domingo, 2 de agosto de 2015

¿ESTA USTED CONTENTO CON SU VIDA?

Si le preguntáramos esto a la gente en la calle, la mayoría respondería que sí. Pero si les señalamos algunos aspectos negativos de su estilo de la vida de inmediato buscarían justificarse.

Sin embargo, en ciertos momentos reconocería que su forma de vivir no es bueno, que le gustaría cambiar, que está harto de ciertas situaciones.

Es por ello que cada inicia un año, muchas personas hacen listas de propósito: este año si hago ejercicio, este año me regreso a estudiar, hago la tesis, busco otro trabajo, dejo de comer comida chatarra, dejo los refrescos o el cigarro o el alcohol.

Pero estos lindos propósitos nunca llegan a realizarse, salvo en raras ocasiones. Digamos que es una bonita forma de engañarnos a nosotros mismos.

Pero algo que si no dicen estos propósitos es que hay cosas en nuestra vida que no nos gustan y nos gustaría cambiar, incluso, irnos a vivir a otro lado, cambiar de trabajo, cambiar de cara o de cuerpo o de vida, etc.

¿Por qué sentimos esto?

Porque en el fondo sabemos que nuestras vidas no están bien, y que debe haber una vida mejor en alguna parte que nos permita ser más felices.

Muchos piensan que si ganaran mucho dinero, serían felices. Y cuando ya lo tienen, se dan cuenta que no. Otros piensan que si encontraran al hombre o a la  mujer ideal, serían felices. Pero ese ideal nunca llega o si llega, pronto advertirán que no es como creía que era. Quizá por ello en los setentas se hizo tan popular una canción de los Rolling Stone: I Can´t get satisfaction (No puedo lograr la satisfacción).

Y son esas circunstancias de insatisfacción, las que llevan a muchas personas a prestar oídos a ciertas doctrinas o religiones que prometen la ansiada felicidad, a través de ejercicios místicos, el fengshui, la meditación, el yoga, o la práctica de religiones orientales y emotivas…

Y esto ha sucedido siempre. El ser humano antiguo y moderno se parecen: tienen hambre de algo que les permita encontrarle sentido a la vida.

En la Biblia hay muchos personajes que viviendo en ese estado de insatisfacción, logran cambiar de vida, cambiar de rumbo. Veamos algunos casos.

MEFI-BOSET

Mefi-boset era un lisiado. Fue hijo de un príncipe. Y cuando su abuelo y su padre mueren en la guerra, su nana, temerosa de que maten a los herederos, huye con él y en huida se le cae y queda lisiado. Ustedes conocen a los lisiados cuya condición los lleva a veces a vivir en la indigencia. Al parecer esta era la vida de Mefiboset, una vida triste, deprimente y sin futuro. Pero cuando el Rey David sube al trono busca a los descendientes de su amado amigo Jonatán y descubren que hay uno: Mefi-boset. Y lo trae a palacio y le cambia la vida haciendo efectiva la promesa que le había dado a su padre.

SAQUEO
Saqueo era un hombre bajito, recaudador de impuestos (y por lo tanto odiado por la sociedad) que llevaba una vida incómoda, por su mala fama debido a su trabajo. No era un hombre feliz, tal vez ni amigos tenía, ni esposa. Un día oyó que Jesús venía a visitar a su aldea. Fue aprisa y cuando llegó al sitio se encontró que ya había mucha gente y no lo dejaban ver a Jesús. Entonces vio una solución: se trepó a un árbol y desde allí iba a poder verlo bien. Cuando Jesús llegó bajo las ramas en donde estaba Saqueo, levantó la vista y lo vio. Le dijo: baja de ahí que voy a tu casa. Y de pronto, no sólo lo vio sino que era su invitado. Qué privilegio que este hombre famoso, que hacia milagros y enseñaba la palabra de Dios estaba en su casa. Era como si un artista famoso de pronto nos viera en a calle y nos dijera que le gustaría visitarnos. ¡Qué honor! La presencia de Cristo en su casa iluminó su alma de ladrón y aprovechado y en ese momento declaró que iba a regresarle a todos lo que les había robado. Saqueo había sido cambiado y ahora tenía una nueva vida.

EL ETIOPE
El Etíope era un personaje importante, era un funcionario extranjero de alto nivel que se sentía insatisfecho con su vida. Y para hallar algo que cambiara su vida viajo a Jerusalén para prender de los sabios y de los teólogos la verdad que necesitaba saber. Pero no halló nada. Regresaba triste y desconsolado a su patria leyendo un rollo de un profeta, a Isaías. Era un hombre rico que se daba el lujo de poseer un libro propio. Entonces Felipe fue llevado por Dios con este etíope y le preguntó: ¿entiendes lo que lees? El etíope dijo que no si no había quien se lo explicara. Felipe le explica y este hombre encuentra esa verdad que andaba buscado. De modo que cuando vio un poco de agua, pidió ser bautizado. Ya había luz en su alma.

PABLO
Pero quizá el caso más dramático es el de Pablo. El era un estudioso y celoso judío que odiaba a los cristianos y perseguía y los tomaba presos. Este Pablo, que era llamado Saulo de Tarso, persiguiendo a unos cristianos rumbo a Damasco, una voz lo paró en seco, una voz que retumbaba y le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Y de inmediato Saulo reconoció que era Dios quien le hablaba y preguntó: ¿Quién eres Señor? Y la voz le contestó: Jesús, a quien tu persigues. Y en ese momento la vida de Saulo sufrió un vuelco. Ese perseguidor, años después, aparece como uno de los más grandes proclamadores de Cristo. Si no hubiera preguntado a esa voz ¿qué quieres que yo haga? Y lo hizo, nunca lo hubiéramos conocido. Hoy en todo el mundo lo conoce como San Pablo.

 Estos 4 ejemplos de vida no sólo nos enseñan el descontento, la frustración, el vacío que hay en la vida de los humanos, pero además nos muestran de que hay una respuesta efectiva a esa búsqueda y ansia de cambio.

Mefi-boset encuentra el favor de rey cuando es descubierto. Saqueo, al recibir la inesperada visita de Jesús, su sola presencia y sus palabras (que no aparecen escritas en la Biblia) iluminaron su vida y se vio constreñido a cambiar, a armonizar sus actos con los dictados de Dios. El Etíope, cuando le son reveladas y explicadas las escrituras, encuentra respuestas a sus dudas y su vida se ve transformada por esa verdad que Felipe le predica, y Pablo, ante el llamado de Jesús, su vida da un giro de 180 grados. Antes odiaba y perseguía, ahora ama a Dios y a los cristianos y el sufre ahora persecución y maltrato, pero también plenitud de vida, sentido, propósito, y un destino feliz en el cielo.

Y es que todos, nos acercamos a Cristo, de una u otra forma, cambiamos nuestra forma de vida cuando descubrimos las respuestas definitivas a nuestras necesidades. Cuando Jesús fue a Samaria encuentra a una mujer a quien le pide que le dé agua. Y él le promete darle “agua viva” para que no tenga sed jamás, es decir, satisfacer todas sus necesidades y eliminar todas sus angustias.

Y es que Cristo es una persona que nos ama, que nos busca, y que cuando decidimos seguirlo, CAMBIA PROFUNDA Y DEFINITIVAMENTE NUESTRA VIDA. Y él quiere cambiarnos para darle sentido a nuestras vidas y borra la  frustración. ¿Que nos pide? Realmente casi nada; que estemos dispuestos a seguirle y a hacer lo que nos pide que hagamos. Cuando lo hacemos experimentamos un cambio que nos llene el alma de plenitud.

El Etíope lo vivió a medida que Felipe iluminaba su corazón con sus explicaciones. Lo mismo le sucedió a Saqueo y a Pablo. ¿Quiere usted tener una nueva vida?

Mire lo que dice la Biblia:

2 Corintios 5:17
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

Venga, acepte a Cristo, cambie su vida. Regálese una vida nueva y una vida nueva a su familia y a sus hijos.

Que Dios les bendiga.


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