lunes, 3 de agosto de 2015

LAS DIFICULTADES DE LA FE



Hebreos 11: 1
La fe es la certeza de los que se espera (futuro), la convicción de lo que no se ve (como tantas cosas que no vemos que ahí están)… Por ejemplo, ese plano en el que Pablo ve ciertas revelaciones y contempla el tercer cielo (2ª de Corintios 12) … O esa realidad de seres que acompañan al creyente y a la iglesia, y que se hacen visibles para el que tiene fe, como Eliseo que ve el ejército de Dios que está con él, pero su criado no lo ve.

¿Es difícil creer?

Hechos 16:30-33
30 y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?
31 Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.
32 Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa.
33 Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos.

La fe es así de simple, muy simple y está al alcance de todo ser humano y no se requiere de iniciaciones, revelaciones místicas, ungimientos, etc. , sin embargo, al mismo tiempo es tan difícil… De lo contrario, la fe fuera una realidad y se reflejaría en las maravillas en la iglesia y en la vida cotidiana.

El Señor dijo: Mateo 17:20
“…si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible”.

El paso de la incredulidad a la fe es muchas veces un tránsito sumamente difícil y conlleva otras de un proceso largo.

Muchos creen o no creen…

Marcos 9:27:
“Creo, ayuda  mi incredulidad…”

21 Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: Desde niño.
22 Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos.
23 Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.
24 E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad.

O parece que si creen, pero…

Mateo 17
14 Cuando llegaron al gentío, vino a él un hombre que se arrodilló delante de él, diciendo:
15 Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático, y padece muchísimo; porque muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua.
16 Y lo he traído a tus discípulos, pero no le han podido sanar.
17 Respondiendo Jesús, dijo: !!Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo acá.

Pareciera que la poca fe (otra forma en que el Señor se refiere a la incredulidad) fue un fenómeno con el que se encontró con frecuencia durante su ministerio.

Pedro, cuando se hundía, le dijo:

Mateo 14: 30-31
30 Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: !!Señor, sálvame!
31 Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: !!Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?

Y cuando elucubraban sus discípulos…

Mateo 16:6-8
6 Y Jesús les dijo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos.
7 Ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Esto dice porque no trajimos pan.
8 Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tenéis pan?

O ante la manifestación de poder del Señor

Mateo 8:
23 Y entrando él en la barca, sus discípulos le siguieron.
24 Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía.
25 Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: !!Señor, sálvanos, que perecemos!
26 El les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza.
Si tuvieres fe como un grano de mostaza

O de su resurrección

JUAN 20
24 Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino.
25 Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. El les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.
26 Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros.
27 Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.
28 Entonces Tomás respondió y le dijo: !!Señor mío, y Dios mío!
29 Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.
Cuanto tiempo estoy con vosotros y me dices muéstranos al padre

Muéstranos al Padre y nos basta…

Juan 14
8 Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.
9 Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?

Los caminantes de Emmaús…

Juan 24
15 Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos.
16 Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen.
17 Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes?
18 Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días?
19 Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo;
20 y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron.
21 Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido.
22 Aunque también nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros, las que antes del día fueron al sepulcro;
23 y como no hallaron su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, quienes dijeron que él vive.
24 Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron.
25 Entonces él les dijo: !!Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!

Y, por el contrario, se maravilló de la fe de otros…

Le dijo a la mujer griega, sirofenicia de nación, que le rogó por su hija que tenía un espíritu inmundo: (Marcos 7:29) “Entonces le dijo: Por esta palabra, ve; el demonio ha salido de tu hija”.

Al centurión que no le permitió al Señor ir a su casa, sino que le pidió solamente que pronunciara una palabra (Mateo 8:10): “De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe”.

A la mujer que le tocó el vestido para sanar de una larga y tormentosa enfermedad de flujo de sangre: (Mateo 5:33)
33 Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.
34 Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote.
La mujer de Pilato

Pero hay otros que se resisten y les gana la incredulidad…

Hechos 26
27 ¿Crees, oh rey Agripa, a los profetas? Yo sé que crees.
28 Entonces Agripa dijo a Pablo: Por poco me persuades a ser cristiano.
29 Y Pablo dijo: !!Quisiera Dios que por poco o por mucho, no solamente tú, sino también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas cadenas!

Un poco de información para saber quién era este Rey Agripa

Agripa II (27-100), llamado originalmente Marco Julio Agripa (en latín Marcvs Jvlivs Agrippa) fue un antiguo gobernante de Judea durante la época del dominio romano.

Bisnieto de Herodes el Grande, e hijo de Herodes Agripa I que había sido rey de Judea hasta su muerte en el 44 d. C. (mencionada en Hechos 12). Agripa II se había criado en la corte del emperador Claudio, pero debido a que tenía sólo diecisiete años cuando murió su padre, no le dieron el reino que éste tenía. Más tarde, cuando murió su tío, el rey Herodes de Calcis, le dieron su principado. El rey Herodes de Calcis se había casado con la hermana de Agripa II, Berenice. Más tarde Claudio le dio a Agripa II la responsabilidad de nombrar al sumo sacerdote de los judíos, y cambió Calcis por algunos principados en la Palestina del norte. Agripa II también recibió el título de rey.

Este rey, (como leímos) quedó registrado en la Biblia por su encuentro con Pablo (Hch 25.13-26.32), a quien reconoció de haber estado a punto de hacerlo cristiano, de no haber sido por las presiones políticas y familiares.

En excavaciones recientes en los cimientos del Muro de los Lamentos se han encontrado monedas acuñadas por Agripa II. Los arqueólogos Ronni Reich y Eli Shukrun concluyen que el muro fue construido por Agripa II, no por su abuelo Herodes el Grande como se creía hasta el momento.

Para el carcelero de Filipo al parecer fue un paso rápido y contundente. De inmediato pide el bautismo, aunque no sabemos qué tanto había oído. Quizá en su corazón iba creciendo la plantita de la fe y estaba esperando un elemento, un solo evento que iluminara su corazón… y ese evento llegó.

Otros es un poco más lento…

Felipe y el etíope

HECHOS 8
26 Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto.
27 Entonces él se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar,
28 volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías.
29 Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro.
30 Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees?
31 El dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él.
32 El pasaje de la Escritura que leía era este:
    Como oveja a la muerte fue llevado;
    Y como cordero mudo delante del que lo trasquila,
    Así no abrió su boca.
33 En su humillación no se le hizo justicia;
Mas su generación, ¿quién la contará?
Porque fue quitada de la tierra su vida. m
34 Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: Te ruego que me digas: ¿de quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro?
35 Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús.
36 Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?
37 Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.
38 Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó.

No sabemos cuanto tiempo este hombre estuvo cavando en la mina espiritual hasta que el Señor le manda  Felipe para que le explicara las escrituras llega Felipe y no sabemos cuánto tiempo estuvo viajando con él has que de pronto ve agua y él mismo pide el bautismo.

¿Y qué podemos decir ahora? ¿Qué tan importante es la fe?

Hay tantas necesidades en el mundo que hombre de fe pueden hacer grandes cosas. Como iglesia del Señor uno de nuestro más caros distintivos debiese ser la fe. Sin embargo, parece que el signo de nuestro tiempo es la falta de fe. Como seguidores de Cristo, al menos dejemos la puerta abierta a la fe. Cuando el Señor le dice a Pedro que eche la red en el momento menos propicio para la pesca, Pedro le dijo (Lucas 5:5): “Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red”. En tu palabra, echaremos la red.

Una fe que nos lleve a reconocer su autoridad, una fe que nos lleve a doblegarnos a su autoridad, como leemos en 1 Pedro 5:6: “Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo”.

Y de esta forma ser instrumentos poderosos y útiles de él.

Termino con esta frase que le dijo a Tomás “Bienaventurados los que no vieron y creyeron”.

Hermanos, creamos. Si la incredulidad nos asedia, hagamos nuestra esa súplica de los apóstoles (Lucas 17:5): “Señor, auméntanos la fe”.

Y el Señor, que les respondió con una metáfora: “Si tuvieres fe como un grano de mostaza…” les respondió… a su tiempo. En los hechos leemos esa respuesta, abundante y generosa.


NOTA
Diccionario biblico: Candace



(gr. Kandák, tal vez "princesa de los sirvientes").



Título de la reina de Nubia o Etiopía* (Hch. 8:27), cuya capital estaba en MeroN, a unos 208 km al norte de Khartum y entre la 5a y la 6a cataratas delNilo.  Estrabón, Dion Casio y Plinio dan los títulos de varias reinas meroíticas como Ka(n)take o Ka(n)dakit.  Descubrimientos recientes en el

cementerio real de Nubia (en MeroN y Barkal) indican que la reina mencionada en los Hechos era Amanitere (cuyo título aparece en un cartucho como Kntky, "Candace") y que reinó desde el 25 d.C. hasta el 41 d.C.  Un eunuco de su corte (ya fuera judío de nacimiento o prosélito), que había ido a Jerusalén para asistir a una de las fiestas judías, se convirtió al cristianismo mediante la obra evangelizadora de Felipe (vs 26-39).














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