miércoles, 23 de marzo de 2016

DE LAS GARRAS DEL DRAGÓN


El dragón chino, adorado y reverenciado,
siempre ha sido considerado como una criatura bondadosa.
Cuando se enfurece, sin embargo,
es bueno cuidarse de su cólera.
The Hong Kong Standard


Dice Wikipedia sobre la Revolución Cultural China: “La Gran Revolución Cultural Proletaria fue una campaña de masas en la República Popular China organizada por el líder del Partido Comunista de China Mao Zedong de 1966 a 1976 y dirigida contra altos cargos del partido e intelectuales a los que Mao y sus seguidores acusaron de traicionar los ideales revolucionarios, al ser, según sus propias palabras, partidarios del camino capitalista. Su principal fin, a ojos de sus partidarios, fue el de paliar el llamado divorcio entre las masas y el partido1 que se estaba produciendo en la República Popular China"[1].

Durante este periodo muchos cristianos fueron perseguidos y encarcelados, padeciendo torturas indecibles. El libro De las garras del dragón”, narra este cruce por el infierno de un joven cristiano, Enrique Lee, entusiasta que vivía en Shangai, cuyo único delito fue tratar de salir del país, justo cuando iniciaba la Revolución Cultural, para estudiar en un seminario cristiano en el extranjero y dedicar su vida a ser misionero. Pero su destino de pronto fue torcido y cayó en manos de las milicias y fue llevado preso hasta el final de la Revolución Cultura.

El libro nos narra de cómo un joven atleta, pero aplicado estudiante, que era al mismo tiempo un ferviente cristiano cuando triunfó el comunismo en China, fue acosado, encarcelado, torturado.

Nunca había leído una tortura tan atroz como la que vivió Lee por más de 11 años, en los que se le privó de una Biblia, pero además se le prohibió hablar del evangelio con sus compañero. Con su fe firma pero pequeña, como la flama de una velita, cruzó el lago de los sufrimientos, pero sobrevivió.

La narración es sobrecogedora y no deja uno de preguntarse: ¿Por qué? ¿Por qué debió sufrir así? ¿Por qué Dios no envió un ángel, como a Pedro, y lo sacó de la cárcel.

No lo sabemos, sólo el testimonio hartamente conmovedor de Enrique Lee que deja en este libro una enorme lección de fidelidad a Dios y de firme esperanza de que algún día lo iba a liberar. Quizá nos parezca esperar demasiado, pero los caminos del Señor son inescrutables.

Su testimonio, valuado en oro, nos permite vislumbrara el amor a Dios bajo cualquier circunstancia, y el poder de Dios para sostener su espíritu. Y nos enseña que un discípulo dispuesto a dar todo de sí por la extensión del evangelio. Y sus testimonio es para nosotros un confort y un aliciente a luchar, como buenos soldados de Jesucristo, dotados del su armamento, en este mundo hostil a Dios.

Ficha: De las garras del dragón de Carroll F. Hunt. Editorial Vida, 1990, Buenos Aires , Argentin<.









[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_Cultural

martes, 22 de marzo de 2016

CHINA: LOS ESTUDIANTES CRISTIANOS Y LA REVOLUCIÓN (1949-1972)

La lucha por la realización del ideal comunista 
resulta incompatible con la construcción 
del Reino de Cristo en la tierra.
Mao Tse-tung

Hace muchos años leí la biografía de Watchman Nee (Nee Tosheng) –cuyo libro tengo perdido—y desde entonces lo admiré y mucho más aún tras la lectura de sus predicaciones. Pero no sé por qué no recuerdo haber leído en ese libro de su martirio bajo el régimen comunista de Mao.

Recién acabo de leer China: los estudiantes cristianos y la Revolución, de David H. Adeney (1911-1994) un texto que detalla las dificultades que enfrentaron los estudiantes universitarios cristianos para mantenerse en su fe, a pesar del acoso implacable de sus adoctrinadores y persecutores, particularmente en la llamada “Revolución Cultural”.

En una de sus páginas relata de manera breve el martirio de Watchman Nee. “… en 1952 fue sentenciado a quince años de prisión. En abril de 1972 (20 años después) estaba todavía en prisión y murió el primero de junio de ese año. Permaneció en la fe hasta el fin, rechazando firmar cualquier confesión No eran ciertas las historias desparramadas acerca de su mutilación, pero tuvo que soportar un intenso sufrimiento debido a una enfermedad crónica. En una carta escrita en abril de 1972… hablaba de sus sufrimientos físicos y añadía las siguientes palabras: ‘pero mi corazón está lleno de gozo’".

Esos años de horror que tuvieron que pasar los cristianos y que Adeney da cuenta puntual en este libro hace que nos preguntemos que si el mundo se volviera hostil como en la Roma del los primeros siglos de nuestra era ¿podríamos tener el talante de sufrir por causa de Cristo con valor como aquellos cristianos llevados al circo romano o los miles de cristianos que dejaron sus vida en las cárceles comunistas de la URSS o China?

Sin embargo, me alegra que el fruto de su sufrimiento tuvo consecuencias positivas.  El periódico Protesante digital informa que según ciertas estimaciones en el 2030 China será el país con más cristianos en el mundo. El ritmo de crecimiento del cristianismo en el país comunista hace prever a los expertos que no tardará ni una generación en ser la nación con más cristianos.

Nos dice este periódico que “En 1949 la comunidad protestante de China tenía sólo un millón de miembros. Hoy, ya supera a muchos países con mayor arraigo evangélico. En 2010 había más de 58 millones de protestantes en China en comparación con 40 millones en Brasil y 36 millones en Sudáfrica, de acuerdo con el Foro Pew. El profesor Yang, un destacado experto en la religión en China, cree que ese número aumentará hasta alrededor de 160 millones en 2025”.

Sin embargo, no todo fue y es negro en China. Muchas veces como cristianos cargamos con prejuicios que es importante eliminar, por ejemplo que todo el comunismo es malo. Y una buena lección al respecto nos la da este libro. Escribe Adney casi al final del libro: "Pintar al comunismo con colores totalmente sombríos  sin valorar sus muy concretas realizaciones y logros, equivaldría  a cerrar el camino a toda  comunicación significativa del evangelio. Debemos comprender el orgullo que el pueblo chino tiene de sus avances en lo material. del surgimiento de China como una nación  con una posición de poder e independencia en la familia de las naciones" Y agrega: "Se han resuelto muchos de los grandes problemas económicos del pasado. han desparecido las tremendas desigualdades entre ricos y pobres. Gran parte de la población ya no vive más bajo la amenaza  de desastres naturales como la inundación o el hambre. Se destacaría una y mil veces  el contraste entre  los 'antiguos días malos' y el luminoso presente [...] Mucha gente se ha quedado impresionada por la limpieza del las calles, la vida disciplinada, la ausencia de prostitución y de esa sórdida propaganda y comercialización del sexo que se puede encontrar en otras partes del mundo" (p. 112).

Y culmina su mensaje en este libro con algunas claves importantes no sólo para el testimonio cristiano en China: 1) "Un mensaje cristiano que sólo recalque la salvación individual y muestre poco interés en las necesidades de las masas resultará poco atractivo  para la juventud comunista. 2) Un cristiano que tenga apenas una tibia relación con Jesucristo no puede transmitir ningún mensaje a un ferviente comunista. Únicamente los discípulos de Cristo consagrados completamente a su Maestro, los que experimentan la realidad de su presencia y confían en su triunfo, pueden dirigirse a los seguidores de Mao, estén estos en la China o en otros países. 3) La iglesia en China debe mostrar el real valor de la inmortalidad y la naturaleza positiva del amor. Su capacidad para sobrevivir dependerá de la vitalidad de la fe e los cristianos que allí se queden. 4) El amor y la fe, alumbrando sus vidas, serán el faro que muestre el camino que conduce al Dios viviente, quien está llamando todavía a los hombres para que se arrepientan y crea en el Salvador."

Duele leer este libro pequeñito pero estremecedor, que tiene la virtud de dejarnos ver el poder de Dios en la vida de sus hijos enfrentando a las fuerzas más oscuras y salir avantes y dejar a la posteridad, como lo constatan las estadísticas, una riqueza espiritual invaluable y testimonio poderoso.

El libro fue editado en 1974 por Ediciones Certeza, de Buenos Aires Argentina. 


Fuente periodística: http://protestantedigital.com/internacional/30933/China_2030_el_pais_con_mas_cristianos_en_el_mundo

domingo, 6 de marzo de 2016

GRACIAS DIOS, PORQUE NO SOY COMO LOS OTROS HOMBRES


Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador.
Lucas 18:10-13

Usted tiene la llave para triunfar, ser millonario, conseguir la fama y superar obstáculos. Sólo debe tener una actitud positiva. Autoexplotarse, convencerse de un sonoro "sí se puede". Repita varias veces al día yo, yo, yo, yo y sólo yo soy capaz de enfrentarme a todo cuanto me pase y ser triunfador. Soy positivo. Si no lo consigue, el suicidio se convierte en realidad aplastante.
Marcos Roitman Rosenmann.
La Jornada,
Domingo 28 de febrero de 2016, p. 31.


Hoy en día los libros de auto ayuda, y los gurús de la superación personal, han propagado muchos mitos sin considerar los riesgos de un ego demasiado inflado y las consecuencias que de ellos deriva en la vida personal, social y espiritual. Desde que el hombre es hombre ha tenido que lidiar con el ego. La Biblia nos alerta contra los riesgos de un yo desmesurado.

Por ejemplo, en el primer pasaje arriba citado hay un aspecto que me llama la atención: la actitud del Fariseo (está de pie), su ego, su autoestima desbordada, la cual contrasta con la actitud de publicano (está lejos, agachado y golpeándose el pecho), la cual incide en el tipo de relación que ambos establecen ante Dios.

Y esta actitud, podemos ver, depende de lo QUÉ CREEN QUE SON. Veamos lo que dice el Fariseo:

“…Gracias porque NO SOY  como los otros hombres”

Mientras que el publicano, con la mirada al suelo, sólo dice:

“Sé propicio A MÍ PECADOR”.

Uno se considera especial; pero el otro, en su condición ante Dios, es un pecador. Y esto tuvo efectos ante Dios.

V. 14 Os digo que éste (el publicano) descendió a su casa justificado antes que el otro (el fariseo no fue justificado); porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.

Este pasaje nos ilustra que la relación que el ser humano establece con Dios depende de nuestro auto concepto: ¿Quién soy? ¿Soy un pecador o alguien que define su destino por sí mismo? ¿Alguien que necesita de Dios o alguien que siente que el hombre es todo? Es más tan no necesito de nadie que ni creo en la existencia de Dios. Y si existe, que no moleste.

Esta actitud ha llevado a los hombres a sentirse dioses, como los Faraones o los emperadores Romanos o simplemente a desechar a Dios, pues creemos que no lo necesitamos, que nos estorba aunque ello sea una tontería.

Dice Salmos que es una necedad.

Salmos 14:1
Dice el necio en su corazón: No hay Dios.
Se han corrompido, hacen obras abominables;
No hay quien haga el bien.

Un poderoso rey como Nabucodonosor, a pesar de que Daniel le profetizó lo que le iba a suceder y le dio la receta para evitar ese funesto suceso futuro (Daniel 4: 27), pues le dijo: “Oh rey, acepta mi consejo: tus pecados redime con justicia, y tus iniquidades haciendo misericordias para con los oprimidos, pues tal vez será eso una prolongación de tu tranquilidad”. Pero la respuesta de Nabucodonosor fue después de meditar 12 meses una declaración de orgullo desmesurado:

Daniel 4:30
“… habló el rey (Nabucodonosor) y dijo: ¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad?

Cuando el ser humano tiene un auto concepto demasiado inflado pierde sentido, entra en un estado de locura, como Nabucodonosor, quien propició el cumplimiento de la profecía, y pasó un largo tiempo viviendo como una bestia del campo. O bien, a reflejar esta locura en desmesurada y pretenciosas obras de ingeniería.

Génesis 11: 3-4
Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla.
Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra.

Y su locura puede llevar al ser humano a la máxima tentación y atentado contra Dios: la soberbia de querer ser como Dios, querer ser Dios. Esta fue la apetitosa fruta con lo que la serpiente tentó a Eva: Seréis como dioses.

Génesis 3:5
“…sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal”.

Así tentó a Eva, y coincidentemente el mismo cebo que el utilizó contra sí mismo. El profeta Ezequiel nos revela lo que sucedió con Satanás.

Ezequiel 28:
14 Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas.
15 Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad.
16 A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector.
17 Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti.

Es por ello para que el ser humano tenga un encuentro con Dios,  el primer paso absolutamente necesario es reconocerse como pecador. Es decir, que somos criaturas débiles sujetas al vaivén de los cataclismos de la naturaleza y sentenciados a muerte física y espiritual.

A este reconocimiento de nuestro ser pecador, que culmina en un cambio de actitud y a un rendimiento a Dios para ser redimidos por él, se llama ARREPENTIMIENTO.

Hechos 3:17-19

17 Mas ahora, hermanos, sé que por ignorancia lo habéis hecho, como también vuestros gobernantes.
18 Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer.
19 Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,

Esto fue lo que sucedió con el carcelero de Filipo.

Hechos 16:
28 Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí.
29 El entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas;
30 y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?
31 Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.

Vemos que entró temblando se postró a los pies de Pablo y Silas. Este es un indicio de su arrepentimiento.

Es por ello que cuando el Señor iba a iniciar su ministerio en la tierra, Juan salió a preparar el camino del Señor, es decir, salió a sensibilizar a la gente para que vieran su condición miserable y se arrepintieran, para que los corazones de los hombres estuvieran listos para aceptar al Señor.

Marcos 1
4 Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados.
5 Y salían a él toda la provincia de Judea, y todos los de Jerusalén; y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados.

Es decir, vislumbrar quién en realidad somos, es decir, ver con claridad nuestra condición de pecadores y la necesidad de que el Señor nos salve.

Hasta el los Alcohólicos Anónimos han visto que la condición básica para salir de la esclavitud del alcohol es reconocer que son enfermos.

Pero una vez que hemos sido rescatados, después de reconocer que somos pecadores y hemos aceptado al Señor como Dios y Salvador, ¿aún debemos tener conciencia de nuestro auto concepto?

Pues, la respuesta es afirmativa. Veamos dos casos en que este auto concepto defectuoso genera problemas en la iglesia.

Apocalipsis 3:1
Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto.

Apocalipsis 3:17-18
Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.

La ceguera de muchos cristianos los lleva a vivir de esta forma, autosuficientes y por ende, a prescindir de Dios. Y en nuestra soberbia, como la de los judíos,  creemos que ya estamos más allá del bien y del mal. Que Dios nos salvó y ahora ya podemos caminar solitos, total, ya somos salvos.

Ante ello, el apóstol Pablo nos advierte:

1 Corintios 10:12
Así que el que piensa estar firme, mire que no caiga.

Otras veces al Señor al margen de nuestras vidas y lo dejamos en un lugar a la mano para cuando tenemos alguna necesidad. El Señor es entonces como las cajas de contraincendios que están allí pero nadie las abre hasta que son absolutamente necesarias. Por eso llevan la leyenda “Rómpase el vidrio en caso de incendio. Nos parecemos de pronto a esa multitud que seguía al Señor después de que hizo el milagro de pos panes y los peces, y al día siguiente fueron hasta el otro lado del mar.

Juan 6:26
Respondió Jesús y les dijo:
—De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis.

Es decir, consideramos a Dios en una herramienta, en un bombero, en un rescatista, en un doctor en el departamento de emergencias.

Por ellos es importante afinar nuestro auto concepto ya sea que lo hemos perdido por nuestra soberbia o porque somos seducidos por otros vientos de doctrina. El apóstol Pablo les escribía a los Efesios.

Efesios 5:6-8
6 Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. 7 No seáis, pues, partícipes con ellos, 8 porque en otro tiempo erais tinieblas, pero ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz

A la luz de la palabra debemos revisar y definir el concepto que tenemos de nosotros mismos, pues…

Santiago 4:6-7
6 Pero él da mayor gracia. Por esto dice: «Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes.» 7 Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.

Es decir, no hay que creernos suficientemente machitos para enfrentar al pecado y al maligno. La actitud correcta ante Dios es la humildad. Cristo mismo dio testimonio de humildad.

Filipenses 2:5-8
5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús:
6 Él, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,
7 sino que se despojó a sí mismo, tomó la forma de siervo
y se hizo semejante a los hombres.
8 Mas aún, hallándose en la condición de hombre,
se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte,
y muerte de cruz.

Es por ello que…

Filipenses 2:3
3 Nada hagáis por rivalidad o por vanidad; antes bien, con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo.

Para entrar en una correcta relación con Dios, debemos corregir nuestro auto concepto. Una guía interesante es asumirnos como el evangelio define a los seguidores del señor.

OVEJAS

Juan 10:3-6
3 A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca.
4 Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.
5 Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.

a. Oyen su voz. (Saben estar atentos a la voz de Dios y son sordos a la voz del diablo).
b. Tienen un Nombre. (Una identidad divina)
c. Siguen al Pastor. (Obedecen)
d. Conocen su voz. (identifican, entre todas las voces que los llaman y tratan de seducirlos, la voz de su Señor y no se confunden)

Y todo ello es así, porque se asumen como OVEJAS y no como PASTORES.

HIJOS DE DIOS

Juan 1:12
Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios…

Y este compromiso, esta cualidad, nos impone una manera de asumir nuestra conducta, lo que somos se revela en lo que hacemos.

Efesios 4 (Nueva Versión Internacional)
1 Por eso yo, que estoy preso por la causa del Señor, les ruego que vivan de una manera digna del llamamiento que han recibido, 2 siempre humildes y amables, pacientes, tolerantes unos con otros en amor.

En esto conocerán que son mis discípulos (nuestra identidad de filiación con Cristo): “en que os améis los unos a los otros”.

Juan 2:6 “El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo”.

La conducta revela a nosotros ya a los otros, quienes somos.

RAMAS DE LA VIDA VERDADERA,

Juan 15
5 »Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí y yo en él, éste lleva mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer.
6 El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, los echan en el fuego y arden.
7 Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queráis y os será hecho.
8 En esto es glorificado mi Padre: en que llevéis mucho fruto y seáis así mis discípulos.
 9 Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor.
10 Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

La auto percepción, reitero, define lo que hacemos. Y lo que hago define quien soy y en qué o quién creo. Lo que tenemos, la raza, el status social, el status intelectual. A un rico le cuesta arrepentirse porque la riqueza da una falsa percepción quienes somos y que tan miserables. Los laodicences se creían especiales y sin necesidad de Dios.

Lucas 18:10-13

Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador.

El fariseo ora petulantemente porque cree que es alguien importante ante Dios. En general, los judíos se sentían especiales, de modo que llamaban a los gentiles “perros”.

Cuando la iglesia surgió, los judíos primero no aceptaban que el evangelio era también para los gentiles, y cuando finalmente aceptaron ante las pruebas indubitables, ahora querían que adoptaran sus formas religiosas.

Cuando el Señor nos llama hay un enfrentamiento entre lo que somos y creemos está bien y lo que el Señor exige.

Y cuando recibimos a Cristo, nuestra identidad tiene un giro sorprendente. Dejamos de ser lo que éramos y ahora somos nuevas criaturas.

2 Corintios 5:17
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

Esta es nuestra nueva identidad. Soy una nueva criatura en y por Cristo.

Romanos 8:16-17
El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.
Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

Y si esto es así, ya dejemos de comportarnos como entenados de Dios, como visitantes, como turistas, empecemos a se ciudadanos de su reino.

Que Dios los bendiga.
Amén.


ESTUDIO SOBRE APOCALIPSIS 20: Los mil años

Jeremías Ramírez El tema principal de este capítulo 20 es ese periodo de tiempo denominado “Milenio” y que ha sido causa de enorme discusión...