martes, 12 de enero de 2016

ESFERA NO, RAMA SÍ... O COMO LOGRAR PROSPERIDAD Y GOZO



“Todos los caminos del hombre
son limpios en su propia opinión”
Prov. 16: 2

 “Hay camino que al hombre parece derecho,
pero su fin es camino de muerte”
Prov. 14: 12

 “¿Has visto hombre sabio en su propia opinión?
Más esperanza hay del necio que de él”
Prov. 26:12


Juan 15: 1-11
Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.
2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.
3 Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.
4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
6 El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.
7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.
8 En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.
9 Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor.
10 Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.
11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.

En este pasaje el señor le enseña a sus discípulos una lección muy importante para la vida humana.

Nos dice que de la intimidad con él (entraré a él y cenaré con él Ap 3:20) surgen dos beneficios importantes: la fecundidad y el éxtasis (dice Noewman).

INTIMIDAD

El inicio de todo es esta declaración del Señor:

4.“Permaneced en mí (como ) y yo en vosotros…”

Como leemos en otras versiones, COMO, indica que El siempre está con nosotros. Pero, ¿cómo podemos permanecer en él?

En Juan 14 les dice a sus discípulos cuál es el mecanismo de estar unidos a él vitalmente, como los injertos no como las esferas. Las esferas están en el árbol pero no son parte de él, pero un fruto sí, una rama sí.

Para no ser esfera y si rama veamos lo que dice en Juan 14: 23:

Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.

El vínculo perfecto para ser parte de esa vid es el amor.

Pero es amor empieza con los oídos atentos. Dice Pablo en Romanos 10:17 que la fe empieza con el oír:
Así que la fe es por el oír y el oír la palabra de Dios.

Y en Apocalipsis 3:20 vemos al Señor buscando ser oído.

He aquí yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él y él conmigo.

He aquí la intimidad que nos hace parte de Él.

Y cuando lo oímos realmente a él hay algo que sucede en nuestro interior. Es inevitable que esa voz nos deje impávidos. (Lucas 24:32)

Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?

Expongámonos a su voz, estemos prestos a su voz. Y si es que somos de él, y no nos hemos desbalagado, escucharemos su voz. Vean lo que les dice  a los judíos (Juan 10: 26-27):

…pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho.
Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen…

Y el paso siguiente es “y me siguen” obedecer. (Juan 14:15)

                                   Si me amáis, guardar mis mandamientos…

FECUNDIDAD

JUAN 15:5
…el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

¿Nada podéis hacer? Dice un himno: “Yo creía que el hombre era grande por su poder, grande por su saber…”
Uno de los peores enemigos del ser humano es esta sensación de poder. Y es un problema incluso en los cristianos. Y entonces confiamos en nuestras capacidades, en nuestro dinero, en nuestra posición social, en nuestras relaciones (conectes). Y este era un problema de los laodicenses (Apoc. 3: 17)

Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.

Y esta sensación de poder nos impide conocer el poder de Dios, y el poder de Dios actuando en nosotros. Pero cuando llegan ciertas circunstancias de impotencia nos damos cuenta de esto, de que somos desventurados. Y hay veces que nos detenemos en una esquina de la vida y nos decimos, nada hemos hecho. O bien, frente a una enfermedad terminal, frente a un accidente… Mi padre dice que lo habían desahuciado a los 35 años.

El poder de Dios se nos hace visible bajo circunstancias muy especiales: cuando todos nuestros recursos se han agotado (2ª de Corintios 12:9)

Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.

 Y cuando llegamos a este punto podemos entrar a una nueva esfera de relación con Dios (Gálatas 2:20):

…Y ya no vivo yo, mas Cristo vive en mí…

Y podemos decir como Pablo en Filipenses 4:13

                                   Todo lo puedo en Cristo que me fortalece…

Entonces sí podemos ser fecundos, fecundo en el amor, en la paciencia, en la bondad… (Gálatas 5:22)

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

Dice Nouwen que hay que diferenciar entre “fruto” y “producto”. El producto es obra de nuestra manos y muchas veces su objetivo es el beneficio personal. El fruto es un don que brota en nosotros por el poder de Dios para bendecir a alguien.

Los apóstoles, antes de que El Señor ascendiera no podía hacer nada (Marcos 9:14-18)
14 Cuando llegó a donde estaban los discípulos, vio una gran multitud alrededor de ellos, y escribas que disputaban con ellos.
15 Y en seguida toda la gente, viéndole, se asombró, y corriendo a él, le saludaron.

16 El les preguntó: ¿Qué disputáis con ellos?
17 Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo,
18 el cual, dondequiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron.

Y esto sucedió a pesar de que el Señor les diera poder (Mateo 10:5-8)

5 A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis,
6 sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel.
7 Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado.
8 Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.

Pero cuando Pedro y Juan vieron a ese cojo en la puerta de La Hermosa, vean que pasó (Hechos 3: 1-9):

1 Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración.
2 Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo.
3 Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna.
4 Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos.
5 Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo.
6 Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.
7 Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos;
8 y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios.
9 Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios.

Y ese mismo poder que sigue vigente y podemos ejercerlo. Él les dijo a sus discípulos
antes de morir (Juan 14: 12)

De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.

 Pero sucede que no podemos. ¿Por qué no podemos? La respuesta quizá esté en preguntarnos qué tan injertados estamos en el Señor, qué tanto dependemos de él, qué tanto “ya no vivimos nosotros sino Cristo vive en nosotros”.


GOZO

Dice en el versículo 11: “Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido”. En otras versiones dice, “para que vuestro gozo esté a tope”, “al máximo”.

Es decir, que quien vive injertado a la vid que es Cristo, vive en una plenitud extraordinaria.

Saben que el Señor nos hizo para poder experimentar el gozo más intenso. En ciertas ocasiones lo vivimos. Cuando un hijo se alivia, cuando ganamos un premio, cuando nos dan una sorpresa agradable… Y la gente busca este estado. Pero como el gozo terrenal es momentáneo y depende de las cosas y de las circunstancias, el hombre ha buscado maneras artificiales de lograrlo. Drogas, fiestas ruidosas, comidas exquisitas, religiones místicas (budismo, etc), alcohol… Un escritor inglés habló de las drogas como “paraísos artificiales”.

Y hay de drogas a drogas. Drogas de alta intensidad y drogas de baja intensidad y quien consume estas drogas de baja intensidad no se le ve mal: analgésicos, pastillas para dormir, pastillas para tranquilizarnos. Y hasta las anuncian en la tele: DALAY…

E inclusive muchos cristianos buscamos y usamos estas salidas de manera frecuente y no entra en conflicto con nuestra supuesta fe.

Pablo tuvo que regañar a unos hermanos que a falta de gozo espiritual lo encontraban en el alcohol. Les dice (Efesios 5:18):

No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu.

El gozo del Señor también se traduce como tranquilidad en momentos de angustia. Pablo en la cárcel de Éfeso tenía esta actitud (Hechos 16: 20-25).

…y presentándolos a los magistrados, dijeron: Estos hombres, siendo judíos, alborotan nuestra ciudad,
21 y enseñan costumbres que no nos es lícito recibir ni hacer, pues somos romanos.
22 Y se agolpó el pueblo contra ellos; y los magistrados, rasgándoles las ropas, ordenaron azotarles con varas.
23 Después de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad.
24 El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo.
25 Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían.

Pablo y Silas cantaban… Vean otro momento angustiante y Pablo… (Hechos 27: 17-25):
Y una vez subido a bordo, usaron de refuerzos para ceñir la nave; y teniendo temor de dar en la Sirte, arriaron las velas y quedaron a la deriva.
18 Pero siendo combatidos por una furiosa tempestad, al siguiente día empezaron a alijar,
19 y al tercer día con nuestras propias manos arrojamos los aparejos de la nave.
20 Y no apareciendo ni sol ni estrellas por muchos días, y acosados por una tempestad no pequeña, ya habíamos perdido toda esperanza de salvarnos.
21 Entonces Pablo, como hacía ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: Habría sido por cierto conveniente, oh varones, haberme oído, y no zarpar de Creta tan sólo para recibir este perjuicio y pérdida.
22 Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave.
23 Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo,
24 diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo.
25 Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho.

He aquí tenemos la clave para hacer de nuestra iglesia un bunker, un lugar donde el poder de Dios, ese poder que hizo al mundo y al universo. Recuerden lo que nos dice:

Estas cosas podéis hacer y mayores porque yo voy al padre… Pero “separados de mí, nada podéis hacer.




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