jueves, 14 de enero de 2016

BUENAS OBRAS: DISTINTIVO BÁSICO DEL CRISTIANO

Por Jeremías Ramírez Vasillas


¿Qué es lo que distingue a los cristianos? ¿Hay algunos rasgos que permiten que la gente identifique que somos de Cristo?

Los testigos de Jehová, como los mormones, son fácilmente identificables por la manera que se vista e incluso, algunos objetos que usan como portafolios. En este sentido, ¿qué debería distinguirnos a nosotros? ¿Cuál debería ser nuestro uniforme?

Cuando la iglesia nació el primer nombre que recibieron los cristianos fue “los del camino”.

Dice Hechos 19:23: Hubo por aquel tiempo un disturbio no pequeño acerca del Camino.

¿De dónde vendría ese nombre? La fuente debió ser el mismo Señor que afirmaba de sí mismo “Yo soy el camino”.

Pero fue otro nominativo el que los distinguiría, y fue en Antioquia cuando se les empezó a decir este nombre:

Hechos 11:26
Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía.

¿Y por qué se les llamó así? ¿Por qué seguramente afirmaban seguir a Cristo?

Pensando en ello me di a la tarea de buscar ese rasgo más evidente que debería tener cualquier hijo de Dios y encontré en Efesios 2:10.

Esta carta de Pablo afirma:
Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Y esto me hizo recordar las palabras de Jesús en su primer predicación,

Lucas 4
16 Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer.
17 Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito:
18 El Espíritu del Señor está sobre mí,
Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;
Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;
A pregonar libertad a los cautivos,
Y vista a los ciegos;
A poner en libertad a los oprimidos;
19 A predicar el año agradable del Señor.
20 Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.

Me hizo pensar en sus parábolas como en la del Buen Samaritano

Lucas 10:25-37
25 Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?
26 Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees?
27 Aquél, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.
28 Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás.
29 Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo?
30 Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto.
31 Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo.
32 Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo.
33 Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia;
34 y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él.
35 Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese.
36 ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?
37 Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo.

Y en su diálogo con el joven rico…

El joven rico
(Mt. 19.16-30; Mr. 10.17-31)

18 Un hombre principal le preguntó, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?
19 Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo Dios.
20 Los mandamientos sabes: No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre.
21 Él dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud.
22 Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.
23 Entonces él, oyendo esto, se puso muy triste, porque era muy rico.
24 Al ver Jesús que se había entristecido mucho, dijo: !!Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!
25 Porque es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.
26 Y los que oyeron esto dijeron: ¿Quién, pues, podrá ser salvo?
27 Él les dijo: Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios.
28 Entonces Pedro dijo: He aquí, nosotros hemos dejado nuestras posesiones y te hemos seguido.
29 Y él les dijo: De cierto os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios,
30 que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna.



Y en este pasaje de Efesios 2:10
Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

En ciertas agrupaciones como los Boy Scouts, tienen como metas hacer “la obra del día” e ir registrando hasta alcanzar el record. Llegado a ese punto, se dejan de hacer buenas obras.

En el cristiano no es así. Digamos que una característica de fabricación es precisamente las “buenas obras”, y no se puede hacer lo contrario. Como un auto que es fabricado para correr, su potencia está intrínseco en su construcción. Si embargo, este se puede quedar parado, por diversas razones: no tiene gasolina, no tiene llantas, o n tiene chofer, pero su naturaleza es correr, moverse. Así el cristiano.

Sin embargo, de pronto nos preguntamos hasta dónde debemos actuar, o para qué hacerlo si los hermanos o la gente no lo agradece, como se dice, no lo reconoce.

Y es que la “buenas obras” tienen propósitos muy importantes que van más allá del beneficio inmediato que se logra con un acto de esta naturaleza. Nos dice Julio Maestre, un escritor cristiano, que son:

1.     Para que la gente glorifique a Dios
2.     Son un testimonio irrefutable de la fe
3.     Actúan como armas defensivas  para contrarrestar las acusaciones  que se levantan en contra del cristianismo.
4.     Enriquecen espiritualmente la vida del discípulo y de las personas que los rodean.
5.     Sirven como ejemplo para que otros de la comunidad cristiana imiten esa actitud.
  
Pero además, agrega Maestre, deben ser “agradables”

Nos dice: “¿Qué son las buenas obras? Cuando el Nuevo Testamento habla de buenas obras podemos entender que se refiere a actos de amor y misericordia moralmente buenos. Muchas veces los escritores neotestamentarios utilizaron una palabra griega (kalos), que indica que no solamente son buenas en el sentido moral sino que también son atractivas y agradables”.

                  Kalos (agradable, bello, hermoso).

Jesús se ganaba el favor del pueblo seguramente porque eran agradables su actos desde que era pequeño.

Lucas 2:52
Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres.
Los apóstoles se ganaba el fervor de la gente.

Hechos 2:46
46 Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón,
47 alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo.

Y el hecho que sean agradables hace que sean admirables, reconocibles. El propósito es que la gente vea, reconozca, al autor fundamental de esos actos: Dios.

Para que la gente glorifique a Dios

Dice Mateo 5: 14-16
Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.
Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.


Enriquecen espiritualmente la vida del discípulo y de las personas que los rodean.

Las buenas obras hacen que nos sintamos realizados.

Mateo 20:28
“…como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”.

Este es lo que le da sentido a la vida.

Servir, o dicho en términos bíblicos, el diaconado, es decir, nuestro trabajo en la iglesia que se extiende a la calle, la fábrica, la escuela, la oficina… eso es lo que debe distinguir al cristiano: que la gente o los hermanos se ven beneficiados.

Además, enriquecen espiritualmente la vida del discípulo y de las personas que los rodean, pues nos dice el evangelio que el cristiano debe se sal y luz.

La sal de la tierra
13 Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.

La luz del mundo
14 Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.
15 Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.
16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

Nos dice un diccionario que “La sal proporciona a los alimentos uno de los sabores básicos. El consumo de sal modifica nuestro comportamiento frente a los alimentos ya que es un generador del apetito y estimula su ingesta. Se emplea fundamentalmente en dos áreas: como condimento de algunos platos y como conservante en los salazones de carnes y pescado (incluso de algunas verduras)”.

Luz: revela, pero también orienta. En momentos de oscuridad el cristiano debe ser una antorcha.

Si aún no es parte integral de nosotros, debemos orar y dejar que Dios transforme nuestro corazón egoísta en uno que abra sus manos a los demás.

Oseas 6:6
Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos.

Efesios 4:17-32
La nueva vida en Cristo
17 Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente,
18 teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón;
19 los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.
20 Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo,
21 si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús.
22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos,
23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente,
24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.
25 Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.
26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo,
27 ni deis lugar al diablo.
28 El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad.
29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.
30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.
31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.
32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

Mateo 7:15-23
Por sus frutos los conoceréis
15 Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.
16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?
17 Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos.
18 No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.
19 Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.
20 Así que, por sus frutos los conoceréis.

Nunca os conocí
21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?
23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

Son un testimonio irrefutable de la fe

Toda aquella persona que dice tener fe debe de tener obras dignas de arrepentimiento. El que dice tener fe y no tiene buenas obras en AMOR es mentiroso y no es salvo.

Santiago 2:14-26
La fe sin obras es muerta
14 Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?
15 Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día,
16 y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?
17 Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.
18 Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.
19 Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.
20 ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?
21 ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar?
22 ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?
23 Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios.
24 Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe.
25 Asimismo también Rahab la ramera, ¿no fue justificada por obras, cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino?
26 Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.

Por otra parte, como ya vimos, el evangelio de Mateo dice que el Señor nos llamó para que hagamos buenas

Actúan como armas defensivas  para contrarrestar las acusaciones  que se levantan en contra del cristianismo.

La iglesia ha sido culpable en muchos sentidos del decaimiento de la imagen de la iglesia.

1 de Timoteo 5:7-8
“Manda también estas cosas, para que sean irreprensibles; porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo.”

Sirven como ejemplo para que otros de la comunidad cristiana imiten esa actitud.

Imítenme a mi como yo imito a Cristo, decía Pablo en 1 Corintios 11:1. Los cristiano que han hecho buenas obras han inspirado no sólo a los creyentes sino inclusive a los no creyentes.


Conclusión

Terminemos citando el Salmo 112

1. Bienaventurado el hombre que teme a Jehová,
    Y en sus mandamientos se deleita en gran manera.
2 Su descendencia será poderosa en la tierra;
La generación de los rectos será bendita.
3 Bienes y riquezas hay en su casa,
Y su justicia permanece para siempre.
4 Resplandeció en las tinieblas luz a los rectos;
Es clemente, misericordioso y justo.
5 El hombre de bien tiene misericordia, y presta;
Gobierna sus asuntos con juicio,
6 Por lo cual no resbalará jamás;
En memoria eterna será el justo.
7 No tendrá temor de malas noticias;
Su corazón está firme, confiado en Jehová.
8 Asegurado está su corazón; no temerá,
Hasta que vea en sus enemigos su deseo.
9 Reparte, da a los pobres;
Su justicia permanece para siempre;
Su poder será exaltado en gloria.


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