lunes, 4 de enero de 2016

EL SINSENTIDO DE LA VIDA Y LOS PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO


Jeremías Ramírez Vasillas

Cada inicio del año la gente hace propósitos. Algunos les parece un ejercicio valioso; a otro, una pérdida de tiempo, pero pocos piensan en el por qué de esta costumbre, es decir, por qué la gente le surgió esta necesidad.

La razón, creo, es porque al finalizar el año se dan cuenta que no están satisfechos en cómo vivieron ese año. Y hay el deseo de hacer mejor las cosas, pero apenas pasa uno o dos meses y se dan cuenta que no lograrán cumplir sus metas. Con los años, esta insatisfacción va creciendo hasta convertirse en un problema existencial, en una sensación de vacío.

Esta sensación de vacío, de que algo falta, de que necesitamos cambiar,  de, como decía el título de uno de los libros de Milan Kundera, La vida está en otra parte, es lo que nos permite asomarnos al vacío de nuestra existencia. Esta sensación es percibida por religioso y ateos, cristianos o no, pero al parecer es mucho más acusada para quienes viven ajenos a Dios. 

El ser humano con frecuencia busca frenéticamente cómo conseguir una vida plena, sin frustraciones ni desencantos. Afanosamente se llena de placeres (grandes o chicos), viajes, dinero, competencias, prácticas místicas, religiones, drogas…  pero el resultado es invariable el que rezaba una famosa canción de los Rolling Stone, allá por los años setenta: I can’t get satisfaction. Dice un fragmento de su letra:

No puedo obtener ninguna satisfacción
Porque intento, y yo intento, y yo intento, y yo intento
No puedo obtener ninguna, no puedo obtener ninguna

Parece que la vida del ser humano es un constante encuentro con el vacío. Grandes escritores han dejado testimonio de ellos, desde los más antiguos, hasta los profetas de existencialismo, como Sartre y Camus.

Hace 5 mil años, Salomón, el gran rey sabio de Israel, además de experimentar este vacío, tuvo el acierto de escribirlo, reflexionarlo y, a diferencias de los cantantes y filósofos, sí encontró una salida a esta situación.

El empieza su libro de esta forma categórica:

Eclesiastés 1: 2
Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad.

Todo es vacuo, sin sentido, absurdo. Todos los seres humanos lo experimental alguna vez en su vida, pero esta , que presenta de a poquito a los largo de la vida, de pronto se vuelve muy intensa y dramática, particularmente cuando nos acercamos a la vejez. Y eso es así porque hay muchas cosas en la vida que nos llenan momentáneamente y obnubilan la conciencia, pero cuando pasa el encanto, como dicen los borrachos, cuando llega la “cruda”, es cuando el vacío se deja sentir en todo su furor. Y todo esto sucede invariablemente en todas las épocas y todas las clases sociales. Salomón con una frase indicó este universo social: “debajo del sol”

He leído varias veces Eclesiastés y no había advertido una frase recurrente. Que esta sensación de vacío que explora y expone elocuentemente el Rey Salomón, sólo sucede en un universo particular: debajo del sol, es decir en el ámbito social humano.

La canción de los Rolling expresa pues esta vieja sensación, que al parecer es un signo distintivo de los grupos humanos “debajo del sol”, que viven sin Dios y sin esperanza.

Leamos los primeros dos capítulos de Eclesiastés para revisar cuántas cosas hizo y se dio cuenta que todo era VANIDAD, es decir, vacuo, vacío, inútil.

El versículo 3 del primer capítulo dice:
¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?

Trabajo, ciencia diversión embriaguez, sexo desenfrenado, muy apetitoso y estimulante al principio, finalmente dejan al Rey Salomón vacío. Él lo experimentó todo y al final llegó siempre al mismo sitio.

Eclesiastés 1:
13 Y di mi corazón a inquirir y a buscar con sabiduría sobre todo lo que se hace debajo del cielo; este penoso trabajo dio Dios a los hijos de los hombres, para que se ocupen en él.
14 Miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello es vanidad y aflicción de espíritu.

Las obras del arte y de la ciencia, al final, no nos imbuyen a una visión, que profunda y bella, suele ser nada más de lo que hay “debajo del sol”. Es cierto que hay arte que nos sensibiliza sobre aspectos humanos o naturales desconocidos o insospechados y que enriquecen la visión (y que nos acerca a Dios) hay muchas obras de artes que subrayan los aspectos negativos de la vida, e incluso se convierten en escuela de la depravación. Y finalmente, como sólo retratan la vida “debajo del sol” al final nos llevan al vacío.

Eclesiastés 2:
1. Dije yo en mi corazón: Ven ahora, te probaré con alegría, y gozarás de bienes. Mas he aquí esto también era vanidad.
2 A la risa dije: Enloqueces; y al placer: ¿De qué sirve esto?
3 Propuse en mi corazón agasajar mi carne con vino, y que anduviese mi corazón en sabiduría, con retención de la necedad, hasta ver cuál fuese el bien de los hijos de los hombres, en el cual se ocuparan debajo del cielo todos los días de su vida.
4 Engrandecí mis obras, edifiqué para mí casas, planté para mí viñas;
5 me hice huertos y jardines, y planté en ellos árboles de todo fruto.
6 Me hice estanques de aguas, para regar de ellos el bosque donde crecían los árboles.
7 Compré siervos y siervas, y tuve siervos nacidos en casa; también tuve posesión grande de vacas y de ovejas, más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén.
8 Me amontoné también plata y oro, y tesoros preciados de reyes y de provincias; me hice de cantores y cantoras, de los deleites de los hijos de los hombres, y de toda clase de instrumentos de música.
9 Y fui engrandecido y aumentado más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén; a más de esto, conservé conmigo mi sabiduría.
10 No negué a mis ojos ninguna cosa que desearan, ni aparté mi corazón de placer alguno, porque mi corazón gozó de todo mi trabajo; y esta fue mi parte de toda mi faena.
11 Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas; y he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu, y sin provecho debajo del sol.

            Jesús, en la charla con la mujer samaritana le dijo una de las grandes verdades sobre las cosas que nos satisfacen nuestras necesidades (y son muy buenas), pero no plenas, es decir, nos sacian por un momento.

Juan 4:
13 Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed;
14 mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.
15 La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla.

Pero los satisfactores divinos son permanentes y definitivos.

El ser humano se aburre de todo, hasta de lo bueno. Cuando los israelitas andaban en el desierto guiados por Moisés empezaron a padecer hambre. Dios entonces les envió “pan” del cielo y lo hizo tan fiel y puntualmente que nunca más iban a padecer hambre. Y esta situación incluso le pasa a quien sigue a Dios, pues al ser “antojado” por el mundo, aflora el deseo de otros satisfactores.

Números 11:4-6
4 La gente extranjera que se mezcló con ellos se dejó llevar por el hambre, y los hijos de Israel también volvieron a sus llantos, diciendo: «¡Quién nos diera a comer carne! 5 Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos. 6 ¡Ahora nuestra alma se seca, pues nada sino este maná ven nuestros ojos!»

            Hay un factor importante que nos ayuda a no desear más de lo que tenemos y nos permite vivir en paz, apreciando lo que tenemos. Este se llama “Contentarse”,  que significa “la capacidad para disfrutar lo que se tiene”. Saber “contentarse” (no conformarse, que significa aceptar la situación pero sin alegría) es un DON de Dios.

Eclesiastés 5:
19 Asimismo, a todo hombre a quien Dios da riquezas y bienes, y le da también facultad para que coma de ellas, y tome su parte, y goce de su trabajo, esto es don de Dios.

Y en este contentarse el tiempo es un factor importante. Algo nos puede satisfacer y sentir gozo pero el tiempo pasa y lo que tenemos nos empieza cansar. Es decir, el tiempo se convierte en un enemigo, como en un reloj de arena cuyos granos se van diluyendo poco a poco hasta quedar solamente el espacio vacío. Es por ello que en la vejez este vacío se vuelve más angustioso. El tiempo se nos va, y sólo nos quedan las manos vacías.

Charles R Swindoll narra una historia ficticia que nos pone a pesar en el valor del tiempo.

Imaginemos que el viernes pasado, a última hora, su banquero lo llamó por teléfono y le dijo que tenía muy buenas noticias para usted: un donante anónimo, que le quiere mucho, había decidido depositar en su cuenta cada mañana, a partir del próximo lunes, 86,400 centavos; es decir, 864 dólares diarios, siete días a la semana, 52 semanas al año.
Pero añadió: “Sin embargo, hay una condición: usted debe gastar todo el dinero el mismo día que lo recibe; ningún saldo será transferido para el día siguiente. Cada noche, el banco, deberá cancelar cualquier suma que usted no haya empleado”.
Con una gran sonrisa dio las gracias a su banquero y colgó. Durante este fin de semana usted tiene tiempo para planear; de modo que toma un lápiz y comienza a hacer sus cálculos: siete veces 864 dólares, es igual a 6,000 a la semana; por 52… Son casi 315 mil dólares lo que tiene a su disposición si va gastando diligentemente el dinero cada día. Recuerde: lo que no emplee lo perderá.
Bueno, basta de imaginar.
Juguemos ahora a ser serios. Cada mañana Alguien que lo quiere mucho deposita en su banco de tiempo 86,400 segundos –que equivalen a 1,440 minutos: los cuales, naturalmente, hacen 24 horas al día.
Ahora tiene usted que recordar que aquí se plica la misma condición anterior; ya que Dios le da esa cantidad de tiempo para que la utilice cada día, y ningún saldo se lleva al día siguiente. No hay tal cosa como una jornada de 26 horas (aunque algunos de nosotros quisiéramos que así fuese): desde el amanecer de hoy hasta el de mañana, usted tiene una cantidad de tiempo determinada con exactitud. Como alguien ha dicho: “La vida es como una moneda: se puede gastar de la forma que uno quiera, pero sólo una vez”. (Diario de un viajero desesperado, Edit. Betania, p. 67).

Quizá por ello David le pedía a Dios aprovechar sabiamente el tiempo.

Salmos 90:
12 Enséñanos de tal modo a contar nuestros días,
Que traigamos al corazón sabiduría.

            Salomón finalmente llega a una conclusión importante. Después de divagar mucho llega a la meta, a la razón fundamental y esencial del ser humano:

Eclesiastés 12:
13 El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.

Al final, lo que le da sentido a la vida son dos cosas esenciales, sólo dos. Observándolas el caos y el sinsentido “debajo del sol”, se disipa y vemos las cosas en la dimensión real. Es decir, vemos la cara y el revés de la vida.

Temer a Dios es un principio básico, es decir, tomar conciencia y nuestro lugar en el universo y humildemente aceptar que quien rige todas las cosas es Él, el creador, y a quien debemos tenerle sumo respeto, el cual, por cierto, se manifiesta “guardando sus mandamientos”.  Este temor que indica la Biblia no es miedo sino el sumo respeto como el que se observa cuando amamos a alguien. Un indicador de amor es precisamente el respeto.  El Señor decía:

Juan 14:15
Si me amáis, guardad mis mandamientos;

            Por ello Salomón escribió en uno de sus proverbios:

Proverbios 1:7
El principio de la sabiduría es el temor de Jehová;
Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.

Una manera de vivir sabiamente y con ellos traer sentido a  la vida es lo que dijo Jesús en el Sermón de la montaña:

Mateo 6:33
Busca primeramente el reino de Dios y su justicia y todas estas cosas serán añadidas.

Y buscar primeramente el Reino de Dios es estar atento a su voz que nos habla a través de las cosas creadas, de los incidentes de la vida, de las obras de arte y de su palabra. No buscar el reino primeramente es cuando nuestros sentidos ven ante todo los intereses de debajo del sol.

 Swindoll narra una anécdota que ilustra esto cómo nuestros sentidos están atentos a otras cosas.

En cierta ocasión, un campesino iba caminando por el centro de la ciudad de Nueva York con un amigo suyo residente de esa ciudad. De repente, en el corazón mismo de Manhattan, el campesino asió a su amigo por el brazo y le susurró:
       Espera… oigo un grillo.
       ¡Vamos hombre! contestó su amigo¿Un grillo? ¡Pero si estamos en el centro de Nueva York!
       Hablo en serio insistió el campesino: lo oigo de veras…
       ¡Imposible! ¡No puedes oír un grillo con los taxis pasando, los automóviles tocando el claxon, la gente gritándose, ambas aceras de la calle llenas de transeúntes, las cajas registradoras sonando, y el ferrocarril metropolitano rugiendo debajo de nosotros! ¡No es posible que escuches un grillo!
       Espera un momento fue la respuesta del otro.
       El campesino condujo a su amigo lentamente. Luego se pasaron, y el primero fue hasta el final de la manzana, cruzó la calle, miró por allá, escucho atentamente en una dirección, pero no pudo encontrar al grillo. Entonces atravesó otra calle, y allá, en una gran jardinera de cemento donde crecía un árbol, rebuscó en el estiércol mezclado con paja y dio con el insecto.
       ¡Mira! gritó luego, mientras alzaba su mano con el grillo bien en alto.
       Su amigo cruzó la calle maravillado.
       ¿Cómo es posible que hayas oído un grillo en medio del bullicioso corazón de Manhattan?
       Bueno respondió el campesino, mis oídos son diferentes a los tuyos. Todo depende de que ellos están escuchando. Permíteme que te lo demuestre…
       Y metiendo una mano en el bolsillo sacó un puñado de monedas.
       Ahora, observa.
       Luego levantó hasta el nivel de su cintura  y las dejó caer a la acera: toda la gente en el área de una manzana a la redonda, volvió la cabeza  y miró en dirección al campesino.
       Todo depende de a qué está uno atento. No tenemos bastantes grillos en nuestra mente, ni prestamos oído a ellos. Tal vez haya pasado usted toda su existencia buscando un puñado de monedas sin escuchar el verdadero sonido de la vida. (Diario de un viajero desesperado, Edit. Betania, p. 34).


            Creo que nuestra atención en aquello que le damos importancia. Es hora de darle importancia a Dios para poder escucharlo, y que esa sea la meta de este año.
           

            Señor, enséñanos, como ovejas tuyas, a oír tu voz y a obedecerla, porque ese es el todo nuestro. Amén.

domingo, 3 de enero de 2016

PERSONAJES DE LA NAVIDAD

Introducción
Aunque mundialmente se celebra la navidad el 25 de diciembre, la investigación indica que Cristo nació en otra fecha, aunque no es posible precisarla. Sin embargo, Cristo nació en el momento preciso y en el lugar exacto, previsto por Dios siglos atrás, incluso antes de la fundación del mundo.

Sin embargo, aún no logramos entender por qué fue ese el momento y el lugar preciso, aunque podemos intuirlo. Por ejemplo, las condiciones sociales, políticas, culturales, lingüísticas, redes de comunicación de ese momento permitieron que el evangelio se expandiera a todo el mundo: personajes, culturas, desarrollo vial, ciencia, filosofía y el lenguaje (griego konié), todo contribuyó a la difusión del evangelio a todo el mundo.

El mensaje de Dios tomó el vehículo de la cultura occidental para que circulara su mensaje de amor y diversos personajes participaron en todo momento. En su nacimiento hubo varios, algunos incluso no se mencionan en la información de mayor divulgación sobre el tema. Veamos aquellos que registran los evangelios de Mateo y Lucas.

Cesar Augusto
Cuando Cristo nació el mundo medio-oriental y occidental era controlado por el Imperio Romano. Y el gobernante en turno era César Augusto. Este singular gobernante fue muy destacado pues logró la paz en todo el reino, paz que permitió que diversas personas circularan libremente por el inmenso territorio de Grecia, Roma, España, Francia, Inglaterra, Arabia, Turquía, y el norte de África.  Es decir, controlaba todo ese vasto territorio y estableció gobiernos locales usando personajes nativos.

Un mecanismo para cobrar impuestos a todos sus gobernados era hacer censos periódicos. El censo que en el año 6 antes de Cristo iba a ayudar a que el niño Jesús, cuyos padres vivían en Nazareth, hubiesen tenido que viajar a Belén, para que la profecía se cumpliese. El fue la mano que sacó a José de Nazareth para llevarlo a la ciudad de Davis, Belén, para que naciera Jesús y se cumpliera así la escritura.

Herodes el Grande
Pero quien gobernaba Judea era Herodes el Grande, quien estaba a las órdenes del César. Era tirano y cruel quien no se tentaba el corazón de eliminar a quien sospechaba le pudiera disputar su corona. Es decir, estaba tan alejado de Dios que jamás hubiera sospechado del Nacimiento del Señor si no hubieran llegado unos hombres sabios (magos) de Oriente a Jerusalén a preguntar por el hijo de Dios que había nacido.

Lucas 2 (2-3)
 ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.
 Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él.

De inmediato convocó a los escribas para que le informaran que decía la profecía. Y ellos le dijeron que nacería en Belén. Así nos enteramos de esta profecía. Y mandó Herodes a los sabios para que verificaran el nacimiento.

Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo.

Mateo 2: 5-7

Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta:
Y tú, Belén, de la tierra de Judá,
No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá;
Porque de ti saldrá un guiador,
Que apacentará[a] a mi pueblo Israel.
Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella; y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore.

Pero ellos, avisados por un ángel, regresaron por otro camino y Herodes enfurecido mandó matar a los niños de Belén. Para entonces, Cristo ya no estaba allí. Un ángel le había dicho a José que lo llevara a Egipto.

Qué podemos aprender de este hecho. Que Herodes creía en la palabra, tan que creía que temió por su reinado. Creía como muchos creen, es decir, que lo que dice la Palabra es verdad, pero no aceptaba a Dios como su Señor.

Los Ángeles
El nacimiento de Jesús estuvo presidido por una hermosa y maravillosa corte celestial. Nos dice la Biblia que esa noche que Jesús nacía, un ángel se le presentó a unos pastores (Lucas 2: 8-12).

Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor.Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.

Pero uno de los hechos más hermosos de esa noche feliz  fue la aparición de un grupo de ángeles (Lucas 2:13-14)

Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: !Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!

Es importante señalar que los Ángeles no fueron a anunciarle a reyes y sacerdotes, sino a unos pastores que trabajaban de noche. Y los ángeles elevaron un hermoso cántico de gloria. Los pastores, nos dicen los estudiosos, eran un grupo de personas que cuidaban los animales de los sacerdotes, es decir, los que vendían para los sacrificios. Y eran considerados personas non gratos. Pero los ángeles no se le aparecieron a los sacerdotes sino a estos humildes trabajadores cuya jornada se extendía hasta la noche.

Pero la participación de los ángeles no sólo fue con los pastores. Sino que estuvieron en diversos momentos. Primero, se le presentó un ángel a María para anunciarle que iba a  ser la madre de Cristo; se le presentó a José para que aceptara casarse con María, se le presentó a Zacarías, padre de Juan el bautista, se presentaron en sueño a los magos para que se regresaran por un camino que no pasara por Jerusalén. Se presentó en sueños otro ángel para avisarle a José que huyera de Belén a Egipto.  Como pueden ver, el Espíritu Santo, intervino en momentos decisivos.

La estrella
Pero no sólo concurrieron reyes sino también las potencias celestiales. Una estrella se hizo presente en el oriente y condujo hasta Belén a los magos, estos sabios. Un hecho singular que todavía no entiende el mundo, pero que a mi me hace recordar ese salmo de David que dice: “Los cielos cuentan la gloria de Dios…”. Es decir, en el nacimiento de nuestro Señor, participaron incluso los astros y unos hombres sabios pudieron entender el mensaje, como dice Pablo en Romanos 1:19-20

“…porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa”.

Todavía los científicos debaten si fue una estrella fugaz, un cometa, una conjunción de planetas, pues las estrellas no se pueden mover, o incluso un platillo volador. No lo sabemos, pero lo más interesante, no importa. Lo único que importa es que los cielos cuentan su Gloria.

Los magos
La palabra original para estos magos es Magoi, el plural de magos; o mejor dicho, sabios. Se sabe que los Magoi eran sacerdotes de Zoroastro o Zarathustra de la antigua Media y Persia. Estos hombres sabios, estudiosos de las estrellas, adoradores de un solo Dios supremo, reciben el mensaje de que en Judea ha nacido, pues le preguntan a los habitantes de Jerusalén: “¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle”.

Antes de continuar déjenme decirles que no eran tres, ni se llamaban Melchor, Gaspar y Baltazar. Ni tampoco eran Reyes ni magos (es decir adivinadores), sino sabios, estudiosos de los astros, que habían logrado entender a través de las estrellas, que había sucedido un hecho singular y de pronto, advirtieron una estrella, pero no sólo eso, sino que esta estrella los iba a guiar a donde estaba el hijo de Dios recién nacido.

También es importante destacar que no llegaron la misma noche en que nació Cristo, como los pastores, sino días después. Cuando José y María ya estaba instalado en una casa.

Y además, le trajeron tres regalos que simbolizan lo que Cristo es: rey, sacerdote y cordero sacrificial. El Oro es le regalo a los reyes y Cristo era Rey; incienso, un regalo para un sacerdote, y Él lo es (Dice hebreos por no tenemos un sacerdote sino); y Mirra, (una goma aromática), que se utilizaba, entre otras cosas, para embalsamar a los muertos. Porque Cristo iba a dar su vida por la humanidad.

Hebreos 4:14-16

Por lo tanto, ya que tenemos un gran Sumo Sacerdote que entró en el cielo, Jesús el Hijo de Dios, aferrémonos a lo que creemos. Nuestro Sumo Sacerdote comprende nuestras debilidades, porque enfrentó todas y cada una de las pruebas que enfrentamos nosotros, sin embargo, él nunca pecó. Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos.

Esto nos enseña que quien busca a Dios, no importa que crea, ni dónde esté, Dios se le revela y se le revela con tal precisión pues sabían que ere un rey, y que era sacerdote, y que daría su vida, y que era Dios, pues postrados le adoraron.

Juan el Bautista era primo de Cristo, y fue quien ya grande empezó a predicar y a preparar las almas y los ánimos de la gente para que recibieran al señor y a su mensaje. Pero es importante para la navidad o nacimiento de Cristo porque prácticamente nacieron por la misma época, aunque no nos dice la Biblia que el mismo día.

Zacarías y Elizabeth.  Eran los padres de Juan el Bautista, quien era además sacerdote que oficiaba en el templo en el momento que un ángel se le presentó para anunciarle que su esposa iba a concebir un hijo, quien sería el recursos del Señor para prepárale el camino. Era un hombre de fe, entregado, y fiel.

Veamos que dice la Biblia de ambos:
Lucas 1: 5-7
En tiempos de Herodes, rey de Judea, hubo un sacerdote llamado Zacarías, miembro del grupo de Abías. Su esposa Elisabet también era descendiente de Aarón.  Ambos eran rectos e intachables delante de Dios; obedecían todos los mandamientos y preceptos del Señor. Pero no tenían hijos, porque Elisabet era estéril; y los dos eran de edad avanzada.

Elizabeth, por su parte, fue la madre de Juan, pero a su vez prima de María, y quien cunado recibió la visita de María de maravilló de que ella la hubiera visitado, pues sabía que iba a ser la madre del Salvador.

Los pastores
Pero quienes si fueron invitados  fue un grupo de pastores, y recibieron una invitación de lujo. Un ángel bajó y les dio un anuncio sin par: Os ha nacido en la ciudad de David, un Salvador que es Cristo Jesús. Y luego apareció un coro de ángeles… Se imaginan que maravilla. Es un privilegio que muy pocos han tenido. Quizá este privilegio se debió a que los pastores tenían el corazón abierto para Dios. Esa noche, tal vez, al ver la inmensidad del cielo le daba Gloria a Dios. Como dice el Salmista: Cuando veo el cielo, obra de tu manos, me pregunto qué es el hombre para que de él tengas memoria… Y cuando los ángeles se fueron, estaban anonadados por esa experiencia tan extraordinaria, que se dijeron, vamos a Belén a ver las cosas que nos han dicho. Y se levantaron y fueron presurosos hasta el pesebre donde estaba el niño Jesús. Ahí estaba el Salvador que venía al mundo para salvar a los que se habían perdido, es decir, toda la humanidad. Y 30 años después dio si vida para salvarnos porque nació  en un pesebre porque nos amaba profundamente.

María Nazareth
Un día, a María se presentó un ángel (acuérdense que los ángeles del Dios son mensajeros de buenas noticias. Así lo hicieron con los pastores y ahora con María) y le dijo que iba a concebir un niño por obra del Espíritu de Dios. Es decir, iba a ser humano (compartiría la sangre de María) y divino.

José de Nazareth
Y José tenía que ser uno de los custodios del Señor cuando era niño. José iba a ser su padre terrenal. Pero José, como no estaba enterado, quería dejar a María cuando se dio cuenta que estaba embarazada. Entonces un ángel se le apareció en sueños y le dijo:

Mateo 1: 18-20

El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo.
José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente.
Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.

José asumió ser el padre terrenal, el custodio de Jesús. Aspecto nada fácil, pero como hombre de fe aceptó el hecho en obediencia al Señor.

Simeón (Lucas2:25)
¿Quién era Simeón? En evangelista Lucas nos dice:
25 … había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él.
26 Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor.
27 Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley, 28 él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo:
 “Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra; porque han visto mis ojos tu salvación, la cual has preparado en presencia de todos los pueblos; luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel. Verbo de Dios, Rey de Israel”.

Ana
Y por su parte Ana es otro memorable personaje que coincide en el nacimiento de Cristo más por sus cualidades. Escribe Lucas (2:36-38) sobre ella:

Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy avanzada, pues había vivido con su marido siete años desde su virginidad, y era viuda hacía ochenta y cuatro años; y no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones. Esta, presentándose en la misma hora, daba gracias a Dios, y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén.

También cabe destacar la participación de lugares clave, que aunque no son personajes, juegan un rol importante.

Belén
Hablemos ahora de los lugares. Nazaret estaba al norte; Jerusalén y Belén al sur. De hecho, Belén estaba más al sur que Jerusalén. Si César Augusto no hubiera solicitado que se hiciera un censo, Cristo hubiera nacido en Nazaret, incumpliéndose así las escrituras. Pero eh aquí que los hechos del mundo, aparentemente ajenos a Dios, también son parte de su plan. Este Censo, el primero dice Lucas, obligó a José y María a ir a Belén. Y se cumple los días el alumbramiento…

Jerusalén
Jerusalén era la capital de Israel y se ubicaba entre Nazareth (muy al norte) y Belén (algunos kilómetros al sur). Como lógico esperar que fuese el lugar donde debía nacer el Rey de los Judíos, allí fueron los magos. Dejaron que la estrella los guiase y se dejaron llevar por su racionamiento y fallaron, y con ellos alertaron a Herodes.

Nazaret de Galilea.
Y Nazaret, un pueblo cuyos habitantes tenían mala fama. Felipe encuentra a Natanael y le dice que han encontrado de quien escribió Moisés, a Jesús de Nazaret, y Natanael le responde: “¿De Nazaret puede salir puede salir algo bueno?” (Juan 1:46). Lo cual nos dice que los prejuicios son una mala estrategia para determinar el valor de las personas. Y de ahí, de Nazaret venía María, José y por supuesto, Jesús, aunque él había nacido en Belén.

Conclusión
¿Qué nos enseña esto que hemos visto de manera tan rápida? Que el nacimiento del Señor es el acto más sublimes en la historia del hombre, es el acto de amor más extraordinario. Es la gran obra de Dios para abrir un camino directo a Dios. Una gran brecha separaba al ser humano de Dios. Y al encarnar el hijo de Dios en un ser humano, tuvo un propósito, no que tuviéramos una fecha festiva, sino a abrirnos las puertas del cielo, las puertas del Reino. Los ángeles le dicen a los pastores: ““...os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.” Lucas 2:11.

Y el apóstol Pablo escribe años más tarde: “Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores...” Timoteo 1:15.

Dios nos otorgó en el nacimiento de Cristo su Sublime Gracia…




sábado, 5 de diciembre de 2015

ACUERDATE DE TU CREADOR O LOS SUFRIMIENTOS DE LA VIDA

En Eclesiastés 12 hay una recomendación que he leído muchas veces, desafortunadamente sin entender su profundidad: "Acuérdate de tu creador en los días de tu juventud, antes de que vengan los días malos y lleguen los años de los cuales digas: No tengo contentamiento".

La edad finalmente nos revela su profundidad. De joven o de mediana edad uno cree que va a llegar a la ancianidad de la misma integridad física, tal vez con uno que otro achaque, con cierta debilidad de piernas, algunas arrugas y canas... hasta que rebasando a los 50 se presentan los desgaste por una serie de malos hábitos de ejercicio y alimenticios, e incluso, intelectuales y empieza uno a sufrir dolores, algunos muy intensos, que nos hacen pensar que la vida debería acortarse. Hay quienes, ante un sufrimiento inaudito, deciden suicidarse.

Y no hay un sólo ser humano que no llegue a la vejez con uno o varios padecimientos. Es entonces que, si hemos sido creyentes o al menos visitantes frecuentes de una iglesia que este pasaje empieza a revelarse.

Es muy importante para el ser humano acordarse de Dios. Pero ¿qué significa acordarse? Por cierto, no significa "recordar", recordar que existe, que nos ama, que murió por nosotros, que vivió una vida ejemplar, etc. Sino acordarse que él pide ser parte integral de nuestra vida, es decir, lo que se encuentra en Proverbios: "Dame hijo mío tu corazón"(Proverbios 23:26). Eso es acordarse, acordarse de que está a la puerta y llama, que nos busca como ovejas perdidas, para entrar en nuestra vida y finalmente, dejarlo entrar para que viva Cristo en nosotros.

Y esta es tan fundamental en nuestra vida pues nos dotará de una fortaleza inigualable para los días malos, esos días en que no hay nada que nos consuele, esos días donde el dolor se hace patente y las fuerzas se han ido retirando poco a poco. El Señor entonces nos sostendrá con su diestra.

Steve Green, en gran cantante cristiano, cuenta que su padre (un misionero en Argentina) al final de su vida le detectan el Mal de Parkinson, que aparte de torturarlo con dolores, lo fue inmovilizando e incluso perder el habla. Y en esas circunstancias terribles descubrieron como Cristo lo sostenía. Cuenta que cuando ya no hablaba, su esposa de pronto lo oyó hablar en voz alta. Al entrar en el cuarto que estaba, su padre oraba en voz alta oraciones de agradecimiento: "Dios tu eres bueno", y sólo su padre sabía qué estaba viviendo con Cristo en medio de su dolor que podía exclamar "Dios eres bueno".

¿Eres joven o de mediana edad o casi anciano y aún no te llegan los días malos? Entonces, acuérdate de tu creador, hazlo parte de ti, únete a él con todo el corazón y vive la vida nueva que él te de.

¿Ya te llegaron los días malos? Búsca a Dios, aún estas con vida y no todo está perdido. Aún en esas circunstancias, Cristo te ama. Te ser´difícil seguir sus pasos, el dolor hará tambalear tu fe, pero si te aferras a él con todo tu corazón, encontraras las fuerzas y el consuelo que necesitas.


martes, 25 de agosto de 2015

MISION IMPOSIBLE: Usted puede.




Por Jeremías Ramírez Vasillas

Misión imposible fue primero una serie de televisión y luego se hicieron versiones cinematográficas en donde los protagonistas realizan tareas que van más allá de las posibilidades humanas, y sin embargo salen avante para beneplácito de los espectadores.
       Los últimos sucesos en mi vida me hicieron enfocar mi atención en acciones que realizan los hijos de Dios y que van más allá de las escenas imaginadas para esas películas. Recordé varios pasaje:

·      Enfrentan fieras: Sansón

  • ·     Sobreviven a hornos de fuego: Daniel y sus amigos
  • ·      Caminan en medio del mar sobre un lecho seco: Moisés y los israelitas.
  • ·      Enfrentan gigantes: Josué y Caleb
  • ·      Derriban muros con trompetas y vueltas: Josué y los israelitas
  • ·      Caminan sobre el agua: Pedro, aunque por breve tiempo
  • ·      Caminan por valles de muerte y sobreviven: Corrie Tem Bum (cristiana holandesa durante la II Guerra
  •      Mundial), logra rescatar judíos y salir ilesa, y otras acciones increíbles.

Hay una cita retadora en Jeremías que me hace estremecer. Dice:

Jeremías 12:5
Si corriste con los de a pie y te cansaron, ¿cómo contenderás con los caballos?

¿Se dan cuenta de este reto? ¿Quién puede correr y competir con los caballos? El hombre más veloz, Usain Bolt, alcanza a correr 37 km/hr. Un caballo corre de 75 a 70 kilómetros por hora. ¿No es esta una misión imposible?

¿Y no es aún más imposible esta hazaña de Sadrac, Mesac y Abed-nego?

Daniel 3
3  El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro cuya altura era de sesenta codos, y su anchura de seis codos; la levantó en el campo de Dura, en la provincia de Babilonia.
2 Y envió el rey Nabucodonosor a que se reuniesen los sátrapas, los magistrados y capitanes, oidores, tesoreros, consejeros, jueces, y todos los gobernadores de las provincias, para que viniesen a la dedicación de la estatua que el rey Nabucodonosor había levantado.
3 Fueron, pues, reunidos los sátrapas, magistrados, capitanes, oidores, tesoreros, consejeros, jueces, y todos los gobernadores de las provincias, a la dedicación de la estatua que el rey Nabucodonosor había levantado; y estaban en pie delante de la estatua que había levantado el rey Nabucodonosor.
4 Y el pregonero anunciaba en alta voz: Mándase a vosotros, oh pueblos, naciones y lenguas,
5 que al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, os postréis y adoréis la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha levantado;
6 y cualquiera que no se postre y adore, inmediatamente será echado dentro de un horno de fuego ardiendo.
7 Por lo cual, al oír todos los pueblos el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, todos los pueblos, naciones y lenguas se postraron y adoraron la estatua de oro que el rey Nabucodonosor había levantado.
8 Por esto en aquel tiempo algunos varones caldeos vinieron y acusaron maliciosamente a los judíos.
9 Hablaron y dijeron al rey Nabucodonosor: Rey, para siempre vive.
10 Tú, oh rey, has dado una ley que todo hombre, al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, se postre y adore la estatua de oro;
11 y el que no se postre y adore, sea echado dentro de un horno de fuego ardiendo.
12 Hay unos varones judíos, los cuales pusiste sobre los negocios de la provincia de Babilonia: Sadrac, Mesac y Abed-nego; estos varones, oh rey, no te han respetado; no adoran tus dioses, ni adoran la estatua de oro que has levantado.
13 Entonces Nabucodonosor dijo con ira y con enojo que trajesen a Sadrac, Mesac y Abed-nego. Al instante fueron traídos estos varones delante del rey.
14 Habló Nabucodonosor y les dijo: ¿Es verdad, Sadrac, Mesac y Abed-nego, que vosotros no honráis a mi dios, ni adoráis la estatua de oro que he levantado?
15 Ahora, pues, ¿estáis dispuestos para que al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, os postréis y adoréis la estatua que he hecho? Porque si no la adorareis, en la misma hora seréis echados en medio de un horno de fuego ardiendo; ¿y qué dios será aquel que os libre de mis manos?
16 Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te respondamos sobre este asunto.
17 He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará.
18 Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado.
19 Entonces Nabucodonosor se llenó de ira, y se demudó el aspecto de su rostro contra Sadrac, Mesac y Abed-nego, y ordenó que el horno se calentase siete veces más de lo acostumbrado.
20 Y mandó a hombres muy vigorosos que tenía en su ejército, que atasen a Sadrac, Mesac y Abed-nego, para echarlos en el horno de fuego ardiendo.
21 Entonces estos varones fueron atados con sus mantos, sus calzas, sus turbantes y sus vestidos, y fueron echados dentro del horno de fuego ardiendo.
22 Y como la orden del rey era apremiante, y lo habían calentado mucho, la llama del fuego mató a aquellos que habían alzado a Sadrac, Mesac y Abed-nego.
23 Y estos tres varones, Sadrac, Mesac y Abed-nego, cayeron atados dentro del horno de fuego ardiendo.
24 Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, y se levantó apresuradamente y dijo a los de su consejo: ¿No echaron a tres varones atados dentro del fuego? Ellos respondieron al rey: Es verdad, oh rey.
25 Y él dijo: He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses.
26 Entonces Nabucodonosor se acercó a la puerta del horno de fuego ardiendo, y dijo: Sadrac, Mesac y Abed-nego, siervos del Dios Altísimo, salid y venid. Entonces Sadrac, Mesac y Abed-nego salieron de en medio del fuego.
27 Y se juntaron los sátrapas, los gobernadores, los capitanes y los consejeros del rey, para mirar a estos varones, cómo el fuego no había tenido poder alguno sobre sus cuerpos, ni aun el cabello de sus cabezas se había quemado; sus ropas estaban intactas, y ni siquiera olor de fuego tenían.
28 Entonces Nabucodonosor dijo: Bendito sea el Dios de ellos, de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que envió su ángel y libró a sus siervos que confiaron en él, y que no cumplieron el edicto del rey, y entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a otro dios que su Dios.
29 Por lo tanto, decreto que todo pueblo, nación o lengua que dijere blasfemia contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego, sea descuartizado, y su casa convertida en muladar; por cuanto no hay dios que pueda librar como éste.
30 Entonces el rey engrandeció a Sadrac, Mesac y Abed-nego en la provincia de Babilonia.

Y la toma de Jericó fue también increíble y sorprendente. Nos dice la Palabra durante siete días dieron vueltas alrededor de la ciudad los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuerno de carnero, pasaron delante del arca de Jehová, y tocaron las bocinas; y el arca del pacto de Jehová los seguía. Y los hombres armados iban delante de los sacerdotes que tocaban las bocinas, y la retaguardia iba tras el arca, mientras las bocinas sonaban continuamente. Y el último día…

Josué 6: 20 Entonces el pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las bocinas; y aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, gritó con gran vocerío, y el muro se derrumbó. El pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho hacia adelante, y la tomaron.

Pero ahora quisiera detenerme en Pedro. Pedro fue un apóstol singular. Era un hombre burdo pero con una mente ágil, visionario en cierta forma, e impulsivo.

¿Creía en Dios? Sí.
¿Creía que Jesús era Dios o el hijo de Dios? Sí.
¿Tenía fe? Claro que sí, y mucha fe, como vamos a ver ahorita, pero…

Mateo 14:22-33 
JESÚS CAMINA SOBRE EL AGUA
22 Después de esto, Jesús hizo que sus discípulos subieran a la barca, para que cruzaran el lago antes que él y llegaran al otro lado mientras él despedía a la gente. 23 Cuando la hubo despedido, Jesús subió a un cerro, para orar a solas. Al llegar la noche, estaba allí él solo, 24 mientras la barca ya iba bastante lejos de tierra firme. Las olas azotaban la barca, porque tenían el viento en contra. 25 A la madrugada, Jesús fue hacia ellos caminando sobre el agua. 26 Cuando los discípulos lo vieron andar sobre el agua, se asustaron, y gritaron llenos de miedo:
—¡Es un fantasma!
27 Pero Jesús les habló, diciéndoles:
—¡Calma! ¡Soy yo: no tengan miedo!
28 Entonces Pedro le respondió:
—Señor, si eres tú, ordena que yo vaya hasta ti sobre el agua.
29 —Ven —dijo Jesús.
Pedro entonces bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua en dirección a Jesús. 30 Pero al notar la fuerza del viento, tuvo miedo; y como comenzaba a hundirse, gritó:
—¡Sálvame, Señor!
31 Al momento, Jesús lo tomó de la mano y le dijo:
—¡Qué poca fe tienes! ¿Por qué dudaste?
32 En cuanto subieron a la barca, se calmó el viento. 33 Entonces los que estaban en la barca se pusieron de rodillas delante de Jesús, y le dijeron:
—¡En verdad tú eres el Hijo de Dios!

Yo creo que Pedro tenía mucha más fe que muchos de nosotros. Y mucha más que sus compañeros. Nadie se atrevió a imitarlo. “Si eres tú, ordena”. El Señor sólo dijo: “Ven”. Y Pedro fue. ¿Usted se atrevería a dar un paso en el agua? Yo no.  Pedro dio varios. Dice el v.29: “empezó a caminar”. Y todo iba bien hasta que le pegó el viento y “tuvo miedo”. Es decir, su atención se desvió del Señor al viento y entonces…

¿Y si yo le dijera que el Señor lo llamó a usted y a mí a hacer hazañas como ésta o mayores y más increíbles, imposibles, que pensaría…?

Juan 14:9-14
Lo que les he dicho, no lo dije por mi propia cuenta. Yo sólo hago lo que el Padre quiere que haga. Él hace sus propias obras por medio de mí. 11 Créanme cuando les digo que mi Padre y yo somos uno solo. Y si no, al menos crean en mí por lo que hago. 12 Les aseguro que el que confía en mí hará lo mismo que yo hago. Y, como yo voy a donde está mi Padre, ustedes harán cosas todavía mayores de las que yo he hecho. 13 Yo haré todo lo que ustedes me pidan. De ese modo haré que la gente vea, a través de mí, el poder que tiene Dios el Padre. 14 Yo haré todo lo que ustedes me pidan.

Pero, ¿cuál es el secreto para hacer estas cosas imposibles? “El que confía en mí”.

Si revisamos el pasaje de Pedro, nos damos cuenta que su “error fue” haberse distraído con el viento, con las adversidades, y dejar de ver al Señor.

Dice Hebreos 12

12  Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,
2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.
3 Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.

¿Sabían ustedes que no sabemos vivir confiando en Dios, es decir, con los ojos puestos en Jesús?

Confiamos en nosotros, en nuestros empleos, en los bancos, en el gobierno, en los familiares, en los amigos, en nuestra suerte… en nuestro dinero, en nuestras relaciones, en nuestro status, en nuestra inteligencia, en nuestros títulos, etc.
            El ser humano en general no sabe vivir teniendo a Dios como eje de su vida. Y lo malo es que los cristianos tampoco. Es nuestra fe, a veces, tan pequeñita como un átomo.
            ¿Cómo aprendemos a confiar en Dios, a mirarlo a él, a tener los ojos puestos en él? Simple: confiando. Pedro tuvo la gran oportunidad de aprender en ese caminar en el mar y no pudo, pero hubo muchos momentos en que finalmente aprendió.
            Estas circunstancias que he vivido me pusieron en un callejón. O confiaba en Dios o confiaba. Es decir, son las circunstancias adversas, las de callejón sin salida, las imposibles, las que nos permiten aprender a confiar en Dios.
            Nadie se sube a una bicicleta por primera vez creyendo que se va a caer. Nadie puede enfrentar “el valle de sombra de muerte sin temor alguno” sin tener miedo. Sólo es posible después de aprender a caminar con Dios, de hacerlo el centro de nuestra vida, que aprendemos a enfrentar las misiones imposibles y salir airoso.
            Yo aprendí a manejar cuando, desesperado en una fila del pesero, me dije: “Qué necesidad tengo de estar aquí si tengo auto”. Fui por el él y a partir de ese día manejé... Aunque choqué.
            Y si se fijan, es la misma pregunta que se hizo el hijo pródigo. (Lucas 17) Y volviendo en sí, dijo: !!Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.
            Es decir, qué necesidad… Y lo mismo podemos decir nosotros. Qué necesidad de vivir como un pagano, como un gentil, si soy el hijo de un rey.

Romanos 8: 38…
28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.
29 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.
30 Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.
31 ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?
32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
34 ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?
36 Como está escrito:
    Por causa de ti somos muertos todo el tiempo;
    Somos contados como ovejas de matadero.
37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

De ahí que Pedro nos dijera que tuviéramos sumo gozo cuando anduviéramos en diversas pruebas, pues la prueba de la fe…
            Hermano, usted está llamado a ser un héroe que enfrente misiones imposibles, pero lo que nos falta es entrenamiento, ese entrenamiento que nos dan las pruebas. A Josué Dios le dijo que se “esforzara y que fuera valiente”. Lo mismo nos dice ahora.

A Jeremías (1) le dijo:
4 Vino, pues, palabra de Jehová a mí, diciendo:
5 Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.
6 Y yo dije: !!Ah! !!ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño.
7 Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande.
8 No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová.
9 Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca.
10 Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar.
17 Tú, pues, ciñe tus lomos, levántate, y háblales todo cuanto te mande; no temas delante de ellos, para que no te haga yo quebrantar delante de ellos.
18 Porque he aquí que yo te he puesto en este día como ciudad fortificada, como columna de hierro, y como muro de bronce contra toda esta tierra, contra los reyes de Judá, sus príncipes, sus sacerdotes, y el pueblo de la tierra.
19 Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte.

Y a Pedro, una vez pasado su examen doctoral, le dijo: “¿Me amas? Apacienta mis ovejas”. Que tarea más difícil. Hermanos, bienvenido al mundo de Dios, al mundo de lo imposible posible. “porque yo estoy con vosotros hasta el fin del mundo”.

Qué Dios les bendiga.


ESTUDIO SOBRE APOCALIPSIS 20: Los mil años

Jeremías Ramírez El tema principal de este capítulo 20 es ese periodo de tiempo denominado “Milenio” y que ha sido causa de enorme discusión...