Introducción
Aunque mundialmente se celebra la navidad el 25 de
diciembre, la investigación indica que Cristo nació en otra fecha, aunque no es
posible precisarla. Sin embargo, Cristo nació en el momento preciso y en el
lugar exacto, previsto por Dios siglos atrás, incluso antes de la fundación del
mundo.
Sin embargo, aún no logramos entender por qué fue ese el
momento y el lugar preciso, aunque podemos intuirlo. Por ejemplo, las
condiciones sociales, políticas, culturales, lingüísticas, redes de
comunicación de ese momento permitieron que el evangelio se expandiera a todo
el mundo: personajes, culturas, desarrollo vial, ciencia, filosofía y el lenguaje
(griego konié), todo contribuyó a la
difusión del evangelio a todo el mundo.
El mensaje de Dios tomó el vehículo de la cultura occidental
para que circulara su mensaje de amor y diversos personajes participaron en
todo momento. En su nacimiento hubo varios, algunos incluso no se mencionan en
la información de mayor divulgación sobre el tema. Veamos aquellos que
registran los evangelios de Mateo y Lucas.
Cesar Augusto
Cuando Cristo nació el mundo medio-oriental y occidental era
controlado por el Imperio Romano. Y el gobernante en turno era César Augusto. Este
singular gobernante fue muy destacado pues logró la paz en todo el reino, paz
que permitió que diversas personas circularan libremente por el inmenso
territorio de Grecia, Roma, España, Francia, Inglaterra, Arabia, Turquía, y el
norte de África. Es decir, controlaba
todo ese vasto territorio y estableció gobiernos locales usando personajes
nativos.
Un mecanismo para cobrar impuestos a todos sus gobernados era
hacer censos periódicos. El censo que en el año 6 antes de Cristo iba a ayudar
a que el niño Jesús, cuyos padres vivían en Nazareth, hubiesen tenido que
viajar a Belén, para que la profecía se cumpliese. El fue la mano que sacó a
José de Nazareth para llevarlo a la ciudad de Davis, Belén, para que naciera
Jesús y se cumpliera así la escritura.
Herodes el Grande
Pero quien gobernaba Judea era Herodes el Grande, quien
estaba a las órdenes del César. Era tirano y cruel quien no se tentaba el
corazón de eliminar a quien sospechaba le pudiera disputar su corona. Es decir,
estaba tan alejado de Dios que jamás hubiera sospechado del Nacimiento del
Señor si no hubieran llegado unos hombres sabios (magos) de Oriente a Jerusalén
a preguntar por el hijo de Dios que había nacido.
Lucas 2 (2-3)
¿Dónde está el rey de los judíos, que ha
nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.
Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda
Jerusalén con él.
De inmediato convocó a los escribas para que le informaran
que decía la profecía. Y ellos le dijeron que nacería en Belén. Así nos
enteramos de esta profecía. Y mandó Herodes a los sabios para que verificaran
el nacimiento.
Y convocados todos los principales sacerdotes, y los
escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo.
Mateo 2: 5-7
Ellos le
dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta:
Y tú, Belén, de la tierra de Judá,
No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá;
Porque de ti saldrá un guiador,
Que apacentará[a] a mi pueblo Israel.
Entonces
Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo
de la aparición de la estrella; y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y
averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber,
para que yo también vaya y le adore.
Pero ellos, avisados por un ángel, regresaron por otro camino
y Herodes enfurecido mandó matar a los niños de Belén. Para entonces, Cristo ya
no estaba allí. Un ángel le había dicho a José que lo llevara a Egipto.
Qué podemos aprender de este hecho. Que Herodes creía en la
palabra, tan que creía que temió por su reinado. Creía como muchos creen, es
decir, que lo que dice la Palabra es verdad, pero no aceptaba a Dios como su
Señor.
Los Ángeles
El nacimiento de Jesús estuvo presidido por una hermosa y
maravillosa corte celestial. Nos dice la Biblia que esa noche que Jesús nacía,
un ángel se le presentó a unos pastores (Lucas 2: 8-12).
Había pastores en la misma región, que
velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. Y he aquí, se les
presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y
tuvieron gran temor.Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy
nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la
ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Esto os servirá de señal:
Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.
Pero uno de los hechos más hermosos de esa noche feliz fue la aparición de un grupo de ángeles (Lucas
2:13-14)
Y
repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que
alababan a Dios, y decían: !Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz,
buena voluntad para con los hombres!
Es importante señalar que los Ángeles no fueron a anunciarle
a reyes y sacerdotes, sino a unos pastores que trabajaban de noche. Y los ángeles
elevaron un hermoso cántico de gloria. Los pastores, nos dicen los estudiosos,
eran un grupo de personas que cuidaban los animales de los sacerdotes, es
decir, los que vendían para los sacrificios. Y eran considerados personas non gratos. Pero los ángeles no se le
aparecieron a los sacerdotes sino a estos humildes trabajadores cuya jornada se
extendía hasta la noche.
Pero la participación de los ángeles no sólo fue con los
pastores. Sino que estuvieron en diversos momentos. Primero, se le presentó un
ángel a María para anunciarle que iba a
ser la madre de Cristo; se le presentó a José para que aceptara casarse
con María, se le presentó a Zacarías, padre de Juan el bautista, se presentaron
en sueño a los magos para que se regresaran por un camino que no pasara por
Jerusalén. Se presentó en sueños otro ángel para avisarle a José que huyera de
Belén a Egipto. Como pueden ver, el
Espíritu Santo, intervino en momentos decisivos.
La estrella
Pero no sólo concurrieron reyes sino también las potencias celestiales.
Una estrella se hizo presente en el oriente y condujo hasta Belén a los magos,
estos sabios. Un hecho singular que todavía no entiende el mundo, pero que a mi
me hace recordar ese salmo de David que dice: “Los cielos cuentan la gloria de Dios…”. Es decir, en el nacimiento
de nuestro Señor, participaron incluso los astros y unos hombres sabios
pudieron entender el mensaje, como dice Pablo en Romanos 1:19-20
“…porque lo
que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las
cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles
desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas,
de modo que no tienen excusa”.
Todavía los científicos debaten si fue una estrella fugaz,
un cometa, una conjunción de planetas, pues las estrellas no se pueden mover, o
incluso un platillo volador. No lo sabemos, pero lo más interesante, no
importa. Lo único que importa es que los cielos cuentan su Gloria.
Los magos
La palabra original para estos magos es Magoi, el plural de magos; o mejor dicho, sabios. Se sabe que los
Magoi eran sacerdotes de Zoroastro o Zarathustra de la antigua Media y Persia.
Estos hombres sabios, estudiosos de las estrellas, adoradores de un solo Dios
supremo, reciben el mensaje de que en Judea ha nacido, pues le preguntan a los
habitantes de Jerusalén: “¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido?
Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle”.
Antes de continuar déjenme decirles que no eran tres, ni se
llamaban Melchor, Gaspar y Baltazar. Ni tampoco eran Reyes ni magos (es decir
adivinadores), sino sabios, estudiosos de los astros, que habían logrado
entender a través de las estrellas, que había sucedido un hecho singular y de
pronto, advirtieron una estrella, pero no sólo eso, sino que esta estrella los
iba a guiar a donde estaba el hijo de Dios recién nacido.
También es importante destacar que no llegaron la misma
noche en que nació Cristo, como los pastores, sino días después. Cuando José y
María ya estaba instalado en una casa.
Y además, le trajeron tres regalos que simbolizan lo que
Cristo es: rey, sacerdote y cordero sacrificial. El Oro es le regalo a los
reyes y Cristo era Rey; incienso, un regalo para un sacerdote, y Él lo es (Dice
hebreos por no tenemos un sacerdote sino); y Mirra, (una goma aromática), que
se utilizaba, entre otras cosas, para embalsamar a los muertos. Porque Cristo
iba a dar su vida por la humanidad.
Hebreos 4:14-16
Por lo tanto,
ya que tenemos un gran Sumo Sacerdote que entró en el cielo, Jesús el Hijo de
Dios, aferrémonos a lo que creemos. Nuestro Sumo Sacerdote comprende nuestras
debilidades, porque enfrentó todas y cada una de las pruebas que enfrentamos
nosotros, sin embargo, él nunca pecó. Así que acerquémonos con toda confianza
al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y
encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos.
Esto nos enseña que quien busca a Dios, no importa que crea,
ni dónde esté, Dios se le revela y se le revela con tal precisión pues sabían
que ere un rey, y que era sacerdote, y que daría su vida, y que era Dios, pues
postrados le adoraron.
Juan el Bautista
era primo de Cristo, y fue quien ya grande empezó a predicar y a preparar las
almas y los ánimos de la gente para que recibieran al señor y a su mensaje.
Pero es importante para la navidad o nacimiento de Cristo porque prácticamente
nacieron por la misma época, aunque no nos dice la Biblia que el mismo día.
Zacarías y Elizabeth.
Eran los padres de Juan el Bautista,
quien era además sacerdote que oficiaba en el templo en el momento que un ángel
se le presentó para anunciarle que su esposa iba a concebir un hijo, quien
sería el recursos del Señor para prepárale el camino. Era un hombre de fe,
entregado, y fiel.
Veamos que dice la Biblia de ambos:
Lucas 1: 5-7
En tiempos de
Herodes, rey de Judea, hubo un sacerdote llamado Zacarías, miembro del grupo de
Abías. Su esposa Elisabet también era descendiente de Aarón. Ambos eran rectos e intachables delante de
Dios; obedecían todos los mandamientos y preceptos del Señor. Pero no tenían
hijos, porque Elisabet era estéril; y los dos eran de edad avanzada.
Elizabeth, por su
parte, fue la madre de Juan, pero a su vez prima de María, y quien cunado
recibió la visita de María de maravilló de que ella la hubiera visitado, pues
sabía que iba a ser la madre del Salvador.
Los pastores
Pero quienes si fueron invitados fue un grupo de pastores, y recibieron una
invitación de lujo. Un ángel bajó y les dio un anuncio sin par: Os ha nacido en
la ciudad de David, un Salvador que es Cristo Jesús. Y luego apareció un coro
de ángeles… Se imaginan que maravilla. Es un privilegio que muy pocos han
tenido. Quizá este privilegio se debió a que los pastores tenían el corazón
abierto para Dios. Esa noche, tal vez, al ver la inmensidad del cielo le daba
Gloria a Dios. Como dice el Salmista: Cuando veo el cielo, obra de tu manos, me
pregunto qué es el hombre para que de él tengas memoria… Y cuando los ángeles
se fueron, estaban anonadados por esa experiencia tan extraordinaria, que se
dijeron, vamos a Belén a ver las cosas que nos han dicho. Y se levantaron y
fueron presurosos hasta el pesebre donde estaba el niño Jesús. Ahí estaba el
Salvador que venía al mundo para salvar a los que se habían perdido, es decir,
toda la humanidad. Y 30 años después dio si vida para salvarnos porque
nació en un pesebre porque nos amaba
profundamente.
María Nazareth
Un día, a María se presentó un ángel (acuérdense que los
ángeles del Dios son mensajeros de buenas noticias. Así lo hicieron con los
pastores y ahora con María) y le dijo que iba a concebir un niño por obra del
Espíritu de Dios. Es decir, iba a ser humano (compartiría la sangre de María) y
divino.
José de Nazareth
Y José tenía que ser uno de los custodios del Señor cuando
era niño. José iba a ser su padre terrenal. Pero José, como no estaba enterado,
quería dejar a María cuando se dio cuenta que estaba embarazada. Entonces un
ángel se le apareció en sueños y le dijo:
Mateo 1: 18-20
El nacimiento
de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se
juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo.
José su marido,
como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente.
Y pensando él
en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo
de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es
engendrado, del Espíritu Santo es.
José asumió ser el padre terrenal, el custodio de Jesús.
Aspecto nada fácil, pero como hombre de fe aceptó el hecho en obediencia al
Señor.
Simeón (Lucas2:25)
¿Quién era Simeón? En evangelista Lucas nos dice:
25 … había en
Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la
consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él.
26 Y le había
sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que
viese al Ungido del Señor.
27 Y movido
por el Espíritu,
vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para
hacer por él conforme al rito de la ley, 28 él le tomó en sus brazos, y bendijo
a Dios, diciendo:
“Ahora, Señor,
despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra; porque han visto mis ojos
tu salvación, la cual has preparado en presencia de todos los pueblos; luz para
revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel. Verbo de Dios, Rey de
Israel”.
Ana
Y por su parte Ana es otro memorable personaje que coincide
en el nacimiento de Cristo más por sus cualidades. Escribe Lucas (2:36-38)
sobre ella:
Estaba también
allí Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy avanzada,
pues había vivido con su marido siete años desde su virginidad, y era viuda
hacía ochenta y cuatro años; y no se apartaba del templo, sirviendo de noche y
de día con ayunos y oraciones. Esta, presentándose en la misma hora, daba
gracias a Dios, y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en
Jerusalén.
También cabe destacar la participación de lugares clave, que
aunque no son personajes, juegan un rol importante.
Belén
Hablemos ahora de los lugares. Nazaret estaba al norte;
Jerusalén y Belén al sur. De hecho, Belén estaba más al sur que Jerusalén. Si
César Augusto no hubiera solicitado que se hiciera un censo, Cristo hubiera
nacido en Nazaret, incumpliéndose así las escrituras. Pero eh aquí que los
hechos del mundo, aparentemente ajenos a Dios, también son parte de su plan. Este
Censo, el primero dice Lucas, obligó a José y María a ir a Belén. Y se cumple
los días el alumbramiento…
Jerusalén
Jerusalén era la capital de Israel y se ubicaba entre
Nazareth (muy al norte) y Belén (algunos kilómetros al sur). Como lógico
esperar que fuese el lugar donde debía nacer el Rey de los Judíos, allí fueron
los magos. Dejaron que la estrella los guiase y se dejaron llevar por su
racionamiento y fallaron, y con ellos alertaron a Herodes.
Nazaret de Galilea.
Y Nazaret, un pueblo cuyos habitantes tenían mala fama. Felipe
encuentra a Natanael y le dice que han encontrado de quien escribió Moisés, a
Jesús de Nazaret, y Natanael le responde: “¿De Nazaret puede salir puede salir
algo bueno?” (Juan 1:46). Lo cual nos dice que los prejuicios son una mala
estrategia para determinar el valor de las personas. Y de ahí, de Nazaret venía
María, José y por supuesto, Jesús, aunque él había nacido en Belén.
Conclusión
¿Qué nos enseña esto que hemos visto de manera tan rápida?
Que el nacimiento del Señor es el acto más sublimes en la historia del hombre,
es el acto de amor más extraordinario. Es la gran obra de Dios para abrir un
camino directo a Dios. Una gran brecha separaba al ser humano de Dios. Y al
encarnar el hijo de Dios en un ser humano, tuvo un propósito, no que tuviéramos
una fecha festiva, sino a abrirnos las puertas del cielo, las puertas del
Reino. Los ángeles le dicen a los pastores: ““...os ha nacido hoy, en la ciudad
de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.” Lucas 2:11.
Y el apóstol Pablo escribe años más tarde: “Cristo Jesús
vino al mundo para salvar a los pecadores...” Timoteo 1:15.
Dios nos otorgó en el nacimiento de Cristo su Sublime
Gracia…
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