El dragón chino, adorado y reverenciado,
siempre ha sido considerado como una criatura bondadosa.
Cuando se enfurece, sin embargo,
es bueno cuidarse de su cólera.
The Hong Kong Standard
Dice Wikipedia sobre la Revolución Cultural China: “La Gran
Revolución Cultural Proletaria fue una campaña de masas en la República Popular
China organizada por el líder del Partido Comunista de China Mao Zedong de 1966
a 1976 y dirigida contra altos cargos del partido e intelectuales a los que Mao
y sus seguidores acusaron de traicionar los ideales revolucionarios, al ser,
según sus propias palabras, partidarios del camino capitalista. Su principal
fin, a ojos de sus partidarios, fue el de paliar el llamado divorcio entre las
masas y el partido1 que se estaba produciendo en la República Popular China"[1].
Durante este periodo muchos cristianos fueron perseguidos y
encarcelados, padeciendo torturas indecibles. El libro De las garras del
dragón”, narra este cruce por el infierno de un joven cristiano, Enrique Lee,
entusiasta que vivía en Shangai, cuyo único delito fue tratar de salir del
país, justo cuando iniciaba la Revolución Cultural, para estudiar en un
seminario cristiano en el extranjero y dedicar su vida a ser misionero. Pero su
destino de pronto fue torcido y cayó en manos de las milicias y fue llevado
preso hasta el final de la Revolución Cultura.
El libro nos narra de cómo un joven atleta, pero aplicado
estudiante, que era al mismo tiempo un ferviente cristiano cuando triunfó el
comunismo en China, fue acosado, encarcelado, torturado.
Nunca había leído una tortura tan atroz como la que vivió
Lee por más de 11 años, en los que se le privó de una Biblia, pero además se le
prohibió hablar del evangelio con sus compañero. Con su fe firma pero pequeña,
como la flama de una velita, cruzó el lago de los sufrimientos, pero
sobrevivió.
La narración es sobrecogedora y no deja uno de preguntarse:
¿Por qué? ¿Por qué debió sufrir así? ¿Por qué Dios no envió un ángel, como a
Pedro, y lo sacó de la cárcel.
No lo sabemos, sólo el testimonio hartamente conmovedor de
Enrique Lee que deja en este libro una enorme lección de fidelidad a Dios y de
firme esperanza de que algún día lo iba a liberar. Quizá nos parezca esperar
demasiado, pero los caminos del Señor son inescrutables.
Su testimonio, valuado en oro, nos permite vislumbrara el
amor a Dios bajo cualquier circunstancia, y el poder de Dios para sostener su
espíritu. Y nos enseña que un discípulo dispuesto a dar todo de sí por la
extensión del evangelio. Y sus testimonio es para nosotros un confort y un aliciente
a luchar, como buenos soldados de Jesucristo, dotados del su armamento, en este
mundo hostil a Dios.
Ficha: De las garras
del dragón de Carroll F. Hunt. Editorial Vida, 1990, Buenos Aires ,
Argentin<.
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