Por Jeremías Ramírez Vasillas
¿Qué es lo que distingue a los cristianos? ¿Hay algunos
rasgos que permiten que la gente identifique que somos de Cristo?
Los testigos de Jehová, como los mormones, son fácilmente
identificables por la manera que se vista e incluso, algunos objetos que usan
como portafolios. En este sentido, ¿qué debería distinguirnos a nosotros? ¿Cuál
debería ser nuestro uniforme?
Cuando la iglesia nació el primer nombre que recibieron los
cristianos fue “los del camino”.
Dice Hechos 19:23:
Hubo por aquel tiempo un disturbio no pequeño acerca del Camino.
¿De dónde vendría ese nombre? La fuente debió ser el mismo
Señor que afirmaba de sí mismo “Yo soy el camino”.
Pero fue otro nominativo el que los distinguiría, y fue en Antioquia
cuando se les empezó a decir este nombre:
Hechos
11:26
Y se congregaron allí todo
un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les
llamó cristianos por primera vez en Antioquía.
¿Y por qué se les llamó así? ¿Por qué seguramente afirmaban
seguir a Cristo?
Pensando en ello me di a la tarea de buscar ese rasgo más
evidente que debería tener cualquier hijo de Dios y encontré en Efesios 2:10.
Esta carta de Pablo afirma:
Porque somos
hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios
preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
Y esto me hizo recordar las palabras de Jesús en su primer
predicación,
Lucas 4
16 Vino a Nazaret, donde se
había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su
costumbre, y se levantó a leer.
17 Y se le dio el libro del
profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba
escrito:
18 El Espíritu del Señor
está sobre mí,
Por cuanto me ha ungido para
dar buenas nuevas a los pobres;
Me ha enviado a sanar a los
quebrantados de corazón;
A pregonar libertad a los
cautivos,
Y vista a los ciegos;
A poner en libertad a los
oprimidos;
19 A predicar el año
agradable del Señor.
20 Y enrollando el libro, lo
dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos
en él.
Me hizo pensar en sus parábolas como en la del Buen Samaritano
Lucas 10:25-37
25 Y he aquí un intérprete
de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa
heredaré la vida eterna?
26 Él le dijo: ¿Qué está
escrito en la ley? ¿Cómo lees?
27 Aquél, respondiendo,
dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con
todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.
28 Y le dijo: Bien has
respondido; haz esto, y vivirás.
29 Pero él, queriendo
justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo?
30 Respondiendo Jesús, dijo:
Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los
cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto.
31 Aconteció que descendió
un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo.
32 Asimismo un levita,
llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo.
33 Pero un samaritano, que
iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia;
34 y acercándose, vendó sus
heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al
mesón, y cuidó de él.
35 Otro día al partir, sacó
dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes
de más, yo te lo pagaré cuando regrese.
36 ¿Quién, pues, de estos
tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?
37 Él dijo: El que usó de
misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo.
Y en su diálogo con el joven rico…
El joven rico
(Mt. 19.16-30; Mr. 10.17-31)
18 Un hombre principal le
preguntó, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?
19 Jesús le dijo: ¿Por qué
me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo Dios.
20 Los mandamientos sabes:
No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso testimonio; honra a tu
padre y a tu madre.
21 Él dijo: Todo esto lo he
guardado desde mi juventud.
22 Jesús, oyendo esto, le
dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y
tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.
23 Entonces él, oyendo esto,
se puso muy triste, porque era muy rico.
24 Al ver Jesús que se había
entristecido mucho, dijo: !!Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los
que tienen riquezas!
25 Porque es más fácil pasar
un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.
26 Y los que oyeron esto
dijeron: ¿Quién, pues, podrá ser salvo?
27 Él les dijo: Lo que es
imposible para los hombres, es posible para Dios.
28 Entonces Pedro dijo: He
aquí, nosotros hemos dejado nuestras posesiones y te hemos seguido.
29 Y él les dijo: De cierto
os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer,
o hijos, por el reino de Dios,
30 que no haya de recibir
mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna.
Y en este pasaje de Efesios 2:10
Porque somos hechura suya,
creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano
para que anduviésemos en ellas.
En ciertas agrupaciones como los Boy Scouts, tienen como
metas hacer “la obra del día” e ir registrando hasta alcanzar el record.
Llegado a ese punto, se dejan de hacer buenas obras.
En el cristiano no es así. Digamos que una característica de
fabricación es precisamente las “buenas obras”, y no se puede hacer lo
contrario. Como un auto que es fabricado para correr, su potencia está
intrínseco en su construcción. Si embargo, este se puede quedar parado, por
diversas razones: no tiene gasolina, no tiene llantas, o n tiene chofer, pero
su naturaleza es correr, moverse. Así el cristiano.
Sin embargo, de pronto nos preguntamos hasta dónde debemos
actuar, o para qué hacerlo si los hermanos o la gente no lo agradece, como se
dice, no lo reconoce.
Y es que la “buenas obras” tienen propósitos muy importantes
que van más allá del beneficio inmediato que se logra con un acto de esta
naturaleza. Nos dice Julio Maestre, un escritor cristiano, que son:
1.
Para que la gente glorifique a Dios
2.
Son un testimonio irrefutable de la fe
3.
Actúan como armas defensivas para contrarrestar las acusaciones que se levantan en contra del cristianismo.
4.
Enriquecen espiritualmente la vida del discípulo
y de las personas que los rodean.
5.
Sirven como ejemplo para que otros de la
comunidad cristiana imiten esa actitud.
Pero además, agrega Maestre, deben ser “agradables”
Nos dice: “¿Qué son las buenas obras? Cuando el Nuevo
Testamento habla de buenas obras podemos entender que se refiere a actos de
amor y misericordia moralmente buenos. Muchas veces los escritores
neotestamentarios utilizaron una palabra griega (kalos), que indica que no solamente son buenas en el sentido moral
sino que también son atractivas y agradables”.
Kalos (agradable, bello, hermoso).
Jesús se ganaba el favor del pueblo seguramente porque eran
agradables su actos desde que era pequeño.
Lucas 2:52
Y Jesús crecía en sabiduría
y en estatura, y en gracia para con
Dios y los hombres.
Los apóstoles se ganaba el fervor de la gente.
Hechos 2:46
46 Y perseverando unánimes
cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con
alegría y sencillez de corazón,
47 alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo.
Y el hecho que sean agradables hace que sean admirables,
reconocibles. El propósito es que la gente vea, reconozca, al autor fundamental
de esos actos: Dios.
Para que la gente
glorifique a Dios
Dice
Mateo 5: 14-16
Vosotros sois la luz del
mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.
Ni se enciende una luz y se
pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que
están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean
vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.
Enriquecen
espiritualmente la vida del discípulo y de las personas que los rodean.
Las buenas obras hacen que nos sintamos realizados.
Mateo 20:28
“…como el Hijo del Hombre no
vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por
muchos”.
Este es lo que le da sentido a la vida.
Servir, o dicho en términos bíblicos, el diaconado, es
decir, nuestro trabajo en la iglesia que se extiende a la calle, la fábrica, la
escuela, la oficina… eso es lo que debe distinguir al cristiano: que la gente o
los hermanos se ven beneficiados.
Además, enriquecen espiritualmente la vida del discípulo y
de las personas que los rodean, pues nos dice el evangelio que el cristiano
debe se sal y luz.
La sal de la
tierra
13 Vosotros sois la sal de
la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más
para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.
La luz del
mundo
14 Vosotros sois la luz del
mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.
15 Ni se enciende una luz y
se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que
están en casa.
16 Así alumbre vuestra luz
delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a
vuestro Padre que está en los cielos.
Nos
dice un diccionario que “La sal proporciona a los alimentos uno de los sabores
básicos. El consumo de sal modifica nuestro comportamiento frente a los
alimentos ya que es un generador del apetito y estimula su ingesta. Se emplea
fundamentalmente en dos áreas: como condimento
de algunos platos y como conservante
en los salazones de carnes y pescado (incluso de algunas verduras)”.
Luz: revela, pero
también orienta. En momentos de oscuridad el cristiano debe ser una antorcha.
Si aún no es parte integral de nosotros, debemos orar y
dejar que Dios transforme nuestro corazón egoísta en uno que abra sus manos a
los demás.
Oseas 6:6
Porque misericordia quiero,
y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos.
Efesios 4:17-32
La nueva vida
en Cristo
17 Esto, pues, digo y
requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la
vanidad de su mente,
18 teniendo el entendimiento
entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay,
por la dureza de su corazón;
19 los cuales, después que
perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con
avidez toda clase de impureza.
20 Mas vosotros no habéis
aprendido así a Cristo,
21 si en verdad le habéis
oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús.
22 En cuanto a la pasada
manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los
deseos engañosos,
23 y renovaos en el espíritu
de vuestra mente,
24 y vestíos del nuevo
hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.
25 Por lo cual, desechando
la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los
unos de los otros.
26 Airaos, pero no pequéis;
no se ponga el sol sobre vuestro enojo,
27 ni deis lugar al diablo.
28 El que hurtaba, no hurte
más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué
compartir con el que padece necesidad.
29 Ninguna palabra
corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria
edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.
30 Y no contristéis al
Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la
redención.
31 Quítense de vosotros toda
amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.
32 Antes sed benignos unos
con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os
perdonó a vosotros en Cristo.
Mateo 7:15-23
Por sus frutos
los conoceréis
15 Guardaos de los falsos
profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son
lobos rapaces.
16 Por sus frutos los
conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?
17 Así, todo buen árbol da
buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos.
18 No puede el buen árbol
dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.
19 Todo árbol que no da buen
fruto, es cortado y echado en el fuego.
20 Así que, por sus frutos
los conoceréis.
Nunca os
conocí
21 No todo el que me dice:
Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad
de mi Padre que está en los cielos.
22 Muchos me dirán en aquel
día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera
demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?
23 Y entonces les declararé:
Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.
Son un testimonio
irrefutable de la fe
Toda aquella persona que dice tener fe debe de tener obras
dignas de arrepentimiento. El que dice tener fe y no tiene buenas obras en AMOR
es mentiroso y no es salvo.
Santiago 2:14-26
La fe sin
obras es muerta
14 Hermanos míos, ¿de qué
aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe
salvarle?
15 Y si un hermano o una
hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día,
16 y alguno de vosotros les
dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son
necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?
17 Así también la fe, si no
tiene obras, es muerta en sí misma.
18 Pero alguno dirá: Tú
tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi
fe por mis obras.
19 Tú crees que Dios es uno;
bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.
20 ¿Mas quieres saber,
hombre vano, que la fe sin obras es muerta?
21 ¿No fue justificado por
las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar?
22 ¿No ves que la fe actuó
juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?
23 Y se cumplió la Escritura
que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado
amigo de Dios.
24 Vosotros veis, pues, que
el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe.
25 Asimismo también Rahab la
ramera, ¿no fue justificada por obras, cuando recibió a los mensajeros y los
envió por otro camino?
26 Porque como el cuerpo sin
espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.
Por otra parte, como ya vimos, el evangelio de Mateo dice que
el Señor nos llamó para que hagamos buenas
Actúan como armas
defensivas para contrarrestar las
acusaciones que se levantan en contra
del cristianismo.
La iglesia ha sido culpable en muchos sentidos del
decaimiento de la imagen de la iglesia.
1 de Timoteo 5:7-8
“Manda también estas cosas,
para que sean irreprensibles; porque si alguno no provee para los suyos, y
mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo.”
Sirven como ejemplo
para que otros de la comunidad cristiana imiten esa actitud.
Imítenme a mi como yo imito a Cristo, decía Pablo en 1
Corintios 11:1. Los cristiano que han hecho buenas obras han inspirado no sólo
a los creyentes sino inclusive a los no creyentes.
Conclusión
Terminemos citando el Salmo 112
1. Bienaventurado el hombre
que teme a Jehová,
Y en sus mandamientos se deleita en gran
manera.
2 Su descendencia será
poderosa en la tierra;
La generación de los rectos
será bendita.
3 Bienes y riquezas hay en
su casa,
Y su justicia permanece para
siempre.
4 Resplandeció en las
tinieblas luz a los rectos;
Es clemente, misericordioso
y justo.
5 El hombre de bien tiene
misericordia, y presta;
Gobierna sus asuntos con
juicio,
6 Por lo cual no resbalará
jamás;
En memoria eterna será el
justo.
7 No tendrá temor de malas
noticias;
Su corazón está firme,
confiado en Jehová.
8 Asegurado está su corazón;
no temerá,
Hasta que vea en sus
enemigos su deseo.
9 Reparte, da a los pobres;
Su justicia permanece para
siempre;
Su poder será exaltado en
gloria.
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