Primero, que los
grandes sermones no suceden así por que sí. Llevan trabajo.
Segundo, que los
grandes sermones deben venir de una fuente, la Biblia.
Tercero, los
grandes sermones necesitan ser sobre cosas básicas, cosas que realmente
importen; en otras palabras, necesitan carne, carne y más carne.
Cuarto, los
grandes sermones no dependen de trucos.
Finalmente, los
grandes sermones necesitan dar esperanza, y no tanto batir el parche para que
la gente venga a todas las reuniones y no se pierda los grandes acontecimientos
de la iglesia.
Este es un resumen de la estrategia seguida por el gran
predicador inglés G. Campbell Morgan, según José Núñez Diéguez.
Fuente:
https://recursosbiblicos2013.wordpress.com/2014/08/08/el-hombre-del-libro-g-campbell-morgan/
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