“Todos los caminos del hombre
son limpios en su propia opinión”
Prov. 16: 2
“Hay
camino que al hombre parece derecho,
pero su fin es camino de muerte”
Prov. 14: 12
“¿Has
visto hombre sabio en su propia opinión?
Más esperanza hay del necio que de él”
Prov. 26:12
Juan 15: 1-11
Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.
2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará;
y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.
3 Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os
he hablado.
4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el
pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así
tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que
permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí
nada podéis hacer.
6 El que en mí no permanece, será echado fuera como
pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.
7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en
vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.
8 En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis
mucho fruto, y seáis así mis discípulos.
9 Como el Padre me ha amado, así también yo os he
amado; permaneced en mi amor.
10 Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en
mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en
su amor.
11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté
en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.
En este pasaje el señor le enseña a sus discípulos una
lección muy importante para la vida humana.
Nos dice que de la intimidad
con él (entraré a él y cenaré con él Ap 3:20) surgen dos beneficios
importantes: la fecundidad y el éxtasis (dice Noewman).
INTIMIDAD
El inicio de todo es esta declaración del Señor:
4.“Permaneced en mí (como ) y yo en vosotros…”
Como leemos en otras versiones, COMO, indica que El siempre
está con nosotros. Pero, ¿cómo podemos permanecer en él?
En Juan 14 les dice a sus discípulos cuál es el mecanismo de
estar unidos a él vitalmente, como los injertos no como las esferas. Las
esferas están en el árbol pero no son parte de él, pero un fruto sí, una rama
sí.
Para no ser esfera y si rama veamos lo que dice en Juan 14:
23:
Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra
guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.
El vínculo perfecto para ser parte de esa vid es el amor.
Pero es amor empieza con los oídos atentos. Dice Pablo en
Romanos 10:17 que la fe empieza con el oír:
Así que la fe es por el oír y el oír la palabra de
Dios.
Y en Apocalipsis 3:20 vemos al Señor buscando ser oído.
He aquí yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye
mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él y él conmigo.
He aquí la intimidad que nos hace parte de Él.
Y cuando lo oímos realmente a él hay algo que sucede en
nuestro interior. Es inevitable que esa voz nos deje impávidos. (Lucas 24:32)
Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro
corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las
Escrituras?
Expongámonos a su voz, estemos
prestos a su voz. Y si es que somos de él, y no nos hemos desbalagado,
escucharemos su voz. Vean lo que les dice
a los judíos (Juan 10: 26-27):
…pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas,
como os he dicho.
Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me
siguen…
Y el paso siguiente es “y me
siguen” obedecer. (Juan 14:15)
Si
me amáis, guardar mis mandamientos…
FECUNDIDAD
JUAN 15:5
…el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho
fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
¿Nada podéis hacer? Dice un
himno: “Yo creía que el hombre era grande por su poder, grande por su saber…”
Uno de los peores enemigos del
ser humano es esta sensación de poder. Y es un problema incluso en los
cristianos. Y entonces confiamos en nuestras capacidades, en nuestro dinero, en
nuestra posición social, en nuestras relaciones (conectes). Y este era un
problema de los laodicenses (Apoc. 3: 17)
Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y
de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado,
miserable, pobre, ciego y desnudo.
Y esta sensación de poder nos
impide conocer el poder de Dios, y el poder de Dios actuando en nosotros. Pero
cuando llegan ciertas circunstancias de impotencia nos damos cuenta de esto, de
que somos desventurados. Y hay veces que nos detenemos en una esquina de la
vida y nos decimos, nada hemos hecho. O bien, frente a una enfermedad terminal,
frente a un accidente… Mi padre dice que lo habían desahuciado a los 35 años.
El poder de Dios se nos hace
visible bajo circunstancias muy especiales: cuando todos nuestros recursos se
han agotado (2ª de Corintios 12:9)
Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se
perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en
mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.
Y cuando llegamos a este punto podemos entrar
a una nueva esfera de relación con Dios (Gálatas 2:20):
…Y ya no vivo yo, mas Cristo
vive en mí…
Y podemos decir como Pablo en
Filipenses 4:13
Todo
lo puedo en Cristo que me fortalece…
Entonces sí podemos ser
fecundos, fecundo en el amor, en la paciencia, en la bondad… (Gálatas 5:22)
Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz,
paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas
no hay ley.
Dice Nouwen que hay que
diferenciar entre “fruto” y “producto”. El producto es obra de nuestra manos y
muchas veces su objetivo es el beneficio personal. El fruto es un don que brota
en nosotros por el poder de Dios para bendecir a alguien.
Los apóstoles, antes de que El
Señor ascendiera no podía hacer nada (Marcos 9:14-18)
14 Cuando llegó a donde estaban los discípulos, vio
una gran multitud alrededor de ellos, y escribas que disputaban con ellos.
15 Y en seguida toda la gente, viéndole, se asombró,
y corriendo a él, le saludaron.
16 El les preguntó: ¿Qué disputáis con ellos?
17 Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro,
traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo,
18 el cual, dondequiera que le toma, le sacude; y
echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos
que lo echasen fuera, y no pudieron.
Y esto sucedió a pesar de que el
Señor les diera poder (Mateo 10:5-8)
5 A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones,
diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no
entréis,
6 sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de
Israel.
7 Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los
cielos se ha acercado.
8 Sanad
enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de
gracia recibisteis, dad de gracia.
Pero cuando Pedro y Juan vieron
a ese cojo en la puerta de La Hermosa, vean que pasó (Hechos 3: 1-9):
1 Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora
novena, la de la oración.
2 Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien
ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que
pidiese limosna de los que entraban en el templo.
3 Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar
en el templo, les rogaba que le diesen limosna.
4 Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo:
Míranos.
5 Entonces él les estuvo atento, esperando recibir
de ellos algo.
6 Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de
Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.
7 Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al
momento se le afirmaron los pies y tobillos;
8 y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con
ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios.
9 Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios.
Y ese mismo poder que sigue
vigente y podemos ejercerlo. Él les dijo a sus discípulos
antes de morir (Juan 14: 12)
De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las
obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al
Padre.
Pero sucede que no podemos. ¿Por qué no
podemos? La respuesta quizá esté en preguntarnos qué tan injertados estamos en
el Señor, qué tanto dependemos de él, qué tanto “ya no vivimos nosotros sino
Cristo vive en nosotros”.
GOZO
Dice en el versículo 11: “Estas
cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea
cumplido”. En otras versiones dice, “para que vuestro gozo esté a tope”, “al
máximo”.
Es decir, que quien vive
injertado a la vid que es Cristo, vive en una plenitud extraordinaria.
Saben que el Señor nos hizo para
poder experimentar el gozo más intenso. En ciertas ocasiones lo vivimos. Cuando
un hijo se alivia, cuando ganamos un premio, cuando nos dan una sorpresa
agradable… Y la gente busca este estado. Pero como el gozo terrenal es
momentáneo y depende de las cosas y de las circunstancias, el hombre ha buscado
maneras artificiales de lograrlo. Drogas, fiestas ruidosas, comidas exquisitas,
religiones místicas (budismo, etc), alcohol… Un escritor inglés habló de las
drogas como “paraísos artificiales”.
Y hay de drogas a drogas. Drogas
de alta intensidad y drogas de baja intensidad y quien consume estas drogas de
baja intensidad no se le ve mal: analgésicos, pastillas para dormir, pastillas
para tranquilizarnos. Y hasta las anuncian en la tele: DALAY…
E inclusive muchos cristianos
buscamos y usamos estas salidas de manera frecuente y no entra en conflicto con
nuestra supuesta fe.
Pablo tuvo que regañar a unos
hermanos que a falta de gozo espiritual lo encontraban en el alcohol. Les dice
(Efesios 5:18):
No os embriaguéis con vino, en lo cual hay
disolución; antes bien sed llenos del Espíritu.
El gozo del Señor también se
traduce como tranquilidad en momentos de angustia. Pablo en la cárcel de Éfeso
tenía esta actitud (Hechos 16: 20-25).
…y presentándolos a los magistrados, dijeron: Estos
hombres, siendo judíos, alborotan nuestra ciudad,
21 y enseñan costumbres que no nos es lícito recibir
ni hacer, pues somos romanos.
22 Y se agolpó el pueblo contra ellos; y los
magistrados, rasgándoles las ropas, ordenaron azotarles con varas.
23 Después de haberles azotado mucho, los echaron en
la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad.
24 El cual, recibido este mandato, los metió en el
calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo.
25 Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos
los oían.
Pablo y Silas cantaban… Vean
otro momento angustiante y Pablo… (Hechos 27: 17-25):
Y una vez subido a bordo, usaron de refuerzos para
ceñir la nave; y teniendo temor de dar en la Sirte, arriaron las velas y
quedaron a la deriva.
18 Pero siendo combatidos por una furiosa tempestad,
al siguiente día empezaron a alijar,
19 y al tercer día con nuestras propias manos
arrojamos los aparejos de la nave.
20 Y no apareciendo ni sol ni estrellas por muchos
días, y acosados por una tempestad no pequeña, ya habíamos perdido toda
esperanza de salvarnos.
21 Entonces Pablo, como hacía ya mucho que no
comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: Habría sido por cierto
conveniente, oh varones, haberme oído, y no zarpar de Creta tan sólo para
recibir este perjuicio y pérdida.
22 Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no
habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave.
23 Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del
Dios de quien soy y a quien sirvo,
24 diciendo: Pablo, no temas; es necesario que
comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan
contigo.
25 Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque
yo confío en Dios que será así como se me ha dicho.
He aquí tenemos la clave para
hacer de nuestra iglesia un bunker, un lugar donde el poder de Dios, ese poder
que hizo al mundo y al universo. Recuerden lo que nos dice:
Estas cosas podéis hacer y mayores porque yo voy al
padre… Pero “separados de mí, nada podéis hacer.
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