incluso para nosotros que tenemos un salario que nos permite vivir sin apremios, a que no pongamos las esperanzas en nuestros ingresos y a que usemos nuestros recursos en buenas obras y que seamos dadivosos y generosos, y con ellos hagamos tesoros en el único lugar donde no se lo pueden robar ni tampoco se puede dañar: en el cielo, en donde la vida eterna se hace una realidad palpable.

Y subrayo, estas recomendaciones de Pablo no sólo son para los que tienen mucho dinero, sino para todos aquellos que nos hemos deslizado y hemos puesto la confianza en nuestras posesiones, en nuestros ingresos, por grandes o pequeños que sean.

Encargo final de Pablo a Timoteo

20 Oh, Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia,

21 la cual profesando algunos, se desviaron de la fe. La gracia sea contigo. Amén.

Y culmina esta carta el apóstol Pablo con un redoble de tambores: Oh, Timoteo. Este nombre está formado por dos palabras: Timan, honrar y Theos: Dios.  Es decir: “el que honra a Dios”. Qué nombre más adecuado para un hombre de Dios como Timoteo. Y para honrarlo de la mejor manera, el apóstol le indica varias recomendaciones importantes que también nosotros debemos observar.

Primero: evitar las pláticas profanas, es decir, si valor, pues versan sobre temas intrascendentes, como se dan en muchos círculos amistosos en los que se habla sin pudor de cosas intrascendentes, incluso, degradantes, aunque estén avaladas por un supuesto conocimiento superior derivado de la falsamente llamada Gnosis, conocimiento. Es interesante que Pablo no usara la palabra Sofía, es decir, sabiduría, sino “gnosis”. Se ha traducido como “ciencia” pero creo que da un sentido equívoco pues ciencia es la actividad basada en el método científico que consiste en razonar, investigar y exponer los resultados, y comienza a utilizarse a partir de los trabajos del eminente físico y astrónomo italiano Galileo Galilei, en el siglo XVI, en la alborada de la Edad Moderna. 

La gnosis a la que se refiere Pablo es un fenómeno de conocimiento espiritual experimentado por los gnósticos (sectas cristianas primitivas del gnosticismo). Para los gnósticos, la gnosis es el conocimiento que es parte de la esencia humana. Es un conocimiento intuitivo, que no es el conocimiento científico o racional.

A este conocimiento, gnosis, inflado, fatuo y equívoco, es del que Timoteo debe evitar, pues se corre el riesgo de desviarse de la fe. Es muy importante seleccionar las mejores fuentes de información.

Este llamado a evitar las pláticas profanas vanas es un llamado a todos los que seguimos al Señor y evitar todo aquello que se dice es avalado por un conocimiento superior como lo afirman las enseñanzas de las sectas pseudo cristianas o contrarias como las gnósticas o místicas, mágicas, satánicas, cuya peligrosidad ha sido ampliamente divulgada, incluso las que se disfrazan de organizaciones de superación personal como el coaching organizacional o personal, que ya se han documentado sus riesgos. 

Por ello, nosotros, como seguidores del Señor atendamos los consejos y enseñanzas de la única fuente de verdad en la que podemos confiar: la Biblia, la palabra de Dios.


lunes, 26 de abril de 2021

ESTUDIO SOBRE LA CARTA A FILEMÓN


Jeremías Ramírez


Esta es una las cartas más entrañables de Pablo. En ella muestra la calidez que un cristiano totalmente entregado a Dios puede expresar. De entre todas las cartas que se conocen es la única carta personal (debe haber escrito más, pero es la única que conocemos). 

Pero no sólo podemos apreciar la calidez y el amor del apóstol para sus amigos y hermanos y para un esclavo que se ha convertido, sino además aborda el problema de la esclavitud. Y sin que haya sido su intención nos declara cómo se puede resolver un flagelo que ha lastimado en muchas épocas a la humanidad. 

La solución se logra cuando la relación amo-esclavo entra en la esfera de la redención cristiana, pues el amo ya no verá más a su esclavo como tal y el esclavo ya no lo verá como un amo sino que ambos se verán “…como hermanos amados”, pues en Cristo ya no hay diferencias sociales ni de género, ni de raza, sino todos somos uno en Él.

Esta redención social se alcanza tras la redención espiritual. Y es así porque fuera del Señor, es decir, en el mundo, “…tendremos aflicción” pues la justicia nunca se puede alcanzar en plenitud sin Cristo. Sólo cuando Cristo redime al ser humano del pecado, éste es capaz de reestablecer relaciones armoniosas con sus semejantes.

Y esta carta es un testimonio concreto, un ejemplo de esa redención espiritual que se extiende hasta alcanzar lo social. Vayamos pues al análisis de la carta.


Salutación

1 Pablo, prisionero de Jesucristo, y el hermano Timoteo, al amado Filemón, colaborador nuestro,

2 y a la amada hermana Apia, y a Arquipo nuestro compañero de milicia, y a la iglesia que está en tu casa:

3 Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.


Como en todas las cartas de Pablo inicia con un saludo de quienes están con el apóstol; en este caso, Timoteo. Aunque en la despedida vemos que había otros hermanos más con Pablo, solo agrega a Timoteo como remitente junto con él.

La carta está dirigida a Filemón cuyo nombre significa amable, generoso, y a esta característica se dirige Pablo. 

Filemón, según podemos deducir de la carta, era un cristiano con una fe “eficaz” centrada en Cristo, cuya labor y amor (amabilidad y generosidad) se ha hecho extensiva más allá de la iglesia que se reunía en su casa, bendiciendo a muchos hermanos. 

Su generosidad, además, lo lleva a abrir su casa para que se celebren ahí las reuniones. Se cree que era alguien con recursos económicos y es posible que su casa fuese grande, razón por la que se reúne ahí la iglesia. 

Estos recursos económicos le permitieron poseer esclavos. En ese entonces costaban en promedio 1500 denarios, es decir, el salario de poco más de cuatro años de un trabajador. Y no sabemos si aparte de Onésimo tenía otros esclavos. 

En este saludo no sólo incluye a Filemón, sino además a la “amada hermana Apia o Afia”, y a “Arquipo”. De Apia no se sabe nada, aunque se cree que era la esposa de Filemón; Y que Arquipo, era su hijo. 

Lo que sí sabemos de Arquipo —al menos eso dice esta carta— es que estaba involucrado en la extensión del evangelio pues Pablo lo llama “compañero de milicia”. 


El amor y la fe de Filemón

4 Doy gracias a mi Dios, haciendo siempre memoria de ti en mis oraciones,

5 porque oigo del amor y de la fe que tienes hacia el Señor Jesús, y para con todos los santos;

6 para que la participación de tu fe sea eficaz en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros por Cristo Jesús.

7 Pues tenemos gran gozo y consolación en tu amor, porque por ti, oh hermano, han sido confortados los corazones de los santos.


En estos cuatro versículos encontramos las virtudes de Filemón como cristiano: amor y fe hacia el Señor Jesús y hacia los hermanos, es decir, “a todos los santos”. Y Pablo ora por él para que la participación de su fe, como ya lo había dicho antes, “sea eficaz” de modo que lo conduzca al “conocimiento de todo bien que está en vosotros por Cristo”. 

Hay veces que vagamos por la vida sin darnos cuenta de qué manera nos ama el Señor, somos inconscientes de su amor por nosotros. Y es importante que sepamos con certeza como ese amor nos inunda, nos guía, nos sostiene, nos bendice, es decir, nos llena de todo bien.

Una fe eficaz, además, tiene repercusiones benéficas. Es decir, la fe no sólo es un asunto personal, sino que se hace extensiva a otros, pues nos dice el apóstol que por esa fe de Filemón “han sido confortados los corazones de los santos”.

Cabría preguntarnos ¿qué está haciendo nuestra fe por nuestros hermanos, nuestros familiares, nuestros amigos, nuestros compañeros de trabajo, nuestros vecinos, la gente con la que entablamos alguna interacción en nuestras actividades cotidianas?

Si es poca la repercusión debemos orar al Señor para que haga que nuestra fe sea eficaz para confortar los corazones de quienes tenemos contacto y sufren, sobre todo, por la ausencia del Señor en sus vidas.


Pablo intercede por Onésimo

8 Por lo cual, aunque tengo mucha libertad en Cristo para mandarte lo que conviene,

9 más bien te ruego por amor, siendo como soy, Pablo ya anciano, y ahora, además, prisionero de Jesucristo;

10 te ruego por mi hijo Onésimo, a quien engendré en mis prisiones,

11 el cual en otro tiempo te fue inútil, pero ahora a ti y a mí nos es útil,

12 el cual vuelvo a enviarte; tú, pues, recíbele como a mí mismo.


Considerando las virtudes de Filemón y considerando la autoridad que en sí mismo tenía Pablo al ser apóstol del Cristo, advertimos que no la usa, aunque afirma que tiene libertad para hacerlo, sino que apela al amor, que debe ser el distintivo de todo cristiano. Recordemos que el amor es el primer fruto que el apóstol menciona en Gálatas 5:22. Y en Corintios 13 leemos que si no tenemos amor nada somos. Además, afirma que es anciano y prisionero de Jesucristo. La palabra que usa Pablo para “anciano” es “Presbytes” que se usaba para indicar el rango de edad de 49 a 56 años. A pesar de que no es una edad muy avanzada, a esa edad ya empezamos a sufrir ciertas limitaciones. El hecho que apele a Filemón usando esta condición y que es prisionero de Jesucristo, indica que, de alguna forma, necesitaba a alguien que le ayudara. Y Filemón había sido una excelente ayuda muy apreciada por Pablo.

Ahora bien, cabe preguntarse ¿quién era Onésimo para que el apóstol Pablo intercediera de esa forma tan profunda por él? Por lo que vemos en esta carta, Onésimo era un esclavo que se había fugado; quizá también un tramposo que había huido por alguna fechoría que cometió en contra de su amo, pero por la Gracia de Dios, ahora era un hijo de Dios, un amigo y ayudador de Pablo, alguien útil, servicial, a quien el Señor había redimido y limpiado de sus pecados, bajo la guía de Pablo, de modo que lo considerara su hijo. Por eso le tenía en gran estima. En Colosenses 4:9 lo menciona de esta forma: “…Onésimo, amado y fiel hermano, que es uno de vosotros”. “Amado y fiel hermano, y aquí lo llama “mi hijo… a quien engendré en mis prisiones”. 

No sabemos cómo fue que Onésimo se encontró con Pablo, quien estaba preso en Roma. Por los Hechos de los apóstoles sabemos que vivía como prisionero en una casa particular que él rentaba y era custodiado por un soldado a quien estaba encadenado. Y a esta casa había llegado Onésimo y, tras escuchar el evangelio, había aceptado a Cristo de tal manera que había impactado a Pablo, no sólo por su conversión y por su fe, sino además por la transformación que había tenido y que lo había convertido en una persona de alta fidelidad en el servicio. Pablo subraya con un juego de palabras este cambio. Para entenderlo es importante saber que la palabra Onésimo significa “útil”. Cuando había estado con Filemón era un No Onésimo, es decir, un inútil. Pero ahora ya era Onésimo, ya era útil.


13 Yo quisiera retenerle conmigo, para que en lugar tuyo me sirviese en mis prisiones por el evangelio;

14 pero nada quise hacer sin tu consentimiento, para que tu favor no fuese como de necesidad, sino voluntario.


Y a pesar de que le era útil y que quisiera “retenerle” para que le sirviese en sus prisiones, decide enviárselo a su amo, a Filemón, pues reconoce que a él le pertenece. Filemón es su legítimo dueño y por lo tanto quien debe decidir el destino de Onésimo. 


15 Porque quizá para esto se apartó de ti por algún tiempo, para que le recibieses para siempre;

16 no ya como esclavo, sino como más que esclavo, como hermano amado, mayormente para mí, pero cuánto más para ti, tanto en la carne como en el Señor.

17 Así que, si me tienes por compañero, recíbele como a mí mismo.


Y le pide que lo reciba ya no como “esclavo” sino como “hermano amado”. En el versículo 16 vemos la trascendencia del evangelio en la resolución de problemas sociales. En el mundo se hacen marchas y protestas, exigiendo justicia, y cambios sociales o de conducta, y muchas veces estas protestas logran que los legisladores y los gobiernos acepten hacer los cambios, sin embargo, observamos que los problemas persisten. ¿Por qué? Porque la raíz del problema sigue viva y la promulgación de una ley o el reforzamiento de los instrumentos de justicia o el castigo a los culpables, no resuelve el problema. Para ello, es necesario que primero se elimine la raíz del mal. Esta raíz es el pecado. El pecado es quien tiene atado a la humanidad a una infinidad de desgracias. De modo que sólo se logra la resolución de los problemas cuando el pecado es arrancado del ser humano. 

Cuando esto sucede, como en este caso, vemos como el problema de esclavitud desaparece pues ahora ambos, amo y esclavo, establecen una nueva relación, ya no de sometimiento y de explotación, sino de “entrañable hermandad”.


18 Y si en algo te dañó, o te debe, ponlo a mi cuenta.

19 Yo Pablo lo escribo de mi mano, yo lo pagaré; por no decirte que aun tú mismo te me debes también.


En estos dos versículos se nos revela la causa de que Onésimo se haya fugado y haya abandonado a su amo: fue por algo malo que cometió. No sabemos la gravedad del daño, pero debió ser grande que lo obligó a huir. Y para la reparación (es entendible que Onésimo no tenía posibilidades de hacerlo por él mismo) Pablo no le pide a Filemón que le perdone, sino que él mismo se compromete a cubrirlo. 

Una lección que aprendemos en estos versículos es que lo que hayamos hecho en el pasado cuando no éramos cristianos, una vez que hemos sido perdonados y limpiados por el Señor, estamos obligados a reparar los daños, tal como Zaqueo lo hizo cuando el Señor estaba en su casa: “Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado”. Entonces el Señor agregó: “Hoy ha venido la salvación a esta casa”.


20 Sí, hermano, tenga yo algún provecho de ti en el Señor; conforta mi corazón en el Señor.

21 Te he escrito confiando en tu obediencia, sabiendo que harás aun más de lo que te digo.

22 Prepárame también alojamiento; porque espero que por vuestras oraciones os seré concedido.


Y concluye su intercesión por Onésimo confiando en que el gran amor de Filemón confortará el corazón de Pablo accediendo a su petición por Onésimo. “Te he escrito sabiendo de tu obediencia”, le dice, “que harás aún más de lo que te digo”. Muchos comentaristas ven aquí una sugerencia a que le de la libertad, pues al establecer nuevas relaciones ya no es posible continuar con una relación de sometimiento y explotación. 

Y finalmente le pide que le prepare alojamiento pues está seguro gracias a las oraciones de los hermanos en breve será liberado de sus prisiones y tiene el deseo de visitar a Filemón. 

Salutaciones y bendición final

23 Te saludan Epafras, mi compañero de prisiones por Cristo Jesús,

24 Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis colaboradores.

25 La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Amén.


Cierra la carta mandando saludos suyos y de quienes lo acompañan. En primer lugar está Epafras. Recordemos que este hermano, cuando Pablo fue hecho prisionero en Roma, acudió a visitarlo con noticias favorables relacionadas con la iglesia colosense. Y permaneció fiel con el apóstol en Roma y, en cierto sentido, fue su «compañero de prisiones», como dice en esta carta. Pablo dio testimonio de la perseverancia que Epafras tuvo en la oración por Colosas, y de su trabajo tanto allá como en Laodicea y Hierápolis. (Colosenses 4:12-13).

Luego menciona a Marcos primo de Bernabé, a Aristarco, Demas (que en la Segunda Carta a Timoteo dice que lo había desamparado, amando este mundo, y se había ido a Tesalónica) y Lucas, el médico amado. 

Y como es su costumbre al abrir o cerrar una carta pide que la GRACIA del Señor sea con el espíritu de Filemón. Oh, cuánto necesitamos todos de la gracia de Dios todos los días de nuestra vida.

Por ello, yo también me despido de ustedes anhelando que la GRACIA DEL SEÑOR SEA CON TODOS los lectores de este estudio y de este blog.


lunes, 12 de abril de 2021

ESTUDIO DE LA PRIMERA CARTA A LOS TESALONICENSES CAPÍTULO 2

Jeremías Ramírez

En este capítulo de Pablo da un giro al primer capítulo e inicia con una lista de su comportamiento ante los creyentes de cómo ejerció su ministerio en Tesalónica para contrarrestar los ataques y difamaciones en su contra. A pesar de ese era su objetivo, esta lista se puede usar como una guía para realizar el trabajo pastoral. 

Y esta lista no era una justificación, como en los discursos políticos, sino un resumen que les hiciera pensar y recordar a los creyentes de Tesalónica que esa fue su conducta. Al inicio dice: “porque vosotros mismos sabéis”. Analicemos esta lista para entender su valor orientativo para cuidar la grey:

Ministerio de Pablo en Tesalónica
1  Porque vosotros mismos sabéis, hermanos, que nuestra visita a vosotros no resultó vana;
2 pues habiendo antes padecido y sido ultrajados en Filipos, como sabéis, tuvimos denuedo en nuestro Dios para anunciaros el evangelio de Dios en medio de gran oposición.
3 Porque nuestra exhortación no procedió de error ni de impureza, ni fue por engaño,
4 sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones.
5 Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia; Dios es testigo;
6 ni buscamos gloria de los hombres; ni de vosotros, ni de otros, aunque podíamos seros carga como apóstoles de Cristo.
7 Antes fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos.
8 Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos querido entregaros no sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas; porque habéis llegado a sernos muy queridos.
9 Porque os acordáis, hermanos, de nuestro trabajo y fatiga; cómo trabajando de noche y de día, para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os predicamos el evangelio de Dios.
10 Vosotros sois testigos, y Dios también, de cuán santa, justa e irreprensiblemente nos comportamos con vosotros los creyentes;
11 así como también sabéis de qué modo, como el padre a sus hijos, exhortábamos y consolábamos a cada uno de vosotros,
12 y os encargábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su reino y gloria.

Estos 12 versículos son una invaluable joya de enseñanza para quienes presiden una iglesia. Y cada día habría recordarla para buscar de esa manera servir a los hermanos de quienes somos responsable. Hagamos un resumen puntual:

1. Trabajó con denuedo, es decir, con valor, energía y decisión.
2. Su trabajo no procedió de error, ni de impureza, ni fue por engaño.
3. Nunca usó palabras lisonjeras, ni encubrió avaricia.
4. Trabajó de noche y de día, para no ser gravosos a ninguno.
5. Se comportó de manera santa, justa e irreprensible con los creyentes
6. Exhortaba y consolaba como el padre a sus hijos, y
7. Se encargaba que anduvieran como es digno de Dios.

Quien preside una iglesia debería cuidar así a su grey: con entrega, esfuerzo, analizando que en su motivación no haya rastro de error, impureza y engaño, ni usar palabras lisonjeras sino hablar con la verdad apegado a las escrituras; no aprovecharse económicamente de los hermanos; comportarse santa, justa e irreprensible y exhortar, es decir, orientar con autoridad, consolar a los débiles y encargarse de que su conducta fuera digna de Dios.

Si se trabajara así en la iglesia se podría ver cómo florecería como una planta fuerte y vigorosa, testimoniando con poder hacia los de afuera.

Pero pasemos al objetivo principal de esta lista.

En el versículo 3: dice que …nuestra exhortación no procedió de error ni de impureza, ni fue por engaño. Como ven hay tres acusaciones: Que su predicación era falsa y que los había engañado y que sus motivos eran impuros. 

La palabra que se usa aquí para impureza es akatharsía que tiene ver con la impureza sexual. Quizá malinterpretaban la costumbre de los cristianos el beso de la paz (1 Tesalonicenses 5:26) y hablaban de sus fiestas del amor. No le era difícil que una mente sucia lea en estas frases lo que no contenían. Y que su predicación estaba encaminada astutamente a engañar a la gente. 

En el versículo 4 advertimos que lo acusaban de ser complaciente. Por ello, escribe que él y los hermanos que siempre lo acompañaban, que fueron “…aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio”. No por hombre sino por Dios. Y afirma: así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones.

La palabra que se utiliza para adulación es kolakeía que siempre indica lo que se hace para sacar dinero. En la Iglesia primitiva había quienes trataban de sacarle partido a su cristianismo. En la Didajé o La Doctrina de los Doce Apóstoles, que fue primer libro de orden eclesiástico, dice: «Recibid al apóstol que vaya a visitaros como al Señor. Que se quede con vosotros un día, y, si es necesario, también el siguiente; pero si se queda tres días, es un falso profeta. Y cuando el apóstol se despida, no le deis más que pan hasta que llegue a su morada. Pero si pide dinero, es un falso profeta.» Y agrega varias indicaciones más. 
Pablo ni por asomo usó estas estratagemas engañosas. Su conducta, como podrán recordar los tesalonicenses fue irreprochable.

Decían que Pablo buscaba la aprobación y la alabanza de la gente en vez de la de Dios. Probablemente aquello surgiría del hecho de que predicaba la libertad del Evangelio y de la gracia frente a la esclavitud del legalismo. 

En el versículo 7 podemos deducir que a Pablo le acusaban de ser un dictador, pero su gentileza era la de un padre prudente. Su amor sabía ser firme. Para él, el amor cristiano no era una sensiblería; sabía que las personas necesitaban disciplina, no para castigarlas, sino para bien de sus almas.

Por eso escribe que: “fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones. 

Es probable que acusaban a Pablo de buscar la aprobación de la gente en vez de la de Dios, de quedar bien como los políticos. Y ello surgiría del hecho de que predicaba la libertad del Evangelio y de la gracia frente a la esclavitud del legalismo y cualquiera que predique el Evangelio del gozo encontrará calumniadores, que es exactamente lo que sucedió con Jesús, y con Pablo. 

En el versículo 11 les recuerda a los creyentes tesalónicos cómo fue su cuidado con ellos: santa, justa e irreprensible y, como un padre a sus hijos, exhortaba y consolaba y les encargaba que anduviesen como es digno de Dios, que los llamó a su reino y gloria.

Esto es algo importante para todo cristiano: su conducta, en cualquier lugar: trabajo, reuniones sociales, relaciones familias y, en hasta la intimidad, debe ser DIGNA DE DIOS. Ser digno de su reino y gloria requiere una conducta aprobada. Como Pablo le dice a Timoteo: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15)

Y les reconoce como recibieron la palabra:

13 Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes.

Y esta manera de recibir la palabra como de Dios y no de hombres hizo que se lograran ser iguales, o similares, a la iglesia de Judea, pues habían enfrentado los mismos sufrimientos, indicador que iban bien, pues, afirma en la carta a Timoteo 3:10: “Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución…” 

14 Porque vosotros, hermanos, vinisteis a ser imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea; pues habéis padecido de los de vuestra propia nación las mismas cosas que ellas padecieron de los judíos,
15 los cuales mataron al Señor Jesús y a sus propios profetas, y a nosotros nos expulsaron; y no agradan a Dios, y se oponen a todos los hombres,
16 impidiéndonos hablar a los gentiles para que éstos se salven; así colman ellos siempre la medida de sus pecados, pues vino sobre ellos la ira hasta el extremo.

Ausencia de Pablo de la iglesia

Y ahora Pablo habla de su ausencia física, pero no espiritual y su enorme deseo de verlos personalmente; sin embargo, hubo un estorbo satánico.

17 Pero nosotros, hermanos, separados de vosotros por un poco de tiempo, de vista pero no de corazón, tanto más procuramos con mucho deseo ver vuestro rostro;
18 por lo cual quisimos ir a vosotros, yo Pablo, ciertamente, una y otra vez; pero Satanás nos estorbó.

Satanás le bloqueó en el camino cuando quería ir a Tesalónica. La palabra que usa es enkóptein, que es el término técnico para poner un bloque en medio de la carretera para impedir el paso de una expedición. La labor de Satanás consiste en poner obstáculos en el camino del cristiano, pero la nuestra debe ser vencerlos. 
Y culmina este pasaje con un reconocimiento de qué significan para él los hermanos de Tesalónica:

19 Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en su venida?
20 Vosotros sois nuestra gloria y gozo.

Dice que los tesalonicenses eran su corona. En griego hay dos palabras para corona. Una es diádéma, que se usa casi exclusivamente refiriéndose a la corona real. La otra es stéfanos, que se utiliza casi exclusivamente para designar la corona del vencedor en alguna contienda deportiva. 

Stéfanos es la palabra que usa aquí Pablo. El premio que apreciaba el apóstol en la vida era ver a sus convertidos vivir de acuerdo con el Evangelio. 

La mayor gloria y gozo de una creyente está en las personas que haya ayudado en el camino de Cristo. 
Nada que podamos hacer será un mérito ante Dios; pero al final, las estrellas en la corona de un siervo fiel serán los que haya guiado a Jesucristo: “Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida”. Apocalipsis 3:10

De esta manera llegamos al final de este estudio. Espero en el Señor que sea de provecho para crecer más en el conocimiento de quien nos ha redimido y comprobar cuál es su buena agradable y perfecta.
Que el Señor les bendiga. No olviden que Él es bueno y para siempre es su misericordia. 


ESTUDIO SOBRE APOCALIPSIS 20: Los mil años

Jeremías Ramírez El tema principal de este capítulo 20 es ese periodo de tiempo denominado “Milenio” y que ha sido causa de enorme discusión...