miércoles, 19 de agosto de 2015

PREDICACIÓN



En hebreo la palabra predicación se dice Charaz, que significa “enhebrar perlas”. Una buena disertación de un orador o un maestro es entregar perlas a sus oyentes, sobre todo cuando la disertación, la charla, la proclamación es de la palabra de Dios. Quizá por ello en Romanos escribe el apóstol Pablo:

Romanos 10:15 
¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!

Pero si predicación de la verdad es "enhebrar perlas", hay que tener cuidado de quienes parecen que enhebran perlas pero es todo lo contrario.

Lucas 12. La levadura de los fariseos
1  En esto, juntándose por millares la multitud, tanto que unos a otros se atropellaban, comenzó a decir a sus discípulos, primeramente: Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía.
2 Porque nada hay encubierto, que no haya de descubrirse; ni oculto, que no haya de saberse.
3 Por tanto, todo lo que habéis dicho en tinieblas, a la luz se oirá; y lo que habéis hablado al oído en los aposentos, se proclamará en las azoteas.

Jesús enfatiza la levadura de los Fariseos la cuál califica de "hipocresía". ¿A qué se refería el Señor? Veamos. Hipocresía viene del griego hypo que significa "máscara" y crytes, "respuesta". Es decir, respuesta enmascarada, no clara, no verdadera, las cuales además tienden a contaminar, pues las malas enseñanzas son como los virus: se contagian y es necesario vacunarse.


EL MIEDO DE VIVIR

Un novelista quien escribió un interesante relato sobre el tiburón blanco decía en su discurso cuando recibió el Premio Nacional de Novela 2013, del Gobierno de Guanajuato, que los animales todos viven con miedo. Viven en alerta permanente pues en cualquier momento pueden ser presas de algún animal que busque alimentarse con él.

En los seres humanos este miedo no este miedo no es continuo, pues las normas de convivencia generadas por la civilización protegen de cierta manera a los seres humanos. Y entre mayor grado de desarrollo exista, mayor tranquilidad hay en sus integrantes. Pero en las sociedades donde las normas se degradan, aparece el miedo pues la vida corre mayor peligro, sobre todo cuando alguien puede poseer algo valioso que otro desea o bien que obstruya los planes que otro tiene, por ejemplo, en las luchas políticas o de comercio.

La historia nos da muestras suficientes de esta situación, como por ejemplo, en el Imperio Romano del I siglo antes de Cristo. Julio César, el hombre más poderoso de Roma, estuvo sujeto a conspiraciones que un 15 de marzo del año 44 antes de Cristo fue asesinado a puñaladas por sus adversarios políticos, a plena luz del día, y rodeado de la élite política del momento y de un tumulto de gente. Y esto se ha repetido muchas veces en la historia.

Jesús era en su tiempo un hombre incómodo para los dirigentes judíos, es decir, la casta sacerdotal conocidos como Fariseos, quienes ardorosamente buscaban matar a Jesús. Él lo sabía y varias veces se les escabulló. A pesar de este inminente peligro que finalmente se llevó a cabo, el nos enseñó que no debemos temer a quien mata el cuerpo. Sin embargo el Señor dice:

Mateo 10:26-31
4 Mas os digo, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después nada más pueden hacer.
5 Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno; sí, os digo, a éste temed.

Pues afirma, Dios tiene sumo cuidado de nosotros.

Lucas 12: 6 
¿No se venden cinco pajarillos por dos cuartos? Con todo, ni uno de ellos está olvidado delante de Dios.

Un par de pajarillos costaban, en aquel tiempo, un cuarto (Mateo 10:29) y si alguien compraba 4, el quinto se lo regalaban. Aun este quinto sin valor Dios no lo tiene olvidado.

Lucas 12:7
Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; más valéis vosotros que muchos pajarillos.

Un cálculo que se ha hecho al respeto nos dice que en la cabeza de las personas varía dependiendo del color de modo que:

Rubios= 145 mil
Oscuro=120 mil
Pelirrojo=90 mil

Como cristianos, muchas veces el miedo viene de quienes no aceptan nuestra fe y para no ponernos en riesgos silenciamos nuestra identidad cristiana. Pero el Señor nos insta a que no nos ocultemos.

Lucas 12: 8-9
Os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios; mas el que me negare delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios.

Sin embargo, este pecado es perdonado, pues Pedro lo negó 3 veces y obtuvo el perdón aunque el  costo que tuvo que pagar fue muy alto. Pero hay un pecado que no tiene perdón:

Lucas 12:10 
A todo aquel que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que blasfemare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado.

El término blasfemia proviene del griego "blaptein", que significa injuriar, y "pheme", que significa reputación.

Muchos injuriaron al Señor, por ejemplo, al pie de la cruz, pero los Fariseos incluso se atrevieron a decir que Jesús hacía las cosas con el poder de Satanás… Y sólo se puede blasfemar de alguien que habiéndolo conocido, habla cosas injuriosas a sabiendas y con mala intención.

Qué decir
11 Cuando os trajeren a las sinagogas, y ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis por cómo o qué habréis de responder, o qué habréis de decir;
12 porque el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que debáis decir.

El rico insensato
13 Le dijo uno de la multitud: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia.
14 Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor?
15 Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.

Ejemplo: la insensatez de la riquezas materiales
16 También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho.
17 Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos?
18 Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes;
19 y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate.
20 Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?
21 Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.

El afán y la ansiedad y la necesidad de fe.
(Mt. 6.25-34)
22 Dijo luego a sus discípulos: Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis.
23 La vida es más que la comida, y el cuerpo que el vestido.
24 Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen despensa, ni granero, y Dios los alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que las aves?
25 ¿Y quién de vosotros podrá con afanarse añadir a su estatura un codo?
26 Pues si no podéis ni aun lo que es menos, ¿por qué os afanáis por lo demás?
27 Considerad los lirios, cómo crecen; no trabajan, ni hilan; mas os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos.
28 Y si así viste Dios la hierba que hoy está en el campo, y mañana es echada al horno, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe?
29 Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer, ni por lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud.
30 Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas.
31 Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas.

Dios nos da lo que necesitamos, no lo que deseamos y algunas veces el hombre se rebela contra Dios, es decir, no valora lo que Dios le da, como los israelitas ante el Maná.

Tesoro en el cielo
(Mt. 6.19-21)
32 No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino.
33 Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye.
34 Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

Invertir realmente para el futuro…

El siervo vigilante
35 Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas; (el corazón inflamado del Señor. “No ardía nuestro corazón, dijeron los discípulos del camino de Emmaus)
36 y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese de las bodas, para que cuando llegue y llame, le abran en seguida.
37 Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles.
38 Y aunque venga a la segunda vigilia, y aunque venga a la tercera vigilia, si los hallare así, bienaventurados son aquellos siervos.
39 Pero sabed esto, que si supiese el padre de familia a qué hora el ladrón había de venir, velaría ciertamente, y no dejaría minar su casa.
40 Vosotros, pues, también, estad preparados, porque a la hora que no penséis, el Hijo del Hombre vendrá.

El siervo infiel (la insensatez de no ser fiel)
(Mt. 24.45-51)
41 Entonces Pedro le dijo: Señor, ¿dices esta parábola a nosotros, o también a todos?
42 Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre su casa, para que a tiempo les dé su ración?
43 Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.
44 En verdad os digo que le pondrá sobre todos sus bienes.
45 Mas si aquel siervo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y beber y embriagarse,
46 vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y le castigará duramente, y le pondrá con los infieles.
47 Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes.
48 Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá.

Jesús, causa de división
(Mt. 10.34-36)
49 Fuego vine a echar en la tierra; ¿y qué quiero, si ya se ha encendido?
50 De un bautismo tengo que ser bautizado; y !!cómo me angustio hasta que se cumpla!
51 ¿Pensáis que he venido para dar paz en la tierra? Os digo: No, sino disensión.
52 Porque de aquí en adelante, cinco en una familia estarán divididos, tres contra dos, y dos contra tres.
53 Estará dividido el padre contra el hijo, y el hijo contra el padre; la madre contra la hija, y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera, y la nuera contra su suegra.

¿Cómo no reconocéis este tiempo?
(Mt. 16.1-4; Mr. 8.11-13)
54 Decía también a la multitud: Cuando veis la nube que sale del poniente, luego decís: Agua viene; y así sucede.
55 Y cuando sopla el viento del sur, decís: Hará calor; y lo hace.
56 !Hipócritas! Sabéis distinguir el aspecto del cielo y de la tierra; ¿y cómo no distinguís este tiempo?

Aprender a interpretar los tiempos.

Arréglate con tu adversario
(Mt. 5.25-26)
57 ¿Y por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo?
58 Cuando vayas al magistrado con tu adversario, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre al juez, y el juez te entregue al alguacil, y el alguacil te meta en la cárcel.
59 Te digo que no saldrás de allí, hasta que hayas pagado aun la última blanca.


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